Foro El secreto de Puente Viejo
Una historia de dos: La GRAN INVESTIGACIÓN y una noche de amor
#0
27/11/2011 13:21
Artemisilla y yo, Verrego, hemos juntado nuestras fuerzas, nuestras mentes y el resultado es una FIC un tanto diferente. La historia es narrada desde el punto de vista de Tristán y de Pepa, ellos serán los narradores.
UNA HISTORIA DE DOS, comienza con un suceso que todas tenemos ganas ver y en medio se descubrirán secretos, engaños, familias enfrentadas y los sentimientos jugarán un papel importante en todo el desarrollo de la historia.
Tanto Artemisilla como yo esperamos que os guste y disfrutéis.
Vídeos FormulaTV
'Euphoria' regresa tras su salto temporal en el tráiler de la tercera temporada
'La isla de las tentaciones 10' lanza un extenso avance antes de su estreno en Telecinco
laSexta cumple 20 años con la información y el entretenimiento como bastiones frente a la competencia
'Masterchef' muestra un extenso avance de su nueva edición, que se estrena el lunes 30 de marzo en La 1
La serie de 'Harry Potter' muestra su primer tráiler y anuncia su fecha de estreno
'Los Bridgerton' confirma la pareja de su quinta temporada, que ya ha iniciado su rodaje
#21
27/11/2011 16:03
Como me gusta leer que son felices, que están disfrutando del momento. una lástima que la paca no pueda disfrutar del momento.. si es que tiene un genio que no lo peude evitar
#22
27/11/2011 16:29
Third yo creo que la paca no va a disfrutar en su vida, por que para disfrutar uno se tiene que relajar y esta mujer está mas tiesa que el palo del mocho. Me voy a arrancar al capitán de su dulce ensoñación.
Bueno y a hacer madalenas con mi nena.
Vero yo ya no tengo problemas con eso de las bragas, ¡¡¡¡no llevo directamente!!!!!, jajajajajaja!!!!!, estaba harta de perderlas, jajajajajajajaaja!!!!!!.
Bueno y a hacer madalenas con mi nena.
Vero yo ya no tengo problemas con eso de las bragas, ¡¡¡¡no llevo directamente!!!!!, jajajajajaja!!!!!, estaba harta de perderlas, jajajajajajajaaja!!!!!!.
#23
27/11/2011 16:50
Ayyyy que ya está lawita merodeando por aquí!!! Esto se va a poner más interesante aun, seguro!!!
Vaya tres escritoras estáis hecha, muchachas! Que suerte teneros por el foro
Vaya tres escritoras estáis hecha, muchachas! Que suerte teneros por el foro
#24
27/11/2011 17:18
-Venga, y ahora el momento que tanto estábamos esperando -anunció Raimundo- la pareja tiene que bailar el vals.
No sé de dónde, pero de algún sitio empezaron a emanar las notas del vals del Cascanueces, envolviéndonos a Pepa y a mi. No recuerdo cuánto duró el vals, sólo sé que en aquel tiempo el mundo desapareció; la taberna, el pueblo, el mundo. Yo mismo desaparecí, quedando sólo los grandes ojos de Pepa mirándome como sólo ella sabe hacerlo.
Tristán se puso de pie a mi lado y me ofreció su mano. Ahora sí que estoy en un compromiso, no soy muy ducha en esto de los bailes.
-Yo es que...
Una fuerza detrás de mi me empuja hacia delante. Son las manos de mi madre, mi madre es la que me empuja.
-Venga Pepa. Tú solo déjate llevar por la música y Tristán dirigirá tus paso. -En ese momento Águeda mira para Tristán. Él sin pronunciar palabra asiente con la cabeza.
No me queda más remedio que levantarme y aceptar lo que quieren todos, que baile. Me levanto con un gran peso sobre mi cabeza. La música empieza a sonar. No la reconozco, me da la sensación que esta música no es de España sino extranjera, pero es muy bella la melodía. Me dejo llevar, la música lo inunda todo, nos inunda. Tristán no me retira sus ojos de mi, me mira fijamente, yo solo puede sonreir. A lo lejos hay algo que me hace regresar a la realidad de una forma fugaz. Es mi hermano.
-Madre, ¿baila?
-Por supuesto hijo mío.
Creo que no nos habíamos dado cuenta pero todos lo invitados están bailando como nosotros.
Las últimas notas habían cesado, pero yo estaba tan absorto en los ojos de mi mujer que ni cuenta me había dado. Tuvo que ser Raimundo quien se acercara que ahora lo que era menester era que el padrino y la novia bailasen. Cuando volví a la realidad hice lo propio con Rosario y juntos bailamos. No fue nada nuevo, pues Rosario siempre bailaba conmigo y con mi hermana en la cocina o en el jardín cuando éramos apenas unos zagales. De hecho, se podría decir que mi hermana empezó a bailar antes que a andar.
CONTINUARÁ...
No sé de dónde, pero de algún sitio empezaron a emanar las notas del vals del Cascanueces, envolviéndonos a Pepa y a mi. No recuerdo cuánto duró el vals, sólo sé que en aquel tiempo el mundo desapareció; la taberna, el pueblo, el mundo. Yo mismo desaparecí, quedando sólo los grandes ojos de Pepa mirándome como sólo ella sabe hacerlo.
Tristán se puso de pie a mi lado y me ofreció su mano. Ahora sí que estoy en un compromiso, no soy muy ducha en esto de los bailes.
-Yo es que...
Una fuerza detrás de mi me empuja hacia delante. Son las manos de mi madre, mi madre es la que me empuja.
-Venga Pepa. Tú solo déjate llevar por la música y Tristán dirigirá tus paso. -En ese momento Águeda mira para Tristán. Él sin pronunciar palabra asiente con la cabeza.
No me queda más remedio que levantarme y aceptar lo que quieren todos, que baile. Me levanto con un gran peso sobre mi cabeza. La música empieza a sonar. No la reconozco, me da la sensación que esta música no es de España sino extranjera, pero es muy bella la melodía. Me dejo llevar, la música lo inunda todo, nos inunda. Tristán no me retira sus ojos de mi, me mira fijamente, yo solo puede sonreir. A lo lejos hay algo que me hace regresar a la realidad de una forma fugaz. Es mi hermano.
-Madre, ¿baila?
-Por supuesto hijo mío.
Creo que no nos habíamos dado cuenta pero todos lo invitados están bailando como nosotros.
Las últimas notas habían cesado, pero yo estaba tan absorto en los ojos de mi mujer que ni cuenta me había dado. Tuvo que ser Raimundo quien se acercara que ahora lo que era menester era que el padrino y la novia bailasen. Cuando volví a la realidad hice lo propio con Rosario y juntos bailamos. No fue nada nuevo, pues Rosario siempre bailaba conmigo y con mi hermana en la cocina o en el jardín cuando éramos apenas unos zagales. De hecho, se podría decir que mi hermana empezó a bailar antes que a andar.
CONTINUARÁ...
#25
27/11/2011 18:01
Oooooooooooooohhh!!! Qué bonito!!!
EDITO: Que sepáis que estoy haciendo cosas por casa pero a menudo me paso a ver si ya hay algo nuevo, jajaja. Ya me tenéis enganchada...
EDITO: Que sepáis que estoy haciendo cosas por casa pero a menudo me paso a ver si ya hay algo nuevo, jajaja. Ya me tenéis enganchada...
#26
27/11/2011 18:02
Que bonito, que bonito!!. Que afortunadas somos teniéndonos a vosotras para escribir estas preciosidades
#27
27/11/2011 18:05
Cuando la música terminó unos golpes en la puerta nos sobresaltaron a todos. Por un momento temí que fuese mi madre, pero resultó ser doña Dolores Mirañar, la mujer del alcalde, que venía hecha una furia y sin ni si quiera pararse a mirar se fue directa a Raimundo, que estaba justo delante de la puerta.
- ¿Se puede saber qué es lo que pasa aquí, Raimundo? Que no son horas para que haya este alborozo.
-Disculpe usted, Dolores -me apresuré a decir- Le pido disculpas si hemos podido importunarla a usted o a cualquier vecino, pero sepa usted que es la celebración de mi boda con Pepa y la ocasión merecía un buen festejo.
En aquel momento, la alcaldesa consorte, como a ella le gustaba denominarse, se puso primero blanca, luego amarilla, es posible que luego roja y después de un color que no podría describir. Cuando el estupor por la sorpresa se hubo pasado, habló bastante afectada.
- ¿Un casorio? Mi más sincera enhorabuena, don Tristán. Pepa, enhorabuena, te llevas a una joya de hombre. ¿Y cómo es que no he sido informada, como fuerza viva que soy de este pueblo?
- Le reitero mis disculpas, pero es que ha sido una boda clandestina, ya sabe, para evitar habladurías y que lenguas maledicientes fueran con el cuento a quien no debía escuchar. Así, cuantas menos personas lo supieran, mejor.
-Bueno, bueno, no pasa nada, lo entiendo, aunque no le niego que me hubiera gustado asistir. Yo me voy ya al catre, que mañana madrugo. Buenas noches nos de Dios.
-Doña Dolores, espere. -Le dijo Doña Águeda. -Para compensar que no la hayamos invitado nia a su familia ni a usted, ¿Le gustaría llevarse un poco de pastel?
Madre nos miró a Tiristán y a mi, nosotros dimos nuestro consentimiento. Después lo buscó en las artifices del postre más delicioso. Ni Emilia ni Rosario pusieron impedimento. Así Raimundo cogió un plato limpio de la barra y fue la propia Rosario quien corta el pastel para la familia Mirañar. Águeda se lo entrega en mano a Doña Dolores.
-Muchas gracias, Señora. -Dijo la ella con una sonrisa.
-Era lo mínimo que debíamos hacer después la falta de cortesía hacia la familia del alcalde. Sólo disfruten de tal manjar. -Le dijo con una sonrisa madre.
-Buenas noches y con Dios.
Dolores se marchó contenta a su casa. Cuando la “fuerza viva” salió por la puerta todos rompimos a reír. Madre se quedó en la puerta mirando hacia fuera. Se gira hacia nosotros.
-Bueno, la alcaldesa consorte ya ha entrado en su casa. -Dijo Águeda.
-Doña Águeda una pregunta. -Dijo Raimundo. -¿Cómo se le ha ocurrido darle un trozo del pastel nupcial? -Le pregunta con cierto interés el Raimundo.
-Era lo que debíamos hacer, para que la “primera fuerza viva” de este pueblo, en cuanto a cotilleos se refiere, esté de nuestra parte. -Le respondía a Raimundo con una gran sonrisa.
-Madre nunca dejará de sorprenderme. -Le dice Olmo mirándola dulcemente.
Era una mujer increíble, conocía a la gente y sabía como tratar la situación en todo momento. Tristán no puede tener una cara de incrédulo, sé que no está dando crédito a lo que mi madre acaba de hacer. Pero si queremos que la lengua de Dolores no esté tan suelta como siempre, era lo que se debía hacer, en cierto modo comprarla.
-Doña Águeda si me permite. -Le dice Rosario.
-Claro Rosario dígame.
Madre se acercó a la mujer más buena que había en ese pueblo.
-Soy de su opinión. Hizo muy bien en ofrecerle un trozo de pastel, porque sino lo llega a hacer mañana estamos en boca de todo el pueblo. -Rosario sonreía mientras hablaba.
-De eso no te quepa la menor duda Rosario. -Le dijo Raimundo.
-Además hay que evitar que se entere...
-La Montenegro ya lo sabe, Doña Águeda. -Le dijo Sebastián.
-¿Es eso cierto? -nos pregunta sorprendida.
Fue inemdiato el cambio que sufrió el rostro de Olmo.
-Si madre, lo es.
-Vino a la iglesia, apareció después de la ceremonia para decirme que me desheredaba y que todo quedaba en manos de mi hermana.
Olmo mira a madre, ella lo mira a él, era como si se hablaran con solo mirarse. Están pensando lo mismo o eso parece, sé que no les ha gustado que Doña Francisca apareciera, pero ninguno de los allí presentes sabíamos que aparecería. El está llenando la taberna, con solo nombrarla la felicidad se borra de cualquier estancia.
CONTINUARÁ...
- ¿Se puede saber qué es lo que pasa aquí, Raimundo? Que no son horas para que haya este alborozo.
-Disculpe usted, Dolores -me apresuré a decir- Le pido disculpas si hemos podido importunarla a usted o a cualquier vecino, pero sepa usted que es la celebración de mi boda con Pepa y la ocasión merecía un buen festejo.
En aquel momento, la alcaldesa consorte, como a ella le gustaba denominarse, se puso primero blanca, luego amarilla, es posible que luego roja y después de un color que no podría describir. Cuando el estupor por la sorpresa se hubo pasado, habló bastante afectada.
- ¿Un casorio? Mi más sincera enhorabuena, don Tristán. Pepa, enhorabuena, te llevas a una joya de hombre. ¿Y cómo es que no he sido informada, como fuerza viva que soy de este pueblo?
- Le reitero mis disculpas, pero es que ha sido una boda clandestina, ya sabe, para evitar habladurías y que lenguas maledicientes fueran con el cuento a quien no debía escuchar. Así, cuantas menos personas lo supieran, mejor.
-Bueno, bueno, no pasa nada, lo entiendo, aunque no le niego que me hubiera gustado asistir. Yo me voy ya al catre, que mañana madrugo. Buenas noches nos de Dios.
-Doña Dolores, espere. -Le dijo Doña Águeda. -Para compensar que no la hayamos invitado nia a su familia ni a usted, ¿Le gustaría llevarse un poco de pastel?
Madre nos miró a Tiristán y a mi, nosotros dimos nuestro consentimiento. Después lo buscó en las artifices del postre más delicioso. Ni Emilia ni Rosario pusieron impedimento. Así Raimundo cogió un plato limpio de la barra y fue la propia Rosario quien corta el pastel para la familia Mirañar. Águeda se lo entrega en mano a Doña Dolores.
-Muchas gracias, Señora. -Dijo la ella con una sonrisa.
-Era lo mínimo que debíamos hacer después la falta de cortesía hacia la familia del alcalde. Sólo disfruten de tal manjar. -Le dijo con una sonrisa madre.
-Buenas noches y con Dios.
Dolores se marchó contenta a su casa. Cuando la “fuerza viva” salió por la puerta todos rompimos a reír. Madre se quedó en la puerta mirando hacia fuera. Se gira hacia nosotros.
-Bueno, la alcaldesa consorte ya ha entrado en su casa. -Dijo Águeda.
-Doña Águeda una pregunta. -Dijo Raimundo. -¿Cómo se le ha ocurrido darle un trozo del pastel nupcial? -Le pregunta con cierto interés el Raimundo.
-Era lo que debíamos hacer, para que la “primera fuerza viva” de este pueblo, en cuanto a cotilleos se refiere, esté de nuestra parte. -Le respondía a Raimundo con una gran sonrisa.
-Madre nunca dejará de sorprenderme. -Le dice Olmo mirándola dulcemente.
Era una mujer increíble, conocía a la gente y sabía como tratar la situación en todo momento. Tristán no puede tener una cara de incrédulo, sé que no está dando crédito a lo que mi madre acaba de hacer. Pero si queremos que la lengua de Dolores no esté tan suelta como siempre, era lo que se debía hacer, en cierto modo comprarla.
-Doña Águeda si me permite. -Le dice Rosario.
-Claro Rosario dígame.
Madre se acercó a la mujer más buena que había en ese pueblo.
-Soy de su opinión. Hizo muy bien en ofrecerle un trozo de pastel, porque sino lo llega a hacer mañana estamos en boca de todo el pueblo. -Rosario sonreía mientras hablaba.
-De eso no te quepa la menor duda Rosario. -Le dijo Raimundo.
-Además hay que evitar que se entere...
-La Montenegro ya lo sabe, Doña Águeda. -Le dijo Sebastián.
-¿Es eso cierto? -nos pregunta sorprendida.
Fue inemdiato el cambio que sufrió el rostro de Olmo.
-Si madre, lo es.
-Vino a la iglesia, apareció después de la ceremonia para decirme que me desheredaba y que todo quedaba en manos de mi hermana.
Olmo mira a madre, ella lo mira a él, era como si se hablaran con solo mirarse. Están pensando lo mismo o eso parece, sé que no les ha gustado que Doña Francisca apareciera, pero ninguno de los allí presentes sabíamos que aparecería. El está llenando la taberna, con solo nombrarla la felicidad se borra de cualquier estancia.
CONTINUARÁ...
#28
27/11/2011 18:33
Me encantaría verlos bailar este vals
http://www.youtube.com/watch?v=
http://www.youtube.com/watch?v=
#29
27/11/2011 19:12
enhorabuena es muy bonita la historia
#30
27/11/2011 19:41
En fin.....que quereis que os diga......que me encanta, que sois geniales, y que me alegro un montón de que os hayais decidido a escribir esta historia......................
#31
27/11/2011 19:56
Olmo mira a madre, ella lo mira a él, era como si se hablaran con solo mirarse. Están pensando lo mismo o eso parece, sé que no les ha gustado que Doña Francisca apareciera, pero ninguno de los allí presentes sabíamos que aparecería. El está llenando la taberna, con solo nombrarla la felicidad se borra de cualquier estancia.
-¿Por qué no seguimos con la fiesta? -Propuso Sebastián.
-Eso la noche de los recien casados y no permitiremos que ni la misma Doña Francisca la estropee. -Dijo Alfonso dándole la razón al joven Ulloa.
Raimundo se acerca al gramófono y la música suena de nuevo. Tristán me agarra por la cintura, pero hay algo que lo frena, es Olmo.
-¿Me permitirías bailar con mi hermana? -Pregunta mientras no mira.
-Sí, porsupuesto que sí. -Dijo Tristán echándose hacia atrás.
-Tristán baila conmigo. -Le dijo madre.
Tristán se acerca a madre y comienzan a bailar. Por un instante nos miramos y sonreímos.
-No sé cómo habrá sido la boda, pero la celebración es preciosa -dijo mi ahora suegra.
-Me hubiera gustado otro tipo de boda para su hija, Doña Águeda, pero si queríamos ser marido y mujer debía ser así. Lástima que al final llegara mi mad... Francisca Montenegro a ensuciarla con sus amenazas.
-Espero nada más ensucie algo que tengo que ver con mi hija.
Aquellas palabras me helaron la sangre. Las había dicho con tanta dulzura y con una sonrisa tan perfecta que casi resultaron armónicas a mis oídos. Pero reaccioné enseguida. Por un instante creí ver a Francisca Montenegro unos cuantos años antes y eso me haría estar alerta el resto de mis días.
- No aflija, Doña Águeda. Yo mismo velaré por el bienestar de su hija, dando mi vida si fuera menester.
- Y no lo dudo. Pero comprende que soy su madre y que si a Pepa le pasara algo, yo tendría que tomar cartas en el asunto -dijo mientras notaba su tacón hundiéndose en mi zapato- Lo siento, ¿te he pisado? Llevo tantos años recorriendo los caminos buscando a mi hija que mis tobillos se han resentido. Sólo te pido que la cuides como se merece.
- La duda ofende, señora.
Olmo me sujeta por la cintura, me coge la mano para comenzar a bailar. Sus pies son más expertos que los míos. Él se ha dado cuenta, porque sus labios dibujaron una sonrisa. Estoy un tanto nerviosa, no por Olmo, sino porque me siento patosa.
-¿Es la primera vez que bailas? -Me pregunta.
-Como si lo fuera...lo siento no soy buena...
-Sigue mis pasos. -Me dijo. -Levanta la cabeza y no mires los pies. -Dijo manteniendo la mira fija en mi. - Déjate llevar por la música.
Seguí los consejos que me había dado y, la verdad, por instante parecía que los pies me flotaban de lo bien que se movían.
-Nunca pensé que llegaría a bailar contigo. -Me dijo Olmo todavía mirándome.
En cierto modo, sus ojos nunca se desviaron de mi desde que comenzamos a bailar.
-Nunca pensé que llegaría este momento. -Dijo con cierta alegría en su tono de voz.
-¿Leváis mucho tiempo buscándome? -Pregunto casi de forma ingenua.
-Desde que mi padre y madre contrajeron matrimonio. Mi padre, Gonzalo Mesía, fue quien comenzó las búsquedas, cuando murió seguí yo, nunca me di por vencido y no me arrepiento.
La voz de Olmo y su forma de mirarme me envolvían. No éramos hermanos pero como si lo fuéramos. A veces me resulta difícil saber que es lo que piensa, otras me resulta un hombre misterioso, casi fascinante, pero ahora me estaba abriendo parte de su corazón.
-Desde que te encontré, desde que Doña Águeda se dio a conocer...hacía tiempo que no veía sonreír a madre de la forma en que lo hace...
-¿Cómo? -Le interrumpí sin querer.
-Con alegría. -Me respondió. -Siempre fue una mujer alegre y risueña, pero siempre se notaba un rasgo de tristeza en sus ojos. -Dijo mirándome. -Desde que estás entre nosotros esa tristeza ha desaparecido. Así era como le gustaría verla a mi padre.
-¿Nunca pensaste en rendirte? -Quise saber.
-No me premitía caer en esos pensamientos. Era hacerle daño a madre y era lo último que quería, además le prometí a mi padre en su lecho de muerte que acabaría lo que él había comenzado...y así lo hice.
-Gracias. -Le dije.
Olmo me miró extrañado, no se esperaba esa respuesta.
-Sé que al estar buscándome sin descanso has perdido oportunidades...
-Pepa, si lo dices porque no he formado mi familia, la verdad es que no he encontrado a la persona adecuada. No he tenido tu suerte...es cierto que he conocido a mujeres increíbles, pero en aquellos momentos no me lo podía permitir, madre me animaba a buscar a una futura esposa, pero sabía que si contraía matrimonio tu búsqueda iba a pasar a un segundo plano...
-Por ello te doy las gracias. -Le dije casi de una forma desesperada. -Gracias a ti sé lo que es tener una familia...
-Pepa, hermana, no tienes que porque dármelas, si se las tienes que dar a alguien es a madre, no a mi.
Los dos nos miramos y sonreímos. Me gusta estar con Olmo.
-Lo que te puedo decir es que el futuro te deparará muchas sorpresas y espero compartirlas contigo.
Sus palabras me sonaron extrañas. Al mirarlo, aunque seguía sonriéndo sus ojos me decían que sabía cosas que yo todavía desconocía. En ese preciso instante la música paró, mientras Olmo me dedicó una caricia.
CONTINUARÁ...
-¿Por qué no seguimos con la fiesta? -Propuso Sebastián.
-Eso la noche de los recien casados y no permitiremos que ni la misma Doña Francisca la estropee. -Dijo Alfonso dándole la razón al joven Ulloa.
Raimundo se acerca al gramófono y la música suena de nuevo. Tristán me agarra por la cintura, pero hay algo que lo frena, es Olmo.
-¿Me permitirías bailar con mi hermana? -Pregunta mientras no mira.
-Sí, porsupuesto que sí. -Dijo Tristán echándose hacia atrás.
-Tristán baila conmigo. -Le dijo madre.
Tristán se acerca a madre y comienzan a bailar. Por un instante nos miramos y sonreímos.
-No sé cómo habrá sido la boda, pero la celebración es preciosa -dijo mi ahora suegra.
-Me hubiera gustado otro tipo de boda para su hija, Doña Águeda, pero si queríamos ser marido y mujer debía ser así. Lástima que al final llegara mi mad... Francisca Montenegro a ensuciarla con sus amenazas.
-Espero nada más ensucie algo que tengo que ver con mi hija.
Aquellas palabras me helaron la sangre. Las había dicho con tanta dulzura y con una sonrisa tan perfecta que casi resultaron armónicas a mis oídos. Pero reaccioné enseguida. Por un instante creí ver a Francisca Montenegro unos cuantos años antes y eso me haría estar alerta el resto de mis días.
- No aflija, Doña Águeda. Yo mismo velaré por el bienestar de su hija, dando mi vida si fuera menester.
- Y no lo dudo. Pero comprende que soy su madre y que si a Pepa le pasara algo, yo tendría que tomar cartas en el asunto -dijo mientras notaba su tacón hundiéndose en mi zapato- Lo siento, ¿te he pisado? Llevo tantos años recorriendo los caminos buscando a mi hija que mis tobillos se han resentido. Sólo te pido que la cuides como se merece.
- La duda ofende, señora.
Olmo me sujeta por la cintura, me coge la mano para comenzar a bailar. Sus pies son más expertos que los míos. Él se ha dado cuenta, porque sus labios dibujaron una sonrisa. Estoy un tanto nerviosa, no por Olmo, sino porque me siento patosa.
-¿Es la primera vez que bailas? -Me pregunta.
-Como si lo fuera...lo siento no soy buena...
-Sigue mis pasos. -Me dijo. -Levanta la cabeza y no mires los pies. -Dijo manteniendo la mira fija en mi. - Déjate llevar por la música.
Seguí los consejos que me había dado y, la verdad, por instante parecía que los pies me flotaban de lo bien que se movían.
-Nunca pensé que llegaría a bailar contigo. -Me dijo Olmo todavía mirándome.
En cierto modo, sus ojos nunca se desviaron de mi desde que comenzamos a bailar.
-Nunca pensé que llegaría este momento. -Dijo con cierta alegría en su tono de voz.
-¿Leváis mucho tiempo buscándome? -Pregunto casi de forma ingenua.
-Desde que mi padre y madre contrajeron matrimonio. Mi padre, Gonzalo Mesía, fue quien comenzó las búsquedas, cuando murió seguí yo, nunca me di por vencido y no me arrepiento.
La voz de Olmo y su forma de mirarme me envolvían. No éramos hermanos pero como si lo fuéramos. A veces me resulta difícil saber que es lo que piensa, otras me resulta un hombre misterioso, casi fascinante, pero ahora me estaba abriendo parte de su corazón.
-Desde que te encontré, desde que Doña Águeda se dio a conocer...hacía tiempo que no veía sonreír a madre de la forma en que lo hace...
-¿Cómo? -Le interrumpí sin querer.
-Con alegría. -Me respondió. -Siempre fue una mujer alegre y risueña, pero siempre se notaba un rasgo de tristeza en sus ojos. -Dijo mirándome. -Desde que estás entre nosotros esa tristeza ha desaparecido. Así era como le gustaría verla a mi padre.
-¿Nunca pensaste en rendirte? -Quise saber.
-No me premitía caer en esos pensamientos. Era hacerle daño a madre y era lo último que quería, además le prometí a mi padre en su lecho de muerte que acabaría lo que él había comenzado...y así lo hice.
-Gracias. -Le dije.
Olmo me miró extrañado, no se esperaba esa respuesta.
-Sé que al estar buscándome sin descanso has perdido oportunidades...
-Pepa, si lo dices porque no he formado mi familia, la verdad es que no he encontrado a la persona adecuada. No he tenido tu suerte...es cierto que he conocido a mujeres increíbles, pero en aquellos momentos no me lo podía permitir, madre me animaba a buscar a una futura esposa, pero sabía que si contraía matrimonio tu búsqueda iba a pasar a un segundo plano...
-Por ello te doy las gracias. -Le dije casi de una forma desesperada. -Gracias a ti sé lo que es tener una familia...
-Pepa, hermana, no tienes que porque dármelas, si se las tienes que dar a alguien es a madre, no a mi.
Los dos nos miramos y sonreímos. Me gusta estar con Olmo.
-Lo que te puedo decir es que el futuro te deparará muchas sorpresas y espero compartirlas contigo.
Sus palabras me sonaron extrañas. Al mirarlo, aunque seguía sonriéndo sus ojos me decían que sabía cosas que yo todavía desconocía. En ese preciso instante la música paró, mientras Olmo me dedicó una caricia.
CONTINUARÁ...
#32
27/11/2011 20:31
Y el pisotón de la suegra no podía faltar.. Me está encantando.. y espero la noche de bodassss
#33
27/11/2011 21:09
Agradecí infinitamente que la música parase. Era más que evidente que aquel pisotón no había sido ni casual ni exento de inquina. Estaba claro que sin hacer nada me había llevado un pisotón más propio del mostrenco de Mauricio, haciéndole daño a su hija me pasaría algo mucho peor. Era la advertencia más clara y más sutil que había recibido en toda mi vida.
La fiesta siguió un par de horas más, hasta que los Castañeda decidieron que era hora de ir al catre. Nosotros disfrutaríamos de nuestra luna de miel, pero ellos se tenían que partir el espinazo desde bien temprano. Pero aquellas dos horas se me hicieron eternas. Bailase con Pepa, hablase con Raimundo o fuese al excusado, siempe notaba los ojos de Doña Águeda pegados a mi nuca, y siempre que me volvía, la veía observándome con su encantadora sonrisa capaz de causarme escalofríos. Era la misma mirada que me dedicaba mi madre cuando iba a darme una sorpresa. Estaba claro que ella sabía algo de mí que yo mismo desconocía.
En una de las veces que iba a la barra a por más cuartillos de vino, vi como a Emilia se le descoloría la faz y se le aflojaron las piernas. La suerte quiso que yo estuviera cerca para sujetarla antes de que cayera al suelo.
- ¡Dejadle respirar! - pedí a los allí presentes- Traedle...
Antes incluso de haberlo pedido, Alfonso Castañeda traía un vaso de agua y el abanico de su hermana. Pepa se había acercado hasta Emilia y al ponerle la mano en la frente lo comprendió todo y tras dar las gracias a nuestros amigos por asistir, les indicó que la fiesta había terminado.
-Emilia, ¿cómo te encuentras? -inquirí.
-Me encuentro perfectamente, gracias por preguntar, don Tristán.
-No hay por qué, Emilia. Y ya sabes, si necesitas cualquier cosa, no tienes más que pedírmela.
- Se lo agradezco, de veras, pero no hará falta. Ya tengo quien vele por mí.
-Lo sé, y me alegro. Pero aún así, me gustaría que si necesitases algo me lo pidieses. Buenas noches, Emilia.
- Buenas noches, Don Tristán.
Cuando me di la vuelta para coger mi chaqueta, que había quedado reposando en una silla, Doña Águeda se me acercó.
-¿Siempre eres tan atento con todo el mundo, yerno?
- Con todo el mundo que se lo merezca y lo necesite, sí.
- Emilia es muy bella.
- Sí, es cierto, es una muchacha muy hermosa, aunque no tanto como su hija.
- Eso es evidente, Tristán, pero lo preguntaba porque me parecía que te estabas tomando demasiadas molestias por alguien con quien no te une ningún lazo.
- Se equivoca, suegra. Nos unen los lazos de la lealtad y la amistad. Emilia, su hermano y yo hemos jugado juntos desde que no levantábamos ni dos palmos del suelo. Cuando he tenido algún problema, su familia me ha ayudado y si el problema lo han tenido ellos, he sido yo el que los ha ayudado. Son como mi familia, y créame si le digo que siento a Raimundo como mi padre, pese a no compartir la misma sangre. Cuando me rompía los pantalones por subir al campanario de la iglesia con Sebastián, Natalia me los cosía a escondidas para que mis padres no se enterasen.
- Tuvo que ser una buena mujer Natalia. Aunque tampoco creo que las represalias por unos pantalones rasgados fuesen muy temibles. Seguro que tuviste una infancia muy feliz.
Por un instante volví al pasado. Pude oler el hedor a alcohol y mala vida que desprendía mi padre. Pude sentir la madera del suelo crujir bajo sus botas y el sonido del cinturón deslizándose por las trabillas del pantalón. Pude sentir cómo el vello se me erizaba al oírle gritar sus insultos y sus amenazas y finalmente recordé el cincho cayendo sobre mí y me estremecí de tal manera que doña Águeda tuvo que preguntarme si me encontraba bien.
- Sí, me encuentro bien. Ha sido una noche muy ajetreada y necesito descansar.
-Buenas noches, pues. Que descanses.
-Igualmente, doña Águeda.
CONTINUARÁ...
La fiesta siguió un par de horas más, hasta que los Castañeda decidieron que era hora de ir al catre. Nosotros disfrutaríamos de nuestra luna de miel, pero ellos se tenían que partir el espinazo desde bien temprano. Pero aquellas dos horas se me hicieron eternas. Bailase con Pepa, hablase con Raimundo o fuese al excusado, siempe notaba los ojos de Doña Águeda pegados a mi nuca, y siempre que me volvía, la veía observándome con su encantadora sonrisa capaz de causarme escalofríos. Era la misma mirada que me dedicaba mi madre cuando iba a darme una sorpresa. Estaba claro que ella sabía algo de mí que yo mismo desconocía.
En una de las veces que iba a la barra a por más cuartillos de vino, vi como a Emilia se le descoloría la faz y se le aflojaron las piernas. La suerte quiso que yo estuviera cerca para sujetarla antes de que cayera al suelo.
- ¡Dejadle respirar! - pedí a los allí presentes- Traedle...
Antes incluso de haberlo pedido, Alfonso Castañeda traía un vaso de agua y el abanico de su hermana. Pepa se había acercado hasta Emilia y al ponerle la mano en la frente lo comprendió todo y tras dar las gracias a nuestros amigos por asistir, les indicó que la fiesta había terminado.
-Emilia, ¿cómo te encuentras? -inquirí.
-Me encuentro perfectamente, gracias por preguntar, don Tristán.
-No hay por qué, Emilia. Y ya sabes, si necesitas cualquier cosa, no tienes más que pedírmela.
- Se lo agradezco, de veras, pero no hará falta. Ya tengo quien vele por mí.
-Lo sé, y me alegro. Pero aún así, me gustaría que si necesitases algo me lo pidieses. Buenas noches, Emilia.
- Buenas noches, Don Tristán.
Cuando me di la vuelta para coger mi chaqueta, que había quedado reposando en una silla, Doña Águeda se me acercó.
-¿Siempre eres tan atento con todo el mundo, yerno?
- Con todo el mundo que se lo merezca y lo necesite, sí.
- Emilia es muy bella.
- Sí, es cierto, es una muchacha muy hermosa, aunque no tanto como su hija.
- Eso es evidente, Tristán, pero lo preguntaba porque me parecía que te estabas tomando demasiadas molestias por alguien con quien no te une ningún lazo.
- Se equivoca, suegra. Nos unen los lazos de la lealtad y la amistad. Emilia, su hermano y yo hemos jugado juntos desde que no levantábamos ni dos palmos del suelo. Cuando he tenido algún problema, su familia me ha ayudado y si el problema lo han tenido ellos, he sido yo el que los ha ayudado. Son como mi familia, y créame si le digo que siento a Raimundo como mi padre, pese a no compartir la misma sangre. Cuando me rompía los pantalones por subir al campanario de la iglesia con Sebastián, Natalia me los cosía a escondidas para que mis padres no se enterasen.
- Tuvo que ser una buena mujer Natalia. Aunque tampoco creo que las represalias por unos pantalones rasgados fuesen muy temibles. Seguro que tuviste una infancia muy feliz.
Por un instante volví al pasado. Pude oler el hedor a alcohol y mala vida que desprendía mi padre. Pude sentir la madera del suelo crujir bajo sus botas y el sonido del cinturón deslizándose por las trabillas del pantalón. Pude sentir cómo el vello se me erizaba al oírle gritar sus insultos y sus amenazas y finalmente recordé el cincho cayendo sobre mí y me estremecí de tal manera que doña Águeda tuvo que preguntarme si me encontraba bien.
- Sí, me encuentro bien. Ha sido una noche muy ajetreada y necesito descansar.
-Buenas noches, pues. Que descanses.
-Igualmente, doña Águeda.
CONTINUARÁ...
#34
27/11/2011 21:20
Aparte de su madre, Doña Águeda tiene prerado algo a Tristán., Jajaja pobre capitán que le va a tocar lidiar con una suegra de armas tomar
#35
27/11/2011 22:18
Madre y Olmo se miraron. Ella lo avisó que ya se retiraban. Olmo me busco con la mirada y me encontró.
-Pepa. -Me dijo con su voz profunda. -Madre y yo nos retiramos, ya es tarde y en unas horas tengo que estar solucionando unos asuntos.
-Claro. -Dije casi incredula. -Buenas noches. -Le dije.
Buenas noches. -Me dijo él acercando su cara a la mía y dándome una beso en la mejilla.
Fue la primera vez en todo este tiempo que Olmo se había mostrado tan cariñoso. Por último nos miramos y esa mirada en sus ojos nunca la había percibido antes. Madre se acercó a mi y me abrazó, en aquellos momentos sentir su abrazo me calmo en todos los sentidos. Nos miramos por unos instantes, las dos sonreímos como dos niñas y can voz dulce me dijo:
-Buenas noches mi niña.
-Buenas madre. -Le dije mientras la cogía de la mano.
- Tristán -Olmo se acercó a mí y me estrechó la mano- Ha sido una velada maravillosa. Espero que mi hermana y tú seáis muy felices y que trates a mi hermana como si lo fuera.
-Gracias, Olmo. Lo mismo te digo.
-¿A qué te refieres, Tristán?
-A que trates a mi hermana como se merece. Me da igual si estás enamorado de ella o no, sólo quiero que nadie le haga daño. ¿Cuáles son tus intenciones para con ella?
-Las mejores, por supuesto. Tristán, su hermana es un ser demasiado delicado y especial como para desearle mal alguno, ¿no le parece?
-No sería la primera vez que alguien le desea lo peor a mi hermana. Y si se vuelve a repetir, juro por Dios que le perseguiré hasta el fin del mundo hasta hacerle pagar todas y cada una de las lágrimas que haya derramado mi hermana. Así que le recomiendo que si no siente nada por mi hermana, que se lo deje claro desde el principio. Mi hermana es muy joven, pero ha tenido que madurar a base de golpes y lágrimas.
-Por mi parte puede estar tranquilo, Tristán. Y ahora he de marcharme, el sol debe estar a punto de salir y tengo asuntos que atender. Hasta otra.
CONTINUARÁ...
-Pepa. -Me dijo con su voz profunda. -Madre y yo nos retiramos, ya es tarde y en unas horas tengo que estar solucionando unos asuntos.
-Claro. -Dije casi incredula. -Buenas noches. -Le dije.
Buenas noches. -Me dijo él acercando su cara a la mía y dándome una beso en la mejilla.
Fue la primera vez en todo este tiempo que Olmo se había mostrado tan cariñoso. Por último nos miramos y esa mirada en sus ojos nunca la había percibido antes. Madre se acercó a mi y me abrazó, en aquellos momentos sentir su abrazo me calmo en todos los sentidos. Nos miramos por unos instantes, las dos sonreímos como dos niñas y can voz dulce me dijo:
-Buenas noches mi niña.
-Buenas madre. -Le dije mientras la cogía de la mano.
- Tristán -Olmo se acercó a mí y me estrechó la mano- Ha sido una velada maravillosa. Espero que mi hermana y tú seáis muy felices y que trates a mi hermana como si lo fuera.
-Gracias, Olmo. Lo mismo te digo.
-¿A qué te refieres, Tristán?
-A que trates a mi hermana como se merece. Me da igual si estás enamorado de ella o no, sólo quiero que nadie le haga daño. ¿Cuáles son tus intenciones para con ella?
-Las mejores, por supuesto. Tristán, su hermana es un ser demasiado delicado y especial como para desearle mal alguno, ¿no le parece?
-No sería la primera vez que alguien le desea lo peor a mi hermana. Y si se vuelve a repetir, juro por Dios que le perseguiré hasta el fin del mundo hasta hacerle pagar todas y cada una de las lágrimas que haya derramado mi hermana. Así que le recomiendo que si no siente nada por mi hermana, que se lo deje claro desde el principio. Mi hermana es muy joven, pero ha tenido que madurar a base de golpes y lágrimas.
-Por mi parte puede estar tranquilo, Tristán. Y ahora he de marcharme, el sol debe estar a punto de salir y tengo asuntos que atender. Hasta otra.
CONTINUARÁ...
#36
27/11/2011 22:20
Y Olmo está demasiado cariñoso con Pepa.. Y Tristán como buen hermano preocupándose por la mini Paca 2.0
#37
28/11/2011 00:07
No sabéis cómo me alegra que os guste el fic. Lo estamos haciendo con todo el cariño del mundo y está siendo un placer escribirlo junto a Vero.
Y la suegra... pobre Tris, no tenía bastante con su madre, que ahora le toca lidiar con la suegra... xDDDD
Y la suegra... pobre Tris, no tenía bastante con su madre, que ahora le toca lidiar con la suegra... xDDDD
#38
28/11/2011 00:45
¡Bueno chicas, ya he acabado!, os ha pegado fuerte, ¿queréis que me caigan los ojos?. ¡¡¡claro como sois dos, no veas como os cunde!!!!!, jajajajjajajaja!!!.
¿Que esconde Agueda?, ¿Que tiene contra mi pobre capitán?. ¿Le parece poco para su nenita?.
¿Por que le clava su tacón al pobre?, ¿pero no ve que es claro y cristalino, que no tiene maldad ni mas pasado que el que ya se ha conocido?.
¡¡UYUYUUUUUUUUUUUUUUUU!!!!, ME TENÉIS INTRIGADA CON LO QUE OCULTA EL CAPITÁN Y PARECE SABER AGUEDA.
Hasta mañana chicas, ¡¡¡¡¡me encanta el puntito de intriga que le estáis dando!!!!!, yo soy mas simple y previsible, sabéis que en cuanto encuentre la escusa, ¡¡¡¡los encamo!!!!!, jajajajajajajajaja!!!!!, no tengo mas pretensión que la de poneros chotas perdidas. jajajajajajajajajaja!!!!!!!.
JAJA, veo que todas hemos prescindido de la fuerza viva y cotorra del pueblo, pero yo solo la he ninguneado hasta el día de la boda, vosotras directamente habéis prescindido de ella. jajajajajaja!!!!, ¡¡¡malas que sois una malas!!!!.
¿Que esconde Agueda?, ¿Que tiene contra mi pobre capitán?. ¿Le parece poco para su nenita?.
¿Por que le clava su tacón al pobre?, ¿pero no ve que es claro y cristalino, que no tiene maldad ni mas pasado que el que ya se ha conocido?.
¡¡UYUYUUUUUUUUUUUUUUUU!!!!, ME TENÉIS INTRIGADA CON LO QUE OCULTA EL CAPITÁN Y PARECE SABER AGUEDA.
Hasta mañana chicas, ¡¡¡¡¡me encanta el puntito de intriga que le estáis dando!!!!!, yo soy mas simple y previsible, sabéis que en cuanto encuentre la escusa, ¡¡¡¡los encamo!!!!!, jajajajajajajajaja!!!!!, no tengo mas pretensión que la de poneros chotas perdidas. jajajajajajajajajaja!!!!!!!.
JAJA, veo que todas hemos prescindido de la fuerza viva y cotorra del pueblo, pero yo solo la he ninguneado hasta el día de la boda, vosotras directamente habéis prescindido de ella. jajajajajaja!!!!, ¡¡¡malas que sois una malas!!!!.
#39
28/11/2011 10:11
que bonito, es verdad que esta es intrigante, la de lawa me pone a mil, la vuestra me crea un poco de incertidumbre, pero no hay duda que teneis un talento increible
como me gusta, cuando tristán dice "mi mujer", que bien suena y cuanto vamos a tardar en oirlo en la serie, menos mal que os tenemos a vosotras y ahora me voy a leer a lawa, aunque es un poco temprano para pegarme una ducha de agua fria, jejeje
como me gusta, cuando tristán dice "mi mujer", que bien suena y cuanto vamos a tardar en oirlo en la serie, menos mal que os tenemos a vosotras y ahora me voy a leer a lawa, aunque es un poco temprano para pegarme una ducha de agua fria, jejeje
#40
28/11/2011 12:28
jajajaja me fascina Águeda en la serie, me enamoró en el libro y vosotras lo rematáis con ese pisotón! soi increibles!!
Bueno bueno, y ahora que se recogen todos... vendrá la parte que todas esperamos, no????
Lo siento no puedo evitarlo!!! Es que ese saxo es tan sugerenteeeeeeeeee!!!
Bueno bueno, y ahora que se recogen todos... vendrá la parte que todas esperamos, no????
Lo siento no puedo evitarlo!!! Es que ese saxo es tan sugerenteeeeeeeeee!!!