Foro El secreto de Puente Viejo
Mi Puente Viejo.
#0
27/02/2012 15:43
No suelo comentar mucho en este foro, pero más de una vez he leído vuestros comentarios y vuestras historias, por lo que un día me levanté y me puse a escribir. Escribí una pequeña historia sobre Puente Viejo, sobre todos los personajes, empezando por Tristan y Pepa. Me gustaría compartirla con vosotras, espero que os guste ^^
Si es así seguiré colgando capítulos :)
Besos!! :D
1.
No pudo olvidar esos ojos, esos ojos que la observaban en su primer encuentro, cuando la partera pretendía desviar la mirada del torso desnudo de ese apuesto soldado.
Pepa, ese era el nombre de la partera, andaba por los caminos mientras ponía rumbo a un pequeño y acogedor pueblo llamado “Puente Viejo”. Lo poco que sabía de ese pueblo la había cautivado. Desde que la echaron a base de golpes y pedradas de la propiedad de Carlos Castro y su esposa Elvira había estado buscando un lugar que la hiciera sentirse como en casa y tenía la sensación de que allí, en ese pueblo, lo encontraría.
Antes de llegar a Puente Viejo vio, en un descampado al lado del río, a unos soldados y a algún que otro caballo atado a un árbol. Ella, siendo tan curiosa, se paró a mirar para saber qué ocurría allí. Paseaba sus ojos por aquel descampado lleno de soldados recién allegados a esas tierras. Todos eran de muy buen ver, apuestos y galantes soldados. Eso la llevó a pensar en las oscuras y lluviosas noches que su madre, La Candelaria, pasaba junto a su cama contándole cuentos sobre los valientes soldados de los cuentos de hadas. Sus ojos se detuvieron al ver a un soldado que destacaba en hermosura y porte, este también posó sus ojos en Pepa y ante esto la partera no tuvo más remedio que apartar su mirada y seguir su camino hasta Puente Viejo. No sin antes, claro está, suspirar. ¿Quién será ese apuesto soldado? Esa fue la pregunta que resonaba en su cabeza hasta llegar al pueblo.
Ahora se encontraba en la casa de comidas, los propietarios eran una muchacha llamada Emilia y su padre, Raimundo Ulloa. Era una pequeña familia muy simpática y la posada era muy acogedora. Aunque en realidad no era una posada, tan solo había una habitación, la cual entregaron a Pepa para que allí descansar y se instalara el tiempo que hiciese falta. Habían acordado un buen precio que la partera podría pagar. Por lo que Emilia le había contado en ese pueblo había un médico pero las mujeres embarazadas lo pasaban muy mal cada vez que tenía que ir a una revisión, por lo que algunas esperaban a que pasara por aquí una partera, ya bastante mayor, que venía cada dos o tres meses, así que en ese sitio tenía el trabajo asegurado y con ello el alquiler que la habitación también.
Tras la comida, reposaba en su alcoba pensado en esos ojos marrones que la habían enamorado. Ella no era una mujer fácil de enamorar ni fácil de dominar, pero ese soldado, esos ojos, eran maravillosos y la habían conseguido encantar. La pregunta que hacía unas horas había rondado sus pensamientos volvió a su cabeza, ¿quién era ese soldado? Probablemente esa pregunta jamás encontraría respuesta, pero para ella si la tenía, el amor de su vida.
Unos suaves golpecitos en la puerta la sacaron de sus pensamientos, era Emilia, le pedía ayuda con la casa de comidas:
- Pepa, sé que no tengo por qué pedirte esto y tú no tienes por qué aceptar, pero necesitaría que me ayudaras a servir las mesas, mi padre se ha ido, debía de ir a la casona de la Montenegro, ha tenido un problema con algunos clientes y sabe que ella está tras todo esto…
- Tranquila, mujer, yo te ayudo, no te hagas problemas, pero ¿quién es esa Montenegro y por qué tu padre cree que está tras todo este problema?
- Francisca Montenegro es la dueña, por decirlo de alguna forma, de todo el pueblo, si necesitas trabajo ella te lo proporciona, pero debes de saber que es la peor persona que ha pisado este suelo, firmar un contrato de trabajo con ella es como hacer un pacto con el demonio…
- ¿Tan mala es?
- Sí, mi padre y ella son enemigos desde que yo tengo memoria y ahora ella, supuestamente, le ha prohibido a sus trabajadores que vengas aquí a comer o a beber, quiere que la casa de comidas se derrumbe solo porque el propietario es mi padre…
- Vaya… anda vamos, pero si ella es tan poderosa más de la mitad del pueblo trabajará para ella y si les ha prohibido a sus trabajadores que vengan, ¿por qué necesitas ayuda en la casa de comidas? No debe de haber muchas personas ¿no?
- Sí, pero hoy acaban de llegar unos soldados – Cuando Pepa escuchó eso, una sonrisa invadió su rostro. Esos ojos en los que se había pasado pensando los últimos dos días volvieron a su mente. Emilia se percató de ello, de su sonrisa, y ella también rió – No sé en qué tendrás la cabeza ahora, pero me da en la nariz que tiene que ver con los clientes…
- Algo de razón llevas, mujer, pero no te retrases más, vamos…
Las dos amigas salieron de la habitación de la partera y cruzaron el patio para entrar en la casa de comidas. Una vez allí los ojos de Pepa no paraban de moverse, buscaba a su soldado, al soldado que la había enamorado con tan solo una mirada. No lo encontró y su sonrisa dejó de brillar. Agachó la cabeza, triste por no haberlo vuelto a ver, pero cuando giró la cabeza en dirección a la plaza lo vio. Allí estaba. Su soldado estaba en la plaza, parecía que la esperaba. En cuanto se dio cuenta de que su sonrisa volvía a aparecer y que sentía algo raro en el estomago se paró a pensar. - ¿Pero que me está pasando? – No se reconocía, nunca le había pasado esto, ni siquiera cuando se enamoró de Carlos Castro le había ocurrido esto. Estaba nerviosa, ansiosa por verle y saludarle. No sabía qué le estaba pasando, pero sabía que la mirada de ese soldado le había cambiado la vida y se la cambiaría mucho más.
Si es así seguiré colgando capítulos :)
Besos!! :D
1.
No pudo olvidar esos ojos, esos ojos que la observaban en su primer encuentro, cuando la partera pretendía desviar la mirada del torso desnudo de ese apuesto soldado.
Pepa, ese era el nombre de la partera, andaba por los caminos mientras ponía rumbo a un pequeño y acogedor pueblo llamado “Puente Viejo”. Lo poco que sabía de ese pueblo la había cautivado. Desde que la echaron a base de golpes y pedradas de la propiedad de Carlos Castro y su esposa Elvira había estado buscando un lugar que la hiciera sentirse como en casa y tenía la sensación de que allí, en ese pueblo, lo encontraría.
Antes de llegar a Puente Viejo vio, en un descampado al lado del río, a unos soldados y a algún que otro caballo atado a un árbol. Ella, siendo tan curiosa, se paró a mirar para saber qué ocurría allí. Paseaba sus ojos por aquel descampado lleno de soldados recién allegados a esas tierras. Todos eran de muy buen ver, apuestos y galantes soldados. Eso la llevó a pensar en las oscuras y lluviosas noches que su madre, La Candelaria, pasaba junto a su cama contándole cuentos sobre los valientes soldados de los cuentos de hadas. Sus ojos se detuvieron al ver a un soldado que destacaba en hermosura y porte, este también posó sus ojos en Pepa y ante esto la partera no tuvo más remedio que apartar su mirada y seguir su camino hasta Puente Viejo. No sin antes, claro está, suspirar. ¿Quién será ese apuesto soldado? Esa fue la pregunta que resonaba en su cabeza hasta llegar al pueblo.
Ahora se encontraba en la casa de comidas, los propietarios eran una muchacha llamada Emilia y su padre, Raimundo Ulloa. Era una pequeña familia muy simpática y la posada era muy acogedora. Aunque en realidad no era una posada, tan solo había una habitación, la cual entregaron a Pepa para que allí descansar y se instalara el tiempo que hiciese falta. Habían acordado un buen precio que la partera podría pagar. Por lo que Emilia le había contado en ese pueblo había un médico pero las mujeres embarazadas lo pasaban muy mal cada vez que tenía que ir a una revisión, por lo que algunas esperaban a que pasara por aquí una partera, ya bastante mayor, que venía cada dos o tres meses, así que en ese sitio tenía el trabajo asegurado y con ello el alquiler que la habitación también.
Tras la comida, reposaba en su alcoba pensado en esos ojos marrones que la habían enamorado. Ella no era una mujer fácil de enamorar ni fácil de dominar, pero ese soldado, esos ojos, eran maravillosos y la habían conseguido encantar. La pregunta que hacía unas horas había rondado sus pensamientos volvió a su cabeza, ¿quién era ese soldado? Probablemente esa pregunta jamás encontraría respuesta, pero para ella si la tenía, el amor de su vida.
Unos suaves golpecitos en la puerta la sacaron de sus pensamientos, era Emilia, le pedía ayuda con la casa de comidas:
- Pepa, sé que no tengo por qué pedirte esto y tú no tienes por qué aceptar, pero necesitaría que me ayudaras a servir las mesas, mi padre se ha ido, debía de ir a la casona de la Montenegro, ha tenido un problema con algunos clientes y sabe que ella está tras todo esto…
- Tranquila, mujer, yo te ayudo, no te hagas problemas, pero ¿quién es esa Montenegro y por qué tu padre cree que está tras todo este problema?
- Francisca Montenegro es la dueña, por decirlo de alguna forma, de todo el pueblo, si necesitas trabajo ella te lo proporciona, pero debes de saber que es la peor persona que ha pisado este suelo, firmar un contrato de trabajo con ella es como hacer un pacto con el demonio…
- ¿Tan mala es?
- Sí, mi padre y ella son enemigos desde que yo tengo memoria y ahora ella, supuestamente, le ha prohibido a sus trabajadores que vengas aquí a comer o a beber, quiere que la casa de comidas se derrumbe solo porque el propietario es mi padre…
- Vaya… anda vamos, pero si ella es tan poderosa más de la mitad del pueblo trabajará para ella y si les ha prohibido a sus trabajadores que vengan, ¿por qué necesitas ayuda en la casa de comidas? No debe de haber muchas personas ¿no?
- Sí, pero hoy acaban de llegar unos soldados – Cuando Pepa escuchó eso, una sonrisa invadió su rostro. Esos ojos en los que se había pasado pensando los últimos dos días volvieron a su mente. Emilia se percató de ello, de su sonrisa, y ella también rió – No sé en qué tendrás la cabeza ahora, pero me da en la nariz que tiene que ver con los clientes…
- Algo de razón llevas, mujer, pero no te retrases más, vamos…
Las dos amigas salieron de la habitación de la partera y cruzaron el patio para entrar en la casa de comidas. Una vez allí los ojos de Pepa no paraban de moverse, buscaba a su soldado, al soldado que la había enamorado con tan solo una mirada. No lo encontró y su sonrisa dejó de brillar. Agachó la cabeza, triste por no haberlo vuelto a ver, pero cuando giró la cabeza en dirección a la plaza lo vio. Allí estaba. Su soldado estaba en la plaza, parecía que la esperaba. En cuanto se dio cuenta de que su sonrisa volvía a aparecer y que sentía algo raro en el estomago se paró a pensar. - ¿Pero que me está pasando? – No se reconocía, nunca le había pasado esto, ni siquiera cuando se enamoró de Carlos Castro le había ocurrido esto. Estaba nerviosa, ansiosa por verle y saludarle. No sabía qué le estaba pasando, pero sabía que la mirada de ese soldado le había cambiado la vida y se la cambiaría mucho más.
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#41
03/10/2012 19:43
pues preciosa , como siempre , espero que no tardes tanto en escribir como el otro dia jjaja y a ver si pepa esta embarazada de tristan... ojala jjajja preciosoo sigue cuando puedas:)
#42
04/10/2012 19:49
Muchas gracias!! Esta noche escribiré la continuación de la escena de ayer a ver que tal :)
Supongo que estará colgada sobre las 11 y media o así :)
Supongo que estará colgada sobre las 11 y media o así :)
#43
05/10/2012 00:49
He tardado una horita más pero aquí está la continuación! Disfrutadla!! ^^
Decidme que os parece la escena, más que nada por saber si voy por buen camino o si a alguien no le gusta mucho :)
Pepa sentía como los labios de su amado soldado se separaban de los suyos y sintió como el alma se le caía en los pies, ese beso había sido como un aliento para ella, le dio fuerza para seguir creyendo en el amor. La partera tardó un tiempo en abrir los ojos y cuando lo hizo solo vio a Tristán observándola con detenimiento, al percatarse de esa mirada de muchacho enamoriscado notó una sonrisa que invadía su rostro, a demás de cierto rubor que tornaba sus mejillas en rojo vivo.
- Siento mucho haberte hecho el daño que te he hecho, mi amor… - Susurró Tristán en su oído, provocando que la piel de Pepa se erizara.
- Soldado…
- Pepa, no esperemos más conozcámonos mejor, comencemos una relación, no hay nada que nos lo impide, mi hijo te ha cogido cariño seguro que te quiere muchísimo y Angustias y yo no somos pareja, puede que sigamos casados pero firmaré el divorcio…
- Para los pies, soldado, es cierto que contigo he sentido cosas que jamás antes había sentido, pero no quiero correr tanto, no pretendo precipitarme para luego darme de bruces contra un muro… vayamos despacio…
- Con que despacio, ¿eh?
- Sí, quiero ir despacio y ver como se adaptan las cosas…
- Está bien, despacio, pero empecemos con una cita, mañana a la hora de la comida, terminemos la comida en el campo que habíamos empezado, ¿qué te parece?
- Una buena idea, sin duda – Pepa le sonrió, a priori parecía que Pepa acepto esa comida con indiferencia, pero en su interior estaba deseando que llegase el día siguiente para poder terminar lo que, con Tristán, había empezado.
- Genial, vendré a buscarte mañana a la hora de la comida, espero que estés lista.
- Lo estaré…
Tristán volvió a inclinarse hacia Pepa y esta volvió a sentir su corazón latiendo como si cien pura sangre corrieran por sus venas. Solo que esta vez fue ella la que se separó ya que comenzó a marearse, por la emoción del momento…
- ¿Estás bien? – Preguntó Tristán preocupado.
- Sí, es solo que esta situación… es nueva para mí… no vivía una así desde… - Pepa se paró en seco y Tristán se dio cuenta de ello.
- ¿Desde cuándo, Pepa? Porque estoy seguro de que una mujer como tu habrá tenido miles de pretendientes…
- Justamente por eso soy como soy, por odiar a los hombres.
- ¿Por qué nos odias?
- Por culpa de… tu hermanastro… Él es el motivo de mi odio hacia los hombres
- Sé que el robo de tu bebé por parte de mi hermanastro fue muy duro, pero no todos los hombres son capaces de robar un bebé de los brazos de su madre.
- Lo sé, pero no es solo por eso, tu hermanastro… me… me conquistó, me hizo creer que me quería, que me deseaba… hasta que llegó a “demostrarme” que me amaba, un mes después me enteré de que estaba embarazada y él era el único que podía ser el padre de esa criatura.
- ¿Cómo?
- Lo que oyes Tristán, tu hermanastro robó a su propio hijo… yo tuve que huir porque por aquel entonces ya estaba casado con Elvira y ella también estaba embarazada, pero desgraciadamente su hijo nació muerto y Elvira por despecho ordenó a Carlos a robarme mi hijo… yo parí sola, en medio de la nada y cuando cerré los ojos para descansar del parto él me lo robó… desde entonces estoy buscando a mi hijo, sin conseguir nada…
- Dios mío, Pepa… No tenía ni idea… Ahora entiendo el porqué lo odias tanto, te enamoró y te... Traició...
- Desde entonces odio a los hombres porque si uno que decía amarme era capaz de hacer eso, uno que me odie es capaz de mucho más… jamás podré saber de lo que sois capaces de hacer…
- Creo que deberías de saber una cosa…
- ¿Qué?
- No sé si estarás puesta al tanto de lo ocurrido en esa casa meses después de que Elvira diera a luz…
- Sí, un robo con asesinatos, la guardia civil me puso al tanto, todo cual vivía allí murió – La partera sintió un nudo en la garganta que le estaba impidiendo respirar.
- Sí, pero no todos murieron…
- ¿Cómo que no todos?
- El hijo de Elvira, sobrevivió… Encontraron todos los cuerpos, menos el de el bebé, yo mismo vi la casa, después del robo y asesinato, allí estaban todos menos el del niño.
- ¿Quieres decir qué…? – Los ojos de Pepa se abrieron como platos, la ilusión volvió a su rostro, aún cabía la posibilidad de que encontrara a su hijo.
- Sí, que es posible que tu hijo siga vivo y puede que esperando a su madre…
Tan rápido como vino se fue, la ilusión de Pepa desapareció, el encontrar a su hijo a estas alturas debía de ser muy difícil, por lo que perdió todo rastro de esperanza que había recuperado tras las palabras de Tristán. Pero de repente algo en su interior le dio la solución, a demás claro está de las siguientes palabras de Tristán:
- Por aquel entonces, Angustias estaba allí, ella había salido porque también estaba embarazada, había ido a visitar a Elvira, el mismo día des robo y demás Angustias se había retirado de la casa para volver con mi madre…
- Es imposible, entonces… - La voz de la partera se apagó. Ya sabía que debía de parar de buscar a su hijo. Todo coincidía, la edad, su pelo, sus ojos, solo le faltaba por reconocer una sola cosa, esa marca de nacimiento en la espalda y sería seguro, el pequeño Martín era su hijo. Y ella estaba dispuesta a demostrarlo.
Decidme que os parece la escena, más que nada por saber si voy por buen camino o si a alguien no le gusta mucho :)
Pepa sentía como los labios de su amado soldado se separaban de los suyos y sintió como el alma se le caía en los pies, ese beso había sido como un aliento para ella, le dio fuerza para seguir creyendo en el amor. La partera tardó un tiempo en abrir los ojos y cuando lo hizo solo vio a Tristán observándola con detenimiento, al percatarse de esa mirada de muchacho enamoriscado notó una sonrisa que invadía su rostro, a demás de cierto rubor que tornaba sus mejillas en rojo vivo.
- Siento mucho haberte hecho el daño que te he hecho, mi amor… - Susurró Tristán en su oído, provocando que la piel de Pepa se erizara.
- Soldado…
- Pepa, no esperemos más conozcámonos mejor, comencemos una relación, no hay nada que nos lo impide, mi hijo te ha cogido cariño seguro que te quiere muchísimo y Angustias y yo no somos pareja, puede que sigamos casados pero firmaré el divorcio…
- Para los pies, soldado, es cierto que contigo he sentido cosas que jamás antes había sentido, pero no quiero correr tanto, no pretendo precipitarme para luego darme de bruces contra un muro… vayamos despacio…
- Con que despacio, ¿eh?
- Sí, quiero ir despacio y ver como se adaptan las cosas…
- Está bien, despacio, pero empecemos con una cita, mañana a la hora de la comida, terminemos la comida en el campo que habíamos empezado, ¿qué te parece?
- Una buena idea, sin duda – Pepa le sonrió, a priori parecía que Pepa acepto esa comida con indiferencia, pero en su interior estaba deseando que llegase el día siguiente para poder terminar lo que, con Tristán, había empezado.
- Genial, vendré a buscarte mañana a la hora de la comida, espero que estés lista.
- Lo estaré…
Tristán volvió a inclinarse hacia Pepa y esta volvió a sentir su corazón latiendo como si cien pura sangre corrieran por sus venas. Solo que esta vez fue ella la que se separó ya que comenzó a marearse, por la emoción del momento…
- ¿Estás bien? – Preguntó Tristán preocupado.
- Sí, es solo que esta situación… es nueva para mí… no vivía una así desde… - Pepa se paró en seco y Tristán se dio cuenta de ello.
- ¿Desde cuándo, Pepa? Porque estoy seguro de que una mujer como tu habrá tenido miles de pretendientes…
- Justamente por eso soy como soy, por odiar a los hombres.
- ¿Por qué nos odias?
- Por culpa de… tu hermanastro… Él es el motivo de mi odio hacia los hombres
- Sé que el robo de tu bebé por parte de mi hermanastro fue muy duro, pero no todos los hombres son capaces de robar un bebé de los brazos de su madre.
- Lo sé, pero no es solo por eso, tu hermanastro… me… me conquistó, me hizo creer que me quería, que me deseaba… hasta que llegó a “demostrarme” que me amaba, un mes después me enteré de que estaba embarazada y él era el único que podía ser el padre de esa criatura.
- ¿Cómo?
- Lo que oyes Tristán, tu hermanastro robó a su propio hijo… yo tuve que huir porque por aquel entonces ya estaba casado con Elvira y ella también estaba embarazada, pero desgraciadamente su hijo nació muerto y Elvira por despecho ordenó a Carlos a robarme mi hijo… yo parí sola, en medio de la nada y cuando cerré los ojos para descansar del parto él me lo robó… desde entonces estoy buscando a mi hijo, sin conseguir nada…
- Dios mío, Pepa… No tenía ni idea… Ahora entiendo el porqué lo odias tanto, te enamoró y te... Traició...
- Desde entonces odio a los hombres porque si uno que decía amarme era capaz de hacer eso, uno que me odie es capaz de mucho más… jamás podré saber de lo que sois capaces de hacer…
- Creo que deberías de saber una cosa…
- ¿Qué?
- No sé si estarás puesta al tanto de lo ocurrido en esa casa meses después de que Elvira diera a luz…
- Sí, un robo con asesinatos, la guardia civil me puso al tanto, todo cual vivía allí murió – La partera sintió un nudo en la garganta que le estaba impidiendo respirar.
- Sí, pero no todos murieron…
- ¿Cómo que no todos?
- El hijo de Elvira, sobrevivió… Encontraron todos los cuerpos, menos el de el bebé, yo mismo vi la casa, después del robo y asesinato, allí estaban todos menos el del niño.
- ¿Quieres decir qué…? – Los ojos de Pepa se abrieron como platos, la ilusión volvió a su rostro, aún cabía la posibilidad de que encontrara a su hijo.
- Sí, que es posible que tu hijo siga vivo y puede que esperando a su madre…
Tan rápido como vino se fue, la ilusión de Pepa desapareció, el encontrar a su hijo a estas alturas debía de ser muy difícil, por lo que perdió todo rastro de esperanza que había recuperado tras las palabras de Tristán. Pero de repente algo en su interior le dio la solución, a demás claro está de las siguientes palabras de Tristán:
- Por aquel entonces, Angustias estaba allí, ella había salido porque también estaba embarazada, había ido a visitar a Elvira, el mismo día des robo y demás Angustias se había retirado de la casa para volver con mi madre…
- Es imposible, entonces… - La voz de la partera se apagó. Ya sabía que debía de parar de buscar a su hijo. Todo coincidía, la edad, su pelo, sus ojos, solo le faltaba por reconocer una sola cosa, esa marca de nacimiento en la espalda y sería seguro, el pequeño Martín era su hijo. Y ella estaba dispuesta a demostrarlo.
#44
05/10/2012 11:51
la verdad es q me a sorprendido mucho la confesion de tristan a pepa, maravillosa escena,
pero me da a mi q la paca y la angustias no se lo van a poner tan facil jejej
pero me da a mi q la paca y la angustias no se lo van a poner tan facil jejej
#45
06/10/2012 11:08
Gracias!! Me alegra que te haya gustado la escena.
A mi como a ti, me da que la Paca y Angustias no se lo van a poner muy fácil, pero una de esas dos acabará cediendo, pero ¿quien de ellas?
Esta tarde intentare escribir algo, no creo que por la mañana pueda porque tengo que salir y no creo que este en todo el día en casa por lo menos hasta las 6 o así no creo que llegue, pero en cuanto llegue escribo! ^^
A mi como a ti, me da que la Paca y Angustias no se lo van a poner muy fácil, pero una de esas dos acabará cediendo, pero ¿quien de ellas?
Esta tarde intentare escribir algo, no creo que por la mañana pueda porque tengo que salir y no creo que este en todo el día en casa por lo menos hasta las 6 o así no creo que llegue, pero en cuanto llegue escribo! ^^
#46
06/10/2012 23:48
Disculparme chicas, pero hoy he tenido, de echo acabo de tener, una fuerte pelea con mi pareja y no me encuentro con ganas de escribir escenas felices, por eso no creo que hoy escriba nada, en todo caso si mañana tengo el ánimo mejor intentare escribir algo... Espero que me comprendáis. Perdonadme.
#47
06/10/2012 23:55
tranquila cuando puedas, y espero q arregles las cosas
#48
08/10/2012 00:33
Gracias pelocha, ya he arreglado todo y mañana por la mañana escribo algo y lo cuelgo y en compensación por haber tardado por los motivos que fuesen voy a escribir doble capítulo :) así compenso el haberos dejado sin la continuación que os prometí :)
Un besito y buenas noches!! Que ya estoy muy cansada hoy :S
Hasta mañana!
Un besito y buenas noches!! Que ya estoy muy cansada hoy :S
Hasta mañana!
#49
22/10/2012 14:52
arriba
#50
23/10/2012 10:02
Me la he leido de un tiron!! Me encanta 

Sé que tengo delito de leerla ahora despues de que me dijiste de que la leyera hace tiempo... ¿Me perdonas?


Sé que tengo delito de leerla ahora despues de que me dijiste de que la leyera hace tiempo... ¿Me perdonas?