La importancia de llamarse y SER, ese ser tan grande, NOIRET
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22/09/2009 23:30
ADVERTENCIA
las autoridades noiretistas advierten: este foro perjudica seriamente su salud mental y la de los que estan a su alrededor
el foro puede llevarte a la locura, para ejemplo su anfitrión, Jacques Noiret que acaba mochales ja ja
¿ QUÉ SIGNIFICAN ESTOS MOMENTOS? PUES ES QUE NUESTROS NUARET JUNIOR pidió la mano a su diosa loba y ella dijó síiiiiiiiiiiiiiiii AAAAAAAAAAAUUUUUUU y ahora harán el nuevo anuncio de la guia Campsa encima de una moto o de un coche, repostando cada tantos Kilometros , cenando en buenos restaurantes y durmiendo en motelessssssss :O y hoteles de Españaaaaaaaaaaaaaaaa ja ja...si se los encuentran algun fin de semana, diganles hagan muchas guarreridas y nos den herederos a esta mansión ja ja
Luego llegaran los churumbeles: Pablito y Silvana :)
------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
Muchas veces al pasear por estas habitaciones del Internado he sentido que faltaba una estancia no abierta, pero del todo importante.
¿ Por qué si hay personajes atractivos en el cine y en la TV, éstos son los malos?
Si en una entrevista se pregunta a un actor o actriz por cúal es el papel que desearía interpretar, probablemente te contestará el del malo o la mala.
Porque a los malos no se les entiende pero se les querría entender, porque ese misterio, genera un atractivo añadido.
Porque sus acciones son injustificables en si mismas y eso les permite sorprender y la incoherencia en sus acciones no limitadas brilla por su ausencia.
Porque sólo queda un villano de película joven aún ( madurito sin duda ), atractivo siempre y ése es el Gran Jacques Noiret ;)
Y se merece cierta intimidad en una habitación propia, incluso una habitación con vistas siguiendo el símil cinéfilo.
Porque no habría Guerra de las Galaxias sin Darth Vader; ni Silencio de los Corderos sin Hanibal Lecter; ni X-Files sin el Fumador; ni Lost sin Ben…no habría El Internado sin Noiret.
Así que Jacques te la has ganado, la mansión entera, para comentar tus maldades, tu psicología fascinante, tus últimas conquistas, tus próximos movimientos, tus cambios de look, la posibilidad real que albergues algún sentimiento por tu hijo. Le quieres siempre lo supimos.
YA LLEGAMOS A LAS 2600 PÁGINAS, y 51000 MENSAJES...GRACIAS A TOD@S POR ESTAR Y SEGUIR AKÍ!!
Y porque los malos, al no albergar remordimientos por sus actos,por hacer cualquier cosa , enlaza con un deseo de quien abre este post, se abre para también tratar cualquier tema o debate, por absurdo o ido de olla que pueda parecer ( lo cierto es que se me va a menudo ;) ), porque sin las cortapisas que se imponen a los buenos, la libertad campa a sus anchas.
DEBATAMOS TOD@S y DE TODO ( aunque ya no haya serie... ;) ), hagamos maldades pequeñas, travesuras risueñas, locuras bienintencionadas, traspasemos una prohibición no compartida, incluso no legitimada, saquemos a pasear el pequeño Noiret que llevamos dentro, sobretodo, pasémoslo bien, chachi piruleta que diría el insigne vástago de nuestro anfitrión.
Ese espero sea el contenido de estas páginas, muchas o pocas tanto da: Pasémoslo bien!
El título La Importancia de llamarse Noiret ya no genera debate alguno, porque es un TOTEM , UNA VERDAD IRREFUTABLE, decid que al unir su sangre a la de los Medina ( mi querida Júlia), se convirtió la importancia en DIVINIDAD. Los Noiret Medina dominarán el mundo ja ja ( zí vucho, grita Pablito y Silvana hace levitar a los canes en señal de asentimiento :O...controla tu don, enana) ja ja

En El Internado la Laguna Negra, los amos son los Noiret: el padre que gran villano, el hijo que gran canalla con corazón tierno, borderías certeras, pelín tocanarices , pero cómo nos gustaría amarrarlo a nuestra cintura y queda claro no se muere que ha de hacerle 7 CHURUMBULES A SU CAZAFANTASMAS, PEQUEÑA, NENA, CHICA
Porque opino que esta serie sin los Noiret Medina no tendría mucho sentido, o nosotr@s no la hubieramos sentido tan nuestra ni forjado amistades cibernéticas..GRACIAS POR HABITAR ESTA MANSIÓN VILLANA, que seguirá abierta mientras sus tesoros villan@s, la transiten.
MERCI!!! TOD@S ESTE ES SU CASA, SU MAISON...MANSIÓN
Creo estaremos más activos de noche, porque las travesuras, las pequeñas maldades, ocultas en la oscuridad de la noche, se dan mejor ja ja, pero hasta eso depende de vosotr@s, a óscuras, a media luz, o con la luz encendida, una habitación para el Villano de la serie queda abierta hoy.
Y este párrafo tambien podría aplicarse al muslamen ja ja
De su elección eligieron estos momentos de los futuros herederos de la mansión, por cortesia de nuestra sun San editados .
Pasen y vean… aki hay sorpresas y encanto animal , nuestro dobermans,Dora y Wulf, el gato Camilin que solo duerme, Sinta , y topogigio , tod@ os desean un 2018 FELIZ
Maquetación: sun san, Karla & Lunema& CARLA 21&ivanyjuliaforever and others , all villanos
Título magistral by Lagunero negro ;)
las autoridades noiretistas advierten: este foro perjudica seriamente su salud mental y la de los que estan a su alrededor
el foro puede llevarte a la locura, para ejemplo su anfitrión, Jacques Noiret que acaba mochales ja ja
¿ QUÉ SIGNIFICAN ESTOS MOMENTOS? PUES ES QUE NUESTROS NUARET JUNIOR pidió la mano a su diosa loba y ella dijó síiiiiiiiiiiiiiiii AAAAAAAAAAAUUUUUUU y ahora harán el nuevo anuncio de la guia Campsa encima de una moto o de un coche, repostando cada tantos Kilometros , cenando en buenos restaurantes y durmiendo en motelessssssss :O y hoteles de Españaaaaaaaaaaaaaaaa ja ja...si se los encuentran algun fin de semana, diganles hagan muchas guarreridas y nos den herederos a esta mansión ja ja
Luego llegaran los churumbeles: Pablito y Silvana :)
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Muchas veces al pasear por estas habitaciones del Internado he sentido que faltaba una estancia no abierta, pero del todo importante.
¿ Por qué si hay personajes atractivos en el cine y en la TV, éstos son los malos?
Si en una entrevista se pregunta a un actor o actriz por cúal es el papel que desearía interpretar, probablemente te contestará el del malo o la mala.
Porque a los malos no se les entiende pero se les querría entender, porque ese misterio, genera un atractivo añadido.
Porque sus acciones son injustificables en si mismas y eso les permite sorprender y la incoherencia en sus acciones no limitadas brilla por su ausencia.
Porque sólo queda un villano de película joven aún ( madurito sin duda ), atractivo siempre y ése es el Gran Jacques Noiret ;)
Y se merece cierta intimidad en una habitación propia, incluso una habitación con vistas siguiendo el símil cinéfilo.
Porque no habría Guerra de las Galaxias sin Darth Vader; ni Silencio de los Corderos sin Hanibal Lecter; ni X-Files sin el Fumador; ni Lost sin Ben…no habría El Internado sin Noiret.
Así que Jacques te la has ganado, la mansión entera, para comentar tus maldades, tu psicología fascinante, tus últimas conquistas, tus próximos movimientos, tus cambios de look, la posibilidad real que albergues algún sentimiento por tu hijo. Le quieres siempre lo supimos.
YA LLEGAMOS A LAS 2600 PÁGINAS, y 51000 MENSAJES...GRACIAS A TOD@S POR ESTAR Y SEGUIR AKÍ!!
Y porque los malos, al no albergar remordimientos por sus actos,por hacer cualquier cosa , enlaza con un deseo de quien abre este post, se abre para también tratar cualquier tema o debate, por absurdo o ido de olla que pueda parecer ( lo cierto es que se me va a menudo ;) ), porque sin las cortapisas que se imponen a los buenos, la libertad campa a sus anchas.
DEBATAMOS TOD@S y DE TODO ( aunque ya no haya serie... ;) ), hagamos maldades pequeñas, travesuras risueñas, locuras bienintencionadas, traspasemos una prohibición no compartida, incluso no legitimada, saquemos a pasear el pequeño Noiret que llevamos dentro, sobretodo, pasémoslo bien, chachi piruleta que diría el insigne vástago de nuestro anfitrión.
Ese espero sea el contenido de estas páginas, muchas o pocas tanto da: Pasémoslo bien!
El título La Importancia de llamarse Noiret ya no genera debate alguno, porque es un TOTEM , UNA VERDAD IRREFUTABLE, decid que al unir su sangre a la de los Medina ( mi querida Júlia), se convirtió la importancia en DIVINIDAD. Los Noiret Medina dominarán el mundo ja ja ( zí vucho, grita Pablito y Silvana hace levitar a los canes en señal de asentimiento :O...controla tu don, enana) ja ja

En El Internado la Laguna Negra, los amos son los Noiret: el padre que gran villano, el hijo que gran canalla con corazón tierno, borderías certeras, pelín tocanarices , pero cómo nos gustaría amarrarlo a nuestra cintura y queda claro no se muere que ha de hacerle 7 CHURUMBULES A SU CAZAFANTASMAS, PEQUEÑA, NENA, CHICA
Porque opino que esta serie sin los Noiret Medina no tendría mucho sentido, o nosotr@s no la hubieramos sentido tan nuestra ni forjado amistades cibernéticas..GRACIAS POR HABITAR ESTA MANSIÓN VILLANA, que seguirá abierta mientras sus tesoros villan@s, la transiten.
MERCI!!! TOD@S ESTE ES SU CASA, SU MAISON...MANSIÓN Creo estaremos más activos de noche, porque las travesuras, las pequeñas maldades, ocultas en la oscuridad de la noche, se dan mejor ja ja, pero hasta eso depende de vosotr@s, a óscuras, a media luz, o con la luz encendida, una habitación para el Villano de la serie queda abierta hoy.
Y este párrafo tambien podría aplicarse al muslamen ja ja
De su elección eligieron estos momentos de los futuros herederos de la mansión, por cortesia de nuestra sun San editados .
Pasen y vean… aki hay sorpresas y encanto animal , nuestro dobermans,Dora y Wulf, el gato Camilin que solo duerme, Sinta , y topogigio , tod@ os desean un 2018 FELIZ
Maquetación: sun san, Karla & Lunema& CARLA 21&ivanyjuliaforever and others , all villanos
Título magistral by Lagunero negro ;)
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#53501
18/05/2013 23:07
Eva, lo que dices de Homar me parece probable! Me gusta mucho su personaje. Y si, creo que el inspector estará encubriendo a Belén, pobre Andrés...
Gracias Laura! No sabía que a Blanca le habían dado un premio, me alegro mucho!
Gracias Laura! No sabía que a Blanca le habían dado un premio, me alegro mucho!
#53502
20/05/2013 22:24
:)
CAPÍTULO 36.-
Cerré de un portazo y apoyé la espalda contra la puerta mientras cerraba los ojos e intentaba volver a respirar con normalidad. No quería ni pensar en la imagen que estaba dando, pero había una parte de mí que no se preocupaba por eso, simplemente creía que las cosas ya no podrían ir a peor y se conformaba con lo que había.
Me dejé caer en el sofá del salón mientras me deshacía de las sandalias y cogía el móvil. Necesitaba hablar con alguien, pero con quién? Mi madre quedaba totalmente descartada, ella me había mandado allí y ni siquiera se había preocupado de llamarme todavía. Era demasiado tarde para llamar a Claudia y Ruth había quedado esa noche para cenar con Javi.
El resto de mis amigas no tenían ni idea de la desgracia que suponía para mí tener que ir a pasar el verano a la isla, para ellas eran unas vacaciones estupendas y no entenderían que las llamase a las tantas para quejarme de mi “maravilloso” verano.
Dejé el móvil sobre el sillón mientras encogía las rodillas y apoyaba la cabeza sobre ellas escondiendo la cara. Tenía ganas de llorar… El saber que Iván era el hijo de Patricia había hecho desparecer lo único bueno que me había pasado desde que llegué. Él era la única persona que había conseguido dar un poco de luz a mi vida allí, y saber quién era había apagado la pequeña llama que se estaba empezando a encender entre nosotros.
No pude evitar que las lágrimas acudiesen a mis ojos y se desbordasen sin remedio, y tampoco quería hacer nada por impedirlo. Hasta hacía solo unos días, pensaba que éste iba ser el mejor verano de mi vida, y ahora solo era un infierno del que necesitaba salir. Desde luego estaba resultado inolvidable, pero en la dirección equivocada.
Cuando al fin dejé de llorar, levanté la cabeza y la volví a hundir sin poderme creer lo que había visto. Si antes me había preocupado que pudiesen atisbar mis bragas mientras corría, ahora Iván tenía una visión perfecta de ellas por la postura que yo tenía en el sofá, y es que estaba sentado justo enfrente mío, sobre la mesita de café, y me miraba preocupado. Estaba tan chafada por lo que estaba pasando que no le había oído entrar.
Decidí que no podía estar toda la noche tirada en el sofá mientras él me miraba las bragas, y que cuanto antes lo encarase, antes podría encerrarme en mi cuarto, que es lo que tenía que haber hecho en cuanto llegué, pero ni siquiera me había acordado que compartíamos la casita de invitados.
Levanté la vista y me sequé los ojos, aunque creo que lo único que conseguí fue que el rímel se extendiese todavía más. Debía tener una pinta espantosa, pero él no parecía darse cuenta de eso.
-Estás bien? – me preguntó mientras acercaba una mano temblorosa a mi rostro para secarme las lágrimas que todavía me quedaban.
-Por favor déjame sola… - se me quebró la voz y los ojos se me llenaron de nuevo de lágrimas, por lo que volví a hundir la cabeza entre mis rodillas y esperé hasta que se levantó y cerró la puerta de su habitación. Entonces suspiré, y recogiendo las sandalias, entré en mi habitación esperando que el sueño borrase esa horrible noche de mi mente.
CAPÍTULO 36.-
Cerré de un portazo y apoyé la espalda contra la puerta mientras cerraba los ojos e intentaba volver a respirar con normalidad. No quería ni pensar en la imagen que estaba dando, pero había una parte de mí que no se preocupaba por eso, simplemente creía que las cosas ya no podrían ir a peor y se conformaba con lo que había.
Me dejé caer en el sofá del salón mientras me deshacía de las sandalias y cogía el móvil. Necesitaba hablar con alguien, pero con quién? Mi madre quedaba totalmente descartada, ella me había mandado allí y ni siquiera se había preocupado de llamarme todavía. Era demasiado tarde para llamar a Claudia y Ruth había quedado esa noche para cenar con Javi.
El resto de mis amigas no tenían ni idea de la desgracia que suponía para mí tener que ir a pasar el verano a la isla, para ellas eran unas vacaciones estupendas y no entenderían que las llamase a las tantas para quejarme de mi “maravilloso” verano.
Dejé el móvil sobre el sillón mientras encogía las rodillas y apoyaba la cabeza sobre ellas escondiendo la cara. Tenía ganas de llorar… El saber que Iván era el hijo de Patricia había hecho desparecer lo único bueno que me había pasado desde que llegué. Él era la única persona que había conseguido dar un poco de luz a mi vida allí, y saber quién era había apagado la pequeña llama que se estaba empezando a encender entre nosotros.
No pude evitar que las lágrimas acudiesen a mis ojos y se desbordasen sin remedio, y tampoco quería hacer nada por impedirlo. Hasta hacía solo unos días, pensaba que éste iba ser el mejor verano de mi vida, y ahora solo era un infierno del que necesitaba salir. Desde luego estaba resultado inolvidable, pero en la dirección equivocada.
Cuando al fin dejé de llorar, levanté la cabeza y la volví a hundir sin poderme creer lo que había visto. Si antes me había preocupado que pudiesen atisbar mis bragas mientras corría, ahora Iván tenía una visión perfecta de ellas por la postura que yo tenía en el sofá, y es que estaba sentado justo enfrente mío, sobre la mesita de café, y me miraba preocupado. Estaba tan chafada por lo que estaba pasando que no le había oído entrar.
Decidí que no podía estar toda la noche tirada en el sofá mientras él me miraba las bragas, y que cuanto antes lo encarase, antes podría encerrarme en mi cuarto, que es lo que tenía que haber hecho en cuanto llegué, pero ni siquiera me había acordado que compartíamos la casita de invitados.
Levanté la vista y me sequé los ojos, aunque creo que lo único que conseguí fue que el rímel se extendiese todavía más. Debía tener una pinta espantosa, pero él no parecía darse cuenta de eso.
-Estás bien? – me preguntó mientras acercaba una mano temblorosa a mi rostro para secarme las lágrimas que todavía me quedaban.
-Por favor déjame sola… - se me quebró la voz y los ojos se me llenaron de nuevo de lágrimas, por lo que volví a hundir la cabeza entre mis rodillas y esperé hasta que se levantó y cerró la puerta de su habitación. Entonces suspiré, y recogiendo las sandalias, entré en mi habitación esperando que el sueño borrase esa horrible noche de mi mente.
#53503
22/05/2013 19:51
Me encanta el relato Miriam, que ganas de leer el siguiente!
Gran Hotel cada día me engancha más, a ver que pasa con Andrés...
Gran Hotel cada día me engancha más, a ver que pasa con Andrés...
#53504
22/05/2013 20:37
Buenas, mis tesoros villan@s!!
Ais mi brujilla abulense ... me chifla el relato y he de revisar donde me quede que de este no me acordaba ;)
Y Laurita de nuestras predicciones de GH acertamos media queda la otra y ayer no pude soportar a ese lindo gatito masacrado...odio a ese poli...al paredón con él SOY ANIMALISTAAAAAAAAAAAA XD
Ais mi brujilla abulense ... me chifla el relato y he de revisar donde me quede que de este no me acordaba ;)
Y Laurita de nuestras predicciones de GH acertamos media queda la otra y ayer no pude soportar a ese lindo gatito masacrado...odio a ese poli...al paredón con él SOY ANIMALISTAAAAAAAAAAAA XD
#53505
22/05/2013 22:28
Hola!! Este debe ser de los últimos capítulos que publiqué la otra vez
Me alegra de que os guste :)
CAPÍTULO 37.-
Me desperté de madrugada desorientada y con la desagradable sensación de que me había despertado por algo. Me senté en la cama apartando a un lado la sábana arrugada mientras escuchaba atentamente por si oía algo que pudiese explicar mi desvelo a esas horas. Estaba a punto de volver a tumbarme en la cama, cuando un ruido en la terraza me hizo abrir los ojos y espabilarme del todo. Eso era lo que me había despertado, parecía que alguien caminaba sobre la madera de la terraza arrastrando los pies.
A estas alturas ya no me importaba nada y salió a relucir una vez más mi vena temeraria. Me levanté intentando no hacer ruido y cogí lo primero a encontré a mano, que resultó ser una de mis sandalias, que sin razón aparente descansaba sobre la cama a mi lado. La tiré a un lado sin muchos miramientos e inspeccioné la habitación en busca de algo más contundente con lo que encararme al intruso. Al final me decidí por un paraguas, no era una gran arma defensiva, pero en las películas siempre funcionaba.
Me acerqué a la puerta de la terraza y pegué un respingo al darme cuenta de que la había dejado abierta. Habría entrado el intruso en mi habitación? Se me revolvió el estómago al pensarlo, y cuando una corriente de brisa hizo que la cortina se moviese, se me puso la piel de gallina.
Al final decidí que no podía seguir retrasando el momento de salir a la terraza, y haciendo acopio de todo el coraje del que fui capaz salí de la habitación de un salto y gritando como una loca.
Pero él también gritó al verme, se le cayó el cigarro de la mano y se quedó blanco como el papel. Iván me miraba alucinado mientras yo intentaba reordenar mis pensamientos. Qué coño estaba pasando?
Al final caí en la cuenta, tonta de mí, que no había ningún intruso, que Iván había salido a fumarse un cigarro y yo le había oído andar por la terraza y me había montado una película. Vaya imagen que estaba dando, desde luego estaba ofreciendo lo mejor de mí.
-Puedes apartar eso de mí? – me preguntó mientras se agachaba para recuperar su cigarro del suelo.
-Qué? Ay, perdona… - ni siquiera me acordaba del paraguas. Lo dejé apoyado contra la pared mientras buscaba la manera de explicarle que no estaba chiflada del todo a pesar de todo lo que había visto esa noche, pero ni siquiera encontraba las palabras para excusarme.
-Yo pensé que el perro guardián era el que dormía en la caseta del jardín… - dijo con una media sonrisa mientras me miraba de reojo.
-Yo… bueno, oí un ruido y pensé… - ni siquiera podía terminar la frase de una manera digna, así que opté por callarme y dejé que pensase lo que le diese la gana.
Me tendió su paquete de tabaco sin decir nada y yo lo agradecí con una media sonrisa, mientras cogía un cigarro y pensaba que a mi padre le podría dar algo si aparecía en ese momento.
Fumamos en silencio, sin mirarnos apenas, sentados en dos de las sillas de la terraza, mirando el mar que se fundía en la negrura de la noche y que reflejaba el brillo de la luna y de todas las estrellas que esa noche se habían asomado a mirar cómo intentaba cazar al intruso que no era tal y hacía el ridículo todavía más, si es que eso era posible.
Suspiré mientras cerraba los ojos, pensando que tal vez debería encontrar una lámpara maravillosa para poder pedirle al genio retroceder en el tiempo y que todo lo que había pasado esa noche se quedase en una horrible pesadilla.
Me alegra de que os guste :)
CAPÍTULO 37.-
Me desperté de madrugada desorientada y con la desagradable sensación de que me había despertado por algo. Me senté en la cama apartando a un lado la sábana arrugada mientras escuchaba atentamente por si oía algo que pudiese explicar mi desvelo a esas horas. Estaba a punto de volver a tumbarme en la cama, cuando un ruido en la terraza me hizo abrir los ojos y espabilarme del todo. Eso era lo que me había despertado, parecía que alguien caminaba sobre la madera de la terraza arrastrando los pies.
A estas alturas ya no me importaba nada y salió a relucir una vez más mi vena temeraria. Me levanté intentando no hacer ruido y cogí lo primero a encontré a mano, que resultó ser una de mis sandalias, que sin razón aparente descansaba sobre la cama a mi lado. La tiré a un lado sin muchos miramientos e inspeccioné la habitación en busca de algo más contundente con lo que encararme al intruso. Al final me decidí por un paraguas, no era una gran arma defensiva, pero en las películas siempre funcionaba.
Me acerqué a la puerta de la terraza y pegué un respingo al darme cuenta de que la había dejado abierta. Habría entrado el intruso en mi habitación? Se me revolvió el estómago al pensarlo, y cuando una corriente de brisa hizo que la cortina se moviese, se me puso la piel de gallina.
Al final decidí que no podía seguir retrasando el momento de salir a la terraza, y haciendo acopio de todo el coraje del que fui capaz salí de la habitación de un salto y gritando como una loca.
Pero él también gritó al verme, se le cayó el cigarro de la mano y se quedó blanco como el papel. Iván me miraba alucinado mientras yo intentaba reordenar mis pensamientos. Qué coño estaba pasando?
Al final caí en la cuenta, tonta de mí, que no había ningún intruso, que Iván había salido a fumarse un cigarro y yo le había oído andar por la terraza y me había montado una película. Vaya imagen que estaba dando, desde luego estaba ofreciendo lo mejor de mí.
-Puedes apartar eso de mí? – me preguntó mientras se agachaba para recuperar su cigarro del suelo.
-Qué? Ay, perdona… - ni siquiera me acordaba del paraguas. Lo dejé apoyado contra la pared mientras buscaba la manera de explicarle que no estaba chiflada del todo a pesar de todo lo que había visto esa noche, pero ni siquiera encontraba las palabras para excusarme.
-Yo pensé que el perro guardián era el que dormía en la caseta del jardín… - dijo con una media sonrisa mientras me miraba de reojo.
-Yo… bueno, oí un ruido y pensé… - ni siquiera podía terminar la frase de una manera digna, así que opté por callarme y dejé que pensase lo que le diese la gana.
Me tendió su paquete de tabaco sin decir nada y yo lo agradecí con una media sonrisa, mientras cogía un cigarro y pensaba que a mi padre le podría dar algo si aparecía en ese momento.
Fumamos en silencio, sin mirarnos apenas, sentados en dos de las sillas de la terraza, mirando el mar que se fundía en la negrura de la noche y que reflejaba el brillo de la luna y de todas las estrellas que esa noche se habían asomado a mirar cómo intentaba cazar al intruso que no era tal y hacía el ridículo todavía más, si es que eso era posible.
Suspiré mientras cerraba los ojos, pensando que tal vez debería encontrar una lámpara maravillosa para poder pedirle al genio retroceder en el tiempo y que todo lo que había pasado esa noche se quedase en una horrible pesadilla.
#53506
23/05/2013 20:11
Buenas, mis tesoros villan@s!!!
Mi brujilla abulense lo he comptobado, sí....me quede en el Capitulo 39, ya queda menos je je
Mi brujilla abulense lo he comptobado, sí....me quede en el Capitulo 39, ya queda menos je je
#53507
24/05/2013 17:48
¡Hola!. 
No se si os acordaréis de mi, soy Martha y antes posteaba mucho por aquí pero dejé de hacerlo porque con los estudios y demás no me daba tiempo, además este año pasado no ha sido muy bueno para mí y me metia, veia lo que tenia y me salia
Bueno, he de deciros que me acuerdo mucho de esto, y que hace unos días os estoy leyendo y me he decidido a volver para quedarme
Espero que todo vaya genial, y que voy a seguir con mi relato, que lo dejé abandonado completamente :)
Me alegro mucho de estar de vuelta, y también estoy enganchada a GH.
Un beso

No se si os acordaréis de mi, soy Martha y antes posteaba mucho por aquí pero dejé de hacerlo porque con los estudios y demás no me daba tiempo, además este año pasado no ha sido muy bueno para mí y me metia, veia lo que tenia y me salia

Bueno, he de deciros que me acuerdo mucho de esto, y que hace unos días os estoy leyendo y me he decidido a volver para quedarme

Espero que todo vaya genial, y que voy a seguir con mi relato, que lo dejé abandonado completamente :)
Me alegro mucho de estar de vuelta, y también estoy enganchada a GH.

Un beso
#53508
24/05/2013 20:48
Al final he decidido empezar otro relato y dejar el anterior a un lado 
Aquí os dejo los tres primeros capítulos, ¡espero que os guste!.
CAPITULO 1; “VOLVER A VERTE OTRA VEZ”.
Meses y meses tras nuestra salida del internado y aún así mi madre no conseguía recuperarse de la horrible pérdida de Fermín, tratábamos de animarla pero todos eran fallidos nulos, ella lo quería demasiado y juro y perjuro cuando lo perdió que viviría eternamente enamorada de él, que de una forma u otra, él desde allí arriba la cuidaba y ella haría lo mismo por él.
Yo trataba de que hiciese una vida un poco normal, pues sabía que nunca conseguiría que lo fuese del todo, pero intentarlo, ¡lo intentaba!, buscaba lo mejor para mi madre aunque entendía que tenía mil razones por las que llorar, si a mí me pasase eso con Julia, no lo podría soportar.
Llegaba el verano y moría de ganas por ver a mi cazafantasma que nos había invitado a pasar unos días con ella en un piso que tenía en la playa, nosotros dos y María, de mi suegra mejor no hablo, ¡qué señora tan detestable, no la aguantaba!, aunque hacía un esfuerzo por llevarme bien con ella por Julia, pero yo muy bien sabía que ella sólo vivía con su querida madre hasta que cumpliese la mayoría de edad, pues esa “garrapata”, que era como la llamaba yo en la mayor de las veces, ¡le hacia la vida imposible a mi novia!. Era una mujer gruñona, desagradable y prepotente, que creía que iba a llevarse todo por delante, incluida su hija, y ¡no, no!, ya estaría yo ahí para pararle los pies.
Cambiando de tema, ¡dejando las cosas feas a un lado!. ¡Se me escapa una enorme sonrisa cada vez que pienso que hoy de nuevo voy a ver a mi Cásper, que la voy a abrazar y que voy a hacerle pasar los mejores días de su vida, qué ganas de tenerla entre mis brazos!.
Estaba metido completamente en mis pensamientos cuando mi madre me hizo salir de ellos.
- ¿Iván?, ¿Iván hijo?, ¡¡Iván!! – decía mi madre mientras yo bajaba de la nube en la que estaba.
- ¡Dime mamá! – contestaba yo, dándome la vuelta y poniéndome de frente a ella.
- A ver hijo, ¿mañana no es cuando nos íbamos al apartamento de Julia? – preguntaba ella un poco animada.
- Sí, ¿por qué? – pregunté.
- Pues porque Jacinta está en la ciudad y quiere verme, ha venido con Samuel sólo para eso – respondió mi madre.
¡Ay, Samuel Samuel!, Héctor seguía empeñado en que su nombre verdadero era Samuel Espí, y ya había empezado los trámites para cambiar el nombre y no le gustaba que le llamásemos Héctor, nos costaba, pero le empezábamos a llamar por su nombre y eso a él le gustaba.
- ¿Entonces qué hacemos?, ¿posponemos el viaje? – pregunté inmediatamente.
- ¡No hijo, a mi no me apetece mucho ir a la playa!, prefiero quedarme y recibir su visita, pero si me prometes que cuando os vayáis a volver de la playa te traigas a Julia por lo menos una semanita aquí, ¡tengo muchas ganas de verla! – respondía mi madre sacando una pequeña sonrisa.
- ¡Eso está hecho mamá!, ¡pero es que no quiero que te quedes aquí sola!.
- No voy a estar sola cariño, Jacinta está llegando ya con Samuel y me han pedido que yo pase unos días en su pueblo, y así puedo ver a Irene, ¡en realidad, me hace mucha ilusión!, y yo quiero que disfrutes con tu novia, llevas casi dos meses sin verla y sería egoísta por mi parte que por yo no querer ir, tú te tuvieses que quedar aquí.
Iván mi vida, ¡eres lo mejor que tengo!, y durante estos meses me has cuidado como nadie, has hecho hasta lo imposible para que estuviese bien y esta madre no sabe como agradecerte todo eso, pero sé que dejándote ir a ver a Julia y pasar esos días juntos, es una de las mejores formas de hacerlo, ¡por favor ve, y pásalo genial, te lo mereces, y yo voy a estar bien, ya lo verás! – esta respuesta de María hizo que mis ojos se llenasen de lágrimas y abracé fuertemente a mi madre, ¡la quería tanto!.
Tras darle un gran beso a mi madre y ella darme mil a mí, subí a la habitación a hacer la maleta, cogía el primer vuelo mañana por la mañana y todavía no había preparado nada, ¡qué desastre era!, pero que más me daba a mí la ropa, el cepillo de dientes, la espuma de afeitar, los pares de calcetines, o una simple toalla para la playa, si a mí lo que me importaba es que mañana tras 65 largos días, con sus largas e interminables noches, iba a ver a mi tesoro, a lo más grande que tenía en la vida.
Hice la maleta como me vino en gana y me dispuse a coger ese regalo que le tenía preparada, no era algo muy caro, a lo mejor no era ni bonito, pero era algo especial, algo que sabía que le iba a gustar. Tras tantos días, había aguantado esas enormes ganas de decirle lo que era cuando hablaba con ella por teléfono, ¡quería que fuese una sorpresa!, eso me lo había prometido a mí mismo, ¡y lo cumpliría!.
…

Aquí os dejo los tres primeros capítulos, ¡espero que os guste!.

CAPITULO 1; “VOLVER A VERTE OTRA VEZ”.
Meses y meses tras nuestra salida del internado y aún así mi madre no conseguía recuperarse de la horrible pérdida de Fermín, tratábamos de animarla pero todos eran fallidos nulos, ella lo quería demasiado y juro y perjuro cuando lo perdió que viviría eternamente enamorada de él, que de una forma u otra, él desde allí arriba la cuidaba y ella haría lo mismo por él.
Yo trataba de que hiciese una vida un poco normal, pues sabía que nunca conseguiría que lo fuese del todo, pero intentarlo, ¡lo intentaba!, buscaba lo mejor para mi madre aunque entendía que tenía mil razones por las que llorar, si a mí me pasase eso con Julia, no lo podría soportar.
Llegaba el verano y moría de ganas por ver a mi cazafantasma que nos había invitado a pasar unos días con ella en un piso que tenía en la playa, nosotros dos y María, de mi suegra mejor no hablo, ¡qué señora tan detestable, no la aguantaba!, aunque hacía un esfuerzo por llevarme bien con ella por Julia, pero yo muy bien sabía que ella sólo vivía con su querida madre hasta que cumpliese la mayoría de edad, pues esa “garrapata”, que era como la llamaba yo en la mayor de las veces, ¡le hacia la vida imposible a mi novia!. Era una mujer gruñona, desagradable y prepotente, que creía que iba a llevarse todo por delante, incluida su hija, y ¡no, no!, ya estaría yo ahí para pararle los pies.
Cambiando de tema, ¡dejando las cosas feas a un lado!. ¡Se me escapa una enorme sonrisa cada vez que pienso que hoy de nuevo voy a ver a mi Cásper, que la voy a abrazar y que voy a hacerle pasar los mejores días de su vida, qué ganas de tenerla entre mis brazos!.
Estaba metido completamente en mis pensamientos cuando mi madre me hizo salir de ellos.
- ¿Iván?, ¿Iván hijo?, ¡¡Iván!! – decía mi madre mientras yo bajaba de la nube en la que estaba.
- ¡Dime mamá! – contestaba yo, dándome la vuelta y poniéndome de frente a ella.
- A ver hijo, ¿mañana no es cuando nos íbamos al apartamento de Julia? – preguntaba ella un poco animada.
- Sí, ¿por qué? – pregunté.
- Pues porque Jacinta está en la ciudad y quiere verme, ha venido con Samuel sólo para eso – respondió mi madre.
¡Ay, Samuel Samuel!, Héctor seguía empeñado en que su nombre verdadero era Samuel Espí, y ya había empezado los trámites para cambiar el nombre y no le gustaba que le llamásemos Héctor, nos costaba, pero le empezábamos a llamar por su nombre y eso a él le gustaba.
- ¿Entonces qué hacemos?, ¿posponemos el viaje? – pregunté inmediatamente.
- ¡No hijo, a mi no me apetece mucho ir a la playa!, prefiero quedarme y recibir su visita, pero si me prometes que cuando os vayáis a volver de la playa te traigas a Julia por lo menos una semanita aquí, ¡tengo muchas ganas de verla! – respondía mi madre sacando una pequeña sonrisa.
- ¡Eso está hecho mamá!, ¡pero es que no quiero que te quedes aquí sola!.
- No voy a estar sola cariño, Jacinta está llegando ya con Samuel y me han pedido que yo pase unos días en su pueblo, y así puedo ver a Irene, ¡en realidad, me hace mucha ilusión!, y yo quiero que disfrutes con tu novia, llevas casi dos meses sin verla y sería egoísta por mi parte que por yo no querer ir, tú te tuvieses que quedar aquí.
Iván mi vida, ¡eres lo mejor que tengo!, y durante estos meses me has cuidado como nadie, has hecho hasta lo imposible para que estuviese bien y esta madre no sabe como agradecerte todo eso, pero sé que dejándote ir a ver a Julia y pasar esos días juntos, es una de las mejores formas de hacerlo, ¡por favor ve, y pásalo genial, te lo mereces, y yo voy a estar bien, ya lo verás! – esta respuesta de María hizo que mis ojos se llenasen de lágrimas y abracé fuertemente a mi madre, ¡la quería tanto!.
Tras darle un gran beso a mi madre y ella darme mil a mí, subí a la habitación a hacer la maleta, cogía el primer vuelo mañana por la mañana y todavía no había preparado nada, ¡qué desastre era!, pero que más me daba a mí la ropa, el cepillo de dientes, la espuma de afeitar, los pares de calcetines, o una simple toalla para la playa, si a mí lo que me importaba es que mañana tras 65 largos días, con sus largas e interminables noches, iba a ver a mi tesoro, a lo más grande que tenía en la vida.
Hice la maleta como me vino en gana y me dispuse a coger ese regalo que le tenía preparada, no era algo muy caro, a lo mejor no era ni bonito, pero era algo especial, algo que sabía que le iba a gustar. Tras tantos días, había aguantado esas enormes ganas de decirle lo que era cuando hablaba con ella por teléfono, ¡quería que fuese una sorpresa!, eso me lo había prometido a mí mismo, ¡y lo cumpliría!.
…
#53509
24/05/2013 20:48
Bajé a cenar, mi madre había preparado unos de mis platos preferidos, macarrones con tomate, ¡le salían tan bien y tenía unas ganas de meterle mano y no dejar ni si quiera sobras!.
- ¡Para ti campeón, para que mañana cojas el vuelo con fuerzas! – decía mi madre sirviéndome en mi plato.
- ¡Qué bien me conoces, y que hambre tengo!.
- Pues no te demores, ¡y come para hacerte más fuerte, porque no te voy a decir que quiero que te hagas un hombre, porque está claro que ya lo eres pequeñajo! – mi madre me dedicó una gran sonrisa.
- ¿Más todavía? – preguntaba riéndome.
- No cariño, ¡no!, eres todo un hombre ya, y estoy muy orgullosa de ti, ¡qué lástima haberme perdido tu infancia! – mi madre agachó la cabeza.
- ¡Che!, aquí no estamos para hablar de momentos tristes, ¡el pasado es el pasado!, y lo que importa ahora es el futuro, y en ese futuro estás tú a mi lado y yo al tuyo, y eso es lo principal mamá – tras decirle esto, le dediqué una sonrisa, y ella me la devolvió.
Tras terminar de cenar, mi madre cogió el teléfono y comenzó a hablar, supuse que con la persona con la cual lo estaba haciendo sería Jacinta, así que no la quise molestar y subí a la parte de arriba. Cogí el móvil con ganas, fui a la sección de mensajes, y me dispuse a escribir uno, obviamente para mi cazafantasma, ¡para quién iba a ser sino!.
“Quedan sólo 17 horas para estar a tu lado y no veo el momento en el que tiempo pase y por fin te tenga entre mis brazos. Estate a las 3 en el aeropuerto Cásper. Mañana te como a besos, ¡yo te aviso!. Te quiero pequeña”.
“Enviar”, tras hacer eso, corrí a la ducha, a darme un buen baño, me hacía falta.
Me sonrojé, ¡qué sonrisa más tonta!, pensé. Mañana a esa misma hora me estaría dando un bañito de espuma con mi morenita.
(Continuará)…
- ¡Para ti campeón, para que mañana cojas el vuelo con fuerzas! – decía mi madre sirviéndome en mi plato.
- ¡Qué bien me conoces, y que hambre tengo!.
- Pues no te demores, ¡y come para hacerte más fuerte, porque no te voy a decir que quiero que te hagas un hombre, porque está claro que ya lo eres pequeñajo! – mi madre me dedicó una gran sonrisa.
- ¿Más todavía? – preguntaba riéndome.
- No cariño, ¡no!, eres todo un hombre ya, y estoy muy orgullosa de ti, ¡qué lástima haberme perdido tu infancia! – mi madre agachó la cabeza.
- ¡Che!, aquí no estamos para hablar de momentos tristes, ¡el pasado es el pasado!, y lo que importa ahora es el futuro, y en ese futuro estás tú a mi lado y yo al tuyo, y eso es lo principal mamá – tras decirle esto, le dediqué una sonrisa, y ella me la devolvió.
Tras terminar de cenar, mi madre cogió el teléfono y comenzó a hablar, supuse que con la persona con la cual lo estaba haciendo sería Jacinta, así que no la quise molestar y subí a la parte de arriba. Cogí el móvil con ganas, fui a la sección de mensajes, y me dispuse a escribir uno, obviamente para mi cazafantasma, ¡para quién iba a ser sino!.
“Quedan sólo 17 horas para estar a tu lado y no veo el momento en el que tiempo pase y por fin te tenga entre mis brazos. Estate a las 3 en el aeropuerto Cásper. Mañana te como a besos, ¡yo te aviso!. Te quiero pequeña”.
“Enviar”, tras hacer eso, corrí a la ducha, a darme un buen baño, me hacía falta.
Me sonrojé, ¡qué sonrisa más tonta!, pensé. Mañana a esa misma hora me estaría dando un bañito de espuma con mi morenita.
(Continuará)…
#53510
24/05/2013 20:49
Capítulo 2; “QUÉDATE CONMIGO”.
Puse el parquet a más no poder de agua, tanto que pude pegar una buena caída cuando iba a salir del cuarto de baño. Me entró un poco de mala ostia pero todo eso pasó cuando llegué al cuarto y vi la luz de mi móvil encendida, sabía que mi cazafantasma había contestado y ansiaba con abrir el teléfono y ver el mensaje.
“Sólo 17 horas para abrazarte, acariciarte, comerte a besos, mimarte, cuidarte y no separarme ni un solo minuto de ti, sólo 17 horas para susurrarte al oído lo mucho que te quiero. ¡Me he comprado un picardías que lo vas a flipar enano!, así que pon todos los medios para no equivocarte de vuelo. Te quiero mucho imbécil”.
Tras leer estos, los ojos se me desencajaron, me mordí el labio inferior con los dientes de arriba y solté una sonrisa pícara, ¡qué loco me tenía!. Preferí no respondérselo y que el ansia de uno por ver al otro creciese.
Después de secarme y ponerme un pijama, de revisar el billete como bien me decía mi cari para no equivocarme, ¡ains, lo que te quiero!, pensaba mientras lo hacía, pues bien, tras hacer esto, bajé escaleras abajo y hablé con mi madre, que ya había colgado el teléfono y como bien creí yo, esa persona con la que estuvo hablando era Jacinta. Me estuvo comentando a la hora en la que llegarían y que se quedarían en casa a dormir porque cuando Jacinta le comentó a María que se irían a un hotel, María se opuso rotundamente y les obligó a alojarse en su casa.
- ¡Que sepas que te voy a llamar todos los días! – le dije a mi madre.
- ¡Y que sepas tú que quiero que te cuides y que todavía no quiero ser abuela! – dijo mi madre con una sonrisa enorme y riéndose de mí.
- ¡Mamá por favor!, ¡pues si te hago abuela, te jodes!.
- Cuida de Julia y sobre todo, sé feliz hijo, ¡te lo mereces, os lo merecéis! – tras decir esto, me acerqué a mi madre para darle un beso tierno en la mejilla.
- ¿Por qué no te subes ya a descansar?, ¡lo necesitas para mañana! – preguntaba mi madre.
- Creo que voy a hacer eso, ¡la verdad es que si que lo necesito! – respondía yo.
- Hasta mañana cariño, ¡qué descanses! – mi madre acompaño sus palabras con un beso.
Yo le respondí con otro, le dediqué una sonrisa, y me dispuse a subir las escaleras y dirigirme a la cama tras coger una botella de agua.
…
Puse el parquet a más no poder de agua, tanto que pude pegar una buena caída cuando iba a salir del cuarto de baño. Me entró un poco de mala ostia pero todo eso pasó cuando llegué al cuarto y vi la luz de mi móvil encendida, sabía que mi cazafantasma había contestado y ansiaba con abrir el teléfono y ver el mensaje.
“Sólo 17 horas para abrazarte, acariciarte, comerte a besos, mimarte, cuidarte y no separarme ni un solo minuto de ti, sólo 17 horas para susurrarte al oído lo mucho que te quiero. ¡Me he comprado un picardías que lo vas a flipar enano!, así que pon todos los medios para no equivocarte de vuelo. Te quiero mucho imbécil”.
Tras leer estos, los ojos se me desencajaron, me mordí el labio inferior con los dientes de arriba y solté una sonrisa pícara, ¡qué loco me tenía!. Preferí no respondérselo y que el ansia de uno por ver al otro creciese.
Después de secarme y ponerme un pijama, de revisar el billete como bien me decía mi cari para no equivocarme, ¡ains, lo que te quiero!, pensaba mientras lo hacía, pues bien, tras hacer esto, bajé escaleras abajo y hablé con mi madre, que ya había colgado el teléfono y como bien creí yo, esa persona con la que estuvo hablando era Jacinta. Me estuvo comentando a la hora en la que llegarían y que se quedarían en casa a dormir porque cuando Jacinta le comentó a María que se irían a un hotel, María se opuso rotundamente y les obligó a alojarse en su casa.
- ¡Que sepas que te voy a llamar todos los días! – le dije a mi madre.
- ¡Y que sepas tú que quiero que te cuides y que todavía no quiero ser abuela! – dijo mi madre con una sonrisa enorme y riéndose de mí.
- ¡Mamá por favor!, ¡pues si te hago abuela, te jodes!.
- Cuida de Julia y sobre todo, sé feliz hijo, ¡te lo mereces, os lo merecéis! – tras decir esto, me acerqué a mi madre para darle un beso tierno en la mejilla.
- ¿Por qué no te subes ya a descansar?, ¡lo necesitas para mañana! – preguntaba mi madre.
- Creo que voy a hacer eso, ¡la verdad es que si que lo necesito! – respondía yo.
- Hasta mañana cariño, ¡qué descanses! – mi madre acompaño sus palabras con un beso.
Yo le respondí con otro, le dediqué una sonrisa, y me dispuse a subir las escaleras y dirigirme a la cama tras coger una botella de agua.
…
#53511
24/05/2013 20:49
Ya era de día, no había tardado mucho en dormirme anoche puesto que el sueño pudo conmigo y estaba muy cansado. No me lo podía creer, tenía nervios, ¡ni que me fuese a la mili!, pensé. Lo cierto verdad es que quería coger ya ese avión pero no me gustaba la idea de dejar a mi madre unas cuatro horas hasta que llegasen Jacinta y Samuel, pero ella se empeñaba en que no me preocupase y como insistiese mucho, se cabreaba.
Cogí la ropa que iba a llevar puesta, la cartera, el pasaporte, dinero suficiente como pasar unas muy buenas vacaciones, ¡la tarjeta de crédito por si acaso!, y bajé abajo, eran las siete de la mañana, y mi madre, ¡cómo no!, empeñada en prepararme el desayuno, cuando en realidad no tenía muchas ganas de comer nada, pero me hizo comer si quiera un croissant para que no tuviese el estómago vacío cuando subiese al avión. Al terminar de comer, subí a por las maletas, y a por el regalito de mi gorda, que aunque no fuese gran cosa sí que era grande. En todo este tiempo me había dado tiempo a sacarme el carné, y después de hacerlo, me compré el coche de mis sueños, pero mi madre insistió en que no cogiese el coche, sino un taxi y así no tendría que dejar el coche allí hasta el día de vuelta. Le hice caso, y me abracé a ella, fuertemente.
- ¡Cuídate mamá!, si pasa algo o si estás mal, no dudes en llamarme, ¿me lo prometes? – pregunté.
- ¡Claro hijo, no te preocupes!, ¡vete tranquilo por favor, y disfruta! – respondió mi madre.
- ¡Te quiero mucho! – después de decir esto, le besé la mejilla tiernamente y la volví a abrazar.
- ¡Dale un besazo enorme a Julia y poneos morenitos! – dijo mi madre sonriendo. ¡Te quiero!.
Después de separarme de los brazos de mi madre, salí a la puerta y el taxi que había pedido minutos antes ya estaba en la puerta esperándome, monté las cosas, y tras la ventanilla del coche me despedí con una sonrisa de la presencia de mi madre en aquella puerta dedicándome una gran sonrisa ella a mí.
…
Ya en el avión, con el regalo de Julia en mis brazos, coloqué los auriculares en mis oídos para que así el viaje se me pasase con más rapidez, ¡tanto que me quedé traspuesto!, la señora de al lado, ¡muy maja por cierto!, fue la que me informó que estábamos a punto de aterrizar. ¡Ay, ay, ay, qué la voy a abrazar ya!, nada más pensaba eso, solamente eso.
Andaba para coger mi equipaje y cada vez lo hacía más rápido, eso sí, mi mano derecha la ocupaba ese regalo, que me podían robar las maletas o lo que quisiesen, pero el regalo no. Me puse nervioso, quería verla entre la muchedumbre de gente, ¡pero aún no la veía!. ¡SIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIÍ, POR FIN!. Allí estaba, de espaldas a mí, ¡parecía que los segundo se convertían en horas!, mientras más cerca estaba de ella, ¡más lejos la veía!, solté las maletas, hasta el regalo y me abalancé sobre ella, ¡la agarré con todas mis fuerzas!, la besé, la miré y la volví a besar, la elevé por los aires mientras ella me besaba a mí.
- ¡Qué bonita estás cojones! – dije mientras le acariciaba la cara a la misma vez que la postraba en el suelo.
- ¿Y tú qué?, ¡si estás guapo, guapo, guapo! – me decía ella a mí con una enorme sonrisa, esa que hacía que la boca se me hiciese agua y la quisiese besar hasta quedarme sin saliva.
- ¡Te he echado tanto de menos pequeñaja!.
- ¡Y yo a ti cariño!, ¡pero ya estás aquí y vamos a disfrutar de estos días, que nos lo merecemos y te voy a hacer lo más feliz que pueda! – me dijo con una sonrisa tierna. ¡Oye nene, ¿y María?! – preguntó extrañada.
- Jacinta y Samuel iban a verla y decidió quedarse – respondí yo. Ya le explicaría con más tiempo todo. ¡Bueno, bueno!, ¡¿y ese picardías que decías haberte comprado?!, ¡ejem, ejem! – la abalancé sobre mí y le besé esa boca con sonrisa traviesa.
- ¡Todo a su tiempo cari! – contestó ella acariciándome la cara. ¿Nos vamos? – preguntó.
- ¡Por supuesto cásper! – agarramos mis maletas ambos, pero la caja del regalo, la llevé yo, ya que ella algo se había olido e insistía con que le dijese lo que había en esa caja, pero yo aguantaba mis ganas de hacerlo.
…
Llegamos al ático, era enorme, y con una muy bonita decoración. Julia me estuvo enseñando las estancias, hasta llegar al baño con el que más de una vez habíamos bromeado por darnos un baño de espuma.
- ¡Me lo prometiste!, ¡yo quiero ese baño de espuma eh casper!.
- ¡Que sí, que sí so impaciente!, ¡ya lo verás! – me dedicó una gran sonrisa.
- ¡Bueno!, ¿y dónde decías que estaba el dormitorio? – pregunté con cara pícara.
- Creo no haberte dicho donde estaba, ¡qué cabeza la mía macho!, pues mira, ¡sígueme! – me respondió ella, dándose la vuelta, y tirando de mis brazos que los dispuso en su cintura.
- ¡Este es! – comentó ella.
La habitación era enorme, con unos grandes cristales, una cama de matrimonio superior a las normales, ¡eso sí, Julia había cuidado cada detalle!, había flores, velas y bollería industrial en una de las mesillas.
- ¡Yo me pido esta cama!.
- ¡Pues la vamos a tener que compartir majete, porque yo también la quiero! – decía ella.
- ¡Yo comparto contigo todo lo que tú quieras, desde un colchón hasta lo que estoy compartiendo hace más de un año, que es mi vida, y que siempre la quiero compartir! – afirmaba Iván mirándola tiernamente.
- ¡Te quiero mucho nene, y quiero estar siempre a tu lado! – me miró al decir esto y sonrío.
- ¡Ven!.
- ¡No!, no voy, porque sé que si no, no me vas a dejar salir de la cama mal bicho – se reía de mí.
La cogí y la tiré encima de la cama, conmigo, la empecé a besuquear, y a acariciarla, a quitarle la ropa, hasta tal momento, en el que su piel rozó la mía, y fuimos uno. Quería poseerla, quería no despegarme de ella ni un solo minuto más. Le acaricié la cara, ella me miró, y vi como soltaba una lágrima, me preocupé, pero ella agachó mi cabeza a la altura de su boca y me susurró al oído, “No quiero que esto termine nunca”.
El momento culminante de nuestro amor, que tras llegar ese éxtasis de felicidad, hizo que los dos callesemos en la cama, abrazados, uno frente al otro, mirándonos.
(Continuará)…
Cogí la ropa que iba a llevar puesta, la cartera, el pasaporte, dinero suficiente como pasar unas muy buenas vacaciones, ¡la tarjeta de crédito por si acaso!, y bajé abajo, eran las siete de la mañana, y mi madre, ¡cómo no!, empeñada en prepararme el desayuno, cuando en realidad no tenía muchas ganas de comer nada, pero me hizo comer si quiera un croissant para que no tuviese el estómago vacío cuando subiese al avión. Al terminar de comer, subí a por las maletas, y a por el regalito de mi gorda, que aunque no fuese gran cosa sí que era grande. En todo este tiempo me había dado tiempo a sacarme el carné, y después de hacerlo, me compré el coche de mis sueños, pero mi madre insistió en que no cogiese el coche, sino un taxi y así no tendría que dejar el coche allí hasta el día de vuelta. Le hice caso, y me abracé a ella, fuertemente.
- ¡Cuídate mamá!, si pasa algo o si estás mal, no dudes en llamarme, ¿me lo prometes? – pregunté.
- ¡Claro hijo, no te preocupes!, ¡vete tranquilo por favor, y disfruta! – respondió mi madre.
- ¡Te quiero mucho! – después de decir esto, le besé la mejilla tiernamente y la volví a abrazar.
- ¡Dale un besazo enorme a Julia y poneos morenitos! – dijo mi madre sonriendo. ¡Te quiero!.
Después de separarme de los brazos de mi madre, salí a la puerta y el taxi que había pedido minutos antes ya estaba en la puerta esperándome, monté las cosas, y tras la ventanilla del coche me despedí con una sonrisa de la presencia de mi madre en aquella puerta dedicándome una gran sonrisa ella a mí.
…
Ya en el avión, con el regalo de Julia en mis brazos, coloqué los auriculares en mis oídos para que así el viaje se me pasase con más rapidez, ¡tanto que me quedé traspuesto!, la señora de al lado, ¡muy maja por cierto!, fue la que me informó que estábamos a punto de aterrizar. ¡Ay, ay, ay, qué la voy a abrazar ya!, nada más pensaba eso, solamente eso.
Andaba para coger mi equipaje y cada vez lo hacía más rápido, eso sí, mi mano derecha la ocupaba ese regalo, que me podían robar las maletas o lo que quisiesen, pero el regalo no. Me puse nervioso, quería verla entre la muchedumbre de gente, ¡pero aún no la veía!. ¡SIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIÍ, POR FIN!. Allí estaba, de espaldas a mí, ¡parecía que los segundo se convertían en horas!, mientras más cerca estaba de ella, ¡más lejos la veía!, solté las maletas, hasta el regalo y me abalancé sobre ella, ¡la agarré con todas mis fuerzas!, la besé, la miré y la volví a besar, la elevé por los aires mientras ella me besaba a mí.
- ¡Qué bonita estás cojones! – dije mientras le acariciaba la cara a la misma vez que la postraba en el suelo.
- ¿Y tú qué?, ¡si estás guapo, guapo, guapo! – me decía ella a mí con una enorme sonrisa, esa que hacía que la boca se me hiciese agua y la quisiese besar hasta quedarme sin saliva.
- ¡Te he echado tanto de menos pequeñaja!.
- ¡Y yo a ti cariño!, ¡pero ya estás aquí y vamos a disfrutar de estos días, que nos lo merecemos y te voy a hacer lo más feliz que pueda! – me dijo con una sonrisa tierna. ¡Oye nene, ¿y María?! – preguntó extrañada.
- Jacinta y Samuel iban a verla y decidió quedarse – respondí yo. Ya le explicaría con más tiempo todo. ¡Bueno, bueno!, ¡¿y ese picardías que decías haberte comprado?!, ¡ejem, ejem! – la abalancé sobre mí y le besé esa boca con sonrisa traviesa.
- ¡Todo a su tiempo cari! – contestó ella acariciándome la cara. ¿Nos vamos? – preguntó.
- ¡Por supuesto cásper! – agarramos mis maletas ambos, pero la caja del regalo, la llevé yo, ya que ella algo se había olido e insistía con que le dijese lo que había en esa caja, pero yo aguantaba mis ganas de hacerlo.
…
Llegamos al ático, era enorme, y con una muy bonita decoración. Julia me estuvo enseñando las estancias, hasta llegar al baño con el que más de una vez habíamos bromeado por darnos un baño de espuma.
- ¡Me lo prometiste!, ¡yo quiero ese baño de espuma eh casper!.
- ¡Que sí, que sí so impaciente!, ¡ya lo verás! – me dedicó una gran sonrisa.
- ¡Bueno!, ¿y dónde decías que estaba el dormitorio? – pregunté con cara pícara.
- Creo no haberte dicho donde estaba, ¡qué cabeza la mía macho!, pues mira, ¡sígueme! – me respondió ella, dándose la vuelta, y tirando de mis brazos que los dispuso en su cintura.
- ¡Este es! – comentó ella.
La habitación era enorme, con unos grandes cristales, una cama de matrimonio superior a las normales, ¡eso sí, Julia había cuidado cada detalle!, había flores, velas y bollería industrial en una de las mesillas.
- ¡Yo me pido esta cama!.
- ¡Pues la vamos a tener que compartir majete, porque yo también la quiero! – decía ella.
- ¡Yo comparto contigo todo lo que tú quieras, desde un colchón hasta lo que estoy compartiendo hace más de un año, que es mi vida, y que siempre la quiero compartir! – afirmaba Iván mirándola tiernamente.
- ¡Te quiero mucho nene, y quiero estar siempre a tu lado! – me miró al decir esto y sonrío.
- ¡Ven!.
- ¡No!, no voy, porque sé que si no, no me vas a dejar salir de la cama mal bicho – se reía de mí.
La cogí y la tiré encima de la cama, conmigo, la empecé a besuquear, y a acariciarla, a quitarle la ropa, hasta tal momento, en el que su piel rozó la mía, y fuimos uno. Quería poseerla, quería no despegarme de ella ni un solo minuto más. Le acaricié la cara, ella me miró, y vi como soltaba una lágrima, me preocupé, pero ella agachó mi cabeza a la altura de su boca y me susurró al oído, “No quiero que esto termine nunca”.
El momento culminante de nuestro amor, que tras llegar ese éxtasis de felicidad, hizo que los dos callesemos en la cama, abrazados, uno frente al otro, mirándonos.
(Continuará)…
#53512
24/05/2013 20:50
Capítulo 3; “LA BOLA DEL MUNDO”.
Se quedó dormida en mi pecho mientras yo le acariciaba la cara, el brazo, el pelo, mientras la miraba, mientras la adoraba. Era tan afortunado por tenerla a mi lado, ¡la quería tanto!, aquella personita se había convertido en la pieza fundamental que maquinaba mi vida.
Empezaba a despertarse, y yo le daba pequeños besitos para ayudarla a hacerlo.
- ¡Vamos dormilona!.
- ¡Dime que esto no es un sueño!, ¡que te tengo a mi lado! – abría los ojos mientras decía esto.
- ¿Qué quieres que haga para que te lo creas? – pregunté sonriendo.
- ¡¡Dame un beso!! – respondió risueña.
La besé como si la vida me fuese en ello, y ella fue la que separó sus labios de los míos, diciendo;
- ¡Quiero mi regalo! – decía riendo.
¡Qué astuta es la joia!, pensé.
- ¿Qué regalo caper? – pregunté.
- ¡La caja aquella que traias!, sé que es un regalo o algo para mí, te conozco, ¡no la soltabas por nada! – comentaba ella.
- ¡No eres tú lista!, ¡pues ahora no te lo doy, por impaciente!.
- ¡Venga tonto!, ¡dámelo o te quedas sin picardías!, ¡tú sabrás! – lo que acababa de soltar por esa boca era la decisión definitiva para que bajase a por el regalo y dárselo.
- ¡Eso no se vale!, ¡siempre te sales con la tuya cabrona!.
- ¡No, no, no te oigo!.
- ¡Vale, voy a por el! – dije.
- ¡BIEEEEEEEEEEEEEEEEEN! – gritaba como una loca descosida mi cazafantasma.
- Pero tienes que prometerme algo – el que fuese a por el regalo, llevaba promesa.
- ¿El qué cari? – preguntó ella.
- Cuando suba con esa caja, tienes que tener los ojos cerrados y no abrirlos hasta que yo te lo diga, ¿vale? – respondí formulando otra pregunta.
- ¡Eso está hecho machote!, ¡vamos, vamos! – me achuchaba para que bajase a por la caja, mientras me daba un beso.
- ¡No tardo eh nena!.
- ¡Ya tengo los ojitos cerrados! – decía ella mientras me alejaba.
Bajé apresuradamente a por el regalo, procuré no hacer ruido cuando subiese las escaleras. Cuando entré en el cuarto, seguía con los ojos cerrados, con sumo cuidado, puse el regalo delante de ella, y yo me coloqué detrás, abrazándola y sujetando con mis manos sus ojos.
- ¿Preparada? – pregunté.
- ¡Sí tonto! – respondió.
- ¡Che, no me insultes, que te dejo sin regalo! – dije riéndome a la misma vez que quitaba mis manos de sus ojos y le dejaba a la vista aquella caja que estaba impaciente por ver que contenía.
- ¡A ver, a ver!, ¡¿Qué será?! – reía mientras lo abría.
Cuando consiguió quitar todo el envoltorio, vio que lo que esa caja que tanto ansiaba descubrir el interior, lo que contenía era una bola del mundo.
- ¿Y esto? – preguntaba con cara de asombro.
- ¿Te gusta?.
- ¡Pues claro que me gusta tonto! – respondió ella.
- ¡Cierra los ojos!.
- ¿Para qué? – que preguntona estaba.
- ¡Tú ciérralos y confía en mí! – respondí. Ahora dale una vuelta a la bola, y con un dedo, apóyala sobre ella.
Y así lo hizo, como yo le había dicho, la bola dio vueltas y ella dejó apoyar su dedo en un punto concreto.
- ¡Y el ganador es, Mónaco!, ¡ya puedes abrirlos! – dije.
- ¿Pero qué dices cariño?.
- Un día te prometí que daríamos la vuelta al mundo, pues esta bola nos va a acompañar a todo sitio que vayamos y será la que predomine nuestro siguiente lugar al cual visitar, ¡ha salido Mónaco!, y por ahí es por dónde vamos a empezar pequeña.
- ¡Te quiero, te quiero y te quiero!, ¡es el mejor regalo que me podías hacer enano! – tras decir esto, se abrazó a mí y me besó.
(Continuará)…
Se quedó dormida en mi pecho mientras yo le acariciaba la cara, el brazo, el pelo, mientras la miraba, mientras la adoraba. Era tan afortunado por tenerla a mi lado, ¡la quería tanto!, aquella personita se había convertido en la pieza fundamental que maquinaba mi vida.
Empezaba a despertarse, y yo le daba pequeños besitos para ayudarla a hacerlo.
- ¡Vamos dormilona!.
- ¡Dime que esto no es un sueño!, ¡que te tengo a mi lado! – abría los ojos mientras decía esto.
- ¿Qué quieres que haga para que te lo creas? – pregunté sonriendo.
- ¡¡Dame un beso!! – respondió risueña.
La besé como si la vida me fuese en ello, y ella fue la que separó sus labios de los míos, diciendo;
- ¡Quiero mi regalo! – decía riendo.
¡Qué astuta es la joia!, pensé.
- ¿Qué regalo caper? – pregunté.
- ¡La caja aquella que traias!, sé que es un regalo o algo para mí, te conozco, ¡no la soltabas por nada! – comentaba ella.
- ¡No eres tú lista!, ¡pues ahora no te lo doy, por impaciente!.
- ¡Venga tonto!, ¡dámelo o te quedas sin picardías!, ¡tú sabrás! – lo que acababa de soltar por esa boca era la decisión definitiva para que bajase a por el regalo y dárselo.
- ¡Eso no se vale!, ¡siempre te sales con la tuya cabrona!.
- ¡No, no, no te oigo!.
- ¡Vale, voy a por el! – dije.
- ¡BIEEEEEEEEEEEEEEEEEN! – gritaba como una loca descosida mi cazafantasma.
- Pero tienes que prometerme algo – el que fuese a por el regalo, llevaba promesa.
- ¿El qué cari? – preguntó ella.
- Cuando suba con esa caja, tienes que tener los ojos cerrados y no abrirlos hasta que yo te lo diga, ¿vale? – respondí formulando otra pregunta.
- ¡Eso está hecho machote!, ¡vamos, vamos! – me achuchaba para que bajase a por la caja, mientras me daba un beso.
- ¡No tardo eh nena!.
- ¡Ya tengo los ojitos cerrados! – decía ella mientras me alejaba.
Bajé apresuradamente a por el regalo, procuré no hacer ruido cuando subiese las escaleras. Cuando entré en el cuarto, seguía con los ojos cerrados, con sumo cuidado, puse el regalo delante de ella, y yo me coloqué detrás, abrazándola y sujetando con mis manos sus ojos.
- ¿Preparada? – pregunté.
- ¡Sí tonto! – respondió.
- ¡Che, no me insultes, que te dejo sin regalo! – dije riéndome a la misma vez que quitaba mis manos de sus ojos y le dejaba a la vista aquella caja que estaba impaciente por ver que contenía.
- ¡A ver, a ver!, ¡¿Qué será?! – reía mientras lo abría.
Cuando consiguió quitar todo el envoltorio, vio que lo que esa caja que tanto ansiaba descubrir el interior, lo que contenía era una bola del mundo.
- ¿Y esto? – preguntaba con cara de asombro.
- ¿Te gusta?.
- ¡Pues claro que me gusta tonto! – respondió ella.
- ¡Cierra los ojos!.
- ¿Para qué? – que preguntona estaba.
- ¡Tú ciérralos y confía en mí! – respondí. Ahora dale una vuelta a la bola, y con un dedo, apóyala sobre ella.
Y así lo hizo, como yo le había dicho, la bola dio vueltas y ella dejó apoyar su dedo en un punto concreto.
- ¡Y el ganador es, Mónaco!, ¡ya puedes abrirlos! – dije.
- ¿Pero qué dices cariño?.
- Un día te prometí que daríamos la vuelta al mundo, pues esta bola nos va a acompañar a todo sitio que vayamos y será la que predomine nuestro siguiente lugar al cual visitar, ¡ha salido Mónaco!, y por ahí es por dónde vamos a empezar pequeña.
- ¡Te quiero, te quiero y te quiero!, ¡es el mejor regalo que me podías hacer enano! – tras decir esto, se abrazó a mí y me besó.
(Continuará)…
#53513
25/05/2013 20:56
Marta, me alegro de verte por aquí otra vez!!! :)
Me encantan vuestros relatos!
Me encantan vuestros relatos!
#53514
26/05/2013 14:14
Marta! Ay cuantísimo tiempo! Que alegría volver a leerte! Rebienvenida!
Los dos relatos geniales. Me encanta como escribís las dos!
Los dos relatos geniales. Me encanta como escribís las dos!
#53515
26/05/2013 18:37
Ei Marthitha...bienvenida de nuevo ..:)
Me has mezclado a dos de mis parejas preferidas televisivas...a nuestros Sres de esta mansión-maison y la bola del mundo de Lucas y Sara ja ja que mona...vaya deja vu..je je gracias, peque
A ver si retomo el de Córcega...inspiracion volved
Me has mezclado a dos de mis parejas preferidas televisivas...a nuestros Sres de esta mansión-maison y la bola del mundo de Lucas y Sara ja ja que mona...vaya deja vu..je je gracias, peque
A ver si retomo el de Córcega...inspiracion volved
#53516
28/05/2013 19:31
Hola!
Que parado está esto! A ver si se anima un poco...
Tengo ganas de ver GH esta noche y ver que pasa con Andrés!
Que parado está esto! A ver si se anima un poco...
Tengo ganas de ver GH esta noche y ver que pasa con Andrés!
#53517
28/05/2013 21:55
Aqui va el penúltimo!! Ya queda poquito para los nuevos :)
CAPÍTULO 38.-
Me estaba matando. El no poder mirarle, el no poder decir nada, el no saber qué hacer… debía irme sin más, darle las buenas noches y meterme en mi habitación asegurándome de cerrar la puerta?, pedirle perdón por haberle atacado con un paraguas en mitad de la noche?, rezar para que se me tragase la tierra y me ahorrase la vergüenza de tener que mirarle a la cara?
Mil y una preguntas sin respuesta pasaban por mi mente a velocidad de vértigo, sin que yo fuese capaz de centrarme en ninguna de ellas, y mucho menos encontrar una respuesta acertada.
Al final fue Iván quién rompió el silencio de la noche, buscando darme conversación o tal vez intentando deshacerse de mí, quién sabe.
-Tú tampoco podías dormir? – preguntó mientras se daba la vuelta para mirarme a los ojos.
-En realidad me has despertado tú…- oh, dios!! Encima le estaba echando la culpa de despertarme cuando casi le mato de un infarto.
-Entonces no me extraña que hayas intentado sacarme un ojo con el paraguas – le miré y sonreía abiertamente, no parecía enfadado y eso me tranquilizó.
-Lo siento, me despertó un ruido en la terraza y pensé que había entrado alguien – era la verdad, sonaba a excusa barata, pero había salido como una loca a la terraza porque pensé que alguien estaba intentando entrar en la casa.
-Pensaste que había alguien en la terraza y decidiste encararte con él armada con un paraguas? – parecía dudar si lo había entendido bien.
-Sí… - ahora a mí también me parecía una locura, pero en ese momento me había parecido la mejor de las ideas, y estaba convencida de que, llegado el caso, el paraguas sería una buena arma.
Iván se echó a reír como si le hubiese contado el mejor de los chistes, y definitivamente debió creer que era una loca trastornada. Había mandado al traste las pocas oportunidades que tenía a esas alturas de que me viese como una persona normal.
Resoplé con fastidió mientras me miraba los dedos de los pies e intentaba, ahora sí desesperadamente, de encontrar una excusa que me devolviese a la seguridad de mi habitación.
-No te enfades, es solo que no puedo creerme que te hayas atrevido a hacer algo así – debió notar que el tema me resultaba un tanto incómodo, porque intentó que no sonase a burla, pero no hizo que me sintiese mejor.
-Ya bueno… será mejor que vuelva a la habitación – me levanté mientras le echaba una última mirada de reojo, y estaba a punto de entrar en la habitación cuando me llamó.
-Julia, no te olvides el paraguas, te puede hacer falta otro día – el paraguas había resbalado hasta el suelo, y cuando me agaché a recogerlo pude ver cómo intentaba no reírse.
Me escabullí en mi habitación sin decir nada más, mientras escuchaba en la terraza como Iván recogía las sillas y volvía a su habitación.
CAPÍTULO 38.-
Me estaba matando. El no poder mirarle, el no poder decir nada, el no saber qué hacer… debía irme sin más, darle las buenas noches y meterme en mi habitación asegurándome de cerrar la puerta?, pedirle perdón por haberle atacado con un paraguas en mitad de la noche?, rezar para que se me tragase la tierra y me ahorrase la vergüenza de tener que mirarle a la cara?
Mil y una preguntas sin respuesta pasaban por mi mente a velocidad de vértigo, sin que yo fuese capaz de centrarme en ninguna de ellas, y mucho menos encontrar una respuesta acertada.
Al final fue Iván quién rompió el silencio de la noche, buscando darme conversación o tal vez intentando deshacerse de mí, quién sabe.
-Tú tampoco podías dormir? – preguntó mientras se daba la vuelta para mirarme a los ojos.
-En realidad me has despertado tú…- oh, dios!! Encima le estaba echando la culpa de despertarme cuando casi le mato de un infarto.
-Entonces no me extraña que hayas intentado sacarme un ojo con el paraguas – le miré y sonreía abiertamente, no parecía enfadado y eso me tranquilizó.
-Lo siento, me despertó un ruido en la terraza y pensé que había entrado alguien – era la verdad, sonaba a excusa barata, pero había salido como una loca a la terraza porque pensé que alguien estaba intentando entrar en la casa.
-Pensaste que había alguien en la terraza y decidiste encararte con él armada con un paraguas? – parecía dudar si lo había entendido bien.
-Sí… - ahora a mí también me parecía una locura, pero en ese momento me había parecido la mejor de las ideas, y estaba convencida de que, llegado el caso, el paraguas sería una buena arma.
Iván se echó a reír como si le hubiese contado el mejor de los chistes, y definitivamente debió creer que era una loca trastornada. Había mandado al traste las pocas oportunidades que tenía a esas alturas de que me viese como una persona normal.
Resoplé con fastidió mientras me miraba los dedos de los pies e intentaba, ahora sí desesperadamente, de encontrar una excusa que me devolviese a la seguridad de mi habitación.
-No te enfades, es solo que no puedo creerme que te hayas atrevido a hacer algo así – debió notar que el tema me resultaba un tanto incómodo, porque intentó que no sonase a burla, pero no hizo que me sintiese mejor.
-Ya bueno… será mejor que vuelva a la habitación – me levanté mientras le echaba una última mirada de reojo, y estaba a punto de entrar en la habitación cuando me llamó.
-Julia, no te olvides el paraguas, te puede hacer falta otro día – el paraguas había resbalado hasta el suelo, y cuando me agaché a recogerlo pude ver cómo intentaba no reírse.
Me escabullí en mi habitación sin decir nada más, mientras escuchaba en la terraza como Iván recogía las sillas y volvía a su habitación.
#53518
30/05/2013 00:59
Me gusta mucho el relato Miriam! :)
Ayer genial GH, me encantó como llevaron la trama de Andrés! No me esperaba lo que pasó jajajaj
Ayer genial GH, me encantó como llevaron la trama de Andrés! No me esperaba lo que pasó jajajaj
#53519
30/05/2013 17:42
¡Hola!
Miriam me encantó el capítulo! Quiero más *-*
GH genial, el momento de cuando Andrés se despierta delante de Julio y este se cae fue muy cómica! Como se comen el coco los guionistas!
Miriam me encantó el capítulo! Quiero más *-*
GH genial, el momento de cuando Andrés se despierta delante de Julio y este se cae fue muy cómica! Como se comen el coco los guionistas!
#53520
30/05/2013 22:54
Hola!!
A mi tb me gustó el capitulo de Gran Hotel, aunque todos sabiamos que Belzorra apareceria en cuanto viese la posibilidad de heredar algo
Me tiene desconcertada la actitud del maitre, que gana él con esto? por qué quiere que Diego le haga daño a Alicia? Hay algo que se nos escapa...
Os dejo el siguiente capítulo, me alegro de que os guste :)
El próximo sera de los nuevos ^^
CAPÍTULO 39.-
Había sobrevivido a duras penas a la primera noche con Iván en la casa, y por la mañana mi cara reflejaba lo poco y lo mal que había dormido. Después de ducharme, con una toalla enrollada y el pelo todavía húmedo, y mientras intentaba por todos los medios maquillarme para dejar de parecer una muerta viviente, llamaron a mi puerta.
-Está abierto! – grité desde el baño, mientras enchufaba las planchas del pelo. Tenía demasiadas cosas que hacer esa mañana y no quería llegar tarde a la tienda.
-Buenos días, solo pasaba a ver qué tal estabas después de lo de ayer… - Iván se detuvo a medio camino y a media frase. No sé si porque estaba medio desnuda o porque no sabía si debía hablar de todo lo que había pasado anoche.
-He tenido días mejores, la verdad – contesté mientras le devolvía la mirada en el espejo del baño.
Nos quedamos en silencio, mirándonos a los ojos a través del espejo, y fue como si se hubiese detenido el tiempo una vez más. Ninguno de los dos podíamos negar que había algo especial entre nosotros, algo que tal vez estuviese creciendo demasiado deprisa.
Y después todo sucedió demasiado rápido. Iván se había acercado hasta la puerta del baño, y me sonreía, mientras metía las manos en los bolsillos nervioso, como si no supiese qué hacer con ellas. Yo fui a darme la vuelva para mirarle, pero cuando me giré, una de mis manos tropezó con las planchas del pelo, que había dejado en precario equilibrio sobre el lavabo. En un reflejo, alargué la mano para cogerlas antes de que cayesen al suelo, pero lo único que conseguí fue quemarme en la mano, soltando un grito de dolor. Iván se acercó a ver qué había pasado, y en ese momento noté como la toalla empezaba a deslizase peligrosamente. Probé a volver a colocarla alrededor del cuerpo, pero la mano me dolía demasiado. En dos segundos comprobé que tenía dos opciones: la primera, dejar que la toalla resbalase hasta el suelo mientras Iván se acercaba; y la segunda, gritar para que se diese la vuelta antes de que me viese desnuda a las primeras de cambio.
-Date la vuelta! – opté por la segunda opción, aunque no tenía ni idea de qué iba a hacer después. Él me miró sin entender a qué venían esos gritos, pero después, mientras yo intentaba por todos los medios que la toalla se mantuviese en su sitio retorciéndome, pareció comprender lo que pasaba, y se dio la vuelta quedando en mitad del baño de espaldas a mí. Justo a tiempo, porque en ese momento y a pesar de mis esfuerzos la toalla cayó al suelo.
-Joder! – no pude evitar quejarme, mientras ponía la mano bajo el grifo y el agua fría entraba en contacto con mi mano dolorida. Después intenté coger la toalla del suelo, pero no era capaz de envolverme con ella utilizando una sola mano, por lo que volví a rezongar por lo bajo, mientras buscaba desesperadamente la solución al problema.
-Por qué no dejas que te ayude? – me quedé helada y sin saber que contestar.
-Te estás tomando muchas confianzas conmigo, no crees? – repliqué enfadada. No podía creer que pensase que iba a dejar que me viese desnuda.
-Tampoco es para tanto, no serías la primera chica que veo desnuda – y en ese momento volvió a aparecer el chulo de playa con el que me había chocado la primera vez en el aeropuerto.
A mi tb me gustó el capitulo de Gran Hotel, aunque todos sabiamos que Belzorra apareceria en cuanto viese la posibilidad de heredar algo
Me tiene desconcertada la actitud del maitre, que gana él con esto? por qué quiere que Diego le haga daño a Alicia? Hay algo que se nos escapa...
Os dejo el siguiente capítulo, me alegro de que os guste :)
El próximo sera de los nuevos ^^
CAPÍTULO 39.-
Había sobrevivido a duras penas a la primera noche con Iván en la casa, y por la mañana mi cara reflejaba lo poco y lo mal que había dormido. Después de ducharme, con una toalla enrollada y el pelo todavía húmedo, y mientras intentaba por todos los medios maquillarme para dejar de parecer una muerta viviente, llamaron a mi puerta.
-Está abierto! – grité desde el baño, mientras enchufaba las planchas del pelo. Tenía demasiadas cosas que hacer esa mañana y no quería llegar tarde a la tienda.
-Buenos días, solo pasaba a ver qué tal estabas después de lo de ayer… - Iván se detuvo a medio camino y a media frase. No sé si porque estaba medio desnuda o porque no sabía si debía hablar de todo lo que había pasado anoche.
-He tenido días mejores, la verdad – contesté mientras le devolvía la mirada en el espejo del baño.
Nos quedamos en silencio, mirándonos a los ojos a través del espejo, y fue como si se hubiese detenido el tiempo una vez más. Ninguno de los dos podíamos negar que había algo especial entre nosotros, algo que tal vez estuviese creciendo demasiado deprisa.
Y después todo sucedió demasiado rápido. Iván se había acercado hasta la puerta del baño, y me sonreía, mientras metía las manos en los bolsillos nervioso, como si no supiese qué hacer con ellas. Yo fui a darme la vuelva para mirarle, pero cuando me giré, una de mis manos tropezó con las planchas del pelo, que había dejado en precario equilibrio sobre el lavabo. En un reflejo, alargué la mano para cogerlas antes de que cayesen al suelo, pero lo único que conseguí fue quemarme en la mano, soltando un grito de dolor. Iván se acercó a ver qué había pasado, y en ese momento noté como la toalla empezaba a deslizase peligrosamente. Probé a volver a colocarla alrededor del cuerpo, pero la mano me dolía demasiado. En dos segundos comprobé que tenía dos opciones: la primera, dejar que la toalla resbalase hasta el suelo mientras Iván se acercaba; y la segunda, gritar para que se diese la vuelta antes de que me viese desnuda a las primeras de cambio.
-Date la vuelta! – opté por la segunda opción, aunque no tenía ni idea de qué iba a hacer después. Él me miró sin entender a qué venían esos gritos, pero después, mientras yo intentaba por todos los medios que la toalla se mantuviese en su sitio retorciéndome, pareció comprender lo que pasaba, y se dio la vuelta quedando en mitad del baño de espaldas a mí. Justo a tiempo, porque en ese momento y a pesar de mis esfuerzos la toalla cayó al suelo.
-Joder! – no pude evitar quejarme, mientras ponía la mano bajo el grifo y el agua fría entraba en contacto con mi mano dolorida. Después intenté coger la toalla del suelo, pero no era capaz de envolverme con ella utilizando una sola mano, por lo que volví a rezongar por lo bajo, mientras buscaba desesperadamente la solución al problema.
-Por qué no dejas que te ayude? – me quedé helada y sin saber que contestar.
-Te estás tomando muchas confianzas conmigo, no crees? – repliqué enfadada. No podía creer que pensase que iba a dejar que me viese desnuda.
-Tampoco es para tanto, no serías la primera chica que veo desnuda – y en ese momento volvió a aparecer el chulo de playa con el que me había chocado la primera vez en el aeropuerto.