FormulaTV Foros

Foro El secreto de Puente Viejo

Una historia de dos: La GRAN INVESTIGACIÓN y una noche de amor

Anterior 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 Siguiente
#0
verrego
verrego
27/11/2011 13:21
unahistoriadedoslagraninvestigacionyunanochedeamor


Artemisilla y yo, Verrego, hemos juntado nuestras fuerzas, nuestras mentes y el resultado es una FIC un tanto diferente. La historia es narrada desde el punto de vista de Tristán y de Pepa, ellos serán los narradores.

UNA HISTORIA DE DOS, comienza con un suceso que todas tenemos ganas ver y en medio se descubrirán secretos, engaños, familias enfrentadas y los sentimientos jugarán un papel importante en todo el desarrollo de la historia.


unahistoriadedoslagraninvestigacionyunanochedeamor



Tanto Artemisilla como yo esperamos que os guste y disfrutéis.
#241
thirdwatch
thirdwatch
22/01/2012 19:29
C hicas aquí vais más rápidas que en la serie.. Awui ya están sospechando que Tristán peuda ser Ulloa.. Esta emilia es nuestra CSI particular
#242
Xeliuska
Xeliuska
22/01/2012 22:26
Me gusta el cariz que está tomando la historia ,pero mas me gusta que te hayas lanzado de nuevo a escribirla, la tenías un poco dejadilla y merece la pena que la sigas, piensa que somos muchas a leer aunque tambien deberíamos entrar a decirtelo


unahistoriadedoslagraninvestigacionyunanochedeamor
#243
moon3
moon3
22/01/2012 22:31
Seguid así chicas, que ésto está muy interesante.............no nos dejeis con el alma en vilo
#244
verrego
verrego
22/01/2012 22:37
Gracias chicas!!!! Y las sorpresas no han terminado os lo aseguro!!!
#245
verrego
verrego
29/01/2012 21:28
En esos momentos padre salía de la cocina, por la puerta principal entraban Rosario acompañada de Alfonso que me buscó con la mirada por toda la posada, hasta que nuestros ojos se encontraron, por el patio entraba doña Águeda. Mientras que Alfonso se acercaba a nosotros, Sebastián y yo nos miramos por la extraña coincidencia de la llegada de las mujeres a la taberna.

Alfonso y yo llegamos a la casa de comidas donde me esperaban doña Águeda y Raimundo. La verdad que algo urgente tenía que ser para que me citaran, pero sospecho las razones que los han movido a querer hablar conmigo.

-Buenas noches doña Águeda. -Dije cuando la vi llegar por la puerta del patio.

-Buenas Rosario. Gracias por querer venir y así parlamentar de un tema de gran relevancia para muchas personas.

-Sí, Rosario, yo también te lo agradezco en el alma, Rosario. Toma asiento, por favor -dije mientras le servía un chocolate caliente que le entonase el cuerpo y le diese fuerzas para hablar.

-Rosario si te hemos hecho llamar es para que nos cuentes un hecho que creemos fundamental en una historia que cada día se enturbia un poco más. -Le expliqué a la buena mujer. -Y por el bien de dos personas que se aman.

-¿De qué se trata? -Pregunté para esclarecer mis dudas.

-Verás, Rosario, lo que queremos que nos cuentes, es sobre Doña Francisca Montenegro. ¿Qué sabes del nacimiento de su primogénito? Ante todo, no quiero que pienses que te preguntamos por curiosidad malsana, sino por el bien de dos personas muy importantes para nosotros. ¿Entiendes lo que quiero decir?

-Sí Raimundo. -Le dije mirándolo a los ojos. -Ya me barruntaba que sería este tema y la cuestión de que Pepa y Tristán sean hermanos.

En ese instante me fijé como Raimundo y doña Águeda, extrañados, se miraron.

-Si les soy sincera, creo que los dos muchachos no son hermanos. -Dije firmemente. -Porque simepre he tenido mis dudas sobre la paternidad de Salvador Castro. -Dije mientras levantaba la taza de chocolate y bebía un poco.

-Por favor Rosario prosiga...se lo ruego.

Doña Águeda estaba interesada en las palabras que podía decir, al igual que Raimundo que no me quitaba ojo de encima.

-Cuando el señorito Tristán nació, todo el mundo dio por supuesto que era sietemesino, orden, que por otra parte nos había contado doña Francisca a algunas de las sirvientas, como fue el caso de la ya fallecida Leonor y el mio. -Les expliqué a los dos. -Así fue, a los siete meses de casarse la señora con don Salvador, dio a luz a un niño hermosísimo, bien formado, las que presenciamos el alumbramiento sabíamos que no era sietemesino.

Mi cara debía ser todo un poema, pues las dos mujeres me miraron como si fuese un ánima. Y no era para menos, si Tristán había nacido a los nueve meses, aquello sólo podía significar dos cosas: o el hijo era mío, o Francisca me engañaba con otro hombre, pero ella jamás me haría eso, no la Francisca que me enamoró cuando aún era un zagal.

-Rosario, no es que dude de tu palabra, pero, ¿tú estás segura de que ese niño no fue prematuro?

-Raimundo no soy partera, como la hija de usted, pero he visto nacer a muchos niños en mi familia y alguno fue prematuro y les aseguro que el señor Tristán no fue prematuro, era un niño hermoso, precioso para ser sietemesino. -Les dije con toda sinceridad. -Cuando llegó a mis oidos, por Alfonso, que Pepa y Tristán eran hermanos mis dudas volvieron a rondar mis pensamientos, por ello saqué fuerzas para preguntarle a la señora, sin hacerla sospechar y me dijo que Tristán era un Castro, pero no la creí porque su rostro me decía lo contrario. -Dejé de revolver la cucharilla dentro del chocolate. -Don Salvador no es el padre de Tristán. -Dije mirando para Raimundo. -Creo que es usted Raimundo.

El asombro que mostraba su rostro lo decía todo.

-Rosario, una pregunta más, ¿Don Salvador estaba al tanto del origen de Tristán?

-Doña Águeda no lo sé. -Dije con la máxima franqueza. -Pero algo debía sospechar porque cuando le entregué al niño y posó su mirada en él su rostro cambió por completo y nunca se me olvidará la forma en la que miró a doña Francisca, era una mirada llena de odio. -Dije mirando a los dos. -Desde que el nacimiento del niño su comportamiento con doña Francisca fue más frío y todo se tornó en maldad...-Tomo aire. -El resto ya lo saben.

Mi alegría era doble; primero porque yo siempre había querido a Tristán como a un hijo, y ahora podría tratarle como tal, y segundo porque ver a Pepa y a Tristán tan abatidos me acongojaba el alma.

-Señoras, aunque aún no me lo creo, creo que esto hay que celebrarlo con un buen vaso de vino para vosotras y uno de mosto para mí. Rosario, un millón de gracias por lo que acabas de hacer por los chicos, y por mí mismo. Gracias.

-Raimundo lo que acabo de contar lo llevo pensando mucho tiempo, no es e ahora. -Le dije congiéndole una mano. -Lo que sí les pediría a los dos es que fueran discretos en la parte que me toca...

-No tema, Rosario, no la descubriremos, de eso yo misma me encargaré.

Mientras iba hacia la barra a por los cuartillos de vino dulce y a por el mosto mi cabeza no dejaba de bullir: ¿cómo le diré a Tristán que yo soy su padre? ¿Cómo reaccionaré al verle? ¿Y él, cómo reaccionará él? ¿Y mis hijos? Tengo que decírselo, ellos deben ser los primeros en saberlo. ¡Y tengo que escribirle a Pepa! Seguro que ella recibe la noticia con gran alegría... También tengo que hablar con Francisca, quiero oír de sus labios que Tristán es sangre de mi sangre... tengo tantas cosas por hacer...

-¡Raimundo, vienen esos vinos o no! -protestó uno de los parroquianos, sacándome de mi ensimismamiento.

-Ya voy, Genaro, antes tengo una cosa que hacer.

Llevé los vinos y el mosto a la mesa donde aguardaban Águeda y Rosario y tras brindar por la nueva etapa en las vidas de los muchachos, decidimos coordinarnos para dar a conocer la noticia a los interesados.

CONTINUARÁ...
#246
thirdwatch
thirdwatch
29/01/2012 21:49
Ayyy esta Rosario otro de nuestros ángeles de Puente viejo. Que sería de nosotras sin ella
#247
verrego
verrego
11/02/2012 19:19
Es tarde y me siento cansado por lo que me retiro a mi habitación. El patio está vacío, lo cruzo y como siempre mis ojos se paran en la puerta de la que era la habitación de Pepa. Resignado y con un peso enorme en el alma, que crece cada día más, abro la puerta con bastante fuerza, cuando para mi sopresa...

-¡Padre!

¡¿Martín?! -Lo abrazo con todas mis fuerzas. -Hijo mío ¿eres tú? -Le pregunto mientras sigo abrazando su pequeño cuerpecito contra el mío.

El niño se separa, me mira y sonríe como él hace. Sonrisa que le ilumina su carita y sus ojos. Le doy un beso en la mejilla y lo abrazo de nuevo mientas con una mano le acaricio el pelo. El corazón latía a una velocidad extraordinariamente rápida, se me pasaban muchas cosas por la cabeza, pero ahora noto una sensación de culpa...culpa por no haber escuchado a Pepa en su momento cuando me repetía, una y otra vez, que Martín estaba vivo. Mis brazos cada vez lo estrachan más fuerte.

-Padre no me abrace tan fuerte que me hace daño. -Dijo apoyando sus pequeñas manos en mis hombros.

-Lo siento hijo, pero es que...estoy tan feliz que hayas vuelto...pero dime ¿dónde has estado? -Le pregunto mientras me siento a los pies de la cama sentándolo en mis piernas.

-Padre siempre he estado aquí, pero no me vio. -Dijo mirándome a los ojos.

Mientras me habla le doy una caricia.

-Papá, ¿dónde está mamá?

Ante semejante respuesta no sabía como responder, ¿le hablo de Angustias o le digo la verdad sobre Pepa? Sabía que este momento llegaría pero, si soy sincero, me ha cogido desprevenido.

-Bueno verás...

-Padre, ¿dónde está Pepa?

-Martín hijo, ¿lo sabes? ¿Sabes qué Pepa es tu madre? -Le pregunto con bastante incredulidad.

-Siempre lo supe padre. -Me dijo con tono tranquilo. -¿Dónde está? -Volvió a preguntar.

-Bueno verás, ella marchó a la Capital y...

-¿Por qué la dejó ir?

Las preguntas me golpeaban los oídos, me martillaban la mente y me rasgaban el Alma hasta sentir el mayor de los vacíos que nunca, ni viviendo ni viendo las atrocidades de las guerras en las que luché, había sentido jamás.

-Por favor papá, vayamos a buscar a madre, así viviremos los tres como siempre hemos querido, ¿qué me dice?

Los ojos se me llenan de lágrimas, tengo un nudo tan grande en la garganta que no sé si seré capaz de hablar, por lo que mirando para sus ojitos negros asiento con la cabeza. El niño se escapó de mis brazos, va hacia a la puerta, la abre y me mira.

-¡Vamos padre, levántate! -Dijo mientras me hacía un gesto con la mano para que fuera a donde él. -¡Venga padre que vamos a perderla! -Me dijo.

Sin decir nada salió corriendo...

-¡Martín!

CONTINUARÁ...
#248
thirdwatch
thirdwatch
11/02/2012 20:33
Vero a pesar del cabreo que tengo hoy con la serie y con el Barça estoy mas enganchada a tu historia que a la serie
#249
moon3
moon3
11/02/2012 20:53
Vero, debe ser que estoy sensible, pero se me han saltado las lágrimas.......continua pronto por favor
#250
monkeygirl
monkeygirl
11/02/2012 22:25
Así se hacen las cosas, chicas. Que aprendan otros.

Bravo bravo
#251
teresag
teresag
12/02/2012 11:23
Me gusta aunque estoy deseando que vuelva Pepa :-)
#252
verrego
verrego
24/02/2012 13:17
-”Martín...” Es el recuerdo de mi hijo lo último que tengo en la cabeza antes de despertarme empapado en sudor, con el corazón a punto de salírseme del pecho y un pellizco en el estómago que me atormenta.

Tengo la boca seca, necesito agua. Miro a mi alrededor en busca de una jarra con agua que pueda aliviar esta sed y cuál es mi sorpresa al ver a Aurora dormida en una silla. Ahora que la veo tan dormida, me doy cuenta de lo hermosa que es. No tanto como Pepa, pero sus facciones son dulces y armónicas, y su pelo es suave. Me doy cuenta de que tiene la toquilla a punto de caerse al suelo, me levanto sigilosamente para no despertarla y le tapo con la toquilla, pues intuyo que habrá pasado toda la noche velando mi sueño. Desafortunadamente aún estoy algo aturdido por el sedante y trastabillo con uno de los flecos de la toquilla, cayendo prácticamente encima de la pobre Aurora, que abre los ojos espantada por mi forma de despertarla.

-Lo siento mucho, Aurora, de verdad. No sabe cuánto lo lamento... -dije sabiendo que toda la sangre de mi cuerpo había ido a parar a las mejillas- Discúlpeme, vi que la toquilla estaba en el suelo y no quería que pasara frío...

¿Pero cómo puedo ser tan torpe? Está visto que en los últimos tiempos no consigo dar un paso sin complicarle la vida a alguien, aunque tan sólo sea con un despertar abrupto y a horas intempestivas.

-No se preocupe don Tristán. -Dije sin saber que decir al tenerlo encima de mi. -Venga ahora acuéstese y dígame ¿por qué se levanto? Y yo lo hago. -Le sonrío.

Lo ayudo, se nota que todavía está bajo los efectos del sedante que mi padre le puso.

-Sólo quería un vaso de agua. Tengo la boca muy seca...

-Bien...es buena señal que tenga ganas de beber, eso es que está más cerca de la recuperación. -Dije mientras me acercaba a la mesa y echaba agua en el vaso.

Voy a donde él, está sentado en la cama y con la mirada sigue cada paso que doy. Noto un ligero calor en las mejillas...

“Espero que no me esté ruborizando.”

Me siento a su lado mientras le doy el vaso y estoy pendiente para que no le caiga.

Desde la cama puedo ver cómo Aurora prepara el agua y la observo venir hacia mí. He de reconocer que es una mujer especial. No sé cómo definirla exactamente, pues es muy dulce y delicada en apariencia, pero al mismo tiempo noto en ella una gran fortaleza. En cierto modo me recuerda a Pepa, y ese pensamiento me duele.

Cuando me trae el vaso con agua sus manos rozan mis mejillas apenas por unos segundos, pero esos segundos han bastado para provocar una pequeña sacudida en mi interior. No podría definirlo con exactitud, sólo sé que me he sentido bien, y eso lo ha conseguido ella casi sin darse cuenta.

-Beba, beba con cuidado. -Dije ayudándole a beber. -¿Cómo se encuentra? -Pregunté para saber.

-Bastante mejor, gracias, Aurora. Si no fuera por sus cuidados, de seguro que ahora mismo me encontraría mucho peor.

-No diga tontadas. -Le dije para restar importancia al alago que me hizo. -Usted es fuerte y sabía que saldría adelante. -Le dije para darle unas palabras de animo ya que su mirada era triste.

-Puede que tenga razón y hubiese salido adelante, pero sin sus cuidados le aseguro que hubiese tardado más tiempo - Dije intentando esbozar una sonrisa

-Sonría, con una sonrisa se lleva todo mejor. -Me fijé que intentaba sonreír y la verdad es que aunque no fue una sonrisa muy grande su cara se iluminó.

Lo cierto es que no sé qué me pasaba, pero había algo que me impedía apartar el pensamiento de aquella mujer. ¿pero por qué? ¿Acaso eran sus ojos? ¿O el tono aterciopelado de su voz? ¿Quizá su silueta?

-Sí, tiene razón, me siento mucho mejor. ¿Y sabe una cosa? Tengo un hambre de lobo. ¿Le apetece acostarse conmigo? -Antes de terminar de pronunciar la última sílaba, me di cuenta de la traición de mi subconsciente. Inmediatamente rectifiqué con las mejillas rojas como tomates- Desayunar, quería decir desayunar. Espero sepa perdonar mi desliz. Sé que no lo justifica, pero han sido muchos días sedado y aún sigo aturdido y no sé lo que digo. Espero que no se haya sentido ofendida. De haber sido así, le pido encarecidamente que me disculpe, no era mi intención...

-No tiene importancia señor. -Dije intentando contener la risa. -Como bien dice continúa bajos los efectos del sedante.

Una carcajada salió de mi garganta, fui incapaz de contenerla. Pero gracias a ella el señor Tristán se relajó tras la equivocación tan grande que ha cometido, aunque me resultó muy gracioso ver como a medida que iba terminando la frase su rostro se mostraba más confuso.

Cuando tuve valor suficiente como para mirarle directamente a los ojos, pude ver con verdadero asombro, como Aurora hacía esfuerzos sobre humanos por aguantar la risa. Lo cierto es que no sabía si aquella risa me aliviaba o me enfurecía, lo que sí podía jurar es que era una risa limpia, fresca y sincera. Un soplo de aire fresco en aquellos momentos tan difíciles para mí.

Comienza a amanecer y él tiene hambre. Me levanté para mirar que podía darle al señor Tristán para desayunar. Tengo fruta, manzanas y naranjas. Cojo una de cada, junto con un recipiente que hay en la cesta. Me siento donde estaba antes, en la cama, a su vera. Voy pelando la fruta mientras noto como sus ojos se clavan en mi persona. Me siento rara, como fuera de lugar, como si en este escena yo misma sobrara. Algo en mi interior me dice que mi lugar no es estar sentada a su lado pero...¿pero si no estoy yo quien estaría? Bien cierto es que doña Águeda se lo llevaría a El Jaral, pero la noticia de su enfermedad habría llegado a oídos de su madre, por ello se quería tapar, algo asombroso para este pueblo porque cuando algo acontece ya lo saben todos los vecinos.
Poco a poco le voy dando los gajos de la naranja para que vaya comiendo. Es bueno saber que tiene hambre, señal de su pronta recuperación. A medida que se los voy dando, me fijo en él. Su tez es blanca, debido a las fiebres que ha pasado estos últimos días, pelo castaño, alborotado, ojos oscuros, manos...a veces nuestras dedos se cruzan y se rozan, dejándome notar una piel suave.

“Aurora, muchacha despierta, la miel no está hecha para la boca del asno”. A veces peco de tonta.
#253
pepaforever
pepaforever
24/02/2012 19:51
me encanta esta historia tambien, estoy enganchada a la de lawa, pero esta es maravillosa y demuestra que se puede tener a los personajes casados y a la vez que puedan surgir problemas entre ellos, segundas personas etc... lo dicho bien podrían aprender los guionistas de todas vosotras
#254
thirdwatch
thirdwatch
24/02/2012 21:04
Enhorabuena Vero tu historia da cien mil patadas a la serie ahora mismo.
#255
verrego
verrego
24/02/2012 21:27
¿Cómo estarán mis dos preciados tesoros? Me pregunto mientras pego un mordisco a una de las magdalenas que ha preparado Inés para el desayuno. No sé nada de ellos desde la última carta que Pepa me ha enviado. ¿Estará todo bien? Por cierto...hace mucho que Olmo no me escribe ni una sola línea. Esta angustia no me deja respirar apenas, están tardando en darme noticias y no es normal. Como los echo de menos, los enérgicos pasos de Olmo al caminar por los pasillos, las conversaciones con Pepa durante cualquier comida o las tertulias de los tres sentados en el salón...este caserón me queda demasiado grande para mí sola. Tanto invertir en esta casa para que al final la famlia esté desperdigada entre este pueblo y la capital.

-Disculpe señora. -Dijo Lucía entrando en el salón. -El cartero ha dejado esta carta para usted. -Dijo mientras me entregada la carta.

-Gracias Lucía, puedes retirarte. -Le dije.

¡Es de Olmo! ¡Es una carta de mi hijo! Que alegría más grande me han dado Lucía y el cartero, ya tengo una razón por la que estar alegre, bueno sino fuera por las conversaciones tan filósicas y humanas que tengo con Raimundo.

Las manos me tiemblan al abrir el sobre. Al fin consigo sacar las hojas de su interior y comienzo a leer:

Querida madre:
¿Qué tal está? Las últimas noticias que hemos tenido de usted nos han alegrado, porque mientras leíamos sus líneas la sentíamos aquí, con nosotros, sentíamos su alegría. Ya le digo que la sentíamos muy cerca de nosotros a pesar de la distancia.
Por aquí sigue todo igual, sin muchos cambios. Pepa sigue con sus clases en la universidad, cada día más integrada en la vida de estudiante, y no tiene de que preocuparse, sigo ayudándola en sus estudios como usted me pidió. La verdad que le tengo que dar la razón, aquella noche cuando me dijo que este viaje me ayudaría a conocerla más y le tengo que decir que se parece más a usted de lo que parece, no he conocido mujeres más cabezotas como a su hija y a usted. Seguro que ahora está riendo, pero le digo la verdad.
En su última carta me preguntaba que hacía mientras Pepa está clase. Pues bien, no puedo llevar una vida más tranquila. La acerco hasta la universidad, hay veces que acompaño a los Fernández Cuesta en su comida, otras veces como yo solo en casa hasta que es hora de recoger a Pepa.
Por cierto ya he conocido al hombre que me indicó, Rodrigo Gutiérrez de Prado. Un hombre muy interesante, con ciertas ideas un tanto...¿cómo le diría? Extravagantes, pero algunas son acertadas. Le tengo que dar la razón, me habló de los momentos que vivió junto a padre. Eso me hizo pensar...pensar en mi vida, en la presente y en la futura, y en que debo asentar la cabeza, ya estoy en edad de hacerlo. Le cuento esto porque, como ya he le contado en otras ocasiones Pepa y yo, en ratos libres que sus estudios nos conceden, mejor dicho ratos que buscamos para que ella descanse de su estudio, vamos a pasear por el Paseo del Retiro. El paseo siempre va acompañado de una buena conversación. Pues bien, cuando la gente se detiene a vernos o nos mira o nos saluda cordialmente saludan al matrimonio Mesia. Sí madre, ya sé que debe estar soprendida, como estábamos Pepa y yo al principio, porque no entendíamos la manía que les entraba a todos en rejuntarnos en matrimonio, estábamos de acuerdo en decirles que éramos hermanos, pero ahora lo encontramos muy gracioso y cuando nos saludan, devolvemos el saludo y pasado un rato no podemos hacer otra cosa más que reir. Hasta Don Pablo, el profesor de Pepa, piensa que somos matrimonio, de echo me llegó a decir: “Señor Mesía si me permite decirlo es un hombre muy liberal al permitirle a su esposa estudiar en la universidad.” Pepa y yo nos quedamos sorprendidos y le respondí: “es una buena comadrona y creo que será mejor doctora. Mientras me lo permita la ayudaré en todo lo que pueda y en lo que ella me permita.” Tranquila madre, es un pequeño juego que montamos Pepa y yo, de lo que no debe preocuparse, en serio, a lo mejor así escrito para más exagerado de lo que parece, pero créame cuando le digo que no es así. Gracias a esta “farsa” mantenemos a raya a los que se quieran aprovechar de ella, porque no sé si Pepa se lo ha dicho pero le han salido bastantes pretendientes, pero al ser yo su “marido” nadie se le acerca y además que así la respetan mucho más que si dijera que es mi hermana. Lo repito madre con este asunto no quiero incomodarla y si me permite decirlo, creo que es lo mejor para todos.
Por cierto, debo comentarle que Pepa ya se ha enfrentado a su primer baile de gala. Estuvimos ensayando algunos días antes. Es una maravilla instruirla, aprende con una facilidad asombrosa, ya no teme bailar en público. Debo comunicarle que su hija es una gran bailarina y fue bellísima, era la mujer más preciosa de la recepción que dieron los Fernández Cuesta, matrimonio al que le gusta dar muchas fiestas, demasiadas madre, a veces vamos más por compromiso, porque les estamos muy agradecidos por como nos han recibido y por la ayuda que nos prestan, que no por las ganas que tenemos Pepa y yo de ir asistir a un baile.
He de contarle una noticia que será de su agrado. Me he enterado que se ha fundado la Orquesta Sinfónica de Madrid, algo que usted no entendía sabiendo que Barcelona ya contaba con su Gran Teatre del Liceu, pues madre aquí tiene su orquesta de la capital del país.
Por cierto madre, ¿cómo están las cosas por El Jaral? Espero y deseo que Tristán sepa llevar todo lo referente con nuestras posesiones en mi ausencia, pero hay algo que sigo sin entender ¿por qué ha decidido que sea él y no otra persona? ¿No le da miedo que el Castro un día, cuando menos lo esperemos, vuelva a las faldas de su madre?
Espero su respuesta.

Olmo.

-“Vaya forma de chancearse de la gente. ¿Cómo se les ocurre decir que son matrimonio?” Estos chicos van a acabar conmigo...lo importante es que están bien, que Pepa siga con sus clases y sobre todo, que se tengan el uno al otro”

-”Ya puedo respirar tranquila.”

CONTINUARÁ...
#256
minimari
minimari
24/02/2012 21:41
ufff.... una cosuca, lo de pepa y olmo.... pasó?
#257
thirdwatch
thirdwatch
24/02/2012 21:42
Veroooo sigue sigue.. Estoy deseando saber como continúa todo
#258
Sirah13
Sirah13
26/02/2012 19:25
Vero ... sigue con la historia ...porfa
#259
AnaR
AnaR
26/02/2012 21:08
Vero....llevo unos dias perdida, y no sabía de esta historia......acabo de leer esta página, y ya voy corrriendo a la primera......jjaaj.....no corras mucho.....jjaaj...que quiero ponerme al dia....jajjajja........empiezo ya.......Gracias!!!...

Arte.....muchas gracias también a ti.....está fantástica....
#260
lauSP
lauSP
27/02/2012 17:27
jajaja vero, arte .... os lo subo no sea que se os olvide vuestra historia y nos dejéis a la Pepis emparjá con el Olmoseco por los siglos de los siglos amén .... jajajja .... ¡que yo quiero a Pepa con su capitán!!!!! unahistoriadedoslagraninvestigacionyunanochedeamor
Anterior 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 Siguiente