Foro El secreto de Puente Viejo
Creemos nuestro propio Puente Viejo. ¡TODOS JUNTOS!
#0
07/03/2012 15:08
Fann3 me ha dado la idea de hacer esto, consiste en elaborar nuestra propia historia de Puente Viejo todos juntos. Cada forer@ va a ser un personaje de Puente Viejo.
Espero que os guste esta idea, me parece que lo podemos pasar muy bien.Si teneis alguna duda me lo deciis, y antes que nada si os parece bien, decidme que personaje quereis cada unos y yo los iré poniendo antes de empezar a elaborar la historia. Yo me pido Pepa si no os parece mal, si alguien quiereel personaje de Pepa yo me cojo otro y no pasa nada. Muchas gracias.



PERSONAJES PARA LA HISTORIA:
miri1309- Raimundo
Ruthlovetristan-Pepa
musicintheair13-Emilia
emshdopv-Soledad
Mariaesdpv-Tristán
Fann3-Alfonso
CristinaESDPV- Gregoria Casas
Franrai-Francisca
Triestrellasara-Mariana
Jessicavalido-Rosario
Laury93-Salvador Castro
Nhgsa- Sebastian Ulloa
Esdpvluna- D.Anselmo
¡PODEIS SEGUIR UNIENDOOS AUNQUE YA HAYAMOS EMPEZADO!
Aviso!! Por favor si os comprometeis a hacer un personaje, intentad escribir regularmente para darle continuidad a la historia y no quedar estancados. Muchas Gracias.
Y si quereis participar , informadnos con antelación, sino esto se desmadra y sería un caos. GRACIAS.
Espero que os guste esta idea, me parece que lo podemos pasar muy bien.Si teneis alguna duda me lo deciis, y antes que nada si os parece bien, decidme que personaje quereis cada unos y yo los iré poniendo antes de empezar a elaborar la historia. Yo me pido Pepa si no os parece mal, si alguien quiereel personaje de Pepa yo me cojo otro y no pasa nada. Muchas gracias.



PERSONAJES PARA LA HISTORIA:
miri1309- Raimundo
Ruthlovetristan-Pepa
musicintheair13-Emilia
emshdopv-Soledad
Mariaesdpv-Tristán
Fann3-Alfonso
CristinaESDPV- Gregoria Casas
Franrai-Francisca
Triestrellasara-Mariana
Jessicavalido-Rosario
Laury93-Salvador Castro
Nhgsa- Sebastian Ulloa
Esdpvluna- D.Anselmo
¡PODEIS SEGUIR UNIENDOOS AUNQUE YA HAYAMOS EMPEZADO!
Aviso!! Por favor si os comprometeis a hacer un personaje, intentad escribir regularmente para darle continuidad a la historia y no quedar estancados. Muchas Gracias.
Y si quereis participar , informadnos con antelación, sino esto se desmadra y sería un caos. GRACIAS.
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#2781
30/07/2012 18:27
El alcaide salió y nos llevó a su despacho para informarnos de que Tristán estaba acusado de asesinato a bocajarro y que podría acabar el proceso en un consejo de guerra.
- Pero una persona fue herida y perdió su bebé.
- Desgraciadamente no se puede demostrar que eso fuera culpa del señor Miguel ni que fuera intencionadamente. Y el testimonio de una madre dolida y de alguien acusado ya en su momento de atentar contra altos mandos de la Guardia Civil tendrán poco peso en un consejo de guerra. – nos dijo el alcaide.
Realmente tenía razón. La situación era difícil para Tristán.
- ¿Podemos verle?
El alcaide dudó unos momentos pero finalmente nos dejó pasar. Tristán, que se encontraba acostado en su celda, se sobresaltó al oír la puerta abrirse ya que oficialmente no era horario de visitas.
- Cinco minutos. – nos dijo el alcaide.
Tristán se dirigió a nosotros con profunda alegría. Primero a nuestro padre y después a mí.
- ¡Cuánto te he echado de menos hermano!
Tristán me preguntó enseguida sobre cuándo habíamos vuelto, sobre el estado de Soledad, sobre Salvador
- Tranquilo, tranquilo. Volvimos esta mañana, Soledad está bien y en cuanto a Salvador no te preocupes. Conseguí cumplir con el propósito de mi viaje y la Guardia Civil vigila también la Casona además de contar con ayuda extra. ¿Tú cómo estás?
Tristán me dijo que al menos se encontraba vivo y quiso saber enseguida por su situación. Mi padre le dijo que todo saldría bien, que encontraríamos la forma de sacarle de ahí.
- Confía en nosotros Tristán, todo saldrá bien.
Desgraciadamente sólo pudimos estar unos poco minutos más con él. El alcaide enseguida nos echó. Mi padre preguntó en ese momento por Abel Castillo.
- Es una historia muy larga padre que tiene que oír junto con los demás. – y añadí tras respirar hondo. – Padre si quiere vaya a la Casona y hable con Francisca. Sé que está dolido pero cuánto antes hablen claro antes resolverán las cosas. Yo iré al pueblo a ver a Emilia y volveré a la Casona. Si ve a Pepa por allí dígale que me espere. Tengo que hablar con ella.
- Pero una persona fue herida y perdió su bebé.
- Desgraciadamente no se puede demostrar que eso fuera culpa del señor Miguel ni que fuera intencionadamente. Y el testimonio de una madre dolida y de alguien acusado ya en su momento de atentar contra altos mandos de la Guardia Civil tendrán poco peso en un consejo de guerra. – nos dijo el alcaide.
Realmente tenía razón. La situación era difícil para Tristán.
- ¿Podemos verle?
El alcaide dudó unos momentos pero finalmente nos dejó pasar. Tristán, que se encontraba acostado en su celda, se sobresaltó al oír la puerta abrirse ya que oficialmente no era horario de visitas.
- Cinco minutos. – nos dijo el alcaide.
Tristán se dirigió a nosotros con profunda alegría. Primero a nuestro padre y después a mí.
- ¡Cuánto te he echado de menos hermano!
Tristán me preguntó enseguida sobre cuándo habíamos vuelto, sobre el estado de Soledad, sobre Salvador
- Tranquilo, tranquilo. Volvimos esta mañana, Soledad está bien y en cuanto a Salvador no te preocupes. Conseguí cumplir con el propósito de mi viaje y la Guardia Civil vigila también la Casona además de contar con ayuda extra. ¿Tú cómo estás?
Tristán me dijo que al menos se encontraba vivo y quiso saber enseguida por su situación. Mi padre le dijo que todo saldría bien, que encontraríamos la forma de sacarle de ahí.
- Confía en nosotros Tristán, todo saldrá bien.
Desgraciadamente sólo pudimos estar unos poco minutos más con él. El alcaide enseguida nos echó. Mi padre preguntó en ese momento por Abel Castillo.
- Es una historia muy larga padre que tiene que oír junto con los demás. – y añadí tras respirar hondo. – Padre si quiere vaya a la Casona y hable con Francisca. Sé que está dolido pero cuánto antes hablen claro antes resolverán las cosas. Yo iré al pueblo a ver a Emilia y volveré a la Casona. Si ve a Pepa por allí dígale que me espere. Tengo que hablar con ella.
#2782
30/07/2012 19:13
Mi padre se montó en la calesa algo nervioso por el hecho de enfrentarse a Francisca y yo me fui al pueblo deseando encontrarme con mi adorada hermana.
Entré en la taberna y allí se encontraba. Faenando como siempre. Alfonso se encontraba atendiendo a unos parroquianos de espaldas a mí. Allí se encontraba también don Anselmo e Hipólito que se quedó de piedra al verme.
- ¿Necesitas ayuda Emilia?
Ella se giró para verme y su rostro brilló de alegría a la vez que gritaba mi nombre tan alto que pensé que lo habían oído hasta en La Puebla. Corrió hasta mí y me abrazó como cuando era niña.
- No sabes cómo te he echado de menos hermana.
Después de unos minutos abrazándonos Alfonso se acercó a nosotros.
- Bueno mujer deja algo para los demás. – dijo Alfonso chanceándose de Emilia.
- ¡Alfonso! – dije a la vez que abría los brazos para acercarme a él. Siempre fue un gran amigo.
Don Anselmo e Hipólito fueron los siguientes aunque éste último estaba pálido.
- Ppppppero… ¿tú no estabas…mmmmm…mmuerto? – pudo preguntar al fin.
- Sí… y he vuelto de los infiernos ¡por ti! – dije chanceándome de él. Hipólito corrió despavorido.
- ¡No seas malo Sebastián! – me regañó don Anselmo. – Que acabé harto cuando Hipólito se obsesionó con Nostradamus y el Apocalipsis.
Todos nos reímos al recordar esa etapa de Hipólito. Yo volví a abrazarme a mi hermana apoyándola en mi pecho y besándole la frente.
- Es verdad… dejemos a Hipólito con sus cosas que yo estoy deseando ver a mi sobrina para comérmela a besos.
Y Emilia me llevó junto con Laura. La vi en la cuna tan hermosa que por poco no me la como a besos de verdad. La cogí con cuidado y la tomé en brazos.
- ¡Ey pequeña! ¿Sabes quién soy? – dije con voz dulce. – Soy tu tío Sebastián. ¿Sabes? Un tío que te va a querer mucho mucho mucho y que estaba deseando conocerte. – La pequeña me miró embobada y empezó a juguetear con mi barba. - ¿Qué pasa? ¿Te gusta mi barba eh?
Entré en la taberna y allí se encontraba. Faenando como siempre. Alfonso se encontraba atendiendo a unos parroquianos de espaldas a mí. Allí se encontraba también don Anselmo e Hipólito que se quedó de piedra al verme.
- ¿Necesitas ayuda Emilia?
Ella se giró para verme y su rostro brilló de alegría a la vez que gritaba mi nombre tan alto que pensé que lo habían oído hasta en La Puebla. Corrió hasta mí y me abrazó como cuando era niña.
- No sabes cómo te he echado de menos hermana.
Después de unos minutos abrazándonos Alfonso se acercó a nosotros.
- Bueno mujer deja algo para los demás. – dijo Alfonso chanceándose de Emilia.
- ¡Alfonso! – dije a la vez que abría los brazos para acercarme a él. Siempre fue un gran amigo.
Don Anselmo e Hipólito fueron los siguientes aunque éste último estaba pálido.
- Ppppppero… ¿tú no estabas…mmmmm…mmuerto? – pudo preguntar al fin.
- Sí… y he vuelto de los infiernos ¡por ti! – dije chanceándome de él. Hipólito corrió despavorido.
- ¡No seas malo Sebastián! – me regañó don Anselmo. – Que acabé harto cuando Hipólito se obsesionó con Nostradamus y el Apocalipsis.
Todos nos reímos al recordar esa etapa de Hipólito. Yo volví a abrazarme a mi hermana apoyándola en mi pecho y besándole la frente.
- Es verdad… dejemos a Hipólito con sus cosas que yo estoy deseando ver a mi sobrina para comérmela a besos.
Y Emilia me llevó junto con Laura. La vi en la cuna tan hermosa que por poco no me la como a besos de verdad. La cogí con cuidado y la tomé en brazos.
- ¡Ey pequeña! ¿Sabes quién soy? – dije con voz dulce. – Soy tu tío Sebastián. ¿Sabes? Un tío que te va a querer mucho mucho mucho y que estaba deseando conocerte. – La pequeña me miró embobada y empezó a juguetear con mi barba. - ¿Qué pasa? ¿Te gusta mi barba eh?
#2783
30/07/2012 19:14
Después de unos minutos con la niña Emilia me dijo que le contara cómo había ido el viaje y si había conseguido lo que me proponía.
- A propósito de eso quiero comentarte algo. – dije algo más serio. Coloqué a la niña con sumo cuidado en la cuna y me senté junto con mi hermana en la cama de la habitación. – Verás… es algo que atañe a tu marido y no sé si debería contárselo. Alfonso es muy impulsivo y podría querer intentar algo que le traería problemas… - Emilia me miró a la vez extrañada y preocupada. – Sé quién mató a Juan. Y puedo demostrarlo.
Emilia me dijo que pensó que se trataba de Salvador. Yo negué con la cabeza.
- No fue Salvador, fue Olmo. Olmo Mesía es el verdadero asesino de Juan. – Emilia me miró impresionada y me preguntó por cómo lo sabía. – Juan intentaba tener todas las pruebas posibles contra Salvador. Lo que no sabía es que eso iba a llevarle a descubrir que Olmo y Soledad… son hermanos.
Ahora sí que había cubierto el cupo de noticias impactantes de mi hermana. Ella me apremió a que dijera más pero negué con la cabeza.
- Para entenderlo todo hay que saber la verdadera historia de Salvador. Si todo va bien esta noche la contaré en la Casona junto con Soledad para que los demás también la puedan oír. Así que tendrás que esperar a esta noche ya que es muy larga de contar y complicada de asimilar créeme. ¿Crees que podrás venir a la Casona conmigo?
Emilia se quedó pensativa pero finalmente accedió. Alfonso se quedaría en el pueblo con la niña pero lo que acababa de contar él debía saberlo.
- Vamos los dos a hablar con él entonces.
Emilia asintió y fuimos a hablar con Alfonso. Le invité a sentarse con nosotros y él lo hizo alegremente.
- Alfonso, tengo algo que contarte. Verás… sé quién mató a tu hermano Juan.
- Pero si ya sabemos que fue Salvador. – dijo Alfonso algo más serio.
- No fue Salvador, Alfonso. Fue Olmo. Olmo Mesía mató a Juan.
Alfonso se quedó paralizado.
- ¿Olmo? Pero ¿cómo? ¿por qué?
- Verás… intentando recabar pruebas contra Salvador no sabía que también acabaría descubriendo cosas que le comprometían sobremanera como por ejemplo que Soledad y Olmo… son hermanos.
Alfonso alucinó tras esas palabras a la vez que notaba cómo le hervía la sangre.
- Pero ¿cómo es que son hermanos? No lo entiendo.
- Esa es la parte que sólo se entiende si conoces la historia de Salvador la cual contaré esta noche junto con toda la familia en la Casona. Si teméis con quién dejar a la niña no os preocupéis. La Guardia Civil nos puede escoltar a la Casona ya que la está vigilando junto con ayuda extra. Podéis traerla a la Casona si queréis.
- ¿Estás seguro?
- Completamente. Ese cerdo va a dejar de ser una pesadilla en poco tiempo. Confiad en mí.
Alfonso asintió y entre los dos cerraron la taberna antes de hora diciendo que tenían que salir urgentemente supongo que por las ganas que tenían de conocer la inquietante historia de Abel Castillo, más conocido como Salvador Castro.
- A propósito de eso quiero comentarte algo. – dije algo más serio. Coloqué a la niña con sumo cuidado en la cuna y me senté junto con mi hermana en la cama de la habitación. – Verás… es algo que atañe a tu marido y no sé si debería contárselo. Alfonso es muy impulsivo y podría querer intentar algo que le traería problemas… - Emilia me miró a la vez extrañada y preocupada. – Sé quién mató a Juan. Y puedo demostrarlo.
Emilia me dijo que pensó que se trataba de Salvador. Yo negué con la cabeza.
- No fue Salvador, fue Olmo. Olmo Mesía es el verdadero asesino de Juan. – Emilia me miró impresionada y me preguntó por cómo lo sabía. – Juan intentaba tener todas las pruebas posibles contra Salvador. Lo que no sabía es que eso iba a llevarle a descubrir que Olmo y Soledad… son hermanos.
Ahora sí que había cubierto el cupo de noticias impactantes de mi hermana. Ella me apremió a que dijera más pero negué con la cabeza.
- Para entenderlo todo hay que saber la verdadera historia de Salvador. Si todo va bien esta noche la contaré en la Casona junto con Soledad para que los demás también la puedan oír. Así que tendrás que esperar a esta noche ya que es muy larga de contar y complicada de asimilar créeme. ¿Crees que podrás venir a la Casona conmigo?
Emilia se quedó pensativa pero finalmente accedió. Alfonso se quedaría en el pueblo con la niña pero lo que acababa de contar él debía saberlo.
- Vamos los dos a hablar con él entonces.
Emilia asintió y fuimos a hablar con Alfonso. Le invité a sentarse con nosotros y él lo hizo alegremente.
- Alfonso, tengo algo que contarte. Verás… sé quién mató a tu hermano Juan.
- Pero si ya sabemos que fue Salvador. – dijo Alfonso algo más serio.
- No fue Salvador, Alfonso. Fue Olmo. Olmo Mesía mató a Juan.
Alfonso se quedó paralizado.
- ¿Olmo? Pero ¿cómo? ¿por qué?
- Verás… intentando recabar pruebas contra Salvador no sabía que también acabaría descubriendo cosas que le comprometían sobremanera como por ejemplo que Soledad y Olmo… son hermanos.
Alfonso alucinó tras esas palabras a la vez que notaba cómo le hervía la sangre.
- Pero ¿cómo es que son hermanos? No lo entiendo.
- Esa es la parte que sólo se entiende si conoces la historia de Salvador la cual contaré esta noche junto con toda la familia en la Casona. Si teméis con quién dejar a la niña no os preocupéis. La Guardia Civil nos puede escoltar a la Casona ya que la está vigilando junto con ayuda extra. Podéis traerla a la Casona si queréis.
- ¿Estás seguro?
- Completamente. Ese cerdo va a dejar de ser una pesadilla en poco tiempo. Confiad en mí.
Alfonso asintió y entre los dos cerraron la taberna antes de hora diciendo que tenían que salir urgentemente supongo que por las ganas que tenían de conocer la inquietante historia de Abel Castillo, más conocido como Salvador Castro.
#2784
30/07/2012 19:33
Subí a mi alcoba tras acabar el vaso de leche en el que había terminado de despejar mis dudas. Raimundo jamás podría haberme hecho algo así. Y yo había sido una imbécil por creer en las palabras de mi hermana.
-No te preocupes, Rosario. Ya me quedo yo con ellos.- le dije, dándole permiso para que se marchase.
Miré a los pequeños que dormían tranquilos en su cunita. Llevaban casi tres días del carrito a las cunas de la Posada de San Andrés y de seguro habían echado de menos la comodidad de su cuna. Suspiré, acercándome a la ventana. Mirando como el sol a punto estaba de esconderse tras las montañas.
Había sido injusta con él. No merecía mis dudas. Ni siquiera yo entendía como había llegado a desconfiar de sus palabras. Meneé la cabeza. Escuchando poco después la puerta. Raimundo se acercó a los niños y después vino hacia mi. Me volví hacia él y lo miré.
-¿ Habéis podido hablar con Tristán?- le pregunté. Esquivando un tema que poco tardaría en aparecer.
-No te preocupes, Rosario. Ya me quedo yo con ellos.- le dije, dándole permiso para que se marchase.
Miré a los pequeños que dormían tranquilos en su cunita. Llevaban casi tres días del carrito a las cunas de la Posada de San Andrés y de seguro habían echado de menos la comodidad de su cuna. Suspiré, acercándome a la ventana. Mirando como el sol a punto estaba de esconderse tras las montañas.
Había sido injusta con él. No merecía mis dudas. Ni siquiera yo entendía como había llegado a desconfiar de sus palabras. Meneé la cabeza. Escuchando poco después la puerta. Raimundo se acercó a los niños y después vino hacia mi. Me volví hacia él y lo miré.
-¿ Habéis podido hablar con Tristán?- le pregunté. Esquivando un tema que poco tardaría en aparecer.
#2785
30/07/2012 19:38
El viaje a la Casona se hizo algo tenso tras las últimas palabras que les dirigí sobre la muerte de Juan. De hecho parecía que sólo Laura disfrutaba. Abría los ojos como platos atenta ante cada detalle que se le presentaba ante ella desde el carro de los Castañeda gracias al cual llegamos pronto a la Casona. Abrimos la puerta y Pepa se encontraba en el salón. Martín corrió hasta nosotros al vernos llegar con Laura. Pepa hizo lo mismo y nos saludó con una sonrisa en el rostro supuse que por ver a Laura. Finalmente se acercó a mí, me dio un tierno abrazo y me preguntó que qué tal el viaje.
- Productivo. Y por lo de Tristán no te preocupes. He ido a verle y está entero. Además tengo un amigo abogado que nos ayudará a sacarle de ahí. Y en cuanto a lo de… tu embarazo- me sentí un poco tímido al hacerle referencia al bebé. – Lo siento de veras.
Pepa sonrió y me dio las gracias por esas palabras. Después me refirió que mi padre le había comentado que quería hablar con ella.
- Contigo y con todos. Os he reunido en este comité para explicaros la historia de Salvador desde el principio. Y así explicar cómo es que hay tantos hombres vigilando la Casona. Pero antes he de dejaros. Tengo que hablar un momento con Rosario. ¿Sabéis dónde está?
Emilia me dijo que esperarían en el salón y que seguro que estaba en la cocina. Me despedí de ellas y fui a verla. Efectivamente ahí estaba. Al oír que alguien bajaba las escaleras dirigió a ellas su vista y cuando me miró, sonrió.
- Rosario ¡qué ganas tenía de verte! Tengo que hablar contigo. Siéntate por favor.
Ante la seriedad de su rostro Rosario obedeció algo preocupada.
- Verás… antes que nada he de pedirte perdón de corazón.
Rosario me miró alucinada y me preguntó qué me tenía que perdonar.
- Verás… cuando llegué a Valencia mi enfermedad se agravó y al estar tendido en la cama tuve tiempo de… pensar. Y me di cuenta de que había cometido una injusticia contigo. – Rosario se rió ante mis palabras como si fueran una tontería. – Rosario lo que digo no es una tontería. Cuando salí de Puente Viejo estaba tan… preocupado pensando que a lo mejor podía morir que no pensé en lo que te estaba pidiendo cuando te dije que mantuvieras a raya a Salvador. ¿Lo recuerdas? – Rosario me dijo que era normal que me lo pidiera. Al fin y al cabo estaba pensando en mi familia. Yo negué con la cabeza. – Ya pero sabiendo de tus sentimientos te lo pedí como si no me importaras. Te dije que lo hicieras pensando en que… seduciéndole quizás estaría más tranquilo y eso no estuvo bien. Tomé tu corazón y tus sentimientos como si fueran de mi propiedad, como si pudiera servirme de ellos sin piedad y no tenía ningún derecho. Sabía que al acabar todo esto ibas a sufrir y en ese momento no pensé en ello. Me arrepiento de verdad de cómo te traté. Desde niño me has cuidado y más aún cuando mi madre murió. Siempre has sido como una madre más para mí y como tal te quiero. Y me importas de verdad.
Perdón por haberlo cogido con tantas ganas pero es que estaba deseando escribir esta escena. Jessi espero que perdones a Sebas... porfa :(
- Productivo. Y por lo de Tristán no te preocupes. He ido a verle y está entero. Además tengo un amigo abogado que nos ayudará a sacarle de ahí. Y en cuanto a lo de… tu embarazo- me sentí un poco tímido al hacerle referencia al bebé. – Lo siento de veras.
Pepa sonrió y me dio las gracias por esas palabras. Después me refirió que mi padre le había comentado que quería hablar con ella.
- Contigo y con todos. Os he reunido en este comité para explicaros la historia de Salvador desde el principio. Y así explicar cómo es que hay tantos hombres vigilando la Casona. Pero antes he de dejaros. Tengo que hablar un momento con Rosario. ¿Sabéis dónde está?
Emilia me dijo que esperarían en el salón y que seguro que estaba en la cocina. Me despedí de ellas y fui a verla. Efectivamente ahí estaba. Al oír que alguien bajaba las escaleras dirigió a ellas su vista y cuando me miró, sonrió.
- Rosario ¡qué ganas tenía de verte! Tengo que hablar contigo. Siéntate por favor.
Ante la seriedad de su rostro Rosario obedeció algo preocupada.
- Verás… antes que nada he de pedirte perdón de corazón.
Rosario me miró alucinada y me preguntó qué me tenía que perdonar.
- Verás… cuando llegué a Valencia mi enfermedad se agravó y al estar tendido en la cama tuve tiempo de… pensar. Y me di cuenta de que había cometido una injusticia contigo. – Rosario se rió ante mis palabras como si fueran una tontería. – Rosario lo que digo no es una tontería. Cuando salí de Puente Viejo estaba tan… preocupado pensando que a lo mejor podía morir que no pensé en lo que te estaba pidiendo cuando te dije que mantuvieras a raya a Salvador. ¿Lo recuerdas? – Rosario me dijo que era normal que me lo pidiera. Al fin y al cabo estaba pensando en mi familia. Yo negué con la cabeza. – Ya pero sabiendo de tus sentimientos te lo pedí como si no me importaras. Te dije que lo hicieras pensando en que… seduciéndole quizás estaría más tranquilo y eso no estuvo bien. Tomé tu corazón y tus sentimientos como si fueran de mi propiedad, como si pudiera servirme de ellos sin piedad y no tenía ningún derecho. Sabía que al acabar todo esto ibas a sufrir y en ese momento no pensé en ello. Me arrepiento de verdad de cómo te traté. Desde niño me has cuidado y más aún cuando mi madre murió. Siempre has sido como una madre más para mí y como tal te quiero. Y me importas de verdad.
Perdón por haberlo cogido con tantas ganas pero es que estaba deseando escribir esta escena. Jessi espero que perdones a Sebas... porfa :(
#2786
30/07/2012 20:20
Rosario me miró emocionada por mis palabras sin saber qué decir.
- Rosario, sé que le amas pero también sabes que nos odia por todo lo que tenemos y por la vida que él tuvo. Por eso ahora me veo en la obligación de contarles a todos la historia de Salvador ya que en ella participan muchas personas: Francisca, mi padre, la madre de Pepa y la razón de la muerte de tu hijo. – Rosario me miró sorprendida ante esto último. – Ellos merecen saber quién es el hombre que ha tratado de arruinar sus vidas y matarles y ello me lleva a decir cosas horribles de aquel a quien amas. – Rosario bajó la cabeza entristecida. Yo me emocioné y le acaricié la mejilla con mi mano. – Pero no podré hacerlo si no tengo tu perdón… Te prometo que no les diré nada a nadie sobre ti. Ni siquiera Soledad sabe algo.
- Rosario, sé que le amas pero también sabes que nos odia por todo lo que tenemos y por la vida que él tuvo. Por eso ahora me veo en la obligación de contarles a todos la historia de Salvador ya que en ella participan muchas personas: Francisca, mi padre, la madre de Pepa y la razón de la muerte de tu hijo. – Rosario me miró sorprendida ante esto último. – Ellos merecen saber quién es el hombre que ha tratado de arruinar sus vidas y matarles y ello me lleva a decir cosas horribles de aquel a quien amas. – Rosario bajó la cabeza entristecida. Yo me emocioné y le acaricié la mejilla con mi mano. – Pero no podré hacerlo si no tengo tu perdón… Te prometo que no les diré nada a nadie sobre ti. Ni siquiera Soledad sabe algo.
#2787
30/07/2012 21:32
Se separó de mi y lo vi dar un par de pasos al frente, al tiempo que caían un par de lágrimas por mis mejillas.
-Lo siento.- musitaron mis labios. Esperando que se girase, pero no lo hizo. Avancé hacia él. Tomando su mano y obligándolo a mirarme. Enjugué sus lágrimas amorosa. -Lo siento.- repetí, antes de agarrar las solapas de su chaqueta y besar sus labios con desesperación. Él me devolvió el beso con igual intensidad y sonreí en mitad de él.
Suaves y breves besos prosiguieron al anterior, y terminé pegando mi frente a la suya. Acariciando con mis manos su rostro, mientras agradecía su cercanía.
-Perdóname, mi amor.- me disculpé en un susurro. -Las palabras de Ana me nublaron el entendimiento y yo...- un gemido salió por mi garganta anunciando el próximo llanto. -Lo siento, de veras. La simple idea de imaginarte a ti con ella, me...- No pude seguir hablando. Me abracé a él con fuerza. Buscando que Raimundo me respondiese de la misma forma. Y lo hizo. Permanecí largos minutos así. Pidiéndole disculpas por haber dudado de él. De su amor por mi. -Te quiero.
-Lo siento.- musitaron mis labios. Esperando que se girase, pero no lo hizo. Avancé hacia él. Tomando su mano y obligándolo a mirarme. Enjugué sus lágrimas amorosa. -Lo siento.- repetí, antes de agarrar las solapas de su chaqueta y besar sus labios con desesperación. Él me devolvió el beso con igual intensidad y sonreí en mitad de él.
Suaves y breves besos prosiguieron al anterior, y terminé pegando mi frente a la suya. Acariciando con mis manos su rostro, mientras agradecía su cercanía.
-Perdóname, mi amor.- me disculpé en un susurro. -Las palabras de Ana me nublaron el entendimiento y yo...- un gemido salió por mi garganta anunciando el próximo llanto. -Lo siento, de veras. La simple idea de imaginarte a ti con ella, me...- No pude seguir hablando. Me abracé a él con fuerza. Buscando que Raimundo me respondiese de la misma forma. Y lo hizo. Permanecí largos minutos así. Pidiéndole disculpas por haber dudado de él. De su amor por mi. -Te quiero.
#2788
30/07/2012 21:43
Estaba acostado en la celda, cuando de repente me sobresalté porque se abrió de repente la puerta, sonreí al ver allí a Sebastián y mi padre,corrí a abrazar a mi padre cual niño pequeño, y después de decirle a mi hermano lo mucho que lo había echado de menos le abracé también, le pregunté por Soledad, sobre cuando habían vuelto, y sobre Salvador,me preguntó como estaba.
-Al menos estoy vivo...que no es poco en mi situación...
Me pidieron que confiara en ellos,que todo saldría bien y a los pocos minutos marcharon, y volví a tumbarme en aquella maldita cama, intentaba mostrarme entero ante los demás, pero por dentro sentía una pena que me desgarraba el corazón, habíamos perdido a nuestro hijo,nuestro pequeño...y para colmo lo más seguro era que acabara en el paredón, y esta vez no habría nada que pudiera cambiarlo, sentía miedo,mucho miedo...no quería dejar a Pepa sola.
-Al menos estoy vivo...que no es poco en mi situación...
Me pidieron que confiara en ellos,que todo saldría bien y a los pocos minutos marcharon, y volví a tumbarme en aquella maldita cama, intentaba mostrarme entero ante los demás, pero por dentro sentía una pena que me desgarraba el corazón, habíamos perdido a nuestro hijo,nuestro pequeño...y para colmo lo más seguro era que acabara en el paredón, y esta vez no habría nada que pudiera cambiarlo, sentía miedo,mucho miedo...no quería dejar a Pepa sola.
#2789
30/07/2012 22:30
Entramos en la Casona y allí encontramos nada más pasar a Raimundo. Martín brazó a su abuelo y, acto seguido se fue a jugar al jardín. Raimundo me mostró su tristeza por la pérdida del bebé y o se lo agradecí. También me dijo que venía de visitar a Tristán y que estuviera tranquila, pues él era fuerte. Me refirió que Sebastián quería hablar conmigo y después subió en busca de Francisca.
Me sorprendió oír hablar de él, pues nadie me había referido su regreso. Sebastián apareció en la sala, sonreí dándole un tierno abrazo. Me contó que el viaje había ido bien y que me ayudaría con el tema de Tristán. Eso me fortaleció. También me dijo que tenía algo muy importante que contarnos a todos, sobre Salvador. Por último preguntó por Rosario y salió en su busca. Yo estaba deseando ver a Soledad, pero debería aguardar. Fui a buscar a Martín, que llevaba un rato jugando.
Me sorprendió oír hablar de él, pues nadie me había referido su regreso. Sebastián apareció en la sala, sonreí dándole un tierno abrazo. Me contó que el viaje había ido bien y que me ayudaría con el tema de Tristán. Eso me fortaleció. También me dijo que tenía algo muy importante que contarnos a todos, sobre Salvador. Por último preguntó por Rosario y salió en su busca. Yo estaba deseando ver a Soledad, pero debería aguardar. Fui a buscar a Martín, que llevaba un rato jugando.
#2790
30/07/2012 23:00
Estaba en la cocina cuando senti pasos en las escaleras, dirigí a ellas mi mirada y sonrei al ver a Sebastian,quien con el rostro serio me pidio que me sentase.
-¿Que ocurre Sebastian?-pregunte preocupada.
El me dijo que antes que nada debía pedirme perdón.
-¿Que es lo que te tengo que perdonar?-pregunte extrañada.
Me dijo que durante su viaje su enfermedad había empeorado y que estando en cama tuvo tiempo de pensar y se dio cuenta que había cometido una injusticia conmigo.Rei ante tal afirmación,cosa que el me recrimino.Me recordó la petición que me había echo de mantener a raya a Salvador.
-Es normal que me lo pidieras, querías proteger a tu familia-dije acariciando el rostro del muchacho que me miraba apenado.
Me dijo que se arrepentía de como me había tratado,que siempre lo cuide desde nino y mas cuando murió su madre.
-No tienes que arrepentirte de nada-dije sonriendole.
me dijo que tenia que contar la verdad de Salvador que todos merecían saber quien les había echo tanto daño y quien mato de verdad a Juan,me sorprendí ante sus ultimas palabras,que debía decir cosas horribles del hombre al que amaba.Baje la cabeza entristecida y el acaricio mi mejilla dulcemente.Me dijo que necesitaba mi perdón y que jamas le contaría a nadie lo que sabia.
-No tengo nada que perdonarte hijo,haces lo que es justo aunque me duela,-dije cogiendo la mano del muchacho mientras mis ojos se llenaban de lagrimas, preguntándome que seria de Salvador después de que Sebastian lo encontrara.
-¿Que ocurre Sebastian?-pregunte preocupada.
El me dijo que antes que nada debía pedirme perdón.
-¿Que es lo que te tengo que perdonar?-pregunte extrañada.
Me dijo que durante su viaje su enfermedad había empeorado y que estando en cama tuvo tiempo de pensar y se dio cuenta que había cometido una injusticia conmigo.Rei ante tal afirmación,cosa que el me recrimino.Me recordó la petición que me había echo de mantener a raya a Salvador.
-Es normal que me lo pidieras, querías proteger a tu familia-dije acariciando el rostro del muchacho que me miraba apenado.
Me dijo que se arrepentía de como me había tratado,que siempre lo cuide desde nino y mas cuando murió su madre.
-No tienes que arrepentirte de nada-dije sonriendole.
me dijo que tenia que contar la verdad de Salvador que todos merecían saber quien les había echo tanto daño y quien mato de verdad a Juan,me sorprendí ante sus ultimas palabras,que debía decir cosas horribles del hombre al que amaba.Baje la cabeza entristecida y el acaricio mi mejilla dulcemente.Me dijo que necesitaba mi perdón y que jamas le contaría a nadie lo que sabia.
-No tengo nada que perdonarte hijo,haces lo que es justo aunque me duela,-dije cogiendo la mano del muchacho mientras mis ojos se llenaban de lagrimas, preguntándome que seria de Salvador después de que Sebastian lo encontrara.
#2791
30/07/2012 23:07
Encontré a Martín jugando en el jardín.
-¿A que juegas?-me acerqué a él sonriente
-A los soldados, pero sin padre no es lo mismo...-cabizbajo
Una sonrisa triste se dibujó en mi rostro.
-Volverá junto a nosotros pronto-sonreì
Pasamos al salón, allí estabamos todos reunidos a la espera de que Sebastián nos informará.
-¿A que juegas?-me acerqué a él sonriente
-A los soldados, pero sin padre no es lo mismo...-cabizbajo
Una sonrisa triste se dibujó en mi rostro.
-Volverá junto a nosotros pronto-sonreì
Pasamos al salón, allí estabamos todos reunidos a la espera de que Sebastián nos informará.
#2792
30/07/2012 23:12
Me sentí aliviado al oír las palabras de Rosario perdonándome.
- Ven aquí. – dije emocionado mientras me levantaba y abría los brazos para que ella me abrazara. Rosario lo hizo con lágrimas en los ojos por la tristeza. Al fin y al cabo iba a revelar los crímenes de su amado delante de ella. Al estar su hijo ella tendría que subir conmigo o levantaría sospechas. La abracé con fuerza y le dije. – Sé que no hay nada en el mundo que pueda sustituir a Juan ni el dolor del recuerdo de Salvador. Pero quiero que a partir de ahora me consideres como tu hijo. Yo estaré ahí para lo que necesites. – le dije con voz dulce y con una sonrisa mientras las lágrimas se deslizaban por mis mejillas. - ¿De acuerdo? – Rosario asintió emocionada y volvimos a abrazarnos.
En ese momento Elena bajó a la cocina y nos dijo que todos estaban en el salón esperándome. Había llegado la hora. Rosario y yo nos enjugamos las lágrimas y ella me dijo que fuera tranquilo. La cogí de la mano y subimos las escaleras hacia el salón.
Allí me encontré con Pepa, Martín, Emilia, la pequeña Laura y Alfonso. Vi a mi padre y a Francisca bajando las escaleras de la mano. Le guiñé un ojo a mi padre ya que sabía que eso significaba que volvían a estar juntos. Él me dijo que si les habíamos esperado demasiado.
- En absoluto padre. No se preocupe. Rosario ¿podrías llamar a Soledad por favor? Tiene que estar ella también en esta reunión.
Rosario asintió y subió las escaleras para buscar a Soledad. Después, Mariana entró junto con Alejandro.
- Será mejor que nos sentemos. Lo que vais a oír es una historia… bastante inquietante.
¿Soy yo o esto mola más que la serie?
- Ven aquí. – dije emocionado mientras me levantaba y abría los brazos para que ella me abrazara. Rosario lo hizo con lágrimas en los ojos por la tristeza. Al fin y al cabo iba a revelar los crímenes de su amado delante de ella. Al estar su hijo ella tendría que subir conmigo o levantaría sospechas. La abracé con fuerza y le dije. – Sé que no hay nada en el mundo que pueda sustituir a Juan ni el dolor del recuerdo de Salvador. Pero quiero que a partir de ahora me consideres como tu hijo. Yo estaré ahí para lo que necesites. – le dije con voz dulce y con una sonrisa mientras las lágrimas se deslizaban por mis mejillas. - ¿De acuerdo? – Rosario asintió emocionada y volvimos a abrazarnos.
En ese momento Elena bajó a la cocina y nos dijo que todos estaban en el salón esperándome. Había llegado la hora. Rosario y yo nos enjugamos las lágrimas y ella me dijo que fuera tranquilo. La cogí de la mano y subimos las escaleras hacia el salón.
Allí me encontré con Pepa, Martín, Emilia, la pequeña Laura y Alfonso. Vi a mi padre y a Francisca bajando las escaleras de la mano. Le guiñé un ojo a mi padre ya que sabía que eso significaba que volvían a estar juntos. Él me dijo que si les habíamos esperado demasiado.
- En absoluto padre. No se preocupe. Rosario ¿podrías llamar a Soledad por favor? Tiene que estar ella también en esta reunión.
Rosario asintió y subió las escaleras para buscar a Soledad. Después, Mariana entró junto con Alejandro.
- Será mejor que nos sentemos. Lo que vais a oír es una historia… bastante inquietante.
¿Soy yo o esto mola más que la serie?
#2793
31/07/2012 00:02
Sebastian se sintió aliviado ante mis palabras y al ver mis lagrimas me pidió que lo abrazara.
-Te quiero mucho Sebastian-dije enjugando las lagrimas que caían por sus mejillas.
Me dijo que podía considerarlo como un hijo que siempre estaría allí para lo que necesitase.
-Siempre te considere mi hijo-dije sonriendo.
En ese momento Elena entro en la cocina diciendo que todos aguardaban en el salón.
-Tranquilo Sebastian,haces lo correcto-dije tomando su mano y subiendo al salón.
Al llegar Sebastian se dio cuenta de que faltaba Soledad y me pidio que fuera a buscarla, asentí y subí las escaleras.Al llegar llame a la puerta y ella me abrió sonriente.
-Señorita,Sebastian la espera abajo-dije observando un brillo especial en su mirada.
Ella asintió y juntas bajamos al salón donde Sebastian iba a relatar unos hechos que me dolerían en lo mas profundo de mi alma.
-Te quiero mucho Sebastian-dije enjugando las lagrimas que caían por sus mejillas.
Me dijo que podía considerarlo como un hijo que siempre estaría allí para lo que necesitase.
-Siempre te considere mi hijo-dije sonriendo.
En ese momento Elena entro en la cocina diciendo que todos aguardaban en el salón.
-Tranquilo Sebastian,haces lo correcto-dije tomando su mano y subiendo al salón.
Al llegar Sebastian se dio cuenta de que faltaba Soledad y me pidio que fuera a buscarla, asentí y subí las escaleras.Al llegar llame a la puerta y ella me abrió sonriente.
-Señorita,Sebastian la espera abajo-dije observando un brillo especial en su mirada.
Ella asintió y juntas bajamos al salón donde Sebastian iba a relatar unos hechos que me dolerían en lo mas profundo de mi alma.
#2794
31/07/2012 00:24
-Inés, vigila a los niños.- le pedí, al cruzarnos con la criada por el pasillo. No me gustaba que se quedasen solos, el temor a que Salvador les hiciese cualquier cosa a los pequeños me hacía temblar por dentro.
La criada asintió y nosotros bajamos tranquilos. Reuniéndonos con los jóvenes y nuestros nietos. Raimundo se disculpó por los dos y le sonreí a los presentes. Martín le susurró algo al oído a Pepa y después se acercó a mi dispuesto a darme un abrazo. Pero antes paró en seco frente a nosotros y miró reprochador a Raimundo.
-Si me hubiese dicho que iba a tardar tanto en encontrarla, yo la hubiese buscado, abuelo.- le dijo. Reí con ganas ante la frase del niño, y aun más al escuchar la respuesta de Raimundo. Argumentando cuan difícil había sido dar conmigo. Los miré a ambos y meneé la cabeza.
-Así que me andabas buscando, ¿eh, Martín?- el niño no contestó se abrazó a mi con fuerza. Lo cogí en brazos, a pesar de su peso, y lo achuché cariñosa. -Yo también te he echado de menos, pequeño.- le dije antes de soltarlo en el suelo y darle un sonoro beso en la mejilla.
Me senté en una de las sillas, para quedar a la altura del niño. Que me miraba con sus hermosos ojos oscuros.
-¿Dónde están los tíos, abuela?- preguntó.
-Ahora están arriba, dormidos.- contesté. Encontrándome con la desilusión del niño. -Pero...- pronuncié, sentándolo sobre mis piernas. -¿qué te parece si, cuando termine de hablar el tío Sebastián, subimos un rato para que los veas?- él respondió con un beso y se echó hacia atrás hasta dar con su espalda en mi pecho. Lo abracé con ternura, mirando en ese momento a Raimundo y sonriéndole. Esperando que Sebastián nos narrase aquello que debía de contarnos.
La criada asintió y nosotros bajamos tranquilos. Reuniéndonos con los jóvenes y nuestros nietos. Raimundo se disculpó por los dos y le sonreí a los presentes. Martín le susurró algo al oído a Pepa y después se acercó a mi dispuesto a darme un abrazo. Pero antes paró en seco frente a nosotros y miró reprochador a Raimundo.
-Si me hubiese dicho que iba a tardar tanto en encontrarla, yo la hubiese buscado, abuelo.- le dijo. Reí con ganas ante la frase del niño, y aun más al escuchar la respuesta de Raimundo. Argumentando cuan difícil había sido dar conmigo. Los miré a ambos y meneé la cabeza.
-Así que me andabas buscando, ¿eh, Martín?- el niño no contestó se abrazó a mi con fuerza. Lo cogí en brazos, a pesar de su peso, y lo achuché cariñosa. -Yo también te he echado de menos, pequeño.- le dije antes de soltarlo en el suelo y darle un sonoro beso en la mejilla.
Me senté en una de las sillas, para quedar a la altura del niño. Que me miraba con sus hermosos ojos oscuros.
-¿Dónde están los tíos, abuela?- preguntó.
-Ahora están arriba, dormidos.- contesté. Encontrándome con la desilusión del niño. -Pero...- pronuncié, sentándolo sobre mis piernas. -¿qué te parece si, cuando termine de hablar el tío Sebastián, subimos un rato para que los veas?- él respondió con un beso y se echó hacia atrás hasta dar con su espalda en mi pecho. Lo abracé con ternura, mirando en ese momento a Raimundo y sonriéndole. Esperando que Sebastián nos narrase aquello que debía de contarnos.
#2795
31/07/2012 00:47
Rosario asintió y subió las escaleras para buscar a Soledad. Después, Mariana entró junto con Alejandro.
- Será mejor que nos sentemos. Lo que vais a oír es una historia… bastante inquietante.
Todos me miraron sorprendidos y a la vez un tanto temerosos por mis palabras. Finalmente accedieron a ocupar el salón. Ellos tomaron asiento casi al unísono con la llegada de Soledad.
- ¡Mi amor! ¿Cómo te encuentras? – pregunté un tanto preocupado.
- Estoy bien no te preocupes. – me dijo Soledad sonriéndome.
Nos sentamos en el sillón y le cogí la mano a Soledad. A mi lado estaba mi padre y en el sillón presidencial estaba, como no, Francisca. Al lado de Soledad se encontraba Pepa y en el otro sillón presidencial, Emilia y su hija. Alfonso estaba de pie detrás de ella junto con Mariana, Alejandro y Rosario.
- Martín esta conversación no la debe oír los niños. Deberías ir con Inés. – dije un tanto cariñoso.
- ¡No es justo!¡Yo ya soy mayor! – protestó el niño. Francisca me miró un tanto alarmada diciéndome si era tan grave. Soledad asintió. Pepa le pidió entonces que fuera a jugar al jardín con Elena. El niño se fue haciendo un mohín.
- Bueno… no sé cómo empezar esto… Creo que será lo mejor empezar desde los orígenes de Salvador… Después si queréis contaremos cómo lo descubrimos pero tenéis que saber ante todo que lo que diga está demostrado y esas pruebas están en manos de la Guardia Civil. Por esa razón vigilan la Casona.
Todos me miraron expectantes. Mi padre no pudo más y me apremió a que siguiera o acabaría dándoles algo. Yo le sonreí ante su broma pero era cierto. Debía empezar.
- En primer lugar Salvador Castro no es su verdadero nombre. En realidad se llama Abel Castillo y tiene… mejor dicho, tuvo dos hermanos, Mateo y Pelayo que efectivamente murieron a causa de la polución que sale de las minas que hay en Asturias. Y sí, es efectivamente hijo de Flora.
- Será mejor que nos sentemos. Lo que vais a oír es una historia… bastante inquietante.
Todos me miraron sorprendidos y a la vez un tanto temerosos por mis palabras. Finalmente accedieron a ocupar el salón. Ellos tomaron asiento casi al unísono con la llegada de Soledad.
- ¡Mi amor! ¿Cómo te encuentras? – pregunté un tanto preocupado.
- Estoy bien no te preocupes. – me dijo Soledad sonriéndome.
Nos sentamos en el sillón y le cogí la mano a Soledad. A mi lado estaba mi padre y en el sillón presidencial estaba, como no, Francisca. Al lado de Soledad se encontraba Pepa y en el otro sillón presidencial, Emilia y su hija. Alfonso estaba de pie detrás de ella junto con Mariana, Alejandro y Rosario.
- Martín esta conversación no la debe oír los niños. Deberías ir con Inés. – dije un tanto cariñoso.
- ¡No es justo!¡Yo ya soy mayor! – protestó el niño. Francisca me miró un tanto alarmada diciéndome si era tan grave. Soledad asintió. Pepa le pidió entonces que fuera a jugar al jardín con Elena. El niño se fue haciendo un mohín.
- Bueno… no sé cómo empezar esto… Creo que será lo mejor empezar desde los orígenes de Salvador… Después si queréis contaremos cómo lo descubrimos pero tenéis que saber ante todo que lo que diga está demostrado y esas pruebas están en manos de la Guardia Civil. Por esa razón vigilan la Casona.
Todos me miraron expectantes. Mi padre no pudo más y me apremió a que siguiera o acabaría dándoles algo. Yo le sonreí ante su broma pero era cierto. Debía empezar.
- En primer lugar Salvador Castro no es su verdadero nombre. En realidad se llama Abel Castillo y tiene… mejor dicho, tuvo dos hermanos, Mateo y Pelayo que efectivamente murieron a causa de la polución que sale de las minas que hay en Asturias. Y sí, es efectivamente hijo de Flora.
#2796
31/07/2012 01:08
Primera noticia y primera reacción de sorpresa por parte de los presentes. Mi padre y Francisca se miraron incrédulos.
- Gracias a Alejandro… al que luego presentaré ya que tiene parte en esta historia hemos podido comprobar que además de ser cantante, Flora era obligada a ejercer la prostitución. Engendró a sus hijos en el más estricto secreto pero sus jefes se acabaron enterando. Ella quiso dejarlo pero le amenazaron con matar a los niños si lo hacía. Al fin y al cabo era la cantante y prostituta más popular de Asturias. Se podía ganar mucho dinero si Flora trabajaba para ti. Como Flora no tenía familia tuvo que abandonarles a su suerte. – un aire cargado de tensión y de compasión hacia Flora envolvió el ambiente a la vez que yo no dejaba de mirar de reojo a Rosario. De momento aguantaba estoicamente. – Como ya sabéis sus hermanos murieron y él tuvo que enfrentarse sólo a la vida. Misteriosamente su casa ardió y nunca más se supo de Abel. Pudimos relacionarle con su posterior personaje por la serpiente que, según el expediente policial del incendio, había en una de las minas pintada con yeso. La misma serpiente que hace en su firma y que aparece poco tiempo después… ya verán dónde. Además de una foto que tenía Alejandro en su poder de una función que hicieron en la parroquia donde él estaba. Se ve claramente que es él creedme. – dije tragando saliva ante lo que quedaba por contar.
Los presentes me miraban atónitos esperando a que siguiera.
- El caso es que Abel desapareció en mayo de 1860. Una semana después, en el mismo mes y en el mismo año llega a Barcelona y después de vivir como un pícaro se convierte en pupilo de la persona con la que os toparéis en algún momento al venir aquí o en el pueblo escoltado por la Guardia Civil: Eduardo Puig. Es un mafioso de Barcelona que le enseñó todo lo que sabe sobre cómo pasar desapercibido y sobrevivir. Tras pasar a ser pupilo de Eduardo Puig se cambió el nombre por Oriol Valls y se convirtió en su famoso secuaz. De hecho en mi época de estudiante se oía hablar mucho de sus hazañas. – dije antes de respirar hondo. Ahora venía lo más duro para Rosario. Francisca dejó escapar un ¡Dios mío! Que dejaba entrever el horror que estaba suponiendo esta historia. – Al llegar a Barcelona, pudimos comprobar que había multitud de asesinatos de prostitutas sin resolver. Todas tenían algo en común: ganaban mucho dinero, todas habían pasado por Oriol, todas tenían grabada la misma serpiente que hace en sus firmas y que tiene tatuada en su brazo y todas se parecían a una por la que Oriol sentía algo más. Una prostituta llamada Ana, hermana de Alejandro.
- Gracias a Alejandro… al que luego presentaré ya que tiene parte en esta historia hemos podido comprobar que además de ser cantante, Flora era obligada a ejercer la prostitución. Engendró a sus hijos en el más estricto secreto pero sus jefes se acabaron enterando. Ella quiso dejarlo pero le amenazaron con matar a los niños si lo hacía. Al fin y al cabo era la cantante y prostituta más popular de Asturias. Se podía ganar mucho dinero si Flora trabajaba para ti. Como Flora no tenía familia tuvo que abandonarles a su suerte. – un aire cargado de tensión y de compasión hacia Flora envolvió el ambiente a la vez que yo no dejaba de mirar de reojo a Rosario. De momento aguantaba estoicamente. – Como ya sabéis sus hermanos murieron y él tuvo que enfrentarse sólo a la vida. Misteriosamente su casa ardió y nunca más se supo de Abel. Pudimos relacionarle con su posterior personaje por la serpiente que, según el expediente policial del incendio, había en una de las minas pintada con yeso. La misma serpiente que hace en su firma y que aparece poco tiempo después… ya verán dónde. Además de una foto que tenía Alejandro en su poder de una función que hicieron en la parroquia donde él estaba. Se ve claramente que es él creedme. – dije tragando saliva ante lo que quedaba por contar.
Los presentes me miraban atónitos esperando a que siguiera.
- El caso es que Abel desapareció en mayo de 1860. Una semana después, en el mismo mes y en el mismo año llega a Barcelona y después de vivir como un pícaro se convierte en pupilo de la persona con la que os toparéis en algún momento al venir aquí o en el pueblo escoltado por la Guardia Civil: Eduardo Puig. Es un mafioso de Barcelona que le enseñó todo lo que sabe sobre cómo pasar desapercibido y sobrevivir. Tras pasar a ser pupilo de Eduardo Puig se cambió el nombre por Oriol Valls y se convirtió en su famoso secuaz. De hecho en mi época de estudiante se oía hablar mucho de sus hazañas. – dije antes de respirar hondo. Ahora venía lo más duro para Rosario. Francisca dejó escapar un ¡Dios mío! Que dejaba entrever el horror que estaba suponiendo esta historia. – Al llegar a Barcelona, pudimos comprobar que había multitud de asesinatos de prostitutas sin resolver. Todas tenían algo en común: ganaban mucho dinero, todas habían pasado por Oriol, todas tenían grabada la misma serpiente que hace en sus firmas y que tiene tatuada en su brazo y todas se parecían a una por la que Oriol sentía algo más. Una prostituta llamada Ana, hermana de Alejandro.
#2797
31/07/2012 11:15
Las palabras de Sebastian se clavaban en mi como si de puñales se tratase,no podia ser que el hombre que yo amaba y padre de Alfonso fuera el monstruo que el estaba definiendo.¿Cambios de nombre?¿prostitutas asesinadas?¿Ana?¿quien seria ese mujer?eran preguntas que de momento no tenían respuesta.No podía ser verdad,a mi mente acudieron los recuerdos de todos los momentos que viví junto a el.Las lagrimas comenzaron a brotar de mis ojos,me sujete al brazo de Alfonso que escuchaba horrorizado el relato de Sebastian pues senti que las fuerzas me fallaban.Lleve una mano a mi tabique nasal tratando de encontrar la estabilidad que me faltaba.
-¿Madre se encuentra bien?-pregunto asustado.
-Si,no te preocupes-dije para no preocuparlo,mientras trataba de enjugar mis lagrimas.
Pepa se acerco a mi preocupada, preguntándome que me ocurría.
-No os preocupéis,estoy bien de verdad,solo ha sido una mareo,Pepa puedes estar tranquila-le dije para que volviera a sentarse.
-Cuando Sebastian termine de hablar la examinare quiera o no-dijo preocupada.
-Esta bien-dije para calmarla.
Sebastian me miro preocupado,solo el sabia que aquello me estaba doliendo en demasía,me dijo que si quería podía salir al jardín a tomar el aire.
-No,estoy bien,no te preocupes Sebastian,puedes continuar hablando-le indique.
El me dirigió una significativa mirada,queriendo preguntarme si estaba segura de querer seguir allí.Yo asentí y entonces continuo.
-¿Madre se encuentra bien?-pregunto asustado.
-Si,no te preocupes-dije para no preocuparlo,mientras trataba de enjugar mis lagrimas.
Pepa se acerco a mi preocupada, preguntándome que me ocurría.
-No os preocupéis,estoy bien de verdad,solo ha sido una mareo,Pepa puedes estar tranquila-le dije para que volviera a sentarse.
-Cuando Sebastian termine de hablar la examinare quiera o no-dijo preocupada.
-Esta bien-dije para calmarla.
Sebastian me miro preocupado,solo el sabia que aquello me estaba doliendo en demasía,me dijo que si quería podía salir al jardín a tomar el aire.
-No,estoy bien,no te preocupes Sebastian,puedes continuar hablando-le indique.
El me dirigió una significativa mirada,queriendo preguntarme si estaba segura de querer seguir allí.Yo asentí y entonces continuo.
#2798
31/07/2012 11:29
Sebastián nos avisó de que lo que iba a relatar no era algo apto para niños, así que le pedí a Martín que saliera al jardìn con Elena.
El muchacho comenzó a contar la historia de Salvador , a cada frase que pronunciaba más me horrorizaba su historia.
El muchacho comenzó a contar la historia de Salvador , a cada frase que pronunciaba más me horrorizaba su historia.
#2799
31/07/2012 14:15
Todos miraron a Alejandro sorprendidos. Él bajó la cabeza un tanto avergonzado. Rosario empezó a tambalearse y Alfonso fue a su lado.
- Rosario ¿te encuentras bien? Sal al jardín si quieres a tomar el aire.
Rosario me contestó que se encontraba bien y que podía continuar. Le dirigí una mirada preocupado pero ella me animó a seguir.
- Gracias a las cartas que Ana enviaba a Felisa, su madre, y que él ha guardado hemos podido relacionar a Abel con Oriol. – dije tras respirar hondo. - En una de esas cartas contó que se encontró con Abel cuando era Oriol y que, al rechazarle tantas veces siendo Abel por no tener un duro, fue a ella con ansias de venganza y… acabó violándola. – Miré de reojo a Rosario que aguantaba duras penas. - A causa de esa agresión Ana tuvo un hijo… al que llamó… Olmo. El cual, ya siendo mayor, aprovechó la condición de prostituta de su madre para convencer a Adolfo Mesía de que era su hijo. Y así se convirtió en nuestro querido Olmo Mesía. – dije con cierta ironía.
Mi padre me miró asombrado y dijo, con tono de comprobar si había entendido bien todo, que entonces Soledad y Olmo eran hermanos y éste lo sabía.
- Así es padre. Esa es la razón por la que Olmo maltrataba a Soledad, por ser hija de Oriol y la razón por la que Juan murió. Juan iba contra Salvador pero no sabía que eso significaba descubrir que Olmo no es hijo de Adolfo Mesía por lo tanto toda la herencia iría a parar a Pepa. Razón por la cual puedo devolvértela… si todavía te interesa. – dije mirando a Pepa. Ella me preguntó que cómo podíamos demostrar que Olmo mató a Juan.
- Rosario ¿te encuentras bien? Sal al jardín si quieres a tomar el aire.
Rosario me contestó que se encontraba bien y que podía continuar. Le dirigí una mirada preocupado pero ella me animó a seguir.
- Gracias a las cartas que Ana enviaba a Felisa, su madre, y que él ha guardado hemos podido relacionar a Abel con Oriol. – dije tras respirar hondo. - En una de esas cartas contó que se encontró con Abel cuando era Oriol y que, al rechazarle tantas veces siendo Abel por no tener un duro, fue a ella con ansias de venganza y… acabó violándola. – Miré de reojo a Rosario que aguantaba duras penas. - A causa de esa agresión Ana tuvo un hijo… al que llamó… Olmo. El cual, ya siendo mayor, aprovechó la condición de prostituta de su madre para convencer a Adolfo Mesía de que era su hijo. Y así se convirtió en nuestro querido Olmo Mesía. – dije con cierta ironía.
Mi padre me miró asombrado y dijo, con tono de comprobar si había entendido bien todo, que entonces Soledad y Olmo eran hermanos y éste lo sabía.
- Así es padre. Esa es la razón por la que Olmo maltrataba a Soledad, por ser hija de Oriol y la razón por la que Juan murió. Juan iba contra Salvador pero no sabía que eso significaba descubrir que Olmo no es hijo de Adolfo Mesía por lo tanto toda la herencia iría a parar a Pepa. Razón por la cual puedo devolvértela… si todavía te interesa. – dije mirando a Pepa. Ella me preguntó que cómo podíamos demostrar que Olmo mató a Juan.
#2800
31/07/2012 14:30
- Juan, un día que se reunió con sus tres mejores amigos de la facultad, hizo alarde de las pruebas que tenía contra Salvador. Posteriormente dejó a cada uno parte de las pruebas que cogió para que si le pasara algo el otro pudiera tirar del hilo y así poder descubrir toda la verdad. A uno de ellos, Miguel, le dejó una caja con recortes de todos los asesinatos de prostitutas que seguían el mismo patrón. Como la carrera de Miguel no pasaba por su buen momento obtuvo una oferta de Olmo para comprar esa caja con los documentos por una buena suma de dinero y se identificó como Olmo Mesía. Además tenemos pruebas que demuestran que hizo negocios en Valencia por esas fechas. Al día siguiente se encontró con Juan en un callejón y forcejeó con él sin darse cuenta de que en señal de defensa Juan le arrancó un gemelo. Gemelo que Soledad ha identificado como unos que le regaló cuando los vimos en el cuartel de la Guardia Civil.
Vi a Rosario que tras esa noticia empezaba a derrumbarse. Menos mal que Mariana le abrazaba fuerte. Alfonso bajó la cabeza apenado.
- Si queréis iros lo entenderé. No tenéis por qué oír el resto de la historia. – dije mirando a Rosario, Mariana y Alfonso. Resultaba un intento burdo de librar a Rosario de oír lo que venía a continuación y por eso deseaba que se fuera. No quería que soportara más. Gracias a Dios vi que Mariana secundó mi idea y se llevó a Rosario a la cocina para hacerle una tisana. Respiré algo aliviado. - ¿Quieren que siga? – Francisca me miraba sin poder creer lo que oía. Emilia le dijo a Alfonso tras darle un beso que fuera con su madre y su hermana. Él obedeció. Finalmente me pidieron que continuara.
- Bien… - proseguí. Miré a Soledad que me sonreía y me cogía la mano fuertemente para animarme a seguir. – Tras enterarse que Ana había engendrado un hijo en el más estricto secreto... la mató… lo sabemos porque la apaleó y la acuchilló. Al gritar mucho intentó hacerla callar estrangulándola pero no pudo matarla antes de que llegara la ayuda. Oriol escapó pero Ana pudo pronunciar su nombre a los que intentaron ayudarla. Buscó ayuda en Eduardo Puig pero se la negó y Oriol intentó matarle quemándole no sin antes sublevar a sus cómplices contra él. Por eso le veréis con la cara quemada. Se hizo el muerto y por eso ahora está entre nosotros. El 23 de junio de 1895 Oriol se registra en un hotel ya que posteriormente muchas personas indicaron haberle visto entrar. A los pocos minutos se declaró un incendio curiosamente en el piso donde sólo encontraron un cadáver y cuyo cuerpo no fue identificado como humano cuando el resto sí. De hecho, misteriosamente no se investigó.
Vi a Rosario que tras esa noticia empezaba a derrumbarse. Menos mal que Mariana le abrazaba fuerte. Alfonso bajó la cabeza apenado.
- Si queréis iros lo entenderé. No tenéis por qué oír el resto de la historia. – dije mirando a Rosario, Mariana y Alfonso. Resultaba un intento burdo de librar a Rosario de oír lo que venía a continuación y por eso deseaba que se fuera. No quería que soportara más. Gracias a Dios vi que Mariana secundó mi idea y se llevó a Rosario a la cocina para hacerle una tisana. Respiré algo aliviado. - ¿Quieren que siga? – Francisca me miraba sin poder creer lo que oía. Emilia le dijo a Alfonso tras darle un beso que fuera con su madre y su hermana. Él obedeció. Finalmente me pidieron que continuara.
- Bien… - proseguí. Miré a Soledad que me sonreía y me cogía la mano fuertemente para animarme a seguir. – Tras enterarse que Ana había engendrado un hijo en el más estricto secreto... la mató… lo sabemos porque la apaleó y la acuchilló. Al gritar mucho intentó hacerla callar estrangulándola pero no pudo matarla antes de que llegara la ayuda. Oriol escapó pero Ana pudo pronunciar su nombre a los que intentaron ayudarla. Buscó ayuda en Eduardo Puig pero se la negó y Oriol intentó matarle quemándole no sin antes sublevar a sus cómplices contra él. Por eso le veréis con la cara quemada. Se hizo el muerto y por eso ahora está entre nosotros. El 23 de junio de 1895 Oriol se registra en un hotel ya que posteriormente muchas personas indicaron haberle visto entrar. A los pocos minutos se declaró un incendio curiosamente en el piso donde sólo encontraron un cadáver y cuyo cuerpo no fue identificado como humano cuando el resto sí. De hecho, misteriosamente no se investigó.