Foro El secreto de Puente Viejo
Creemos nuestro propio Puente Viejo. ¡TODOS JUNTOS!
#0
07/03/2012 15:08
Fann3 me ha dado la idea de hacer esto, consiste en elaborar nuestra propia historia de Puente Viejo todos juntos. Cada forer@ va a ser un personaje de Puente Viejo.
Espero que os guste esta idea, me parece que lo podemos pasar muy bien.Si teneis alguna duda me lo deciis, y antes que nada si os parece bien, decidme que personaje quereis cada unos y yo los iré poniendo antes de empezar a elaborar la historia. Yo me pido Pepa si no os parece mal, si alguien quiereel personaje de Pepa yo me cojo otro y no pasa nada. Muchas gracias.



PERSONAJES PARA LA HISTORIA:
miri1309- Raimundo
Ruthlovetristan-Pepa
musicintheair13-Emilia
emshdopv-Soledad
Mariaesdpv-Tristán
Fann3-Alfonso
CristinaESDPV- Gregoria Casas
Franrai-Francisca
Triestrellasara-Mariana
Jessicavalido-Rosario
Laury93-Salvador Castro
Nhgsa- Sebastian Ulloa
Esdpvluna- D.Anselmo
¡PODEIS SEGUIR UNIENDOOS AUNQUE YA HAYAMOS EMPEZADO!
Aviso!! Por favor si os comprometeis a hacer un personaje, intentad escribir regularmente para darle continuidad a la historia y no quedar estancados. Muchas Gracias.
Y si quereis participar , informadnos con antelación, sino esto se desmadra y sería un caos. GRACIAS.
Espero que os guste esta idea, me parece que lo podemos pasar muy bien.Si teneis alguna duda me lo deciis, y antes que nada si os parece bien, decidme que personaje quereis cada unos y yo los iré poniendo antes de empezar a elaborar la historia. Yo me pido Pepa si no os parece mal, si alguien quiereel personaje de Pepa yo me cojo otro y no pasa nada. Muchas gracias.



PERSONAJES PARA LA HISTORIA:
miri1309- Raimundo
Ruthlovetristan-Pepa
musicintheair13-Emilia
emshdopv-Soledad
Mariaesdpv-Tristán
Fann3-Alfonso
CristinaESDPV- Gregoria Casas
Franrai-Francisca
Triestrellasara-Mariana
Jessicavalido-Rosario
Laury93-Salvador Castro
Nhgsa- Sebastian Ulloa
Esdpvluna- D.Anselmo
¡PODEIS SEGUIR UNIENDOOS AUNQUE YA HAYAMOS EMPEZADO!
Aviso!! Por favor si os comprometeis a hacer un personaje, intentad escribir regularmente para darle continuidad a la historia y no quedar estancados. Muchas Gracias.
Y si quereis participar , informadnos con antelación, sino esto se desmadra y sería un caos. GRACIAS.
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#2101
27/06/2012 22:46
-Estar contigo hasta la eternidad...-sonreí de nuevo sentándome a su lado,rozando nuestros labios-
#2102
27/06/2012 22:49
-Ásí será...-le besé suavemente
Tristán comenzó a acariciarme el vientre y a hablar al pequeño, a nuestro pequeño.
Tristán comenzó a acariciarme el vientre y a hablar al pequeño, a nuestro pequeño.
#2103
27/06/2012 23:04
Me besó suavemente y le puse la mano de nuevo en el vientre.
-Hola pequeño...espero que te portes bien y no hagas padecer mucho a tu madre -sonreí mirando al vientre tiernamente- Y tengo la intuición de que serás el soldado que ella tanto ansía...
-Hola pequeño...espero que te portes bien y no hagas padecer mucho a tu madre -sonreí mirando al vientre tiernamente- Y tengo la intuición de que serás el soldado que ella tanto ansía...
#2104
27/06/2012 23:09
-Ojalá...-sonreí colocando mi mano sobre la de Tristán
#2105
27/06/2012 23:12
Seguí acariciándolo tiernamente.
-De seguro que sí...¿sabes queremos familia numerosa?-reí-
-De seguro que sí...¿sabes queremos familia numerosa?-reí-
#2106
27/06/2012 23:43
Sonreí.
-Seguro que Alba y Martín se pondrán muy contentos...-miré a Tristán, feliz
-¿Marchamos ya? Lo cierto es que me encuentro mejor- dije apoyandome en el para levantarme
-Seguro que Alba y Martín se pondrán muy contentos...-miré a Tristán, feliz
-¿Marchamos ya? Lo cierto es que me encuentro mejor- dije apoyandome en el para levantarme
#2107
28/06/2012 00:23
Sonreí,me dijo que estaba algo mejor que marcharamos ya,yo asentí ayudando a levantarla y la subí con cuidado en el caballo,subiendo yo después,comencé a cabalgar esta vez más despacio,y en poco tiempo llegamos al convite,los invitados se giraron al vernos llegar.
#2108
28/06/2012 00:41
Llegamos al convite, felices. La casona estaba repleta de gente.
#2109
28/06/2012 20:09
Raimundo me ayudó a subir en la Calesa. Subiendo él después y sentándose a mi lado. El cochero azuzó a los caballos y a poco tomamos rumbo a la Casona. El convite sería igual de sencillo que la ceremonia, mas no por ello menos alegre y emotivo.
Sonreí. Deseando que en unos meses, los que fueran, pudiese recorrer el mismo camino en Calesa siendo esa vez Raimundo mi esposo y yo su mujer. Suspiré. Acurrucándome a él tiernamente. Aquel día de boda me tenía más reflexiva y sensible que de costumbre.
El Ulloa me rodeó con su brazo, colocando su mano en mi vientre y dedicándome algunas dulces palabras.
Dirigí mi mirada hacía él. Fijando mis ojos en los suyos. Mostrándole todo el amor que guardaba para él. Besé tiernamente sus labios. Recordando en ese momento la carta que Don Anselmo me había dado de nuestros hijos.
Me separé repentinamente de él. Buscando sobre el asiento mi bolso. Encontrándolo y cogiendo la misiva.
-Don Anselmo me dio carta de Sebastián y Soledad.- contesté a su pregunta. –No quise abrirla hasta que tú no estuvieses delante así que toma, léela.- se la ofrecí.
Raimundo la tomó. Abriéndola rápidamente. Comenzando a leerla en susurros. Me apoyé sobre su pecho para poder yo también enterarme de su contenido:
Querida familia,
Lamento mucho no haberos escrito antes pero las circunstancias no han sido del todo favorables para mi causa.
Estos seis meses en los que me fui han sido un calvario para nosotros. La causa de mi enfermedad era una infección pulmonar a causa de la maquinaria de la conservera. Eso era lo que provocaba el soplo al corazón. El viaje empeoró las cosas.
Encontré a los amigos de Juan. Éste había repartido entre sus amigos las pruebas que tenía contra Salvador las cuales hacen referencia a una serie de asesinatos sin resolver según una carta que escribió Juan a uno de sus amigos pero no tenemos nada que nos diga cuáles son. Miguel, uno de sus amigos, nos dijo que a él no le habían entregado nada pero luego descubrimos que era mentira. Lo descubrimos desgraciadamente tarde porque su exposición de pintura le llevó por toda España así que hemos estado estos seis meses investigando los asesinatos sin resolver de 30 años mientras que mi estado físico me postraba en cama. Todo esto teniendo como pista una foto que dejó Juan de Eduardo Puig, un mafioso de Barcelona, con su vasallo Oriol. Todo ello sin saber que tiene que ver eso con Salvador y mientras esperábamos que Miguel vuelva a Valencia.
Afortunadamente mi estado ha mejorado gracias a un amigo médico, Roberto así que no se preocupen por mí. Les envío un beso y un abrazo de mi parte y mi deseo de poder darles buenas noticias próximamente junto con Soledad que no se ha apartado de mi lado.
Don Julián ya me ha contado que Emilia ha tenido una niña y que Francisca está embarazada.
Felicidades a las dos.
Besos de Soledad y míos a todos. Os quieren,
Sebastián y Soledad.
Sonreí. Deseando que en unos meses, los que fueran, pudiese recorrer el mismo camino en Calesa siendo esa vez Raimundo mi esposo y yo su mujer. Suspiré. Acurrucándome a él tiernamente. Aquel día de boda me tenía más reflexiva y sensible que de costumbre.
El Ulloa me rodeó con su brazo, colocando su mano en mi vientre y dedicándome algunas dulces palabras.
Dirigí mi mirada hacía él. Fijando mis ojos en los suyos. Mostrándole todo el amor que guardaba para él. Besé tiernamente sus labios. Recordando en ese momento la carta que Don Anselmo me había dado de nuestros hijos.
Me separé repentinamente de él. Buscando sobre el asiento mi bolso. Encontrándolo y cogiendo la misiva.
-Don Anselmo me dio carta de Sebastián y Soledad.- contesté a su pregunta. –No quise abrirla hasta que tú no estuvieses delante así que toma, léela.- se la ofrecí.
Raimundo la tomó. Abriéndola rápidamente. Comenzando a leerla en susurros. Me apoyé sobre su pecho para poder yo también enterarme de su contenido:
Querida familia,
Lamento mucho no haberos escrito antes pero las circunstancias no han sido del todo favorables para mi causa.
Estos seis meses en los que me fui han sido un calvario para nosotros. La causa de mi enfermedad era una infección pulmonar a causa de la maquinaria de la conservera. Eso era lo que provocaba el soplo al corazón. El viaje empeoró las cosas.
Encontré a los amigos de Juan. Éste había repartido entre sus amigos las pruebas que tenía contra Salvador las cuales hacen referencia a una serie de asesinatos sin resolver según una carta que escribió Juan a uno de sus amigos pero no tenemos nada que nos diga cuáles son. Miguel, uno de sus amigos, nos dijo que a él no le habían entregado nada pero luego descubrimos que era mentira. Lo descubrimos desgraciadamente tarde porque su exposición de pintura le llevó por toda España así que hemos estado estos seis meses investigando los asesinatos sin resolver de 30 años mientras que mi estado físico me postraba en cama. Todo esto teniendo como pista una foto que dejó Juan de Eduardo Puig, un mafioso de Barcelona, con su vasallo Oriol. Todo ello sin saber que tiene que ver eso con Salvador y mientras esperábamos que Miguel vuelva a Valencia.
Afortunadamente mi estado ha mejorado gracias a un amigo médico, Roberto así que no se preocupen por mí. Les envío un beso y un abrazo de mi parte y mi deseo de poder darles buenas noticias próximamente junto con Soledad que no se ha apartado de mi lado.
Don Julián ya me ha contado que Emilia ha tenido una niña y que Francisca está embarazada.
Felicidades a las dos.
Besos de Soledad y míos a todos. Os quieren,
Sebastián y Soledad.
#2110
28/06/2012 22:30
Terminé de leerla con una sonrisa en los labios y una lágrima a punto de surcar mi mejilla. Raimundo habló de que no le gustaría que estuviesen ausentes en nuestra boda.
-Esperemos.- pronuncié tras sus palabras. Notando como los pequeños volvían a removerse en mi vientre y el futuro padre de las criaturas hablaba de nuevo. -Y yo tenerlos a ellos entre mis brazos.- refuté llevándome la mano al vientre. -Como sigan creciendo de ésta forma terminaré estallando y...- apagué la frase sin querer continuar. Dirigiendo mi mirada hacia Raimundo y la carta. -En cuanto pasen las celebraciones les escribiremos para ponerles al tanto de las nuevas que por aquí acontecen.- cambié de tema, volviendo al inicial.- Seguro que les hace más ilusión que a ti tener dos nuevos hermanos, ¿no crees?- pronuncié bromista.
-Esperemos.- pronuncié tras sus palabras. Notando como los pequeños volvían a removerse en mi vientre y el futuro padre de las criaturas hablaba de nuevo. -Y yo tenerlos a ellos entre mis brazos.- refuté llevándome la mano al vientre. -Como sigan creciendo de ésta forma terminaré estallando y...- apagué la frase sin querer continuar. Dirigiendo mi mirada hacia Raimundo y la carta. -En cuanto pasen las celebraciones les escribiremos para ponerles al tanto de las nuevas que por aquí acontecen.- cambié de tema, volviendo al inicial.- Seguro que les hace más ilusión que a ti tener dos nuevos hermanos, ¿no crees?- pronuncié bromista.
#2111
29/06/2012 16:00
Pepa y Tristán llegaron al convite sonrientes. Me acerqué a ellos.
- Buenas, hijos. Os habéis atrasado un poco, ¿no?
- Buenas, hijos. Os habéis atrasado un poco, ¿no?
#2112
29/06/2012 17:41
Nada más entrar D. Anselmo llegó a nuestro encuentro, interesandose por nuestra tardanza.
-Sí, padre. Es que aquí el capitán a cogido demasiada velocidad a galope- sonreí mirando a Tristán
-Sí, padre. Es que aquí el capitán a cogido demasiada velocidad a galope- sonreí mirando a Tristán
#2113
29/06/2012 19:58
Pepa y Tristan llegaron por fin al convite y charlaban alegremente con Don Anselmo,me acerque a ellos con la bandeja.
-Perdón que les interrumpa,pero supuse que les apetecería comer algo-dije ofreciéndoles la bandeja.
Pepa y Tristan me dieron las gracias y la enhorabuena ya que estaba delicioso.
-Muchas gracias-dije agradecida-cuando se hace con amor todo sale delicioso-sonreí guiñándoles un ojo a ambos.
-No seas modesta Rosario.que cocinas como los ángeles-dijo Don Anselmo sonriendo.
-Van a hacer que me sonroje-dije de chanza.
-Perdón que les interrumpa,pero supuse que les apetecería comer algo-dije ofreciéndoles la bandeja.
Pepa y Tristan me dieron las gracias y la enhorabuena ya que estaba delicioso.
-Muchas gracias-dije agradecida-cuando se hace con amor todo sale delicioso-sonreí guiñándoles un ojo a ambos.
-No seas modesta Rosario.que cocinas como los ángeles-dijo Don Anselmo sonriendo.
-Van a hacer que me sonroje-dije de chanza.
#2114
30/06/2012 11:23
Don Anselmo se acercó a nosotros,reí ante el comentario de Pepa,Rosario se acercó ofreciéndonos unas pastas que comimos encantados.
-Están buenisímas Rosario -sonreí y miré a Pepa cogiendo otra pasta-
-Están buenisímas Rosario -sonreí y miré a Pepa cogiendo otra pasta-
#2115
30/06/2012 12:44
- Vamos a ver Tristán, que al casarte con Pepa aceptaste a tener el deber de cuidarla- le dije de chanza.
#2116
30/06/2012 12:48
- Vamos a ver Tristán, que al casarte con Pepa aceptaste el deber de cuidarla- le dije serio pero de chanza.
#2117
30/06/2012 13:38
Besó mi sien tras afirmar que fue el miedo quien actuó por él el día anterior y que deseaba con toda su alma conocer a los pequeños. Pues ya decía quererlos tanto como a mí, sentimiento que yo compartía, pero que no pude evitar querer reprocharle. Mas su siguiente frase me acalló. Sumiéndonos a ambos en el silencio. No quise contestar a aquella referencia hacia el parto. Quería alejarlo de mi mente como si ese momento no fuese necesario. Sentía miedo. Miedo de no sobrevivir a él o, lo que era aún peor y por tanto me quemaba las entrañas, miedo de que los niños corriesen peligro.
Suspiré y me abracé a Raimundo. Intentando así apartar mis miedos y los suyos.
No tardamos mucho más en llegar a la Casona. Bajamos de la Calesa y entramos en el amplio jardín. Sorprendiéndonos de que , aunque con poco tiempo, todo había quedado francamente bien.
Cogí, independientemente a la gente, la mano de Raimundo. Haciendo que me mirase y sonriéndole ampliamente. Eliminando cualquier resquicio de temor, a aquello ya nos enfrentaríamos llegado el momento y no debíamos pasar lo que me restaba de embarazo temerosos e, incluso, distanciados por ello.
Cruzamos por entre las mesas y los invitados que allí había engullendo sin piedad la deliciosa comida que Rosario había preparado. La cual cruzó justamente por nuestro lado sirviendo algunos canapés.
-Deja la bandeja en su sitio que hoy no habrás de servir.- la amonesté con una sonrisa. Recibiendo otra por su parte.
La mujer se alejó de nosotros y quiso una voz llamarnos por la espalda. Raimundo y yo nos giramos sin ganas. Mostrándole una sonrisa a Dolores.
-Buenas tardes, Dolores.- la saludé.
Viendo como la mujer llegaba hasta nosotros con el aliento entre cortado.
-¡Pero, Doña Francisca, está usted radiante!- comentó con su tono habitual. Sonreí ante el halago y miré a Raimundo con una mirada demasiado significativa. –Hacen una pareja perfecta –cruzó las manos en el aire.- y de seguro que han de estar sumamente felices ante el enlace de su hijo con Pepa, ¿no es así?
Dejé a Raimundo contestar a aquello y asentí a todas sus palabras.
-Y dígame, Doña Francisca… Ha de estar a punto de dar a luz a ese nuevo Ulloa Montenegro, ¿no? – esta vez fue Raimundo quien me miró a mi dándome ánimos para contestarle.
-Nos quedan aún un par de meses para tener entre nuestros brazos a los pequeños… Pero creo que nos refirió lo mismo hace unos días en el Colmado.- le contesté con naturalidad. Fingida por supuesto. –Y ahora si nos disculpa, nos gustaría ir con nuestro hijo.- me despedí sin más de ella. Girándome y dando un par de pasos en sentido contrario al de ella. Acompañada de Raimundo. Quien no pudo evitar reír ante la visión del rostro de Dolores.
Refunfuñe sobre la actitud de la alcaldesa consorte durante lo que nos restó de camino hasta encontrar a Pepa y Tristán, acompañados de Don Anselmo.
Suspiré y me abracé a Raimundo. Intentando así apartar mis miedos y los suyos.
No tardamos mucho más en llegar a la Casona. Bajamos de la Calesa y entramos en el amplio jardín. Sorprendiéndonos de que , aunque con poco tiempo, todo había quedado francamente bien.
Cogí, independientemente a la gente, la mano de Raimundo. Haciendo que me mirase y sonriéndole ampliamente. Eliminando cualquier resquicio de temor, a aquello ya nos enfrentaríamos llegado el momento y no debíamos pasar lo que me restaba de embarazo temerosos e, incluso, distanciados por ello.
Cruzamos por entre las mesas y los invitados que allí había engullendo sin piedad la deliciosa comida que Rosario había preparado. La cual cruzó justamente por nuestro lado sirviendo algunos canapés.
-Deja la bandeja en su sitio que hoy no habrás de servir.- la amonesté con una sonrisa. Recibiendo otra por su parte.
La mujer se alejó de nosotros y quiso una voz llamarnos por la espalda. Raimundo y yo nos giramos sin ganas. Mostrándole una sonrisa a Dolores.
-Buenas tardes, Dolores.- la saludé.
Viendo como la mujer llegaba hasta nosotros con el aliento entre cortado.
-¡Pero, Doña Francisca, está usted radiante!- comentó con su tono habitual. Sonreí ante el halago y miré a Raimundo con una mirada demasiado significativa. –Hacen una pareja perfecta –cruzó las manos en el aire.- y de seguro que han de estar sumamente felices ante el enlace de su hijo con Pepa, ¿no es así?
Dejé a Raimundo contestar a aquello y asentí a todas sus palabras.
-Y dígame, Doña Francisca… Ha de estar a punto de dar a luz a ese nuevo Ulloa Montenegro, ¿no? – esta vez fue Raimundo quien me miró a mi dándome ánimos para contestarle.
-Nos quedan aún un par de meses para tener entre nuestros brazos a los pequeños… Pero creo que nos refirió lo mismo hace unos días en el Colmado.- le contesté con naturalidad. Fingida por supuesto. –Y ahora si nos disculpa, nos gustaría ir con nuestro hijo.- me despedí sin más de ella. Girándome y dando un par de pasos en sentido contrario al de ella. Acompañada de Raimundo. Quien no pudo evitar reír ante la visión del rostro de Dolores.
Refunfuñe sobre la actitud de la alcaldesa consorte durante lo que nos restó de camino hasta encontrar a Pepa y Tristán, acompañados de Don Anselmo.
#2118
30/06/2012 14:21
La charla trascurrió alegremente. Los novios no podían quitarse la sonrisa del rostro y por tanto a los que las contemplábamos tampoco. Un par de comentarios reprochadores salieron por boca de Don Anselmo dirigidos hacía Raimundo. Que le contestó amigablemente, pero haciendo uso de su orgullo y herejía.
-No sabéis cuanto me alegra veros así... Y ya he podido ver con mis propios ojos que... Pronto volveremos a ser abuelos.- comenté. Pepa y Tristán sonrieron, asintiendo a mis palabras.
La voz de Emilia nos llegó desde un par de mesas más allá. Pronunciando un par de emotivas palabras que calaron en Pepa. E impulsando un brindis que acabó entre risas.
Fue un rato después, cuando los novios inauguraron el baile y con ellos más tarde tuvimos que salir nosotros. Y aunque nada me apetecía ponerme a bailar con semejante barriga, Raimundo amenazó con sacar sino a bailar a cualquier mujer del pueblo, por tanto no pude sino aceptar su invitación.
Apenas terminó la música cuando sentí mis piernas doloridas y las fuerzas flaquear.
-Raimundo...- llamé su atención con un susurro junto a su oído. Sin separarme de él, ni cortar el baile. -Estoy cansada.- le hice saber. Él se separó un poco para fijar sus ojos en los míos. Quisiera o no, el embarazo me pesaba demasiado y mucho había aguantado ya en pie. -Si quieres puedes quedarte tú, yo no me perderé de camino a la alcoba.- le ofrecí, terminando con una sonrisa entre los labios.
Él me besó cariñoso, sin importarle estar delante de todos. Agarró mi mano y tiró de mi para salir del tumulto de gente.
-De verás, Raimundo, quédate y te despides de Tristán y Pepa...- traté de convencerlo. No quería aguarle la fiesta por mi malestar de embarazada.
-No sabéis cuanto me alegra veros así... Y ya he podido ver con mis propios ojos que... Pronto volveremos a ser abuelos.- comenté. Pepa y Tristán sonrieron, asintiendo a mis palabras.
La voz de Emilia nos llegó desde un par de mesas más allá. Pronunciando un par de emotivas palabras que calaron en Pepa. E impulsando un brindis que acabó entre risas.
Fue un rato después, cuando los novios inauguraron el baile y con ellos más tarde tuvimos que salir nosotros. Y aunque nada me apetecía ponerme a bailar con semejante barriga, Raimundo amenazó con sacar sino a bailar a cualquier mujer del pueblo, por tanto no pude sino aceptar su invitación.
Apenas terminó la música cuando sentí mis piernas doloridas y las fuerzas flaquear.
-Raimundo...- llamé su atención con un susurro junto a su oído. Sin separarme de él, ni cortar el baile. -Estoy cansada.- le hice saber. Él se separó un poco para fijar sus ojos en los míos. Quisiera o no, el embarazo me pesaba demasiado y mucho había aguantado ya en pie. -Si quieres puedes quedarte tú, yo no me perderé de camino a la alcoba.- le ofrecí, terminando con una sonrisa entre los labios.
Él me besó cariñoso, sin importarle estar delante de todos. Agarró mi mano y tiró de mi para salir del tumulto de gente.
-De verás, Raimundo, quédate y te despides de Tristán y Pepa...- traté de convencerlo. No quería aguarle la fiesta por mi malestar de embarazada.
#2119
30/06/2012 14:40
La señora llego muy sonriente del brazo de Raimundo,al pasar por su lado me quito la bandeja de las manos con una sonrisa y diciéndome que no tenia que trabajar y que disfrutara de la fiesta.
-Muchas gracias señora-dije devolviendole la sonrisa.
En ese momento Emilia dijo unas bonitas palabras que nos emocionaron a todos y sobre todo a Pepa y brindamos por la felicidad de los novios.Ellos abrieron el baile a los que siguieron la señora y Raimundo que estaban mas radiantes que nunca,las horas fueron pasando entre risas y animadas charlas y los primeros invitados empezaban a marcharse.
-Muchas gracias señora-dije devolviendole la sonrisa.
En ese momento Emilia dijo unas bonitas palabras que nos emocionaron a todos y sobre todo a Pepa y brindamos por la felicidad de los novios.Ellos abrieron el baile a los que siguieron la señora y Raimundo que estaban mas radiantes que nunca,las horas fueron pasando entre risas y animadas charlas y los primeros invitados empezaban a marcharse.
#2120
30/06/2012 19:00
Como si hubiese perdido del todo las entendederas, Raimundo se negó a quedarse por más tiempo en la fiesta si yo no estaba en ella. Apiadándose de mi estado y comprendiendo que necesitaba descansar.
Esperé al pie de las escaleras a que regresase de despedirse y disculparme delante de los jóvenes.
Como si no estuviese ya lo suficientemente agotada y dolorida, los pequeños no decidieron en ese momento sino comenzar a dar patadas y removerse sin miramientos. Me llevé la mano al vientre, acariciándolo. Tratando de calmar a aquel par de revoltosos. Y parecieron hacerlo. Cerré los ojos y apoyé la otra mano en la barandilla de la escalera para no perder el equilibrio.
Sentí como, minutos después, Raimundo depositaba un beso en mi frente y al abrir los ojos pude ver el amor pintado en sus ojos. Le sonreí amorosa y sin tiempo a decirle nada, me tomó de la cintura, haciéndome más fácil la subida.
Entramos en la alcoba, nuestra alcoba, y comenzó a desabotonarme el vestido. Ayudándome a quitármelo, mientras me preguntaba si me encontraba mejor.
-Sí, aunque siento que la cama me llama a gritos o…- meneé la cabeza. –Más bien soy yo quien suplica por una cama.- cogí el camisón que Raimundo me ofrecía. –Los pies tengo hinchados, la espalda molida y siento pesar mis parpados haciendo lento el pestañeo.- musité. Cubriéndome al tiempo con la fina prenda.
Raimundo se acercó entonces. Acompañándome a la cama, descubriéndola y arropándome una vez que yo estaba dentro. Besó mi frente cariñoso antes de dirigía a cambiarse.
Dejé que mi espalda tocase totalmente el mullido colchón y noté como el sueño terminaba venciéndome.
Esperé al pie de las escaleras a que regresase de despedirse y disculparme delante de los jóvenes.
Como si no estuviese ya lo suficientemente agotada y dolorida, los pequeños no decidieron en ese momento sino comenzar a dar patadas y removerse sin miramientos. Me llevé la mano al vientre, acariciándolo. Tratando de calmar a aquel par de revoltosos. Y parecieron hacerlo. Cerré los ojos y apoyé la otra mano en la barandilla de la escalera para no perder el equilibrio.
Sentí como, minutos después, Raimundo depositaba un beso en mi frente y al abrir los ojos pude ver el amor pintado en sus ojos. Le sonreí amorosa y sin tiempo a decirle nada, me tomó de la cintura, haciéndome más fácil la subida.
Entramos en la alcoba, nuestra alcoba, y comenzó a desabotonarme el vestido. Ayudándome a quitármelo, mientras me preguntaba si me encontraba mejor.
-Sí, aunque siento que la cama me llama a gritos o…- meneé la cabeza. –Más bien soy yo quien suplica por una cama.- cogí el camisón que Raimundo me ofrecía. –Los pies tengo hinchados, la espalda molida y siento pesar mis parpados haciendo lento el pestañeo.- musité. Cubriéndome al tiempo con la fina prenda.
Raimundo se acercó entonces. Acompañándome a la cama, descubriéndola y arropándome una vez que yo estaba dentro. Besó mi frente cariñoso antes de dirigía a cambiarse.
Dejé que mi espalda tocase totalmente el mullido colchón y noté como el sueño terminaba venciéndome.