Julia e Iván; SE ACABÓ, nuestros niños se van a viajar por el mundo, esperemos que se lo pasen ¡muy bien!
#0
02/01/2009 18:31
AUTÉNTICO E IRREMPLAZABLE
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#48821
24/12/2009 00:08
Buenas noches chic@s ya estoy de vuelta, veo que mas o menos seguís comentando lo de antes. Pues yo estoy deseando ver las promociones de los nuevos capítulos, para que podamos comentar y sacar nuestras conclusiones.
#48822
24/12/2009 00:18
Bueno lo del Gemelo de Noiret en el chat de A3 Carlos dice que es en el próximo capitulo asi que en dos semanas lo sabemos!
#48823
24/12/2009 00:27
Si yo también me retiro a dormir! Hasta mañana jejeje!
#48824
24/12/2009 00:34
Que descanseis chicas!!
Julivan estoy como tú..que ganas de una promo!!bueno menos mal que al final parece que vuelve el 4 no el 11 así que antes de que se terminen las fiestas tendremos capi...a ver que nos espera
Julivan estoy como tú..que ganas de una promo!!bueno menos mal que al final parece que vuelve el 4 no el 11 así que antes de que se terminen las fiestas tendremos capi...a ver que nos espera
#48825
24/12/2009 00:36
Hola Julivanes, me pasaba a deciros que;


FELIZ NAVIDAD Y FELICES FIESTAS!
#48826
24/12/2009 00:43
Hola!! igualmente. felices fiestas!! Quien sabe alomejor mañana noche nos adelantan algo...jaja
#48827
24/12/2009 00:51
Ojalá...aunque no sé cuanto suelen tardar ¿alguien se acuerda cuando dieron la promo del escenon? xD
#48828
24/12/2009 00:52
El 4?? Buaah ojalá!! :(
A ver si les entra el espiritu navideño a estos de Antena3 y nos regalan algun anuncio o algo, que ya es horita!!
No me acuerdo de lo del escenón... creo que estuvimos una semana o más con la desesperación xd
A ver si les entra el espiritu navideño a estos de Antena3 y nos regalan algun anuncio o algo, que ya es horita!!
No me acuerdo de lo del escenón... creo que estuvimos una semana o más con la desesperación xd
#48829
24/12/2009 00:55
Con la desesperación jajajajaj!!! ¿Por qué os desesperabais tanto?
Se tienen que tener guarda alguna escenita Julivan ¿no? después del parón bien nos lo merecemos por la espera..además en todos estos capis siempre nos han dado escenitas!!!
Se tienen que tener guarda alguna escenita Julivan ¿no? después del parón bien nos lo merecemos por la espera..además en todos estos capis siempre nos han dado escenitas!!!
#48830
24/12/2009 00:57
yo esk lo del escenón no lo llegué a ver en las promos, lo vi directamente en el capitulo y no me dio tiempo a digerirlo. Estoy haciendo un video julivan y estoy editando los videos y tengo uno en el k salen todos los desprecios k ivan le ha exo a julia y me ha entrado una mala leche...jaja la pobre no la dejaba entrar en la habitacion de los xicos ni nada k lástima :p
#48831
24/12/2009 01:01
Yo también la vi directamente en la tele y no me dio tiempo a asimilarla...hasta al principio dude si eran ellos...pero después de verle esa carilla a Iván y al ver entrar a Julia con la ropa en la mano ya me dí cuenta que sí...
Sí es que al principio Iván era demasiado borde con ella...pero bueno Jules también tenía lo suyo,a mí cuando más pena me dio fue en lo de Cayetano ahí los dos lo pasaron fatal...
Sí es que al principio Iván era demasiado borde con ella...pero bueno Jules también tenía lo suyo,a mí cuando más pena me dio fue en lo de Cayetano ahí los dos lo pasaron fatal...
#48832
24/12/2009 01:10
lo de Iván fue un cúmulo: cuanto más la odiaba más atraido se sentia por ella. Lo del fantasma de Caye (que culpase a Noiret, además con la mediacion de Julia) fue un golpe muy duro para Iván, y toda su ira cayó sobre ella.. pero luego se vio que ese odio iba acompalñado de una atracción brutal.. que ahora se ha convertido en amor.
#48833
24/12/2009 01:14
Lleva en la misma posición horas, apoyando la espalda en la pared de madera mientras sus brazos abrazan las piernas en un estúpido intento de fortalecerse, ¿Para qué? Se pregunta en esos momentos. No está en sus manos el futuro que tendría su madre, ni sus amigos, ni el suyo propio, ni el de Julia. Su chica, su novia, su todo.
Han pasado horas desde que casi tira todo a perder, muriendo por una causa que le parecía justa, pero, que al mismo tiempo, le impediría volver a ver los ojos verdes que deseaba. Cierra los ojos y nota una dolorosa lágrima recorrer su mejilla como tantas otras durante aquella madrugada. Intenta autoanalizarse, e intentar reconocer el cúmulo de sentimientos que se amontonan uno a uno en su interior. Aún siente la adrenalina por sus venas, recuerda con extrema nitidez el momento en el que casi aprieta el gatillo, en el que casi se convierte en un asesino, como él, como el cabrón de su padre que a tantas palizas le hizo crecer. Tiembla ante el simple hecho de sentirse así, de pensar en lo que podría ocurrirle a su madre a partir de entonces. Joder, no lo soporta más, está cansado de ser el gran Noiret que a todo y todos puede, el que protege, el que cuida… no puede perder ahora a su familia, a María. Apoya los codos en las rodillas y se lleva las manos a la cara, se siente perdido en ese mismo instante. Sabe que no pensó en Julia, en las consecuencias que sus actos tendrían aquel día, en cómo debería sentirse ella al saber que ni siquiera intento despedirse. Y se odia a sí mismo, odia su puto orgullo y la maldita coraza que aún entonces tanto le costaba quitarse.
Llora más, ¿Cómo esta ella?, ¿Lo sabe ya? Abre los ojos y rodea la habitación con la mirada, parándola en puntos insignificantes mientras los pensamientos siguen yendo y viniendo, volando entre sensaciones dolorosas y otras indescriptibles. Si hubiera apretado el gatillo en su momento, si no hubiera llegado María con su medicación… en esos instantes estaría muerto. Él, su coraza, y sus estúpidos orgullos ya no existirían. Ni tampoco su vida con Julia, ni la posibilidad de verla sonreír, ni de besar sus labios, ni de tocar su cuerpo y perderse en él, descubriendo todos los días un ápice de belleza que por muy tonto que fuera se le antojaba como lo más bonito que podía ver en ese instante. Sin darse cuenta sonríe, recuerda la noche en que, despierto, contó todos y cada uno de los lunares de su cuerpo mientras ella dormía entre sus brazos, cuando acomodaba la cabeza en su pecho y sentía su latir acompasado, completamente distinto al suyo cuando la tenía cerca. Sus pensamientos vuelan a la multitud de mañanas que habían compartido en la sala de esgrima, donde después de hacer el amor y tenerse mutuamente ella dormía y él se quedaba despierto, observando sus dulces gestos al dormir, su respiración, memorizando aunque fuera las ondas de su pelo porque tiene un miedo horrible a perderla, y por ser un bruto casi la pierde aquel día. Se limpia las lágrimas con las manos y desea tener su tacto cerca, suave y cálido. Ella había sido quien sin pedirlo le dio amor, le apoyó, le quiso cuidar aunque él no se lo permitía.
-Joder – susurra con voz ronca.
Se siente solo, como un niño perdido sin saber que hacer a continuación. Tiene miedo y lo reconoce. Por su madre, por Julia y por él. Apoya de nuevo la cabeza en la madera rajada y antigua que tiene detrás e inspira profundamente, desviando al tiempo la mirada hacia la ventana, por cuyas finas persianas se adentra la tibia luz de la luna que, en todo su esplendor, brilla para él.
-Iván…
Su voz le saca del ensimismamiento y, dando un pequeño bote, observa la esbelta figura de Julia entrar por la puerta mientras los haces de luz se cuelan tras ella.
-No te he oído entrar…
Intenta sonar firme y observa como ella cierra la puerta y en la casi penumbra se acerca hacía él. Pero no hacía falta tener luz cerca para darse cuenta de que sus ojos están anegados en lágrimas, de que ella se encuentra afligida y mal, por su culpa.
-Te he estado buscando… - susurra sentándose a su lado, apoyando la espalda en la pared – durante horas.
-Yo… estoy aquí desde que se fue María.
-Lo sé.
Se para en ese instante. Solo puede escuchar su corazón latir con fuerza y la respiración cortarse, la mira fijamente y no tiene que esperar, ella rompe a llorar en silencio. Se da cuenta de todas y cada una de las lágrimas que caen de sus ojos, que recorren sus mejillas y mueren al caer sobre el camisón. Pero no es capaz de reaccionar, y le parece que pasan horas hasta que ella prosigue.
-La llamé yo…
-¿Qué coño estás diciendo? - pregunta con voz ronca, sin poder dar crédito a lo que escucha - ¿Me estás diciendo que mi madre va a morir por tu culpa Julia?
El silencio es lo único que se escucha en la habitación hasta que Julia se vuelve a él y el suelo de madera cruje bajo ellos. Clava sus ojos verdes en los suyos y se mantiene firme, distante.
-Me mentiste… - le espeta ella – me mentiste y no solo eso sino que ni siquiera te despediste de mi, ¡Te ibas a morir!, ¡Te ibas a morir y yo te importaba una puta mierda!, ¿Qué coño querías que hiciera eh Iván? ¿Dejarte hacer lo que querías?, ¿Hacer que te salieras con la tuya y para qué?, ¿Eh?, ¡DIME! ¡Te habrías muerto y nada hubiera servido para nada! Ya estoy harta… ni siquiera, ni siquiera has… has contado conmigo en esto y… - le mira entre lágrimas – no te despediste de mi, ¿Qué se supone que soy para ti?, ¿¡Un puto pasatiempo!?...
Iván la observa en silencio mientras escucha todas y cada una de sus palabras, ve el dolor que su rostro muestra, la decepción, la tristeza… y no dice nada. Baja la mirada notando como una lágrima vuelve a caer de sus ojos y, en ese mismo instante, siente que Julia se aparta de él aún más dolida y se levanta. Se va. Se aparta de él y de su vida, sabe que así será. Y en un momento él se levanta del suelo y agarra su antebrazo tirándola hacía él, viendo su rostro tan cerca que solo pudo sentirse peor por aquella situación, más culpable aún de su dolor.
Han pasado horas desde que casi tira todo a perder, muriendo por una causa que le parecía justa, pero, que al mismo tiempo, le impediría volver a ver los ojos verdes que deseaba. Cierra los ojos y nota una dolorosa lágrima recorrer su mejilla como tantas otras durante aquella madrugada. Intenta autoanalizarse, e intentar reconocer el cúmulo de sentimientos que se amontonan uno a uno en su interior. Aún siente la adrenalina por sus venas, recuerda con extrema nitidez el momento en el que casi aprieta el gatillo, en el que casi se convierte en un asesino, como él, como el cabrón de su padre que a tantas palizas le hizo crecer. Tiembla ante el simple hecho de sentirse así, de pensar en lo que podría ocurrirle a su madre a partir de entonces. Joder, no lo soporta más, está cansado de ser el gran Noiret que a todo y todos puede, el que protege, el que cuida… no puede perder ahora a su familia, a María. Apoya los codos en las rodillas y se lleva las manos a la cara, se siente perdido en ese mismo instante. Sabe que no pensó en Julia, en las consecuencias que sus actos tendrían aquel día, en cómo debería sentirse ella al saber que ni siquiera intento despedirse. Y se odia a sí mismo, odia su puto orgullo y la maldita coraza que aún entonces tanto le costaba quitarse.
Llora más, ¿Cómo esta ella?, ¿Lo sabe ya? Abre los ojos y rodea la habitación con la mirada, parándola en puntos insignificantes mientras los pensamientos siguen yendo y viniendo, volando entre sensaciones dolorosas y otras indescriptibles. Si hubiera apretado el gatillo en su momento, si no hubiera llegado María con su medicación… en esos instantes estaría muerto. Él, su coraza, y sus estúpidos orgullos ya no existirían. Ni tampoco su vida con Julia, ni la posibilidad de verla sonreír, ni de besar sus labios, ni de tocar su cuerpo y perderse en él, descubriendo todos los días un ápice de belleza que por muy tonto que fuera se le antojaba como lo más bonito que podía ver en ese instante. Sin darse cuenta sonríe, recuerda la noche en que, despierto, contó todos y cada uno de los lunares de su cuerpo mientras ella dormía entre sus brazos, cuando acomodaba la cabeza en su pecho y sentía su latir acompasado, completamente distinto al suyo cuando la tenía cerca. Sus pensamientos vuelan a la multitud de mañanas que habían compartido en la sala de esgrima, donde después de hacer el amor y tenerse mutuamente ella dormía y él se quedaba despierto, observando sus dulces gestos al dormir, su respiración, memorizando aunque fuera las ondas de su pelo porque tiene un miedo horrible a perderla, y por ser un bruto casi la pierde aquel día. Se limpia las lágrimas con las manos y desea tener su tacto cerca, suave y cálido. Ella había sido quien sin pedirlo le dio amor, le apoyó, le quiso cuidar aunque él no se lo permitía.
-Joder – susurra con voz ronca.
Se siente solo, como un niño perdido sin saber que hacer a continuación. Tiene miedo y lo reconoce. Por su madre, por Julia y por él. Apoya de nuevo la cabeza en la madera rajada y antigua que tiene detrás e inspira profundamente, desviando al tiempo la mirada hacia la ventana, por cuyas finas persianas se adentra la tibia luz de la luna que, en todo su esplendor, brilla para él.
-Iván…
Su voz le saca del ensimismamiento y, dando un pequeño bote, observa la esbelta figura de Julia entrar por la puerta mientras los haces de luz se cuelan tras ella.
-No te he oído entrar…
Intenta sonar firme y observa como ella cierra la puerta y en la casi penumbra se acerca hacía él. Pero no hacía falta tener luz cerca para darse cuenta de que sus ojos están anegados en lágrimas, de que ella se encuentra afligida y mal, por su culpa.
-Te he estado buscando… - susurra sentándose a su lado, apoyando la espalda en la pared – durante horas.
-Yo… estoy aquí desde que se fue María.
-Lo sé.
Se para en ese instante. Solo puede escuchar su corazón latir con fuerza y la respiración cortarse, la mira fijamente y no tiene que esperar, ella rompe a llorar en silencio. Se da cuenta de todas y cada una de las lágrimas que caen de sus ojos, que recorren sus mejillas y mueren al caer sobre el camisón. Pero no es capaz de reaccionar, y le parece que pasan horas hasta que ella prosigue.
-La llamé yo…
-¿Qué coño estás diciendo? - pregunta con voz ronca, sin poder dar crédito a lo que escucha - ¿Me estás diciendo que mi madre va a morir por tu culpa Julia?
El silencio es lo único que se escucha en la habitación hasta que Julia se vuelve a él y el suelo de madera cruje bajo ellos. Clava sus ojos verdes en los suyos y se mantiene firme, distante.
-Me mentiste… - le espeta ella – me mentiste y no solo eso sino que ni siquiera te despediste de mi, ¡Te ibas a morir!, ¡Te ibas a morir y yo te importaba una puta mierda!, ¿Qué coño querías que hiciera eh Iván? ¿Dejarte hacer lo que querías?, ¿Hacer que te salieras con la tuya y para qué?, ¿Eh?, ¡DIME! ¡Te habrías muerto y nada hubiera servido para nada! Ya estoy harta… ni siquiera, ni siquiera has… has contado conmigo en esto y… - le mira entre lágrimas – no te despediste de mi, ¿Qué se supone que soy para ti?, ¿¡Un puto pasatiempo!?...
Iván la observa en silencio mientras escucha todas y cada una de sus palabras, ve el dolor que su rostro muestra, la decepción, la tristeza… y no dice nada. Baja la mirada notando como una lágrima vuelve a caer de sus ojos y, en ese mismo instante, siente que Julia se aparta de él aún más dolida y se levanta. Se va. Se aparta de él y de su vida, sabe que así será. Y en un momento él se levanta del suelo y agarra su antebrazo tirándola hacía él, viendo su rostro tan cerca que solo pudo sentirse peor por aquella situación, más culpable aún de su dolor.
#48834
24/12/2009 01:16
-Julia…
-¡Déjame Iván! – intenta apartarse - ¿Qué vas a decirme ahora eh? ¿Otra de tus bromitas?, para luego quedar bien y cuando pasa algo así ni acordarte de que existo…
-No espera… - vuelve a agarrarla con desesperación y traga un gran nudo – perdóname.
-¿Y por qué?, ¿Por qué debería perdonarte?
Iván se queda parado, sujetando aún su antebrazo e impidiendo que Julia se separe de él. Observa sus ojos cegados de lágrimas mirar los suyos, sus labios temblar, las mejillas rosadas y húmedas… y él, sin ser consciente de sus actos, la atrae hacia su cuerpo y devora su boca como tantas otras veces, saborea sus labios entre los suyos, haciéndolos casi propios sin importar la hora ni el lugar, suyos, siempre. Pero Julia se separa de él y vuelve a mirarle con dureza, un beso no le decía nada, el también lo sabía.
-Te quiero.
Fue un susurro, casi un aliento entremezclado con el suyo, un suspiro. Pero era su sentimiento, era ella, lo era todo.
Apoya su frente en la suya y, esta vez, casi con desesperación, sus bocas se buscan juntas. Percibe la sonrisa en sus labios, la misma que se forma en los de él, y ambos fueron buscándose mutuamente, como ese baile en el que solo ellos conocen los pasos a la perfección. Siente sus manos bajo el suéter, caricias excitantes que ahogan suspiros, manos desenfrenadas que de un solo tirón le sacan el jersey y provocan risas y miradas cómplices. Iván se acerca a ella. Puede oler su perfume, notar su calidez. Sus ojos se encuentran y sonríen. Ella alza las manos y las apoya a ambos lados de su rostro, le besa la comisura de los labios. Él la mira encantado, nunca había visto unos ojos tan bonitos, ni una piel tan aterciopelada, ni unos labios tan deseosos y suaves. Él le acaricia la mejilla y ella cierra los ojos, sintiendo una sutil caricia que decía entre acciones lo que antes dijo con palabras. Se inclina sobre ella ligeramente y busca sus labios, besándola entre brazos que protegían y aseguraban su amor y futuro.
Otro beso, ahora ambos sentados en el suelo ante el raso nocturno que se adentra por la ventana. Allí, con ella, se siente el dueño de todo, de ella… y así, dándole un beso más pausado y profundo introduce las manos bajo su camisón y lo desliza por su cuerpo. Y la tiene para él, esplendida belleza que nunca se cansaría de ver y tener, para poder observarla tanto como se le antojara, porque era suya. Sutilmente sus manos recorren la aterciopelada y suave piel que se estremecía bajo sus yemas, dibujando con cuidado y dulzura múltiples formas mientras ella cierra los ojos y siente esos sentimientos desbocados, los mismos que siente y percibe él en ese mismo instante. El uno para el otro. Sus labios se cierran y abren pasionalmente a un ritmo constante, sin despegarse, echándose de menos al coger aire. En un abrir y cerrar de ojos el botón de su pantalón se abre, y ayudado por las manos de ella estos van a parar lejos como el resto de su ropa. Se desean.
Besos sin tregua que les impiden respirar, que roban fuerzas, sabores, labios y palabras, que dan paso a las ansias y el deseo que experimentan. Un silencio roto por suspiros y poco a poco gemidos. Ella se encuentra sobre él, lentamente y con seguridad, comienza a moverse. Sus manos se aferran a sus muslos, su cintura. Sus labios se separan un solo instante y sus ojos se encuentran. Sonríen. Son felices, en ese instante, lo son. Ellos, apasionados adolescentes alejados de ruidos ajenos, sollozos lejanos y otros dolores. Siente su pelvis moverse segura y con fuerza, provocar que se adentre a lo más lejano. Sus manos recorren su cuerpo entre caricias excitantes y besos descontrolados. Y ambos, sin dejar de moverse, dejan explotar el deseo, la pasión y la intensidad que les persigue y les enloquece. En ese momento los gemidos y jadeos rompen el silencio de la noche y ellos siguen, no paran, se desean. Gotas de sudor van cayendo por su cuerpo, las respiraciones se entrecortan, las bocas se explotan, los movimientos siguen. Y su placer, el placer indescriptible de tenerse en ese instante, aparece de nuevo en ellos como tantas otras veces. Ella le besa con fuerza y los movimientos furiosos e intensos no persisten. En un instante abandona su beso, se miran, y llegan al final. Los dos, al mismo tiempo, en un último movimiento, dejan correr el deseo y sus cuerpos extasiados se mantienen juntos, aun jadeantes de intensidad y emoción.
Julia se abraza a él, le da un último beso y sonríe, y él… él embelesado por tal encuentro la rodea entre sus brazos y la mantiene así, acunando lo que tanto ansia y desea, como su objeto más preciado y querido. Y espera en silencio, escuchando y sintiendo su pecho sobre el suyo latir fuertemente. Quiere plasmar el momento, recordarlo para siempre…
-Julia – susurra entonces.
Levanta la cabeza de su hombro y le mira con ojos impregnados de felicidad.
-¿Qué?
-No me dejes nunca…
Ella parece conmovida ante sus palabras, sonríe, y sella la promesa con un dulce y cálido beso.
Me imagino asi su encuentro, espero que os guste :)
-¡Déjame Iván! – intenta apartarse - ¿Qué vas a decirme ahora eh? ¿Otra de tus bromitas?, para luego quedar bien y cuando pasa algo así ni acordarte de que existo…
-No espera… - vuelve a agarrarla con desesperación y traga un gran nudo – perdóname.
-¿Y por qué?, ¿Por qué debería perdonarte?
Iván se queda parado, sujetando aún su antebrazo e impidiendo que Julia se separe de él. Observa sus ojos cegados de lágrimas mirar los suyos, sus labios temblar, las mejillas rosadas y húmedas… y él, sin ser consciente de sus actos, la atrae hacia su cuerpo y devora su boca como tantas otras veces, saborea sus labios entre los suyos, haciéndolos casi propios sin importar la hora ni el lugar, suyos, siempre. Pero Julia se separa de él y vuelve a mirarle con dureza, un beso no le decía nada, el también lo sabía.
-Te quiero.
Fue un susurro, casi un aliento entremezclado con el suyo, un suspiro. Pero era su sentimiento, era ella, lo era todo.
Apoya su frente en la suya y, esta vez, casi con desesperación, sus bocas se buscan juntas. Percibe la sonrisa en sus labios, la misma que se forma en los de él, y ambos fueron buscándose mutuamente, como ese baile en el que solo ellos conocen los pasos a la perfección. Siente sus manos bajo el suéter, caricias excitantes que ahogan suspiros, manos desenfrenadas que de un solo tirón le sacan el jersey y provocan risas y miradas cómplices. Iván se acerca a ella. Puede oler su perfume, notar su calidez. Sus ojos se encuentran y sonríen. Ella alza las manos y las apoya a ambos lados de su rostro, le besa la comisura de los labios. Él la mira encantado, nunca había visto unos ojos tan bonitos, ni una piel tan aterciopelada, ni unos labios tan deseosos y suaves. Él le acaricia la mejilla y ella cierra los ojos, sintiendo una sutil caricia que decía entre acciones lo que antes dijo con palabras. Se inclina sobre ella ligeramente y busca sus labios, besándola entre brazos que protegían y aseguraban su amor y futuro.
Otro beso, ahora ambos sentados en el suelo ante el raso nocturno que se adentra por la ventana. Allí, con ella, se siente el dueño de todo, de ella… y así, dándole un beso más pausado y profundo introduce las manos bajo su camisón y lo desliza por su cuerpo. Y la tiene para él, esplendida belleza que nunca se cansaría de ver y tener, para poder observarla tanto como se le antojara, porque era suya. Sutilmente sus manos recorren la aterciopelada y suave piel que se estremecía bajo sus yemas, dibujando con cuidado y dulzura múltiples formas mientras ella cierra los ojos y siente esos sentimientos desbocados, los mismos que siente y percibe él en ese mismo instante. El uno para el otro. Sus labios se cierran y abren pasionalmente a un ritmo constante, sin despegarse, echándose de menos al coger aire. En un abrir y cerrar de ojos el botón de su pantalón se abre, y ayudado por las manos de ella estos van a parar lejos como el resto de su ropa. Se desean.
Besos sin tregua que les impiden respirar, que roban fuerzas, sabores, labios y palabras, que dan paso a las ansias y el deseo que experimentan. Un silencio roto por suspiros y poco a poco gemidos. Ella se encuentra sobre él, lentamente y con seguridad, comienza a moverse. Sus manos se aferran a sus muslos, su cintura. Sus labios se separan un solo instante y sus ojos se encuentran. Sonríen. Son felices, en ese instante, lo son. Ellos, apasionados adolescentes alejados de ruidos ajenos, sollozos lejanos y otros dolores. Siente su pelvis moverse segura y con fuerza, provocar que se adentre a lo más lejano. Sus manos recorren su cuerpo entre caricias excitantes y besos descontrolados. Y ambos, sin dejar de moverse, dejan explotar el deseo, la pasión y la intensidad que les persigue y les enloquece. En ese momento los gemidos y jadeos rompen el silencio de la noche y ellos siguen, no paran, se desean. Gotas de sudor van cayendo por su cuerpo, las respiraciones se entrecortan, las bocas se explotan, los movimientos siguen. Y su placer, el placer indescriptible de tenerse en ese instante, aparece de nuevo en ellos como tantas otras veces. Ella le besa con fuerza y los movimientos furiosos e intensos no persisten. En un instante abandona su beso, se miran, y llegan al final. Los dos, al mismo tiempo, en un último movimiento, dejan correr el deseo y sus cuerpos extasiados se mantienen juntos, aun jadeantes de intensidad y emoción.
Julia se abraza a él, le da un último beso y sonríe, y él… él embelesado por tal encuentro la rodea entre sus brazos y la mantiene así, acunando lo que tanto ansia y desea, como su objeto más preciado y querido. Y espera en silencio, escuchando y sintiendo su pecho sobre el suyo latir fuertemente. Quiere plasmar el momento, recordarlo para siempre…
-Julia – susurra entonces.
Levanta la cabeza de su hombro y le mira con ojos impregnados de felicidad.
-¿Qué?
-No me dejes nunca…
Ella parece conmovida ante sus palabras, sonríe, y sella la promesa con un dulce y cálido beso.
Me imagino asi su encuentro, espero que os guste :)
#48835
24/12/2009 01:17
yo no me acordaba de lo mal k la trataba siempre, esk hasta k no vi k se liaron no les hacia mucho caso la verdad. Pero bueno del amor al odio y viceversa hay un paso no? sino mirad a marcos-amelia-carol jaja
#48836
24/12/2009 01:26
OLE, OLE Y OLE!!! ES ESTUPENDO!! ME ENCANTA!! Estais hechas unas artistas todas, joder, me he quedado alucinada. Eso lo has mirado de algún sitio, esk no se como se os pueden salir esas palabras!! genial
#48837
24/12/2009 01:35
Muchisimas Gracias Helena!! :)
Pues si, al principio Iván se sobraba muchisimo en los comentarios, pero ya sabemos que los que se pelean se desean jejeje!
Yo me voy a ir a dormir, a ver si mañana con suerte tenemos algo nuevo! ^^
Y feliz navidad a tod@s!! :)
Pues si, al principio Iván se sobraba muchisimo en los comentarios, pero ya sabemos que los que se pelean se desean jejeje!
Yo me voy a ir a dormir, a ver si mañana con suerte tenemos algo nuevo! ^^
Y feliz navidad a tod@s!! :)
#48838
24/12/2009 01:37
Pero que bonito Bequi.....eres una super escritora...me ha encantado de verdad!!!!!!!!!!!!!!!
Joooooooooo yo quiero un encuentro asíiiiiiiii con escenón en toda regla sí señor,este muchísimo mejor que el de la sala de esgrima.....de verdad deberías meterte a guionista..artistaza!!!!
Joooooooooo yo quiero un encuentro asíiiiiiiii con escenón en toda regla sí señor,este muchísimo mejor que el de la sala de esgrima.....de verdad deberías meterte a guionista..artistaza!!!!
#48839
24/12/2009 01:42
Buenas noches!!! Hago también un llamamiento a Adriana para ver si se anima a continuar su relato, sobre ivan-rubén-juliss.
#48840
24/12/2009 01:44
Yo también me voy a dormir buenas noches julivan!! si a ver si cuando pueda Adriana lo termina y al resto que estan escribieno también no sé si Carla y Rosa dijeron que estaban haciendo un relato.