FormulaTV Foros

Foro El secreto de Puente Viejo

Una historia de dos: La GRAN INVESTIGACIÓN y una noche de amor

Anterior 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 Siguiente
#0
verrego
verrego
27/11/2011 13:21
unahistoriadedoslagraninvestigacionyunanochedeamor


Artemisilla y yo, Verrego, hemos juntado nuestras fuerzas, nuestras mentes y el resultado es una FIC un tanto diferente. La historia es narrada desde el punto de vista de Tristán y de Pepa, ellos serán los narradores.

UNA HISTORIA DE DOS, comienza con un suceso que todas tenemos ganas ver y en medio se descubrirán secretos, engaños, familias enfrentadas y los sentimientos jugarán un papel importante en todo el desarrollo de la historia.


unahistoriadedoslagraninvestigacionyunanochedeamor



Tanto Artemisilla como yo esperamos que os guste y disfrutéis.
#141
verrego
verrego
12/12/2011 15:44
Durante un instante creí que me iban a soltar alguna fresca o que iba a ver caras de preocupación, pero en vez de eso, vi como los hermanos Ulloa se miraban con sonrisa pícara y acto seguido estallaban en una carcajada que me desconcertó por completo.

-¿Se puede saber qué os hace tanta gracia? -dije anodadado por el repentino ataque de risa de mis amigos- Podría ser serio...

- Tristán ya sabemos lo que nos quieres decir. -Le dijo Sebastian a Don Tristán.

-Sabemos desde hace algún que su madre y nuestro padre, de jóvenes, estuvieron enamorados. -Le dije.

- Vosotros... ¿ya lo sabíais? ¿Y por qué no me dijísteis nada?

-Porque cuando lo supismos nos quedamos tan asombrado como lo estás tú ahora.

Me quedé mudo. Como siempre, era el último en enterarme de lo que acontecía a mi alrededor. Inquirí a mis amigos con la mirada, por si sabían algo más.

-Creo que hablo por mi hermana y por mi cuando te digo que lo sentimos mucho, desde que nos enteramos de esta relación hasta hoy han acontecido tantas cosas que no caímos en ello. Además nos arriesgábamos a que ni tu hermana ni tu nos creyeseis.

-No os preocupéis, lo entiendo. ¿Puedo preguntaros cómo lo descubrísteis? ¿Os lo contó vuestro padre o encontrásteis alguna prueba? Si hubiera alguna, me gustaría verla, si no os importa.

-Don Tristán, de inmediato le traigo las dos cartas con las que me quedé.

A toda prisa me levanté para dirigirme a mi habitación. Allí, en uno de los cajones de una pequeña mesita de noche tenía guardadas dos cartas: una de doña Francisca a mi padre, la otra, estaba escrita de mi padre al amor de su vida, Francisca Montenegro. Cuando las localicé, me dirigo con presteza a la taberna donde don Tristán las espera con gran entusiasmo.

-Aquí las tiene.

-Gracias, Emilia. No sabéis lo importante que puede llegar a ser esto para mí. Bueno, contadme más cosas, estoy impaciente por saber más sobre esta relación.

Miro a Sebastián y él me mira a mi, le hago un gesto para que sea él mismo quien cuente la historia.

-Yo encontré estas dos cartas, junto con un montón más en el despacho de la conservera, escndidas detrás del rodapié. Hasta que no las leí no sabía que lo que contenían y micho menos quienes eran los autores de aquellas cartas. Cuando empecé a leerlas no me podía creer lo que estaba leyendo, palabras de amor entre Raimundo Ulloa y Francisca Montengro, cuando nosotros tres crecimos ya bajo el odio y la inquina del uno hacia el otro. Estaba tan sorprendido por aquel descibrimiento que no encontré ni la palabras ni las fuerzas para contárselo a Emilia.

-Yo las descubrí en ese mismo despacho pero sobre la mesa improvisada que había hecho Sebastián. Las tenía escondidas debajo de un gran libro y...la verdad, yo tampoco era capaz de creerme que su madre y nuestro padre se pudieran dedicar tan bellas palabras. Fui yo quien, después de leerlas y de algunas conversaciones con Sebastián, tomé la decisión de investigar y moví a Sebastián para que me ayudara a saber que era lo que había pasado para que terminaran así.

-Como dice Emilia, yo en un primer momento no quería, pero en una de las cartas se nombraba a un tan Manuel Santamaria, cuando me lo dijo Emilia comenzamos a indagar hasta que las búsquedas dieron sus frutos, gracias a Don Anselmo, que nos dijo que este tal Santamaría se le conocía como el cojo de La Puebla, y con ese nombre dimos con él. Yo mismo fui a buscarlo aprovechando que nuestro padre no estaba, pero aún así el hombre tenía sus reservas en venir hasta aquí. Lo que nos contó, amigo, fue increíble. Resulta que nuestros padres se conocieron de niños y siendo de los dos de familias de posibles, cuando no se celebraba una fiesta, era una honomástica o lo que se terciera y los chiquillos le pilaron el gusto de estar juntos. Pasaron los años y siendo jovenzuelos Raimundo ya estaba enamorado hasta las trancas de Francisca, y otro tanto ella de él. Y así, pasaron un tiempo pelando la pava, que ya todos daban por echo que más tarde o más temprano acabarían pasando por el altar. Pero se vinieron las cosas a torcer y aquello que parecía una historia de amor de las antológicas se rompió de la noche a la mañana. Y este buen hombre añadió: Lo que si es que al poco de romper, al pasmo de todos y sin justificación ninguna, Francisca se presentó casada con Salvador Castro, a Raimundo se le rompió el alma. Todo lo que te acabo de contar Tristán fue lo que nos contó Manuel Santamaría.

Aquella historia me sorprendió e intrigó sobremanera, no veía el momento de tener entre mis manos esas cartas y cuando por fin las tuve, me enfrasqué en su lectura.

CONTINUARÁ...
#142
thirdwatch
thirdwatch
12/12/2011 16:00
Por fin van saliendo cositas sobre la relación Paca Rai, Esto está mil veces má sinteresante que en la serie. Al menos en este relato los personajes tienen comunicación y se cuentan las cosas
#143
verrego
verrego
12/12/2011 16:05
Y eso que solo comenzasteis a leer, esperaros un poco ya verás cuantas SORPRESAS os vais a llevar, solo adelanto que ALGUIEN PEGA A ALGUIEN
#144
monkeygirl
monkeygirl
12/12/2011 16:10
Así si se aguanta que estén separados, pq se va viendo una lucecita al final del tunel...

Me encanta ver como estas dos artistas se complementan para crear esta joya de historia. Sois la leche!
#145
moon3
moon3
12/12/2011 16:14
Olé, olé y olé................menuda historia............aquie hasta el má mínimo detalle tiene su significado......ay esas cartas de juventud que encontró Sebas...........seguid, seguid..
#146
lapuebla
lapuebla
13/12/2011 10:14
Genial! Me encanta como llevais las tramas y el hecho de que todos los personajes tengan un papel que desempeñar.

Queremos más! Queremos mas!
#147
verrego
verrego
13/12/2011 20:56
Aquella historia me sorprendió e intrigó sobremanera, no veía el momento de tener entre mis manos esas cartas y cuando por fin las tuve, me enfrasqué en su lectura.


Querida Francisca: Te llevo a todas horas en el pensamiento. tu rostro, tu piel, la huella de mis manos en tu cuerpo. Tu recuerdo es la única llama que alimenta mis días y el deseo de volver a tenerte la esperanza que me mantiene con vida. Francisca, apenas hace unas horas que nos hemos visto y ya anhelo tu aroma. Lo preciso como el mismo aire que respiro, sueño con volver a tenerte en mis brazos. No habrá un sólo día que no lo viva por tí, Francisca. Ahora y siempre nuestros destinos estarán sellados. Mi existencia no tendrá nunca sentido sin la tuya, amor mío. Raimundo.

No daba crédito. ¿Mi madre, haciendo méritos para que le escribiesen semejantes palabras de amor? Y nada menos que de Raimundo Ulloa... Tenía gracia: siempre deseé que mi padre fuese Raimundo Ulloa, y a punto estuvo el destino de concedérmelo. Pero en cambio, fui engendrado por esa bestia de Salvador Castro. Maldigo al destino una y mil veces.

Aún quedaba otra carta por leer, y a ello me puse.

Querido Raimundo: De día porque estoy a tu lado, Raimundo, y de noche también, porque no hay sueño en el que no me acompañes. Anoche mismo tuve una pesadilla en la que andaba sedienta y agotado sorteando riscos por un paraje agreste. Mas, cuando estaba apunto de desfallecer caí en tus brazos rendida, y tus labios calmaron mi sed, y tu abrazo me devolvió las fuerzas. Milagrosamente, a nuestro alrededor empezaron a brotar flores donde sólo había un pedregal. Nuestro amor todo lo puede, Raimundo. Nuestros destinos están sellados y no tendrá sentido la existencia del uno sin el otro. Te quiero y te querré por siempre jamás. Tu Francisca.

“¿Tu Francisca?” Me parecía imposible reconocer a mi madre en aquella dedicatoria, y mucho menos en aquellas líneas que formaban una de las más hermosas cartas de amor que había leído jamás.
¿Tan grave fue lo que Raimundo le hizo a mi madre para que ese amor se tornase odio? Tenía que hablar con él, tenía que saber la verdad. Quería saber por qué tanto odio que llevase a mi madre a casarse con Salvador Castro sólo por despecho. Porque estaba claro que el motivo había sido el despecho y no el amor que se profesaban.

-Tengo que hablar con ese tal Santamaría y con Raimundo - Anuncié a mis amigos -¿Dónde puedo encontrar a Santamaría?

-Vive en ¿La puebla?

Dijo Sebastián mirando para mi.

-Si en La Puebla, eso me dijo Don Anselmo y no erró.

-Gracias, amigo. En cuanto pueda me pongo a investigar. Gracias por vuestra ayuda.

-Don Tristán, ¿me permite que le ayude en la investigación?

Le pregunté por preguntar pero me imagino que no quiere que nadie se meta en sus pesquisas y no lo quito razón, porque el tema es bastante delicado, aunque me gustaría...me gustaría porque sé que de alguna manera estaría ayudando a mi amiga, a mi hermana, a la que tenía que ser la segunda madre de mi bebé, a mi Pepa.

Durante un momento estuve tentado en declinar su oferta, pero luego recapacité y entendí que necesitaba ayuda y que con mi hermana no bastaba. Además, Emilia es de confianza y una de las partes implicadas, así que acepté de buen grado.

-Claro, Emilia, cómo no. Eso sí, aunque no haga falta, te pido total discreción. Si mi madre se entera de que estoy investigando sobre su pasado, es posible que la pague con mi hermana o contigo, si llega a sus oídos que tú me estás ayudando.

-No se precupe don Tristán, no diré nada, porque tampoco quiero que mi padre se entere que de repente se retoma un pasado que a él le afecta. Pero si os digo la verdad, moverme por esta historia es como estar ayudando un poco a...

No me atrevía a pronunciar su nombre, Tristán está aquí y no quiero hacerlo sentir mal, entonces cambié el discurso.

-Ayudar a saber lo que hubo entre ellos.

Pero quería decir Pepa.

-Gracias de nuevo, Emilia. No me gustaría importunar, pero me gustaría hablar con vuestro padre. No es que quiera hacerle sentir mal, pero necesito saber la verdad... Puede que no me solucione la vida, pero me ayudaría a entender mejor a mi madre...
Sebastián me mira sorprendido por la declaración de Tristán, yo no me sorprendo es normal que quiera saber.

-Acérquese a él con tiento y vaya introduciendo poco a poco el tema, no creo que se enfade con usted, pero si va tanteando el terreno mejor que mejor.

La verdad es que ni yo me imaginaba como iba a reaccionar mi padre cuando Don Tristán le preguntara por su relación con doña Francisca.

-Gracias por el consejo, lo pondré en práctica.

Iba a levantarme para hablar con Don Raimundo cuando Doña Águeda entró a la casa de comidas.
#148
thirdwatch
thirdwatch
13/12/2011 21:12
Ayy las cartas ayyy esas cartas que se escribían estos dos.. Por ahí deberían haber sacado tajada en la serie
#149
verrego
verrego
13/12/2011 22:57
Iba a levantarme para hablar con Don Raimundo cuando Doña Águeda entró a la casa de comidas.

-¡Buenas noches a todos!

Era Doña Águeda que entraba con una gran sonrisa, pero la verdad, ¿a qué vendrá?, porque desde que se había ido Pepa no volvió por aquí.

- Buenas noches, Doña Águeda. ¿Qué se le ofrece? -dije deseando que fueran noticias de Pepa.

-Tristán, Sebastian.

Doña Águeda se acerca a la mesa en la que Tristán, Sebastián y yo estábamos departiendo y en un gesto que nos asombró, le acarició el pelo a Tristán. Fue más un gesto más maternal que de coquetería, pero aún así, nos desarmó a todos. Yo sólo pude mirar a Tristán y en cómo reaccionaría, pero él permaneció inmóvil, sin un mal gesto o una mala palabra, aunque era evidente que le incomodaba aquella situación.

- Buenas noches, Doña Águeda -dijo Don Tristán- ¿Hay algún problema en El Jaral?

-No Tristán tranquilo, no pasa nada. Si he venido hasta aquí es para habla con Emilia.

-¿Conmigo? La verdad es que aquellas palabras me habían sorprendido bastante. Mi hermano y Don Tristán entendieron que querríamos departir a solas y se apostaron en la barra a seguir conversando de sus asuntos.

- Pues usted dirá, Doña Águeda. ¿Desea tomar alguna cosa mientras tanto? Nos acaban de traer un moscatel excelente.

-No te diré que no a esa copita de moscatel, así hablaremos más tranquilas.

Rauda traje un moscatel y dos copitas; supuse que yo también necesitaría un trago de moscatel para encajar lo que tuviera que decirme. Le serví su copa y tras servir la mía, le pregunté si quería algo para comer, pero ante su negativa, me acomodé en la silla y con la mirada le pedí que hablase.

-Vine para hacer una oferta que no te va a suponer dejar la posada ni dejar a tu familia, al contrario, creo que ayudarás un poco más. Emilia, me gustaría que vinieras a trabajar de cocinera a El Jaral y me agradaría que aceptaras porque no puedo negar que tengo debilidad por tu cocina. ¿Qué me dices?

-¿Perdón? - Por un instante creí que había escuchado mal. ¿Yo cocinando para Doña Águeda y sus ilustres invitados? Pero si sólo soy una tabernera... ¿Ha dicho usted que quiere que yo trabaje de cocinera en El Jaral??

-¿Te gustaría trabajar de cocinera para mi? Me consta que un buen amigo mio te hizo una oferta formal para que fueras su cocinera en su restaurante de Madrid. Fue Silverio y bueno, la verdad, que Pepa también me habló de tus maravillosos platos, pero cuando probé tus lentejas supe lo bien que cocinabas y fue en ese mismo instante cuando supe que mi en mi cocina tenías que trabajar tú.

-Agradecida, Doña Águeda. Le agraadezco enormemente sus palabras, pero primero tendría que hablar con mi padre, no sé si se apañaría bien sin mí en la cocina... Entre usted y yo, no es muy ducho con los fogones.

Ambas reímos y tras disculparme y pedirle que esperase unos segundos, fui a hablar con mi padre, que conversaba con algunos parroquianos sobre un asunto de lindes.

-Emilia, no te digo que dejes los fogones de la taberna, sólo que vengas a El Jaral a cocinar y luego, comida y cena, el resto del día te lo dejo para ti y para que ayudes a tu padre.

-Padre, ¿tiene un momento?

-Claro, hija. Dime. ¿Pasa algo? Si estás cansada, siéntate un rato, que en tu estado...

-No es eso, padre... es que... -tomé aire antes de soltarle la noticia a bocajarro- Doña Águeda quiere contratarme como cocinera en El Jaral. Sólo estaría unas horas fuera, lo que tardo en preparar el almuerzo y la cena, el resto del día lo pasaría aquí, con mi familia.

-Hija, tú ya eres cabal como para saber lo que quieres. Por mí no hay inconveniente, sabes que te voy a apoyar, decidas lo que decidas, entre tu hermano y yo nos apañamos bien. Dile que sí. Se te nota a la legua que quieres trabajar allí. ¿O acaso me equivoco?

-No, padre, no se equivoca. Entiéndame, no es que aquí esté a disgusto, pero viene una criatura en camino, y todo jornal es poco.

-Lo sé, hija, lo sé. Anda, ve a departir con la señora.

Volví a la mesa, temblando, no sé bien si de emoción o por el moscatel de antes.

-Doña Águeda, siento la espera, pero ya he hablado con mi padre y consiente en que trabaje para usted. ¿Cuándo quiere que empiece?

-Mañana, ¿qué te parece?

-Pues por mí, encantada. Por cierto, ¿sabe usted algo de Pepa?

-Sí, hoy mismo he recibido una carta de Olmo, cuenta que están ya instalados, que Pepa se está acostumbrando a la ciudad poco a poco, van a pasear mucho, ya sabes que a ella le gusta caminar y se ha aficionado a los bombones. Al día siguiente de llegar quiso saber donde estaba la universidad, ya ha comenzado las clases y Olmo se encarga de llevarla y de recogerla todos los días. Él mismo la ayuda con sus lecciones y la ayuda a estudiar, aunque hay veces que ni lo necesita porque ya lo sabe. Hizo buenas migas con uno de sus profesores, un hombre entrado en edad, ¿cómo se llama? Don...Don Pablo, Olmo cuenta que está impresionado con Pepa y su rapidez para aprender. Hacen una vida tranquila, bastante casera, aunque a veces los invitan algunos conocidos que tenia mi difunto marido

-Me alegro mucho, señora. Tanto por usted como por Pepa. Por usted porque ha podido reencontrarse con su hija -al decir aquellas palabras me toqué el vientre. Aún estaba en mis entrañas, pero si mi hijo desapareciera... me volvería loca- Y por Pepa, que está viendo un mundo hasta ahora desconocido para ella. Espero poder escribirle pronto para decirle que soy la cocinera de su madre. ¿Quiere usted otra copita de moscatel para celebrar que su hija es una futura médico de renombre internacional? -Lo dije a modo de broma, pero tampoco me extrañaría que Pepa acabase dando conferencias en el extranjero, donde me han dicho que las mujeres están mejor vistas que en estos lares.

-Emilia, en la posdata Olmo me dijo que había enviado otra carta, escrita por Pepa y dirigida a ti, así que mañana o pasado como mucho tardar te debería llegar.

- Eso espero, porque seguro que tenemos muchas cosas que contarnos -dije con una sonrisa en el rostro- Por cierto, ¿ha cenado ya? Lo digo porque acabo de hacer andrajos, si quiere le traigo un plato.

-Por supuesto Emilia, ¿cómote voy a decir que no? Traeme un plato.

Fui rauda a la cocina a por el plato de andrajos. Me había pasado toda la mañana haciendo la masa que le da fama al guiso, pero espero que haya merecido la pena. Vuelvo a la mesa y le sirvo el plato humeante. Por el camino cojo una botella de vino que guardamos para ocasiones o clientes especiales.

-Tenga cuidado, Doña Águeda, es posible que aún queme. Me he tomado la libertad de traerle una botella de vino, el mejor que tenemos en la casa. Es un Rioja, espero que le guste.

-Gracias Emilia, intentaré no quemarme pero no te prometo nada porque huele a gloria y por el vino no te preocupes, no me considero buena catadora.

-Agradecida. No sé si usted es buena catadora o no, pero de seguro que agradece más un buen Rioja que un chato de vino de la comarca. Señora, si no necesita nada más, voy a darle instrucciones a mi hermano para que se desenvuelva bien mientras yo esté en El Jaral. Buen provecho.

-Gracias Emilia.

-A usted.
#150
lauSP
lauSP
13/12/2011 23:05
jajajaja manita.... ¡lo prometido es deuda! ... y ya ves que cumplo.
Es la primera vez que os escribo, a ti y a arte, pero CONFIESO que no hay noche o tarde o mañana que no me pase por este hilo para ver si hay "novedades" desde el mismo día que empezasteis .... y aunque debería estar de morros con vosotras por dejar vuestras historias personales "a medias" y dejarme con la miel en los labios.... jajajaja no puedo si no FELICITAROS por este GRAN REGALO que nos hacéis bravo bravo bravo bravo
Con vuestra manera de redactar a duo las situaciones dais un aire nuevo a todas las historias paralelas de este foro.
UN BESAZO PARA CADA UNA... unahistoriadedoslagraninvestigacionyunanochedeamor unahistoriadedoslagraninvestigacionyunanochedeamor

Posdata: .... ¡porfi.... no tardéis mucho en "arrejuntarlos" que ya sueño con leer ese re-encuentro y lo que después sin duda vendrá! ... jajaja jaja jaaaa
#151
verrego
verrego
13/12/2011 23:30
Mi MANA como me gusta tenerte en este hilo!!!!!!!! Que ilusión me hace que leas esta historia y que te guste, en serio que ilusión, jajajajajajaj!!!!!!


Jooooooo!!!! Que ilusión de tenerte!!!!!
#152
lauSP
lauSP
13/12/2011 23:32
ajjaja ajjaa manita...... no me saques los colores... ¡no me saques los colores! unahistoriadedoslagraninvestigacionyunanochedeamor jajaaaa
#153
thirdwatch
thirdwatch
14/12/2011 16:28
Lau holita holita.. Que tal te va todo?

Vero ayer se me debió pasarme dejarte el comentario.. Sorprendida me encuentro con Emilia de cocinera de Águeda
#154
monkeygirl
monkeygirl
14/12/2011 16:51
Ayyy como me gusta Águeda!! Ya sabéis que es una de mis debilidades en la serie pero es que en esta historia es aun mejor!! Os superáis cada vez un poquito más.

Gracias, wapas!
#155
moon3
moon3
15/12/2011 11:50
Genial como siempre...y esas cartas olvidadas en el baúl de los recuerdos...........lo que darian de sí
#156
lapuebla
lapuebla
15/12/2011 12:36
Simplemente decir que a mí me tiene más enganchada esta historia que la propia serie, por lo menos en lo que a la relación Pepa-Tristán se refiere. Por no hablar de la intriga que me provoca el personaje de Agueda (¿esconde algo, verdad?) y, sobre todo, el do Olmo, que está infinitamente mejor dibujado en este relato que en la patalla de tv.

Y lo de siempre, queremos +
#157
Artemisilla
Artemisilla
16/12/2011 14:02
Chicas, muchas gracias por vuestras palabras! La verdad es que tanto Vero como yo le ponemos mucho cariño y entusiasmo al fic, y creo que se nota, jeje.

Yo sólo os digo que os agarréis a las bragas que va a haber curvas, jejeje.
#158
lauSP
lauSP
16/12/2011 20:40
ajjajja arte.... pues mientras "nos agarramos a las bragas" jajajja como tú dices ........ os subo el hilo por si os habéis despistado jajaa .......... que de tan abajo que estaba me ha costado encontrarlo jajaja ....
#159
verrego
verrego
17/12/2011 14:36
Cuando volví a la barra, mi padre, Sebastián y Tristán me inquirieron con la mirada.

-¿Cómo ha ido todo, Emilia? -Me preguntó mi hermano.

-Bien, bien. Mañana entro a trabajar como cocinera para Doña Águeda. -Me dirijo a Don Tristán- Al parecer usted y yo vamos a tener a la misma patrona.

-Cierto. Así podremos hacer el camino juntos, no es bueno que en tu estado vayas sola por el campo. Podría pasarte algo y hasta que pase alguien puede ser demasiado tarde. -Dije chanceandome de Emilia mientras su ceño se fruncía un poco más.

- Jesús, María y José -dije presinándome- No sea usted agorero, Don Tristán.

-Hija, esta noticia también se la tienes que dar a Alfonso, él debe saberlo.

-Tiene usted razón, padre. En cuanto venga de ver a su madre y a sus hermanos se lo cuento. ¿Usted cree que le parecerá buena idea?

-¿Acaso lo dudas Emilia? -Me dijo Sebastián.

-Emilia, lo extraño sería que no le gustase, Alfonso, si te ve contenta a ti, está contento él, eso es el amor.

-Vaya padre, ya tardaba en salirle la vena romántica.

-Ya ves, Emilia -dijo mi hermano- Después nos llama soñadores, pero que conste que ha sido él quien lo ha fomentado.

Todos reímos con la ocurrencia de Sebastián.

-Y dígame, Don Raimundo -Atacó Don Tristán- ¿Cuál es su poeta o poetisa favorita?

-Poetisa, Rosalía de Castro, por supuesto. ¿Leíste alguna de sus obras?

- Sí, he leído algunas de sus obras, aunque el que más leído ha sido “En las orillas del Sar” un libro que alguien le regaló a mi madre cuando apenas era una moza y que aún conserva. Sin duda, la persona que le regaló el libro tenía muy buen gusto, y debía estar enamorado de ella hasta los huesos, ¿no le parece, Don Raimundo?

- Sí, parece que Salvador Castro tenía buen gusto para la literatura...

Tristán rompe a reír ante nuestra atónita mirada.

-Mi padre jamás tuvo buen gusto, y mucho menos sensibilidad como para regalar un libro tan bello. Además, la persona que le regaló el libro a mi madre firma con una inicial: R, lo cual descarta a Salvador Castro.

-Pues entonces no sé quien le pudo regalar el libro.

Por momentos veía cómo mi padre palidecía y sudaba, presa de la angustia. Al ver entrar a Alfonso se me ocurrió la excusa perfecta para desviar la conversación. No era la primera vez que mi padre nos daba un buen susto a causa de llevarse él un buen disgusto.

-Sebastián, ¿por qué no recoges las mesas? Tristán y yo vamos a darle a Alfonso la noticia de nuestro trabajo.

-Siento interrumpir, pero yo me retiro y venía a pagar lo mío.

Dijo doña Agueda mirando para Tristán, para mi padre y para mi. Aunque he de decir que cuando mira a es como si la mirada se le iluminase...debo estar perdiendo la razón.

-No doña Águeda, corre a cuenta de la casa, vaya tranquila.

-Raimundo no me gustaría...

-Señora Mesía, la invito como agradecimiento por el trabajo que le ha dado a mi hija, es la única manera que tengo de agradecer se lo.

-Raimundo no me tiene que agradecer nada, para mi es orgullo tener a Emilia trabajando para mi.

-Insisto, soy un caballero y como tal así actuo. Doña Agueda marche tranquila.

-Bueno si insiste, mucha gracias. Y mañana os espero a los dos. Tengan buena noche.

Todos nos despedimos de ella. Alfonso estaba a mi lado cuando Doña Águeda salió de la taberna.

-Mi amor -le dije a Alfonso- Siéntate, quiero comentarte algo que ha pasado hoy.

-Cuéntame.

-Mañana entro a trabajar como cocinera para Doña Águeda -dije a bocajarro- ¿Qué te parece?

-Pues como me va a parecer mujer, bien, si mientras tú estés contenta, yo también lo estoy. ¿Y la taberna?

-Gracias, Alfonso, tu apoyo es muy importante para mí. Yo sólo iré a El Jaral a preparar el almuerzo y la cena, supongo que alguna que otra vez, el desayuno también, pero el resto del día lo tengo para la taberna. En los ratos que esté aquí prepararé las comidas, de modo que sólo tengáis que calentarlas.

-Y en tu estado es será bueno tanto ajetreo, cuérdate lo que te dijo Pepa que tenías que hacer las cosas con calma...Emilia no me gustaría que nada malo os pasara...con las ganas que tengo de ver la carita a esta criatura.

-No te preocupes, Alfonso, no nos va a pasar nada. Además, ahora que Tristán ha empezado a trabajar para ella, iremos y volveremos juntos todos los días. Nada malo va a pasarme.

-¿Trabaja usted para doña Águeda?

-En efecto, Alfonso desde esta misma mañana. Pero no te preocupes, que cuidaré de ella como de mi hermana se tratara.

Dicho esto, me retiré a mi habitación.

CONTINUARÁ...
#160
thirdwatch
thirdwatch
17/12/2011 15:08
Tristan y Emilia trabajando para Doña Águeda ¿Veremos algo así en la serie?
Anterior 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 Siguiente