Foro El secreto de Puente Viejo
Una verdadera historia [Final]
#0
25/02/2012 14:44
Hola a todos/as, he abierto este hilo, porque ultimamente nuestros protaginistas, y Puente Viejo en sí estan pasando momentos muy tristes. Por eso he decidido emmpezar a escribir esta historia, como digo yo: Lo que debería ser. Escribire poco a poco, cuando pueda y se aceptaran ideas. ANTES QUE NADA DECIROS QUE MI HISTORIA HABLARÁ DE TODAS LAS PERSONAS DE PUENTE VIEJO PERO SE CENTRARÁ EN PEPA Y TRISTÁN.
Tristán luchaba y luchaba por soltarse, pero todo esfuerzo le era inútil, entre 3 hombres corpulentos lo tenían bien sujetado, y mientras él, observaba con todo el dolor de su alma como a Pepa, su amada era pegada e insultada por su hermanastro, Carlos Castro.
Mientras otro hombres se llevaban a Martín jurando al capitán que no lo volvería a ver jamás.
Al hacer esto Pepa, quién estaba en el suelo, tirada, llena de moratones y heridas se levantó y fue corriendo hacia su niño gritando:
-¡No me lo volveréis a arrebatar!
Carlos sacó su pistola y de un balazo arrebato la vida de la partera. Todavía no me explico como Tristán lo consiguió pero se soltó y fue corriendo hasta su amada mientras las lágrimas caían por sus mejillos y no dejaba de gritar:
Pepa ¡No!
El capitán abrió los ojos sobresaltado. ¡Menudo susto! Nada de eso había ocurrido, todo había sido una terrible pesadilla. Ante su sobresalto, Pepa que dormía a su lado en su habitación de la casa de comidas se despertó.
-¿Qué te ocurre mi amor?- le dijo aún algo dormida
Él la abrazó con todas sus fuerzas y sonrió diciendo:
- Menos mal que te tengo, menos mal que estas aquí.
Anda calla soldado- Dijo ella devolviéndole la sonrisa y ruborizándose
Que tenemos que ir a ver a tu hermana, aver como lleva el embarazo-insistió ella
Vistámonos y marchémonos pues, pero no antes de que desayunemos, que a Soledad no la importará esperar un rato más, el niño no se va a mover de ahí- dijo él
Ý tengo que reconocer que a mi me hara bien estar un rato mas a solas de la mujer mas bella del mundo-La miró tierno
-Solo un rato más, embaucador, si esque me pierdo entre tus juegos de palabras- contestó Pepa plantandole un gran beso.
Tristán luchaba y luchaba por soltarse, pero todo esfuerzo le era inútil, entre 3 hombres corpulentos lo tenían bien sujetado, y mientras él, observaba con todo el dolor de su alma como a Pepa, su amada era pegada e insultada por su hermanastro, Carlos Castro.
Mientras otro hombres se llevaban a Martín jurando al capitán que no lo volvería a ver jamás.
Al hacer esto Pepa, quién estaba en el suelo, tirada, llena de moratones y heridas se levantó y fue corriendo hacia su niño gritando:
-¡No me lo volveréis a arrebatar!
Carlos sacó su pistola y de un balazo arrebato la vida de la partera. Todavía no me explico como Tristán lo consiguió pero se soltó y fue corriendo hasta su amada mientras las lágrimas caían por sus mejillos y no dejaba de gritar:
Pepa ¡No!
El capitán abrió los ojos sobresaltado. ¡Menudo susto! Nada de eso había ocurrido, todo había sido una terrible pesadilla. Ante su sobresalto, Pepa que dormía a su lado en su habitación de la casa de comidas se despertó.
-¿Qué te ocurre mi amor?- le dijo aún algo dormida
Él la abrazó con todas sus fuerzas y sonrió diciendo:
- Menos mal que te tengo, menos mal que estas aquí.
Anda calla soldado- Dijo ella devolviéndole la sonrisa y ruborizándose
Que tenemos que ir a ver a tu hermana, aver como lleva el embarazo-insistió ella
Vistámonos y marchémonos pues, pero no antes de que desayunemos, que a Soledad no la importará esperar un rato más, el niño no se va a mover de ahí- dijo él
Ý tengo que reconocer que a mi me hara bien estar un rato mas a solas de la mujer mas bella del mundo-La miró tierno
-Solo un rato más, embaucador, si esque me pierdo entre tus juegos de palabras- contestó Pepa plantandole un gran beso.
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#41
27/04/2012 15:18
Continua!!!
#42
02/05/2012 12:37
Pepa y Águeda siguen hablando en el Jaral...
Ambas mirandose a los ojos, Águeda coge entre sus manos las de Pepa...
Pepa: Usted fue sincera conmigo y me contó su historia. Creo que merece que yo haga lo propio con usted, madre.
Al oir que la llamaba, así "madre", Águeda no pudo evitar sonreir y asentir para que su hija le abriera su corazón.
Pepa miró a su madre de nuevo a los ojos y comenzó a contar.
Pepa: Yo era una chiquilla, que tenía 16 años. Trabajaba en casa de los Castro como sirvienta. En la casa vivían Carlos Castro y su esposa, Elvira. Me enamoré perdidamente de él. Quizás fue porque no había tenido trato con hombre alguno o por lo bien que me trataba, pero así fue. Empezamos a encontrarnos a escondidas, en nuestros encuentros él me prometía amor eterno y felicidad plena. Yo, incrédula creí todas sus palabras. Algunos meses después me quedé embarazada de él. Su mujer también lo estaba. Él mantuvo sus promesas de que, en cuanto su mujer diera a luz, marcharía conmigo y con nuestro hijo. Las mantuvo, hasta el día del parto.
Pepa se emociono y las lágrimas empezaron a brotar de sus ojos. Respiró fuerte y volvió a retomar sus palabras.
Pepa: Tuve que parir yo sola, en medio de la inmesidad y oscuridad del bosque. Sin ayuda de nada más que de mis dos manos. Fue un parto muy duro, pero cuando acabó, se vio recompensado al ver lo más bonito que puede ver una madre. La carita de su hijo recién nacido. Dormí con él esa noche y le refugié bajo mi calor. Pero cuando desperté a la mañana siguiente, para contemplar el rostro de mi niño, comprobé que estaba muerto. Pero no, ese no era mi pequeño, apenas estaba formado. Me le habían robado, habçia sido Carlos. Volví a la casa dispuesta a recuperar lo que era mío, pero cuando iba a entrar a por él, me acusaron de ladrona de niños y me le arrebataron.
Pepa no pudo contener las lágrimas y rompió a llorar. Águeda la dio un abrazo como muestra de su cariño y apoyo.
Pepa: Pero espere madre, me gustaría seguirle contando.
Agueda: Prosigue mi vida.
Pepa: Me apalearon hasta casi matarme. No se como lo conseguí ni de donde saqué las fuerzas pero me recuperé. Miento. Fisicamente me recuperé. Pero durante los 6 áños que estuve pateandome los caminos como partera, siempre hubo un gran vacío en mi corazón, vacío que solo podía llenar mi pequeño y que ahora estaba cubierto por todo el odio que sentía hacia aquel que creí mi amor, pero que me le arrebató. Esto hizo que forjara una coraza de desconfianza sobre mi persona, que solo se pudo romper, cuando llegué a a Puente Viejo
Aquí me volví a enamorar, pero esta vez de un hombre maravilloso, al que todavía hoy, amor como el primer día. Y eso no es todo, aquí volví a encontrar a mi niño, a mi pequeño Martín, al que creí haber perdido.
A D. Agueda también la empezaron a llorar los ojos.
Agueda: Oh mi niña, por todo lo que has tenido que pasar, todo lo que has tenido que sufrir, y yo no he podido estar a tu lado.
Pepa le cogío el mentón a su madre, que estaba cabizbaja y se le levantó.
Pepa: Eh madre, que si le he contado esta historia no es para que se entristezca, si no para que sepa que a ambas nos ha ocurrido algo muy parecido, pero que finalmente hemos hallado la felicidad.
Ambas se abrazan fuerte.
Agueda sonríe.
Agueda: Y bien... ¿Dónde está mi nieto? ¡Me encantaría conocerle!
Pepa: Seguro que a él también le alegrará conocerla. Cuando quiera puede verle. Ahora mismo estará con su padre, Tristán, en la Casona.
Agueda: ¿Su padre? Pero acaso su padre es...
Pepa: No, Tristán no es su padre de sangre, pero lo quiere como tal y siempre lo ha cuidado. Además es el hombre mas maravilloso del mundo.
Agueda: Claro que sí, hija. También a él me gustaría conocerle.
Entra la sirvienta en la habitación.
Sirvienta: Señora...
Agueda: Dime, Ines
Sirvienta: Han venido unos caballeros. Pero no preguntan por usted, si no por Pepa.
Continuará...
Ambas mirandose a los ojos, Águeda coge entre sus manos las de Pepa...
Pepa: Usted fue sincera conmigo y me contó su historia. Creo que merece que yo haga lo propio con usted, madre.
Al oir que la llamaba, así "madre", Águeda no pudo evitar sonreir y asentir para que su hija le abriera su corazón.
Pepa miró a su madre de nuevo a los ojos y comenzó a contar.
Pepa: Yo era una chiquilla, que tenía 16 años. Trabajaba en casa de los Castro como sirvienta. En la casa vivían Carlos Castro y su esposa, Elvira. Me enamoré perdidamente de él. Quizás fue porque no había tenido trato con hombre alguno o por lo bien que me trataba, pero así fue. Empezamos a encontrarnos a escondidas, en nuestros encuentros él me prometía amor eterno y felicidad plena. Yo, incrédula creí todas sus palabras. Algunos meses después me quedé embarazada de él. Su mujer también lo estaba. Él mantuvo sus promesas de que, en cuanto su mujer diera a luz, marcharía conmigo y con nuestro hijo. Las mantuvo, hasta el día del parto.
Pepa se emociono y las lágrimas empezaron a brotar de sus ojos. Respiró fuerte y volvió a retomar sus palabras.
Pepa: Tuve que parir yo sola, en medio de la inmesidad y oscuridad del bosque. Sin ayuda de nada más que de mis dos manos. Fue un parto muy duro, pero cuando acabó, se vio recompensado al ver lo más bonito que puede ver una madre. La carita de su hijo recién nacido. Dormí con él esa noche y le refugié bajo mi calor. Pero cuando desperté a la mañana siguiente, para contemplar el rostro de mi niño, comprobé que estaba muerto. Pero no, ese no era mi pequeño, apenas estaba formado. Me le habían robado, habçia sido Carlos. Volví a la casa dispuesta a recuperar lo que era mío, pero cuando iba a entrar a por él, me acusaron de ladrona de niños y me le arrebataron.
Pepa no pudo contener las lágrimas y rompió a llorar. Águeda la dio un abrazo como muestra de su cariño y apoyo.
Pepa: Pero espere madre, me gustaría seguirle contando.
Agueda: Prosigue mi vida.
Pepa: Me apalearon hasta casi matarme. No se como lo conseguí ni de donde saqué las fuerzas pero me recuperé. Miento. Fisicamente me recuperé. Pero durante los 6 áños que estuve pateandome los caminos como partera, siempre hubo un gran vacío en mi corazón, vacío que solo podía llenar mi pequeño y que ahora estaba cubierto por todo el odio que sentía hacia aquel que creí mi amor, pero que me le arrebató. Esto hizo que forjara una coraza de desconfianza sobre mi persona, que solo se pudo romper, cuando llegué a a Puente Viejo
Aquí me volví a enamorar, pero esta vez de un hombre maravilloso, al que todavía hoy, amor como el primer día. Y eso no es todo, aquí volví a encontrar a mi niño, a mi pequeño Martín, al que creí haber perdido.
A D. Agueda también la empezaron a llorar los ojos.
Agueda: Oh mi niña, por todo lo que has tenido que pasar, todo lo que has tenido que sufrir, y yo no he podido estar a tu lado.
Pepa le cogío el mentón a su madre, que estaba cabizbaja y se le levantó.
Pepa: Eh madre, que si le he contado esta historia no es para que se entristezca, si no para que sepa que a ambas nos ha ocurrido algo muy parecido, pero que finalmente hemos hallado la felicidad.
Ambas se abrazan fuerte.
Agueda sonríe.
Agueda: Y bien... ¿Dónde está mi nieto? ¡Me encantaría conocerle!
Pepa: Seguro que a él también le alegrará conocerla. Cuando quiera puede verle. Ahora mismo estará con su padre, Tristán, en la Casona.
Agueda: ¿Su padre? Pero acaso su padre es...
Pepa: No, Tristán no es su padre de sangre, pero lo quiere como tal y siempre lo ha cuidado. Además es el hombre mas maravilloso del mundo.
Agueda: Claro que sí, hija. También a él me gustaría conocerle.
Entra la sirvienta en la habitación.
Sirvienta: Señora...
Agueda: Dime, Ines
Sirvienta: Han venido unos caballeros. Pero no preguntan por usted, si no por Pepa.
Continuará...
#43
03/05/2012 14:26
¿que pasara? Esperando más...
#44
07/05/2012 15:18
Águeda: En ese caso, hazles pasar, Inés, por favor.
Pepa y Águeda esperaron espectantes a que entraran los caballeros de los que Inés les había hablado.
Justo en ese instante Martín entró por la puerta corriendo hacia Pepa para darla un abrazo.
Martín: ¡Peeeeeeeepa!
Pepa: Ven aquí, Martincillo- dijo cogiéndole en brazos
Águeda les contenplaba a ambos sonriendo
Pepa: Pero no habrás venido solo hasta aquí, ¿No?
Martín: No, Pepa, padre ha venido conmigo.
A Pepa se le dibujó una gran sonrisa en la cara, y en ese momento entró Tristán por la puerta.
Tristán: Disculpe que no hayamos anunciado antes nuestra visita,lo cierto es que estabamos dando un paseo y me acordé de lo que me dijiste, sobre que pensabas venir al Jaral y...- dijo intentando excusarse
Águeda: No, no se preocupe, no se disculpe, cualquier persona bien recibida para Pepa, también lo es para mí. Me atrevo a decir que usted es... Tristán ¿Me equivoco?
Tristán se acerca y le besa la mano a Águeda.
Tristán: Efectivamente, Tristán Castro, encantado.
Tristán se coloca al lado de Pepa y Martín observa la escena con el ceño fruncido.
Martín: ¿Y usted quién es?- dice dirigiéndose a Dña.Agueda
Agueda se agacha, y se pone a la altura de Martín, observando a su nieto con una gran sonrisa en el rostro.
Agueda: Yo soy tu...
En ese instante Pepa la interrumpió. Consideró que lo mejor sería esperar un poco para contarle a Martín la verdad, que ella era su amdre, y Águeda su abuela.
Pepa: Ella es... Una amiga- dijo guiñándole un ojo a su madre para que se diera cuenta de sus intenciones.
Águeda: Así es, una vieja amiga- apostilló
Águeda: Martín, pequeño. ¿No quieres salir al jardín un rato? Hace un día precioso, ¿Por qué no coges unas flores para regalarselas a Pepa?
Martín: Padre, padre, ¿Puedo salir al jardín?
Tristán: Claro hijo, si a Dña. Agueda le parece bien.
Águeda: Por supuesto. ¡Inés! Acompaña a Martín al jardín y dejalé que coja algunas flores bonitas.
Inés: Claro, ahora mismo, señora.- coge al niño de la mano
Una vez Martín se va de la habitación, se quedan Pepa, Tristán y Águeda, conversando.
Pepa y Águeda esperaron espectantes a que entraran los caballeros de los que Inés les había hablado.
Justo en ese instante Martín entró por la puerta corriendo hacia Pepa para darla un abrazo.
Martín: ¡Peeeeeeeepa!
Pepa: Ven aquí, Martincillo- dijo cogiéndole en brazos
Águeda les contenplaba a ambos sonriendo
Pepa: Pero no habrás venido solo hasta aquí, ¿No?
Martín: No, Pepa, padre ha venido conmigo.
A Pepa se le dibujó una gran sonrisa en la cara, y en ese momento entró Tristán por la puerta.
Tristán: Disculpe que no hayamos anunciado antes nuestra visita,lo cierto es que estabamos dando un paseo y me acordé de lo que me dijiste, sobre que pensabas venir al Jaral y...- dijo intentando excusarse
Águeda: No, no se preocupe, no se disculpe, cualquier persona bien recibida para Pepa, también lo es para mí. Me atrevo a decir que usted es... Tristán ¿Me equivoco?
Tristán se acerca y le besa la mano a Águeda.
Tristán: Efectivamente, Tristán Castro, encantado.
Tristán se coloca al lado de Pepa y Martín observa la escena con el ceño fruncido.
Martín: ¿Y usted quién es?- dice dirigiéndose a Dña.Agueda
Agueda se agacha, y se pone a la altura de Martín, observando a su nieto con una gran sonrisa en el rostro.
Agueda: Yo soy tu...
En ese instante Pepa la interrumpió. Consideró que lo mejor sería esperar un poco para contarle a Martín la verdad, que ella era su amdre, y Águeda su abuela.
Pepa: Ella es... Una amiga- dijo guiñándole un ojo a su madre para que se diera cuenta de sus intenciones.
Águeda: Así es, una vieja amiga- apostilló
Águeda: Martín, pequeño. ¿No quieres salir al jardín un rato? Hace un día precioso, ¿Por qué no coges unas flores para regalarselas a Pepa?
Martín: Padre, padre, ¿Puedo salir al jardín?
Tristán: Claro hijo, si a Dña. Agueda le parece bien.
Águeda: Por supuesto. ¡Inés! Acompaña a Martín al jardín y dejalé que coja algunas flores bonitas.
Inés: Claro, ahora mismo, señora.- coge al niño de la mano
Una vez Martín se va de la habitación, se quedan Pepa, Tristán y Águeda, conversando.
#45
07/05/2012 19:05
¿y de que hablaran??? Esperando más!!
#46
07/05/2012 19:49
¡Me encanta! Escribes muy muy bien. Siempre he pensado que escribir describiendo los sentimientos de las personas, que es lo que yo hago, es muy sencillo, pero adentrarte en la aventura de un guión en toda regla, y lograr que resulte agradable para el que lo lee, es mucho más complicado. Tú lo has logrado, y como guionista de PV o de cualquier serie, no tendrías desperdicio. Te seguiré leyendo, cuando el tiempo me lo permita. Sigue cuando puedas.
#47
12/05/2012 11:27
Me alegro mucho de que os guste a ambas. Music, sigo tu historia desde el principio y sabes que me encanta, porque escribes genial. Bea, no te quites méritos porque cada vez que te leo me alegras el día, escribes con una delicadeza y utilizando un lenguaje tan correcto y adecuado que... Tu si que valdrías para guionista. De verdad, muchas gracias a las 2 y a todos/as los que me leeis. Aquí os dejo otro cachito de mi historia. Espero que os guste.
----------------------------------------------------------------------------------------------------------
Águeda contempla sonriente a la pareja.
Águeda: Hija, de verdad que me alegro de que seas feliz. Sin duda lo mereces despues de todo lo que has sufrido.
Pepa: Madre, gracias, por buscarme y por dejarme conocerla.
Ambas se dan un abrazo.
Águeda: Espero que en breve pueda llamar a Martín, nieto.
Tristán y Pepa se miran, con el gesto algo triste.
Pepa: Lo hará, no se preocupe, Martín pronto se enterará de la verdad.
Agueda le lanza una mirada de apoyo a su hija.
Agueda: Sentaos, por favor.
Hace un gesto señalando al sofá.
Agueda: Lo cierto es que hay algo que no te he dicho aún.
Pepa: ¿Y qué es? ¿Ocurre algo malo?
Agueda: No, para nada mi niña, no te apenes- niega con la cabeza y sonrie
Es una buena nueva. En breve llegará al pueblo Olmo.
Pepa: ¿Olmo?
Agueda: Sí, Olmo Mesía.
Pepa: ¿Su hijo? ¿Mi hermano?- interrumpe con el ceño fruncido
Agueda: No es mi hijo. Es el hijo de mi marido, pero como si lo fuera, le quiero como tal y me gustaría que le conocieras.
Pepa: Claro, estaría encantada- sonríe
Todos se miran sonrientes y Tristán interrumpe mirando el reloj.
Tristán: Debemos irnos.
Pepa le mira sin saber por qué pero el le lanza una mirada cómplice a lo que ella responde siguiendole la corriente, pero sin saber bien que pretende.
Pepa: Sí, sí... Cierto... Tenemos que irnos
Agueda: ¿Tan pronto? Esta bien, pero confio en que podré volver a veros muy pronto. En breve te haré una visita- mira a Pepa
Los dos asienten
Pepa: Iré a buscar a Martín- se dirige al jardín
Agueda se acerca a Tristán
Agueda: Se que mi hija está enamorada de ti y tu de ella, pero solo te pido una cosa.
Tristán asiente
Tristán: Dígame
Agueda: No dejes que la vuelvan a dañar, cuidalá por favor.
Tristán: No se apure, la cuidaré, la amaré y la protegeré con mi propia vida si es necesario. Pepa se lo merece todo.
Los dos se sonrien
Pepa entra con Martín, que viene con dos pequeños ramos de flores.
Martín: Toma, esto es para tí- le da uno a Águeda
Agueda: Muchas gracias, Martín, ahora mismo las pongo en agua- sonríe y las huele
Martín: Y este otro es para tí, Pepa- se lo da a Pepa
Pepa: Gracias Martincillo- le abraza
Todos se despiden prometiéndose que en breve volverán a verse.
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Águeda contempla sonriente a la pareja.
Águeda: Hija, de verdad que me alegro de que seas feliz. Sin duda lo mereces despues de todo lo que has sufrido.
Pepa: Madre, gracias, por buscarme y por dejarme conocerla.
Ambas se dan un abrazo.
Águeda: Espero que en breve pueda llamar a Martín, nieto.
Tristán y Pepa se miran, con el gesto algo triste.
Pepa: Lo hará, no se preocupe, Martín pronto se enterará de la verdad.
Agueda le lanza una mirada de apoyo a su hija.
Agueda: Sentaos, por favor.
Hace un gesto señalando al sofá.
Agueda: Lo cierto es que hay algo que no te he dicho aún.
Pepa: ¿Y qué es? ¿Ocurre algo malo?
Agueda: No, para nada mi niña, no te apenes- niega con la cabeza y sonrie
Es una buena nueva. En breve llegará al pueblo Olmo.
Pepa: ¿Olmo?
Agueda: Sí, Olmo Mesía.
Pepa: ¿Su hijo? ¿Mi hermano?- interrumpe con el ceño fruncido
Agueda: No es mi hijo. Es el hijo de mi marido, pero como si lo fuera, le quiero como tal y me gustaría que le conocieras.
Pepa: Claro, estaría encantada- sonríe
Todos se miran sonrientes y Tristán interrumpe mirando el reloj.
Tristán: Debemos irnos.
Pepa le mira sin saber por qué pero el le lanza una mirada cómplice a lo que ella responde siguiendole la corriente, pero sin saber bien que pretende.
Pepa: Sí, sí... Cierto... Tenemos que irnos
Agueda: ¿Tan pronto? Esta bien, pero confio en que podré volver a veros muy pronto. En breve te haré una visita- mira a Pepa
Los dos asienten
Pepa: Iré a buscar a Martín- se dirige al jardín
Agueda se acerca a Tristán
Agueda: Se que mi hija está enamorada de ti y tu de ella, pero solo te pido una cosa.
Tristán asiente
Tristán: Dígame
Agueda: No dejes que la vuelvan a dañar, cuidalá por favor.
Tristán: No se apure, la cuidaré, la amaré y la protegeré con mi propia vida si es necesario. Pepa se lo merece todo.
Los dos se sonrien
Pepa entra con Martín, que viene con dos pequeños ramos de flores.
Martín: Toma, esto es para tí- le da uno a Águeda
Agueda: Muchas gracias, Martín, ahora mismo las pongo en agua- sonríe y las huele
Martín: Y este otro es para tí, Pepa- se lo da a Pepa
Pepa: Gracias Martincillo- le abraza
Todos se despiden prometiéndose que en breve volverán a verse.
#48
13/05/2012 20:44
Esperando más!! Estoy ansiosa!!
#49
14/05/2012 13:37
Ruth precioso,me encanta como escribes,espero ansiosa que continúes un beso enorme guapa.
#50
15/05/2012 16:28
¡Qué bonito!
Martín dándole flores a su madre y a su abuela. Esto me ha recordado a Efrén.
Martín dándole flores a su madre y a su abuela. Esto me ha recordado a Efrén.
#51
17/05/2012 15:30
Gracias, aquí teneis otro poquito, especialmente para las Alfonsoemilistas :D
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La casa de Comidas estaba desierta, aún era pronto, los parroquianos empezarían a llegar a partir de las 12 de la mañana, Emilia ya preparaba el puchero.
Alfonso caminó hacia ella, sigiloso para no ser oido por su amada.
La agarró de la cintura y la dio un dulce beso en la mejilla.
Emilia: ¿Qué haces Alfonso?- exclamó risueña y sorpendida
Alfonso: Besar a la mujer más guapa de Puente Viejo
Emilia: Mira no se si seré la más linda, lo que sí se esque estoy la mar de atareada. ¿No querrás que lleguen los pueblerinos y no s encuentren así verdad?- preguntó girandose hacia Alfonso y arqueando una ceja
Alfonso: Con gusto dejo que me vean así si me regalas uno de tus besos-sonrió
Emilia: Pero que pillo eres...- mordiéndose el labio
Emilia se acercó aún más a él y le dio un fugaz beso en los labios.
En ese instante entró Hipólito en el lugar.
Hipólito: Buenos días bella E...- dice sonriente, pero se para al ver la escena
Hipólito: Vaya... Si que empezais aprovechando bien el día...
Alfonso y Emilia rien pero a ella se la ve algo colorada.
Emilia: Buenos días Hipólito, ¿Querías algo?
Hipólito:Nada que corra urgencia, solo quería comunicaros que quizás dentro de muy poco tiempo podreis verme en las fiestas de más alto copete.-sonrie pillo
Alfonso:¿Cómo es eso? ¿Que has hecho, truhán?-poniendo los brazos en jarra
Hipólito:: ¿Yo? Nada, nada. La naturaleza que me ha dado multitud de virtudes, una de ellas y de la que vengo a hablaros, recientemente descubierta.
Emilia: Pero Hipólito, ¿Quieres decirlo ya?- colocándose como Alfonso
Hipólito: A ello voy bella Emilia. Me he dado cuenta que mi verdadera vocación es el baile. ¡Quiero ser bailaor!
Alfonso y Emilia estallan en carcajadas.
Continuará...
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La casa de Comidas estaba desierta, aún era pronto, los parroquianos empezarían a llegar a partir de las 12 de la mañana, Emilia ya preparaba el puchero.
Alfonso caminó hacia ella, sigiloso para no ser oido por su amada.
La agarró de la cintura y la dio un dulce beso en la mejilla.
Emilia: ¿Qué haces Alfonso?- exclamó risueña y sorpendida
Alfonso: Besar a la mujer más guapa de Puente Viejo
Emilia: Mira no se si seré la más linda, lo que sí se esque estoy la mar de atareada. ¿No querrás que lleguen los pueblerinos y no s encuentren así verdad?- preguntó girandose hacia Alfonso y arqueando una ceja
Alfonso: Con gusto dejo que me vean así si me regalas uno de tus besos-sonrió
Emilia: Pero que pillo eres...- mordiéndose el labio
Emilia se acercó aún más a él y le dio un fugaz beso en los labios.
En ese instante entró Hipólito en el lugar.
Hipólito: Buenos días bella E...- dice sonriente, pero se para al ver la escena
Hipólito: Vaya... Si que empezais aprovechando bien el día...
Alfonso y Emilia rien pero a ella se la ve algo colorada.
Emilia: Buenos días Hipólito, ¿Querías algo?
Hipólito:Nada que corra urgencia, solo quería comunicaros que quizás dentro de muy poco tiempo podreis verme en las fiestas de más alto copete.-sonrie pillo
Alfonso:¿Cómo es eso? ¿Que has hecho, truhán?-poniendo los brazos en jarra
Hipólito:: ¿Yo? Nada, nada. La naturaleza que me ha dado multitud de virtudes, una de ellas y de la que vengo a hablaros, recientemente descubierta.
Emilia: Pero Hipólito, ¿Quieres decirlo ya?- colocándose como Alfonso
Hipólito: A ello voy bella Emilia. Me he dado cuenta que mi verdadera vocación es el baile. ¡Quiero ser bailaor!
Alfonso y Emilia estallan en carcajadas.
Continuará...
#52
17/05/2012 16:31
Genial!! Has juntado a mis 3 personajes favorito en una escena del más digno guionista!! Tu si k vales!! Aun que dudo que a nuestro Hipolito se le de bien el baile. Este chico es NININI; Ni estudia, ni trabaja ni sirve pa' na!! Aunque me encanta!!
#53
19/05/2012 11:25
Gracias music 
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Alfonso y Emilia: ¿Bailaaaor?
Hipólito asiente sonriente.
Alfonso: ¿Pero que te ha pasado alma de Dios? ¿Acaso te has dado un golpe en la sesera?
Hipólito se acerca a la barra cada vez más sonriente.
Hipólito: Nunca he estado más cuerdo, querido amigo. Es más si quereis aquí y ahora mismo, sin cobraros nada os hago una demostración de mi arte.
Emilia: No es necesario, Hipólito.
Hipólito: Insisto, bella Emilia. Puesto que no tendreís muchas mas oportunidades de verme cuando lance mi carrera hacia la fama.
Alfonso: Ui, muy rápido vas tu zagal.
Hipólito: De rápido nada, que esta vida son dos días. Además ya tengo nombre artístico, y me queda como un guante.
Emilia y Alfonso no dejan de sonreirse.
Emilia: ¿Y cuál es ese nombre si puede saberse?
Hipólito: No es otro que "Hipólito pies locos"
Alfonso y Emilia sueltan una carcajada tras otra.
Hipólito: Sí, reiros, reiros. Pero es más la envidia que sentiis la que habla por vosotros.
Alfonso y Emilia asienten sonriendo.
Hipólito: Es más, para que veais que no soy para nada rencoroso, os voy a hacer una pequeña demostración.
Antes de que ninguno de los dos muchachos pueda decir nada, Hipólito se quita el sombrero y lo deja sobre una de las mesas de la Casa de Comidas.
Hipólito: Pues allá voy- se recoge las mangas de la camisa
Empieza a zapatear el suelo, parece que mas bien da saltos sobre él, sin ton ni son, pero con todo el movimiento que provoca, uno de los platos que hay sobre la barra cae al suelo, rompiendose en mil pedazos.
Alfonso y Emilia: ¡Hipólito!
El zagal al darse cuenta de la que ha montado , coge su sombrero, se lo pone rapidamente y marcha corriendo por la puerta, como si no hubiera ocurrido nada.
Hipólito: Que tengais muy buenos días.
Alfonso y Emilia salen corriendo hacia la puerta para echarle una buena reprimenda, pero cuando se asoman, ven que ya va a toda prisa hacia el colmado.
Alfonso: Menuda pieza el Hipólito pies locos...
Sus miradas se cruzan y comienzan a reirse de nuevo.

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Alfonso y Emilia: ¿Bailaaaor?
Hipólito asiente sonriente.
Alfonso: ¿Pero que te ha pasado alma de Dios? ¿Acaso te has dado un golpe en la sesera?
Hipólito se acerca a la barra cada vez más sonriente.
Hipólito: Nunca he estado más cuerdo, querido amigo. Es más si quereis aquí y ahora mismo, sin cobraros nada os hago una demostración de mi arte.
Emilia: No es necesario, Hipólito.
Hipólito: Insisto, bella Emilia. Puesto que no tendreís muchas mas oportunidades de verme cuando lance mi carrera hacia la fama.
Alfonso: Ui, muy rápido vas tu zagal.
Hipólito: De rápido nada, que esta vida son dos días. Además ya tengo nombre artístico, y me queda como un guante.
Emilia y Alfonso no dejan de sonreirse.
Emilia: ¿Y cuál es ese nombre si puede saberse?
Hipólito: No es otro que "Hipólito pies locos"
Alfonso y Emilia sueltan una carcajada tras otra.
Hipólito: Sí, reiros, reiros. Pero es más la envidia que sentiis la que habla por vosotros.
Alfonso y Emilia asienten sonriendo.
Hipólito: Es más, para que veais que no soy para nada rencoroso, os voy a hacer una pequeña demostración.
Antes de que ninguno de los dos muchachos pueda decir nada, Hipólito se quita el sombrero y lo deja sobre una de las mesas de la Casa de Comidas.
Hipólito: Pues allá voy- se recoge las mangas de la camisa
Empieza a zapatear el suelo, parece que mas bien da saltos sobre él, sin ton ni son, pero con todo el movimiento que provoca, uno de los platos que hay sobre la barra cae al suelo, rompiendose en mil pedazos.
Alfonso y Emilia: ¡Hipólito!
El zagal al darse cuenta de la que ha montado , coge su sombrero, se lo pone rapidamente y marcha corriendo por la puerta, como si no hubiera ocurrido nada.
Hipólito: Que tengais muy buenos días.
Alfonso y Emilia salen corriendo hacia la puerta para echarle una buena reprimenda, pero cuando se asoman, ven que ya va a toda prisa hacia el colmado.
Alfonso: Menuda pieza el Hipólito pies locos...
Sus miradas se cruzan y comienzan a reirse de nuevo.
#54
22/05/2012 15:47
Pepa, Tristán y Martín de camino al pueblo...
Tristán: Me alegro de que hayas escuchado a tu corazón y le dieras otra oportunidad a Águeda
Pepa le sonrió.
Pepa: Se la merece. Pero... ¿Por qué esas prisas a la hora de marchar? ¿Es qué a ocurrido algo malo?
Tristán: Malo no, no te asustes mujer. Ha llegado al pueblo el nuevo médico, Alvaro Villa.
Pepa: Ya era hora- suspira
Tristán la mira sonriendo
Tristán: Dudo mucho que realize su trabajo mejor que tú. Y que sepas que si alguna vez necesito que alguien me cure, no acudiré al tal Álvaro.
Pepa:¿Y quién te dice que yo querré atenderte, soldado?
Tristán: Ah, con que esas tenemos eh...
Tristán: ¿Has oido a Pepa, Martín?
Martín: Pepa, ¿Es cierto que no vas a curar a padre si se pone enfermo?
Pepa ríe a carcajadas.
Pepa le da un suave golpe en el pecho a Tristán.
Pepa: Pero serás truhán. Claro que os curare si llega el momento. Pero mejor que no necesiteis que lo haga.
Tristán: Esa es mi Pepa.
Pasa su brazo por la espalda de Pepa, abrazándola. Mientras Pepa coge de la mano a Martín. Ya están llegando al pueblo, dispuetos a conocer al nuevo médico.
Tristán: Me alegro de que hayas escuchado a tu corazón y le dieras otra oportunidad a Águeda
Pepa le sonrió.
Pepa: Se la merece. Pero... ¿Por qué esas prisas a la hora de marchar? ¿Es qué a ocurrido algo malo?
Tristán: Malo no, no te asustes mujer. Ha llegado al pueblo el nuevo médico, Alvaro Villa.
Pepa: Ya era hora- suspira
Tristán la mira sonriendo
Tristán: Dudo mucho que realize su trabajo mejor que tú. Y que sepas que si alguna vez necesito que alguien me cure, no acudiré al tal Álvaro.
Pepa:¿Y quién te dice que yo querré atenderte, soldado?
Tristán: Ah, con que esas tenemos eh...
Tristán: ¿Has oido a Pepa, Martín?
Martín: Pepa, ¿Es cierto que no vas a curar a padre si se pone enfermo?
Pepa ríe a carcajadas.
Pepa le da un suave golpe en el pecho a Tristán.
Pepa: Pero serás truhán. Claro que os curare si llega el momento. Pero mejor que no necesiteis que lo haga.
Tristán: Esa es mi Pepa.
Pasa su brazo por la espalda de Pepa, abrazándola. Mientras Pepa coge de la mano a Martín. Ya están llegando al pueblo, dispuetos a conocer al nuevo médico.
#55
22/05/2012 17:39
Muy buena, amiga!! Genial!!! Hay mi Hipolito, Grande Hipolito!!
#56
26/05/2012 10:40
Pepa, Tristán y Martín ya han llegado al pueblo...
Dejan a Martín en la Casa de Comidas, junto con Emilia y Alfonso, para que le cuiden mientras ellos se presentan ante el médico.
En el consultorio...
Pepa y Tristán llaman a la puerta...
D. Villa: Adelante
Ellos hacen caso y pasan al interior de la habitación. Donde contemplan a un hombre alto, bien parecido, delgado, moreno y bastante joven. Está entre unos papeles, parece que organizando cosas.
El Doctor Villa levanta su mirada de los papeles y se fija en las dos personas que se encuentran frente a él. Pero precisamente en una de ellas, que llama irremediablemente su atención.
D. Villa: Buenos días, ¿Qué se les ofrece?
Pepa se adelanta a Tristán y se acerca al doctor.
Pepa: Buenos días, veníamos a presentarnos. Soy Pepa, la partera del pueblo.- dice tendiendole la mano.
El doctor Villa coge la mano de Pepa con elegancia y la besa, sus ojos claros miran diferente a Pepa.
D. Villa: Encantada de conocerla, Pepa.
Continuará...
Dejan a Martín en la Casa de Comidas, junto con Emilia y Alfonso, para que le cuiden mientras ellos se presentan ante el médico.
En el consultorio...
Pepa y Tristán llaman a la puerta...
D. Villa: Adelante
Ellos hacen caso y pasan al interior de la habitación. Donde contemplan a un hombre alto, bien parecido, delgado, moreno y bastante joven. Está entre unos papeles, parece que organizando cosas.
El Doctor Villa levanta su mirada de los papeles y se fija en las dos personas que se encuentran frente a él. Pero precisamente en una de ellas, que llama irremediablemente su atención.
D. Villa: Buenos días, ¿Qué se les ofrece?
Pepa se adelanta a Tristán y se acerca al doctor.
Pepa: Buenos días, veníamos a presentarnos. Soy Pepa, la partera del pueblo.- dice tendiendole la mano.
El doctor Villa coge la mano de Pepa con elegancia y la besa, sus ojos claros miran diferente a Pepa.
D. Villa: Encantada de conocerla, Pepa.
Continuará...
#57
28/05/2012 14:48
Ay!!! Esperaba más!! Ansiosa quedo!
#58
30/05/2012 15:44
El Doctor Villa miraba a Pepa embelesado, con dulzura.
Parecía que para él, solo estuviese ella en la habitación.
Tristán, algo celoso al ver la confianza que se había tomado con su amada se adelantó colocandose delante de Pepa y tendiendole la mano al médico.
Tristán: Yo soy el prometido de Pepa- tajante-, Tristán Castro
El doctor mira a Tristán con recelo al escuchar sus palabras.
D. Villa:Encantado de conocerle señor Castro- apretando su mano con fuerza
Pepa:Tristán me ha referido que acaba de llegar. No sabe la falta que nos hacia un doctor en este pueblo.
D.Villa: En efecto, acabo de llegar como quien dice, pero tengo entendido que era usted, la que antes de que yo llegara se ocupaba de atender a las gentes del pueblo.
Pepa: Así es.
D.Villa: No he tenido queja alguna, ha tenido que desempeñar muy bien su trabajo.
Pepa: He hecho todo lo que ha estado en mi mano...
Tristán: No seas modesta- pasa el brazo por su espalda, abrazándola- Eres la mejor en tu trabajo
Pepa le sonríe y ambos continuan hablando con el doctor.
Continuará...
Parecía que para él, solo estuviese ella en la habitación.
Tristán, algo celoso al ver la confianza que se había tomado con su amada se adelantó colocandose delante de Pepa y tendiendole la mano al médico.
Tristán: Yo soy el prometido de Pepa- tajante-, Tristán Castro
El doctor mira a Tristán con recelo al escuchar sus palabras.
D. Villa:Encantado de conocerle señor Castro- apretando su mano con fuerza
Pepa:Tristán me ha referido que acaba de llegar. No sabe la falta que nos hacia un doctor en este pueblo.
D.Villa: En efecto, acabo de llegar como quien dice, pero tengo entendido que era usted, la que antes de que yo llegara se ocupaba de atender a las gentes del pueblo.
Pepa: Así es.
D.Villa: No he tenido queja alguna, ha tenido que desempeñar muy bien su trabajo.
Pepa: He hecho todo lo que ha estado en mi mano...
Tristán: No seas modesta- pasa el brazo por su espalda, abrazándola- Eres la mejor en tu trabajo
Pepa le sonríe y ambos continuan hablando con el doctor.
Continuará...
#59
30/05/2012 19:53
Uy, uy, uy!! tristán celosillo... ;)
#60
04/06/2012 15:03
D.Villa:Estoy seguro-con una falsa sonrisa al ver la escena.
Tristán:Solo veníamos a presentarnos. Que pase un buen día- despidiéndose
Pepa:Si necesita algo no dude en pedírmelo-despidiéndose sonriente
D.Villa:Agradecido quedo. Hasta pronto, Pepa-besándola la mano, elegante- Con dios...-olvidándose del nombre del capitán.
Tristán: Tristán
D.Villa:Sí, sí cierto. Con Dios Tristán- intentando disculparse
Pepa y Tristán salen del consultorio y el doctor Villa se queda allí entre algunos papeles, asimilando y analizando a las personas que acaba de conocer.
Continuará...
Tristán:Solo veníamos a presentarnos. Que pase un buen día- despidiéndose
Pepa:Si necesita algo no dude en pedírmelo-despidiéndose sonriente
D.Villa:Agradecido quedo. Hasta pronto, Pepa-besándola la mano, elegante- Con dios...-olvidándose del nombre del capitán.
Tristán: Tristán
D.Villa:Sí, sí cierto. Con Dios Tristán- intentando disculparse
Pepa y Tristán salen del consultorio y el doctor Villa se queda allí entre algunos papeles, asimilando y analizando a las personas que acaba de conocer.
Continuará...