Foro El secreto de Puente Viejo
Una historia de dos: La GRAN INVESTIGACIÓN y una noche de amor
#0
27/11/2011 13:21
Artemisilla y yo, Verrego, hemos juntado nuestras fuerzas, nuestras mentes y el resultado es una FIC un tanto diferente. La historia es narrada desde el punto de vista de Tristán y de Pepa, ellos serán los narradores.
UNA HISTORIA DE DOS, comienza con un suceso que todas tenemos ganas ver y en medio se descubrirán secretos, engaños, familias enfrentadas y los sentimientos jugarán un papel importante en todo el desarrollo de la historia.
Tanto Artemisilla como yo esperamos que os guste y disfrutéis.
Vídeos FormulaTV
'Euphoria' regresa tras su salto temporal en el tráiler de la tercera temporada
'La isla de las tentaciones 10' lanza un extenso avance antes de su estreno en Telecinco
laSexta cumple 20 años con la información y el entretenimiento como bastiones frente a la competencia
'Masterchef' muestra un extenso avance de su nueva edición, que se estrena el lunes 30 de marzo en La 1
La serie de 'Harry Potter' muestra su primer tráiler y anuncia su fecha de estreno
'Los Bridgerton' confirma la pareja de su quinta temporada, que ya ha iniciado su rodaje
#41
29/11/2011 01:59
lawanxa
Re: ¡¡Retrasmitimos el chozo!!, pag.63 Navidad en P. V. ¡Creer en algo es el secreto!. ¡Adelante por los sueños que aun nos quedan! (soñar es gratis)
#1450 29/11/2011 - 01:53
Para Arte y Vero.
Estoy aquí sola en la habitación de la posada, hace mucho tiempo que mi soldado y yo, estamos separados.
El recuerdo de sus labios besandome toda, me hace estremecer y al mismo tiempo me deja vacía. ¿Por que no le correspondí todas las veces que sus labios quisieron besar los míos?, ¿Por que no me deje acariciar la piel por sus delicadas manos, cada vez que lo intentó?.
No se contestarme a tantas preguntas como asaltan mi mente, pero lo que si se, es que lo añoro y me desespero pensando en quien estará ahora entre sus brazos amada como solo él sabe amar.
Tantas veces que él quiso amarme desperdicie y ahora lamento cada beso que no recibí de esos labios que me besaban y me hablaban como jamas nadie volverá a hacerlo.
Recuerdo su voz en un susurro deleitando mis oídos con palabras comunes dichas de otro modo. Solo salidas de sus labios sonaban diferentes. Su forma de hablarme el amor, hacía que mis entrañas reclamaran su cuerpo, en urgente demanda.
Sus manos dibujando el placer sobre mi piel erizada, me elevaban por encima del bien y del mal, liberada de absurdos prejuicios. Solo quería que no pararan y que cada zona de mi cuerpo exploraran.
Quería sentirme suya en cuanto su cuerpo desnudo se posaba delicado sobre el mío en demanda de placer.
Quería abrir mi cuerpo y me espíritu al paso de su ímpetu amatorio y deseaba que me poseyera con loca obsesión.
Mientras su piel rozaba la mía, mi cuerpo se abría reclamando su fuerza y vigor. Quería que me llenara por completo, sentirlo dentro de mi, sentir el calor que emanaba de su cuerpo ardiente en deseo y saberlo solo para mi, rendido y entregado a hacerme el amor como un loco enamorado.
Cada vez que nuestros cuerpos se fusionaban, un calor intenso me llenaba por completo y sus movimientos calculados para prolongar el instante de placer, me volvían loca deseando que no llegara nunca ese momento.
Cuando finalmente llegabamos juntos al climax, se abrazaba a mi besandome con intensa desesperación como si fuera la última vez que fuera a amarme y se derrumbaba sobre mi susurrandome al oído palabras muchas veces dichas.......pero de estreno, dichas por su boca.
Ahora me siento sola, su cuerpo ya no me abriga, ya no siento su cálido aliento en mi piel, su boca habrá buscado otras bocas donde regalar su miel y su cuerpo pletórico, joven, fuerte se posará amoroso sobre otro cuerpo deseoso de gozarlo. Nunca podré olvidarlo.....¡¡¡lo se!!!, nadie me volverá a hacer el amor como él me lo hacía. Nadie sabrá hacerme gozar como él me hacía. Nadie...................
-¡¡¡¡¡PARTERA!!!!!, ¿aun me amas?
- ¡¡¡Soldado!!!!, ¿Vuelves a comportarte como un asaltador de conventos?.
- ¡¡¡ERES DIFÍCIL PARTERA!!!!, acaso hay otra forma de arrebatarte?. ¡¡¡Si quieres por la misma ventana que entro me voy!!!!!.
- ¡¡¡Adonde te crees que vas soldado!!!!.
- ¡¡¡Donde me mandes de un empellón, partera!!!!, como siempre tu mandas. Ordena y obedezco.
- ¡¡¡A MI LECHO SOLDADO!!!, ¿DONDE SI NO?.
jajajajajajajajajaja!!!!!, para mis chicas Arte y Vero y para todo el batallón revolcón y la tropa soñadora.
Buenas y calientes noches.
Re: ¡¡Retrasmitimos el chozo!!, pag.63 Navidad en P. V. ¡Creer en algo es el secreto!. ¡Adelante por los sueños que aun nos quedan! (soñar es gratis)
#1450 29/11/2011 - 01:53
Para Arte y Vero.
Estoy aquí sola en la habitación de la posada, hace mucho tiempo que mi soldado y yo, estamos separados.
El recuerdo de sus labios besandome toda, me hace estremecer y al mismo tiempo me deja vacía. ¿Por que no le correspondí todas las veces que sus labios quisieron besar los míos?, ¿Por que no me deje acariciar la piel por sus delicadas manos, cada vez que lo intentó?.
No se contestarme a tantas preguntas como asaltan mi mente, pero lo que si se, es que lo añoro y me desespero pensando en quien estará ahora entre sus brazos amada como solo él sabe amar.
Tantas veces que él quiso amarme desperdicie y ahora lamento cada beso que no recibí de esos labios que me besaban y me hablaban como jamas nadie volverá a hacerlo.
Recuerdo su voz en un susurro deleitando mis oídos con palabras comunes dichas de otro modo. Solo salidas de sus labios sonaban diferentes. Su forma de hablarme el amor, hacía que mis entrañas reclamaran su cuerpo, en urgente demanda.
Sus manos dibujando el placer sobre mi piel erizada, me elevaban por encima del bien y del mal, liberada de absurdos prejuicios. Solo quería que no pararan y que cada zona de mi cuerpo exploraran.
Quería sentirme suya en cuanto su cuerpo desnudo se posaba delicado sobre el mío en demanda de placer.
Quería abrir mi cuerpo y me espíritu al paso de su ímpetu amatorio y deseaba que me poseyera con loca obsesión.
Mientras su piel rozaba la mía, mi cuerpo se abría reclamando su fuerza y vigor. Quería que me llenara por completo, sentirlo dentro de mi, sentir el calor que emanaba de su cuerpo ardiente en deseo y saberlo solo para mi, rendido y entregado a hacerme el amor como un loco enamorado.
Cada vez que nuestros cuerpos se fusionaban, un calor intenso me llenaba por completo y sus movimientos calculados para prolongar el instante de placer, me volvían loca deseando que no llegara nunca ese momento.
Cuando finalmente llegabamos juntos al climax, se abrazaba a mi besandome con intensa desesperación como si fuera la última vez que fuera a amarme y se derrumbaba sobre mi susurrandome al oído palabras muchas veces dichas.......pero de estreno, dichas por su boca.
Ahora me siento sola, su cuerpo ya no me abriga, ya no siento su cálido aliento en mi piel, su boca habrá buscado otras bocas donde regalar su miel y su cuerpo pletórico, joven, fuerte se posará amoroso sobre otro cuerpo deseoso de gozarlo. Nunca podré olvidarlo.....¡¡¡lo se!!!, nadie me volverá a hacer el amor como él me lo hacía. Nadie sabrá hacerme gozar como él me hacía. Nadie...................
-¡¡¡¡¡PARTERA!!!!!, ¿aun me amas?
- ¡¡¡Soldado!!!!, ¿Vuelves a comportarte como un asaltador de conventos?.
- ¡¡¡ERES DIFÍCIL PARTERA!!!!, acaso hay otra forma de arrebatarte?. ¡¡¡Si quieres por la misma ventana que entro me voy!!!!!.
- ¡¡¡Adonde te crees que vas soldado!!!!.
- ¡¡¡Donde me mandes de un empellón, partera!!!!, como siempre tu mandas. Ordena y obedezco.
- ¡¡¡A MI LECHO SOLDADO!!!, ¿DONDE SI NO?.
jajajajajajajajajaja!!!!!, para mis chicas Arte y Vero y para todo el batallón revolcón y la tropa soñadora.
Buenas y calientes noches.
#42
29/11/2011 17:01
lawanxa
Re: ¡¡Retrasmitimos el chozo!!, pag.63 Navidad en P. V. ¡Creer en algo es el secreto!. ¡Adelante por los sueños que aun nos quedan! (soñar es gratis)
#1461 29/11/2011 - 16:56
Para Vero y Arte.
Directo desde el corazón del capitán.
Hace meses que no veo a mi amor. Las horas pasan lentas, mas que meses, se me antojan años sin ella.
Me miro al espejo y veo un viejo. La vida se me ha escapado en su ausencia. A veces pienso que debería hacer algo, pero ¿Que?.
Cierro los ojos y cuando las sabanas rozan mi piel, me parece estar junto a ella. Es tan profunda la huella que me ha dejado su presencia, que aun me parece oler su aroma entre mis sabanas que un día la albergaron.
Cada noche la soledad se apodera de los minutos, atenazando mi corazón emigrado de mi cuerpo.
Aquí en mi lecho, en la oscuridad de esta noche eterna.....lloro mi desgracia y me parece sentir sus manos sobre mi rostro, secando mis lagrimas.
El roce de las sabanas sobre mi piel, me vuelve loco, esta soledad me axfisia, me introduce en un bucle de desesperación que me acompaña hasta el alba.
Así día tras día mi piel se seca sin la miel de su boca. Sus besos jugosos y cálidos como un día de verano, ya no riegan mi cuerpo de sus esencias.
Mi cuerpo languidece en la ausencia de sus jugos de vida y dicha.
Cuando con mi cuerpo la cubría, notaba el suyo estremecerse de placer y sus grandes ojos encendidos de deseo, fijos en los míos me reclamaban que la poseyera sin demora.
Yo quería deleitarme en cada segundo que estaba dentro de ella, pero esos ojos de fuego me desconcertaban y me impulsaban a acelerado llenarla de mi con prontitud.
No me importaba, pues era tanto el deseo de ella que mi cuerpo experimentaba, que no notaba el cansancio y apenas terminaba de gozarla ya estaba dispuesto a volver a hacerle rozar el cielo.
Mis labios recorrían todo su cuerpo sin prohibiciones y mis manos asían sus caderas sobre mi depositada, para introducirme en ella en delirante y acompasado baile de lujuria y deseo incontrolado.
Me volvía loco solo de verla, olerla, toda impregnada de mis jugos de amor, desataba en mi el animal que todo hombre lleva dentro. Yo desconocía llevarlo en mi, pero junto a ella, mis instintos mas desatados se manifestaban incontrolados.
Y aunque me volvía loco haciendole el amor, la amaba tanto, que lo que mas me gustaba era acariciar todo su cuerpo tendida junto a mi en mi lecho y besar cada centímetro de su piel que se me antojaba de seda pura y el manjar mas dulce.
Cuando unidos llegábamos al momento cumbre de nuestra enloquecido deseo, me hacía sentir como un dios, como el ser mas afortunado del mundo, como el único hombre sobre la tierra.
La pasión que despertaba en mi su sola presencia, me ayudaba a enfrentar el mundo, con renovada ilusión cada día.
¡¡Y ahora todo ha acabado!!, mis días trascurren embargados en la desidia y mis noches eternas son frías y oscuras sin esperanza.
¡Ella me ama!!, ¡¡se que me ama!!, sus ojos me lo decían y si vuelvo a verla saldré de dudas. ¡¡No puedo seguir viviendo en su ausencia!!.
- ¡¡CAPITÁN!!, ¿que haces aquí?. ¿Vuelves a comportarte como un asaltador de conventos!!.
- ¡¡TU QUE CREES PARTERA!!, ¡¡arrebatarte o morir en el intento!!.
- ¿Ahora que harás, violentarme?. ¡¡sueltame soldado!!.
- ¡¡Nunca haría tal cosa!!, ¿de verdad quieres que te suelte?. ¿Quieres que me aleje de ti?.
- ¡¡Tunante!!, sabes que me tienes sorbidas las entendederas.
- ¡¡Entonces!!.
- ¡¡Besame soldado y que el cielo nos juzgue!!.
Para mis chicas Vero y Arte y para la tropa de soñadoras y el batallón revolcón.
Re: ¡¡Retrasmitimos el chozo!!, pag.63 Navidad en P. V. ¡Creer en algo es el secreto!. ¡Adelante por los sueños que aun nos quedan! (soñar es gratis)
#1461 29/11/2011 - 16:56
Para Vero y Arte.
Directo desde el corazón del capitán.
Hace meses que no veo a mi amor. Las horas pasan lentas, mas que meses, se me antojan años sin ella.
Me miro al espejo y veo un viejo. La vida se me ha escapado en su ausencia. A veces pienso que debería hacer algo, pero ¿Que?.
Cierro los ojos y cuando las sabanas rozan mi piel, me parece estar junto a ella. Es tan profunda la huella que me ha dejado su presencia, que aun me parece oler su aroma entre mis sabanas que un día la albergaron.
Cada noche la soledad se apodera de los minutos, atenazando mi corazón emigrado de mi cuerpo.
Aquí en mi lecho, en la oscuridad de esta noche eterna.....lloro mi desgracia y me parece sentir sus manos sobre mi rostro, secando mis lagrimas.
El roce de las sabanas sobre mi piel, me vuelve loco, esta soledad me axfisia, me introduce en un bucle de desesperación que me acompaña hasta el alba.
Así día tras día mi piel se seca sin la miel de su boca. Sus besos jugosos y cálidos como un día de verano, ya no riegan mi cuerpo de sus esencias.
Mi cuerpo languidece en la ausencia de sus jugos de vida y dicha.
Cuando con mi cuerpo la cubría, notaba el suyo estremecerse de placer y sus grandes ojos encendidos de deseo, fijos en los míos me reclamaban que la poseyera sin demora.
Yo quería deleitarme en cada segundo que estaba dentro de ella, pero esos ojos de fuego me desconcertaban y me impulsaban a acelerado llenarla de mi con prontitud.
No me importaba, pues era tanto el deseo de ella que mi cuerpo experimentaba, que no notaba el cansancio y apenas terminaba de gozarla ya estaba dispuesto a volver a hacerle rozar el cielo.
Mis labios recorrían todo su cuerpo sin prohibiciones y mis manos asían sus caderas sobre mi depositada, para introducirme en ella en delirante y acompasado baile de lujuria y deseo incontrolado.
Me volvía loco solo de verla, olerla, toda impregnada de mis jugos de amor, desataba en mi el animal que todo hombre lleva dentro. Yo desconocía llevarlo en mi, pero junto a ella, mis instintos mas desatados se manifestaban incontrolados.
Y aunque me volvía loco haciendole el amor, la amaba tanto, que lo que mas me gustaba era acariciar todo su cuerpo tendida junto a mi en mi lecho y besar cada centímetro de su piel que se me antojaba de seda pura y el manjar mas dulce.
Cuando unidos llegábamos al momento cumbre de nuestra enloquecido deseo, me hacía sentir como un dios, como el ser mas afortunado del mundo, como el único hombre sobre la tierra.
La pasión que despertaba en mi su sola presencia, me ayudaba a enfrentar el mundo, con renovada ilusión cada día.
¡¡Y ahora todo ha acabado!!, mis días trascurren embargados en la desidia y mis noches eternas son frías y oscuras sin esperanza.
¡Ella me ama!!, ¡¡se que me ama!!, sus ojos me lo decían y si vuelvo a verla saldré de dudas. ¡¡No puedo seguir viviendo en su ausencia!!.
- ¡¡CAPITÁN!!, ¿que haces aquí?. ¿Vuelves a comportarte como un asaltador de conventos!!.
- ¡¡TU QUE CREES PARTERA!!, ¡¡arrebatarte o morir en el intento!!.
- ¿Ahora que harás, violentarme?. ¡¡sueltame soldado!!.
- ¡¡Nunca haría tal cosa!!, ¿de verdad quieres que te suelte?. ¿Quieres que me aleje de ti?.
- ¡¡Tunante!!, sabes que me tienes sorbidas las entendederas.
- ¡¡Entonces!!.
- ¡¡Besame soldado y que el cielo nos juzgue!!.
Para mis chicas Vero y Arte y para la tropa de soñadoras y el batallón revolcón.
#43
29/11/2011 20:39
Lawan, muchísimas gracias por escribir estas preciosidades, que me han arreglado un poco el día...........en fin...........
#44
29/11/2011 21:50
Lawa si la parte de Pepa me gustó, la del GRAN CAPITÁN ME FASCINÓ, jajajajajaj!!!!!!!!!
VAYA REGALAZO CHICA, en serio, REGALOS COMO ESTE HAY POCOSSSSSSS
VAYA REGALAZO CHICA, en serio, REGALOS COMO ESTE HAY POCOSSSSSSS
#45
30/11/2011 02:42
WOOOOOOOOOOOOOOOOOOOWWWWWW
Gracias, muchísimas gracias! Es una alegría que despues de un día de mierrrrrrrda te encuentres semejante bombón antes de ir a dormir.
Gracias, Lawa, está genial!
Gracias, muchísimas gracias! Es una alegría que despues de un día de mierrrrrrrda te encuentres semejante bombón antes de ir a dormir.
Gracias, Lawa, está genial!
#46
01/12/2011 13:14
Cuando Pepa y yo nos quedamos solos en la posada pensé que había sido el día más extraño de toda mi vida. Me considero una persona racional y cabal que no se deja caer en supercherías, pero he de admitir que tuve un mal presentimiento que hizo que se me erizara hasta el último vello de mi cuerpo.
No había sido la boda más espectacular, por eso me prometí a mí mismo que la noche de bodas sí que lo sería. El día antes, le había pedido a Emilia que en un descuido de Pepa esparciese por la cama un saquito de pétalos de rosa recién cogidas y colocase algunas velas por la habitación que serían encendidas cuando le hiciese una seña a Emilia. Sí, aquella noche de bodas debía ser especial.
Cogí a Pepa en brazos y antes de que pudiera protestar le callé con un beso. Abrí la puerta y me quedé sorprendido del buen hacer de Emilia. Deposité a Pepa con suavidad sobre la cama. Estábamos muy cansados, pero el fuego de nuestros ojos nos impedía descansar.
Iba hacia el interior de la taberna cuando noto que mi cuerpo se elevaba. Es Tristán que me coge en brazos. No me permitió hablar, cuando me di cuenta sus labios están sobre los mios, nuestras bocas se entre abrieron dejando espacio a nuestras lenguas. Es en esos momentos cuando mis sentidos y mi razón se pierden por completo.
Con sumo cuidado me acerco a sus labios y los rozo con los míos, desencadenando una pasión jamás vista. He hecho el amor bastantes veces, y no es la primera vez que Pepa y yo nos dejamos arrastrar por la pasión, pero siento que es especial.
En mi cuerpo comienzo a notar como el cansancio va dejando paso a la pasión. No es la primera vez que tengo un encuentro amoroso con Tristán, pero será el más distinto a todos. Me tumba en la cama y sus manos, caprichosas como siempre, buscan cualquier grieta para colarse y sentir mi piel.
Mis besos se derraman por su cuello, y bajan hasta su pecho aprisionado por el inmaculado vestido que se resiste a ser desabotonado, pero al final consigo que el vestido deje a la vista el cuerpo de mi mujer. “MI MUJER” qué bien suenan esas dos palabras juntas y cuánto he luchado por poder pronunciarlas.
Le voy quitando la chaqueta, el chaleco, el corbatín, poco a poco mis manos, nerviosas también, le van desabotonando la camisa blanca. Mientras la camisa se va abriendo mis dedos van rozando el torso casi desnudo de Tristán. Al fin consigo deshacerme de la dichosa camisa, se la quito casi con una fuerza insusual en mi, por fin noto el tacto de su piel. Mientras me besa el cuello mis manos se enrredan entre sus cabellos e inhalo su perfume embriagador.
He visto el cuerpo desnudo de Pepa muchas veces, pero esta vez creo que está más hermosa que nunca. Es como si el mismísimo Dios hubiese esculpido su cuerpo sólo para mí. Vuelvo a besarla, y esta vez ni mis manos ni mis labios se ponen límites. Mis labios besan los suyos como si esta noche fuese la última, y mis manos cubren cada centímetro de su piel con suaves caricias.
Por un instante el mundo se paró, nos miramos, hasta que sin poder frenarlo nuestros labios se volvieron a juntar en un beso, un beso como ningún otro, era la primera vez que nos besábamos de ese modo. Mis manos habían acabado de despojarlo de todas sus ropas, así con más facilidad podía recorrer cada centrímetro de su piel, pero no había espacio en su cuerpo que mis manos no hubieran tocado antes. Por un momento mis ojos se abrieron y me di cuenta de una cosa: las velas
Sin previo aviso Pepa se incorpora y sale corriendo del catre, dejándome boquiabierto.
- ¿Es que me vas a dejar penando, mujer? -le dije mientras sonreía al recordar las primeras palabras que nos cruzamos.
-Nunca, soldado. Pero aquí hay muchas velas y mucha tela, no quiero que tengamos un disgusto...
En cuanto pepa volvió al catre me abalancé sobre ella y en un rápido movimiento la tumbé en la cama para darle una noche de bodas inolvidable. Mis labios besan los suyos con pasión, ternura y desesperación a partes iguales mientras mis manos, traviesas, se deleitan con su anatomía yendo de arriba a abajo por su cuerpo hasta que decidieron posarse en sus pechos para dibujar sus redondeces hasta que decidieron bajar por las piernas hasta rozar su entrepierna, arrancándole un gemido de placer.
Vuelvo al catre y en ese momento los brazos de Tristán me agarran de tal modo que no pudiera escapar, cosa que no tenía pensado hacer. Me tumba en la cama, mientras que nuestros labios se unen de nuevo en un beso largo y húmedo. Nuestras bocas siguen besándose, mientras que mis manos se pierden en la espalda larga y ancha de Tristán, en ningún momento mis manos se encuentran. Sus manos acarician mi cuerpo como si lo estuvieran modelando, dibujan el contorno de mis piernas, hasta que noto como se quieren hacer paso entre mis muslos, pero sin saber como ya había entrado en lo profundo de mi ser y sin poder evitarlo me estremecí entre sus brazos.
Con toda la delicadeza de la que fui capaz, me posé encima de ella, hundiéndome en su cuerpo mientras le susurraba al oído que la amaba.
Poco a poco y con sumo cuidado, Tristán se coloca encima de mi, mientras iba notando la fuerza y la dureza de su miembro. Nuestros cuerpos se colocaron de tal modo que, poco a poco, iba entrando dentro de mi. Nos miramos, su mirada es dulce y al mismo tiempo extenuada por el momento. Mis manos se posan en sus mejillas. Él baja la cabeza hasta que hacerse un hueco junto la mía. Nuestros cuerpos se mueven en un ritmo acompasado...
Dicen que alcanzar el clímax es como morir un instante, y puede que lo sea, porque con Pepa llegué a tocar el Paraíso.
A un mismo tiempo nuestro cuerpos, extenuados por el amor y la pasión, cesan en sus movimientos. Habíamos llegado a lo más alto del cielo. Así comencé a notar como el cuerpo de Tristán se desploma encima del mío. Levanta su cabeza y nos miramos, momento en el que él se coloca a mi lado y me rodea con sus brazos. Yo me aferro a su cuerpo notando su piel húmeda por el sudor.
Toqué el paraíso, pero al regresar a la Tierra me esperaba un ángel. Con el cuerpo aún temblando por el agotamiento y el deseo, me dejé caer sobre el cuerpo desnudo de Pepa, que me miraba con tanto amor que pensé que moriría de felicidad. Para no hacerle daño, me coloco a su lado y la rodeo con mis abrazos en un intento desesperado de transmitirle todo el amor del que soy capaz. Su cabeza queda unos centrímetros por debajo de la mía, por lo que puedo oler perfectamente el aroma a canela de su cabello suave y sedoso. Con su piel caliente tocando mi cuerpo y su aroma envolvente caigo rendido en brazos de Morfeo.
Apoyo mi cabeza sobre su pecho. Escucho como su corazón recupera su ritmo normal. Nuestra respiraciones, al principio algo aceleradas, se vuelven tranquilas ante el reposo. Antes de cerrar los ojos le doy un suave beso en el pecho. El cuerpo me pesa mucho, el cansancio que tenía al principio ahora regresa haciendo que me sea imposible tener por un segundo más los ojos abiertos. Así me rindo al sueño.
No había sido la boda más espectacular, por eso me prometí a mí mismo que la noche de bodas sí que lo sería. El día antes, le había pedido a Emilia que en un descuido de Pepa esparciese por la cama un saquito de pétalos de rosa recién cogidas y colocase algunas velas por la habitación que serían encendidas cuando le hiciese una seña a Emilia. Sí, aquella noche de bodas debía ser especial.
Cogí a Pepa en brazos y antes de que pudiera protestar le callé con un beso. Abrí la puerta y me quedé sorprendido del buen hacer de Emilia. Deposité a Pepa con suavidad sobre la cama. Estábamos muy cansados, pero el fuego de nuestros ojos nos impedía descansar.
Iba hacia el interior de la taberna cuando noto que mi cuerpo se elevaba. Es Tristán que me coge en brazos. No me permitió hablar, cuando me di cuenta sus labios están sobre los mios, nuestras bocas se entre abrieron dejando espacio a nuestras lenguas. Es en esos momentos cuando mis sentidos y mi razón se pierden por completo.
Con sumo cuidado me acerco a sus labios y los rozo con los míos, desencadenando una pasión jamás vista. He hecho el amor bastantes veces, y no es la primera vez que Pepa y yo nos dejamos arrastrar por la pasión, pero siento que es especial.
En mi cuerpo comienzo a notar como el cansancio va dejando paso a la pasión. No es la primera vez que tengo un encuentro amoroso con Tristán, pero será el más distinto a todos. Me tumba en la cama y sus manos, caprichosas como siempre, buscan cualquier grieta para colarse y sentir mi piel.
Mis besos se derraman por su cuello, y bajan hasta su pecho aprisionado por el inmaculado vestido que se resiste a ser desabotonado, pero al final consigo que el vestido deje a la vista el cuerpo de mi mujer. “MI MUJER” qué bien suenan esas dos palabras juntas y cuánto he luchado por poder pronunciarlas.
Le voy quitando la chaqueta, el chaleco, el corbatín, poco a poco mis manos, nerviosas también, le van desabotonando la camisa blanca. Mientras la camisa se va abriendo mis dedos van rozando el torso casi desnudo de Tristán. Al fin consigo deshacerme de la dichosa camisa, se la quito casi con una fuerza insusual en mi, por fin noto el tacto de su piel. Mientras me besa el cuello mis manos se enrredan entre sus cabellos e inhalo su perfume embriagador.
He visto el cuerpo desnudo de Pepa muchas veces, pero esta vez creo que está más hermosa que nunca. Es como si el mismísimo Dios hubiese esculpido su cuerpo sólo para mí. Vuelvo a besarla, y esta vez ni mis manos ni mis labios se ponen límites. Mis labios besan los suyos como si esta noche fuese la última, y mis manos cubren cada centímetro de su piel con suaves caricias.
Por un instante el mundo se paró, nos miramos, hasta que sin poder frenarlo nuestros labios se volvieron a juntar en un beso, un beso como ningún otro, era la primera vez que nos besábamos de ese modo. Mis manos habían acabado de despojarlo de todas sus ropas, así con más facilidad podía recorrer cada centrímetro de su piel, pero no había espacio en su cuerpo que mis manos no hubieran tocado antes. Por un momento mis ojos se abrieron y me di cuenta de una cosa: las velas
Sin previo aviso Pepa se incorpora y sale corriendo del catre, dejándome boquiabierto.
- ¿Es que me vas a dejar penando, mujer? -le dije mientras sonreía al recordar las primeras palabras que nos cruzamos.
-Nunca, soldado. Pero aquí hay muchas velas y mucha tela, no quiero que tengamos un disgusto...
En cuanto pepa volvió al catre me abalancé sobre ella y en un rápido movimiento la tumbé en la cama para darle una noche de bodas inolvidable. Mis labios besan los suyos con pasión, ternura y desesperación a partes iguales mientras mis manos, traviesas, se deleitan con su anatomía yendo de arriba a abajo por su cuerpo hasta que decidieron posarse en sus pechos para dibujar sus redondeces hasta que decidieron bajar por las piernas hasta rozar su entrepierna, arrancándole un gemido de placer.
Vuelvo al catre y en ese momento los brazos de Tristán me agarran de tal modo que no pudiera escapar, cosa que no tenía pensado hacer. Me tumba en la cama, mientras que nuestros labios se unen de nuevo en un beso largo y húmedo. Nuestras bocas siguen besándose, mientras que mis manos se pierden en la espalda larga y ancha de Tristán, en ningún momento mis manos se encuentran. Sus manos acarician mi cuerpo como si lo estuvieran modelando, dibujan el contorno de mis piernas, hasta que noto como se quieren hacer paso entre mis muslos, pero sin saber como ya había entrado en lo profundo de mi ser y sin poder evitarlo me estremecí entre sus brazos.
Con toda la delicadeza de la que fui capaz, me posé encima de ella, hundiéndome en su cuerpo mientras le susurraba al oído que la amaba.
Poco a poco y con sumo cuidado, Tristán se coloca encima de mi, mientras iba notando la fuerza y la dureza de su miembro. Nuestros cuerpos se colocaron de tal modo que, poco a poco, iba entrando dentro de mi. Nos miramos, su mirada es dulce y al mismo tiempo extenuada por el momento. Mis manos se posan en sus mejillas. Él baja la cabeza hasta que hacerse un hueco junto la mía. Nuestros cuerpos se mueven en un ritmo acompasado...
Dicen que alcanzar el clímax es como morir un instante, y puede que lo sea, porque con Pepa llegué a tocar el Paraíso.
A un mismo tiempo nuestro cuerpos, extenuados por el amor y la pasión, cesan en sus movimientos. Habíamos llegado a lo más alto del cielo. Así comencé a notar como el cuerpo de Tristán se desploma encima del mío. Levanta su cabeza y nos miramos, momento en el que él se coloca a mi lado y me rodea con sus brazos. Yo me aferro a su cuerpo notando su piel húmeda por el sudor.
Toqué el paraíso, pero al regresar a la Tierra me esperaba un ángel. Con el cuerpo aún temblando por el agotamiento y el deseo, me dejé caer sobre el cuerpo desnudo de Pepa, que me miraba con tanto amor que pensé que moriría de felicidad. Para no hacerle daño, me coloco a su lado y la rodeo con mis abrazos en un intento desesperado de transmitirle todo el amor del que soy capaz. Su cabeza queda unos centrímetros por debajo de la mía, por lo que puedo oler perfectamente el aroma a canela de su cabello suave y sedoso. Con su piel caliente tocando mi cuerpo y su aroma envolvente caigo rendido en brazos de Morfeo.
Apoyo mi cabeza sobre su pecho. Escucho como su corazón recupera su ritmo normal. Nuestra respiraciones, al principio algo aceleradas, se vuelven tranquilas ante el reposo. Antes de cerrar los ojos le doy un suave beso en el pecho. El cuerpo me pesa mucho, el cansancio que tenía al principio ahora regresa haciendo que me sea imposible tener por un segundo más los ojos abiertos. Así me rindo al sueño.
#47
01/12/2011 13:47
¿Y que digo yo ahora? Me voy a tener que dar una duchita tras haber leído esto
Por cierto menudos mensajitos nos lanzáis.. Se avecina separación ¿No?
Por cierto menudos mensajitos nos lanzáis.. Se avecina separación ¿No?
#48
01/12/2011 13:57
Third me alegro que ye haya gustado, os lo dijimos que lo mejor sería la noche de bodas!!!! PUES NADA VENGA UNA DUCHA DE AGUA TIBIA, que no fría, porque hace mucho frío, casi casi es invierno...
Sí hay algún mensaje subliminal por el medio, no lo voy a negar!!!!
P. S.: vamos colgando escenas a medida que llevamos redactada más historia, para no haceros esperar mucho.
Saluditos a todas.
Sí hay algún mensaje subliminal por el medio, no lo voy a negar!!!!
P. S.: vamos colgando escenas a medida que llevamos redactada más historia, para no haceros esperar mucho.
Saluditos a todas.
#49
01/12/2011 14:00
OOOOhhh my god!!!
#50
01/12/2011 15:10
De duchas nadas, que la mejor manera de escapar de la tentación es cayendo en ella. Así que ya sabes, date una alegría primero y una duchita, de agua calentita, después jijiji
#51
01/12/2011 16:52
¡¡¡¡¡¡UFFFFFFFFFFFffffffffffffffffffffffffffffffff!!!!, Arte, ¡¡¡¡Que calóóóóóóó, XD.!!!!!.
Como tu dices, lo mejor es caer en la tentación, para que no se diga que una no aprovecha las oportunidades que le da la vida, jajajajajajaja!!!!!.
CALENTURAS DE ENTREPIERNAS, acaban de decir en la bandolera, jajajajajajajajaja!!!!!, ¿que será que todo se alía?, jajajajajajajaja!!!!!.
Precioso en su contundencia y explicita narración, yo me corto mas, jajajajajajjjjaja!!!!!!.
Como tu dices, lo mejor es caer en la tentación, para que no se diga que una no aprovecha las oportunidades que le da la vida, jajajajajajaja!!!!!.
CALENTURAS DE ENTREPIERNAS, acaban de decir en la bandolera, jajajajajajajajaja!!!!!, ¿que será que todo se alía?, jajajajajajajaja!!!!!.
Precioso en su contundencia y explicita narración, yo me corto mas, jajajajajajjjjaja!!!!!!.
#52
01/12/2011 20:18
Y después de haber leido ésto ......¿qué es lo siguiente? que así no se puede ir una a trabajar esta noche.................que tengo que tener la mente clara............en serio, es genial chicas.....seguid, seguid............por favor....
#53
01/12/2011 21:16
Los primeros rayos de sol entraron por la ventana. Ellos me despertaron de un dulce sueño del cual no quería despertar. La mano de él está sobre la mía, nuestros dedos están entrelazados. ÉL, Tristán, mi marido...no lo puedo evitar, cada vez que lo pienso sonrío, al fin estamos juntos y nadie nos separará jamás. “Pepa no seas incrédula”. No soy incrédula, no soy tonta, solo soy una mujer enamorada del hombre que tiene a su lado.
No quiero moverme, no me gustaría interrumpir su sueño. Me voy a mover un poco a ver si él...Poco a poco y con sumo cuidado me voy soltando del brazo que me tiene sujeta. Tristán se mueve y sigue durmiendo sin darse cuenta que estoy despierta. Me siento en la cama, lo miro, es un encanto hasta cuando duerme. Quiero pensar que lo sabe o que al menos se lo imagina, pero...nadie sabe cuanto lo quiero. Un impulso me lleva a acercarme a su rostro, huelo su cabello por un instante, acerco mi boca a su oído...
-Te quiero.
Miro para él. Mueve ligeramente la cabeza. Sigue su sueño sin que nada le perturbe. Pongo los pies en el suelo y...”¿qué hay en el suelo?” No sé como miro y veo pétalos de rosas. Hay pétalos por todos lados, a parte de la ropa que está esparcida por toda la habitación. Ropa que muestra lo que ocurrió la noche anterior. Sin hacer ruído me hacer a la ventana, levanto un poco la cortina y veo como la taberna está abierta. Está Raimundo sirviendo algunas mesas y juraría que la figura que se mueve con tanta rapidez es Emilia, mi fiel y querida Emilia. Que muchacha, cuántas veces tengo que decir que haga las cosas con más tranquilidad? Es cabezona...bueno en algo nos teníamos que parecer. Ahora entra una figura esbelta, una mujer bien vestida...ese tocado me suena...un momento: -¿madre?
No quiero moverme, no me gustaría interrumpir su sueño. Me voy a mover un poco a ver si él...Poco a poco y con sumo cuidado me voy soltando del brazo que me tiene sujeta. Tristán se mueve y sigue durmiendo sin darse cuenta que estoy despierta. Me siento en la cama, lo miro, es un encanto hasta cuando duerme. Quiero pensar que lo sabe o que al menos se lo imagina, pero...nadie sabe cuanto lo quiero. Un impulso me lleva a acercarme a su rostro, huelo su cabello por un instante, acerco mi boca a su oído...
-Te quiero.
Miro para él. Mueve ligeramente la cabeza. Sigue su sueño sin que nada le perturbe. Pongo los pies en el suelo y...”¿qué hay en el suelo?” No sé como miro y veo pétalos de rosas. Hay pétalos por todos lados, a parte de la ropa que está esparcida por toda la habitación. Ropa que muestra lo que ocurrió la noche anterior. Sin hacer ruído me hacer a la ventana, levanto un poco la cortina y veo como la taberna está abierta. Está Raimundo sirviendo algunas mesas y juraría que la figura que se mueve con tanta rapidez es Emilia, mi fiel y querida Emilia. Que muchacha, cuántas veces tengo que decir que haga las cosas con más tranquilidad? Es cabezona...bueno en algo nos teníamos que parecer. Ahora entra una figura esbelta, una mujer bien vestida...ese tocado me suena...un momento: -¿madre?
#54
01/12/2011 22:17
-¡Buenos días Doña Águeda! -Dijo Raimundo.
-¡Buenos días Raimundo! -Dijo Águeda con esa sonrisa que la caracteriza.
-¿Qué le trae tan temprano por aquí? -Preguntó el hombre con con curiosidad.
-¡Doña Águeda! -Dijo Emilia saliendo de la cocina. -¡Qué sorpresa!
-¿Cómo estás hoy? -Pregunté a la joven.
-Mejor, mucho mejor. -Respondió Emilia.
-Tener un hijo es el mayor regalo que Dios le puede hacer a una mujer. -Le confesó.
-Lo sé señora, ahora lo sé. -Le respondió la muchacha.
Doña Águeda cogió y apretó la mano de Emilia, las dos se miraron y sonrieron.
-Por cierto, ¿quiere desayunar?
-sí claro que sí. -Le respondió. -Si no es mucho pedir me gustaría que me pusieras una buena taza de chocolate, porque me han dado buena referencia de él. -Le dijo dulcemente.
-Pues que no se diga que en la taberna de los Ulloa hacemos esperar a los clientes. -Dijo Raimunod dirigiéndose a ellas. -Venga por aquí doña Águeda. -Dijo Raimundo señalando una mesa vacía.
-Gracias Raimundo. -Dijo Águeda tomando asiento.
Ya sentada, Doña Águeda torna su vista para mirar la puerta que lleva a la zona de las habitaciones.
-Ninguno de los dos muchachos se ha levanta aún. -Le dijo Raimundo mirando para donde ella miraba.
Raimundo le sirvió el chocolate, mientras que Doña Águeda seguía mirando la puerta.
-Siento entrometerme pero, ¿qué es lo que le preocupa? -Se interesó Raimundo.
Doña Águeda le hizo un gesto para que tomara asiento. Mientras, Emilia viendo que su padre tomaba asiento junto Doña Águeda, acercó a la mesa un plato con unas magdalenas que había preparado ella misma.
-Raimundo, lo que le voy a confesar le pido por lo más Sagrado que no revele a nadie...hasta que los muchachos salgan de la habitación...
-Se lo prometo.
-Tristán y mi hija son...so hermanos...
Águeda contuvo las lágrimas. Raimundo se quedó impresionado ante la revelación de la mujer.
-¿Cómo puede ser eso posible?
-El padre de Pepa es Salvador Castro.
Raimundo estaba intentando asimilar aquella información. No podía dar crédito a lo que sus oídos habían escuchado hacía unos segundos.
Me visto con la presteza de la que soy capaz, pero intentando velar en el sueño de Tristán. Todavía no me extraña a su lado. Mi mente comienza a dar vueltas buscando alguna razón por la que mi madre, tan de mañana, pueda acercarse a la posada. Me acerco a la ventana, está hablando con Raimundo...me da la sensación que las noticias que trae no son para nada buenas, “¿qué habrá pasado?” Un escalofrío recorrió mi cuerpo. Me calzo, voy de puntillas hasta la puerta, la abro, salgo y la cierro tras de mi. Cojo aire, quiero llenar mis pulmones de aire antes de echar a andar. Lo hago, comienzo a caminar, algo en mi interior me dice que no lo haga, pero quiero saber que es o que está pasando.
-Doña Águeda, conténgase...se acerca Pepa. -Le dijo Raimundo por la bajo cuando vio la figura de la muchacha salir de la habitación.
-Buenos días. -Dije intentando disimular y con lo mal que se me da.
-Pepa intuye algo. -Le dijo Raimundo a Águeda otra vez por lo bajo.
Doña Águeda lo mira extrañada.
-A su hija se le da mal disimular. -Le dijo con seguro de lo que decía. -Buenos días para ti también Pepa...
-Buenos días Raimundo. -Le interrumpí sin querer. -Madre, ¿qué hace tan temprano aquí? -Tenía que soltarlo.
-Buenos días hija mía. -¿Y Tristán? -Le preguntó mirando hacia la puerta para mirar si venía.
-Está durmiendo. -Algo pasa y es grave.
-Será mejor que lo despiertes...Tengo que daros una noticia a los dos.
CONTINUARÁ...
-¡Buenos días Raimundo! -Dijo Águeda con esa sonrisa que la caracteriza.
-¿Qué le trae tan temprano por aquí? -Preguntó el hombre con con curiosidad.
-¡Doña Águeda! -Dijo Emilia saliendo de la cocina. -¡Qué sorpresa!
-¿Cómo estás hoy? -Pregunté a la joven.
-Mejor, mucho mejor. -Respondió Emilia.
-Tener un hijo es el mayor regalo que Dios le puede hacer a una mujer. -Le confesó.
-Lo sé señora, ahora lo sé. -Le respondió la muchacha.
Doña Águeda cogió y apretó la mano de Emilia, las dos se miraron y sonrieron.
-Por cierto, ¿quiere desayunar?
-sí claro que sí. -Le respondió. -Si no es mucho pedir me gustaría que me pusieras una buena taza de chocolate, porque me han dado buena referencia de él. -Le dijo dulcemente.
-Pues que no se diga que en la taberna de los Ulloa hacemos esperar a los clientes. -Dijo Raimunod dirigiéndose a ellas. -Venga por aquí doña Águeda. -Dijo Raimundo señalando una mesa vacía.
-Gracias Raimundo. -Dijo Águeda tomando asiento.
Ya sentada, Doña Águeda torna su vista para mirar la puerta que lleva a la zona de las habitaciones.
-Ninguno de los dos muchachos se ha levanta aún. -Le dijo Raimundo mirando para donde ella miraba.
Raimundo le sirvió el chocolate, mientras que Doña Águeda seguía mirando la puerta.
-Siento entrometerme pero, ¿qué es lo que le preocupa? -Se interesó Raimundo.
Doña Águeda le hizo un gesto para que tomara asiento. Mientras, Emilia viendo que su padre tomaba asiento junto Doña Águeda, acercó a la mesa un plato con unas magdalenas que había preparado ella misma.
-Raimundo, lo que le voy a confesar le pido por lo más Sagrado que no revele a nadie...hasta que los muchachos salgan de la habitación...
-Se lo prometo.
-Tristán y mi hija son...so hermanos...
Águeda contuvo las lágrimas. Raimundo se quedó impresionado ante la revelación de la mujer.
-¿Cómo puede ser eso posible?
-El padre de Pepa es Salvador Castro.
Raimundo estaba intentando asimilar aquella información. No podía dar crédito a lo que sus oídos habían escuchado hacía unos segundos.
Me visto con la presteza de la que soy capaz, pero intentando velar en el sueño de Tristán. Todavía no me extraña a su lado. Mi mente comienza a dar vueltas buscando alguna razón por la que mi madre, tan de mañana, pueda acercarse a la posada. Me acerco a la ventana, está hablando con Raimundo...me da la sensación que las noticias que trae no son para nada buenas, “¿qué habrá pasado?” Un escalofrío recorrió mi cuerpo. Me calzo, voy de puntillas hasta la puerta, la abro, salgo y la cierro tras de mi. Cojo aire, quiero llenar mis pulmones de aire antes de echar a andar. Lo hago, comienzo a caminar, algo en mi interior me dice que no lo haga, pero quiero saber que es o que está pasando.
-Doña Águeda, conténgase...se acerca Pepa. -Le dijo Raimundo por la bajo cuando vio la figura de la muchacha salir de la habitación.
-Buenos días. -Dije intentando disimular y con lo mal que se me da.
-Pepa intuye algo. -Le dijo Raimundo a Águeda otra vez por lo bajo.
Doña Águeda lo mira extrañada.
-A su hija se le da mal disimular. -Le dijo con seguro de lo que decía. -Buenos días para ti también Pepa...
-Buenos días Raimundo. -Le interrumpí sin querer. -Madre, ¿qué hace tan temprano aquí? -Tenía que soltarlo.
-Buenos días hija mía. -¿Y Tristán? -Le preguntó mirando hacia la puerta para mirar si venía.
-Está durmiendo. -Algo pasa y es grave.
-Será mejor que lo despiertes...Tengo que daros una noticia a los dos.
CONTINUARÁ...
#55
01/12/2011 23:46
No gusta no gusta que los vayáis a separar con la trama hermanos.. Con lo bonicos que estaban en la noche de bodas
#56
01/12/2011 23:50
Mujer, esto es como tomarse una medicina: primero el mal trago, y después el zumo de frutas para pasar el mal sabor jijijiji.
Pero tranquila, que el zumito que hemos elegido seguro que os gusta, jejeje.
Pero tranquila, que el zumito que hemos elegido seguro que os gusta, jejeje.
#57
02/12/2011 12:23
Vale Arte, me fio de ti... de vero no tanto (jajaja es brooooma!). Estoy segura de que nos compensaréis como dios manda!
#58
02/12/2011 13:38
ay dios mio, no nos hagais de sufrí, que bastante tenemos ya
#59
02/12/2011 15:33
María, más que sufrir OS SORPRENDEREMOS te lo aseguro...
Qué no soy de fiar?!?!?!?!?!?!?!?!?!?!?!?!?!?!?!?!
Está bien, lo confieso, a veces...veo CONSPIRANOICOS
Qué no soy de fiar?!?!?!?!?!?!?!?!?!?!?!?!?!?!?!?!
Está bien, lo confieso, a veces...veo CONSPIRANOICOS
#60
02/12/2011 16:03
me teneis en un ayyyyyyy, jajaja