Julia e Iván; SE ACABÓ, nuestros niños se van a viajar por el mundo, esperemos que se lo pasen ¡muy bien!
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02/01/2009 18:31
AUTÉNTICO E IRREMPLAZABLE
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#37561
17/07/2009 18:05
Buenas tardes, mis julivanes geniales!
Becky me tienes esta noche acá como un clavo..quiero ese capi , ni Sawyer ni ná fíjate lo que te digo ja ja ;)
El dbt continua hoy ¿ verdad?..pues aunque sea del bando B, doy la razón a Sergi en que en la escena en que J le cuenta a I lo de Valentina no estuvo acertada y que el olvídame a Iván le dolió mucho.
Porque ella se lo dice, pero como buena mujer, piensa él irá a buscarla luego y que ocurre, se pasa la noche sola ( todos estan en los pasadizos ) y parte de la mañana, y vuelve a sentirse , sola, triste y estúpida. Los 2 están enfadados y cuando se encuentran en la Laguna, los dos trenes chocan, antes en la habitación ella ha dicho alguien quiere palomitas, mirandolo a él, él tb la mira, pero no le dice nada porque esa conversación es de los 2. Luego en la Laguna, la ataca porque el paga fantas sigue por ahí, pero sólos y remojados, le dice en un tono bastante neutro ¿ no crees que esto ya está pasando de castaño oscuro?
Aisssssssss el orgullo en esta pareja existe por ambas partes.
Becky me tienes esta noche acá como un clavo..quiero ese capi , ni Sawyer ni ná fíjate lo que te digo ja ja ;)
El dbt continua hoy ¿ verdad?..pues aunque sea del bando B, doy la razón a Sergi en que en la escena en que J le cuenta a I lo de Valentina no estuvo acertada y que el olvídame a Iván le dolió mucho.
Porque ella se lo dice, pero como buena mujer, piensa él irá a buscarla luego y que ocurre, se pasa la noche sola ( todos estan en los pasadizos ) y parte de la mañana, y vuelve a sentirse , sola, triste y estúpida. Los 2 están enfadados y cuando se encuentran en la Laguna, los dos trenes chocan, antes en la habitación ella ha dicho alguien quiere palomitas, mirandolo a él, él tb la mira, pero no le dice nada porque esa conversación es de los 2. Luego en la Laguna, la ataca porque el paga fantas sigue por ahí, pero sólos y remojados, le dice en un tono bastante neutro ¿ no crees que esto ya está pasando de castaño oscuro?
Aisssssssss el orgullo en esta pareja existe por ambas partes.
#37562
17/07/2009 18:14
Mom, gracias por el video !
Pero que es eso de Héctor, Marcos, Carol, Vicky, Iván..... y no dicen el nombre de Júlia,
Y Júlia quéeeeeeeeeee je je suerte que de ella salen 2 o hasta 3 fotogramas, porque sino ja ja..estos de Antena 3 se iban a enterar...:O
Pero que es eso de Héctor, Marcos, Carol, Vicky, Iván..... y no dicen el nombre de Júlia,
Y Júlia quéeeeeeeeeee je je suerte que de ella salen 2 o hasta 3 fotogramas, porque sino ja ja..estos de Antena 3 se iban a enterar...:O
#37563
17/07/2009 18:27
Hola!!
Mom,gracias por el video,que cabron el de anrena 3 que no ha dicho Julia,pero,como dice Eva,al menos han salido fotogramas suyos.
Adri,me encanta tu relato!!de verdad,cada dia odio mas a Noiret.
He tenido un repentino cambio de opinion,antes estaba en el bando A y ahora me paso al B.
Bequi,que ganas de leer tu relato!!
Mom,gracias por el video,que cabron el de anrena 3 que no ha dicho Julia,pero,como dice Eva,al menos han salido fotogramas suyos.
Adri,me encanta tu relato!!de verdad,cada dia odio mas a Noiret.
He tenido un repentino cambio de opinion,antes estaba en el bando A y ahora me paso al B.
Bequi,que ganas de leer tu relato!!
#37564
17/07/2009 18:43
Aquí teneis el último capítulo de mi historia, me falta el épilogo que epero subir pronto, espero que os guste.. como podeis imaginar, sigue en mi linea :)
--- EL INTERNADO: nueve años después ---
CAPÍTULO 27:
Carol observo desde el bar como su mejor amiga se marchaba con prisas. Se dio cuenta de que había vivido una mentira construida por si misma mucho tiempo. Que no tenia nada que perder pero que quería salir adelante. Tenía una vida, se tenía a así misma y no conseguiría destrozarse como estaba viendo hacer a Vicky. Se tomo la copa que tenia entre manos de un trago amargo e intentando no fijarse de nuevo en las parejas, en las familias o en la felicidad que personas inocentes mostraban, ella se levanto de aquella butaca decidida a salir adelante. Pero esas fuerzas que se daba, esa seguridad que intentaba mantener… fue rota en mil pedazos cuando un fuerte dolor embargo su estomago y mientras se llevaba una mano a su abdomen, comprobó con infinito dolor lo que estaba ocurriéndole. Un aborto.
…
Escuchó un ruido hueco y se quedo quieto, expectante. Bajo la mirada, notando las lágrimas mojar sus mejillas mientras fijaba la vista en el agua de la bañera. Estaba helada, pero apenas le importaba. Sus movimientos eran simples y monótonos, no pensaba. Casi ido, como en una leve nube que le separaba de lo que era su realidad en aquellos instantes, volvió a escuchar un ruido, pero a este le siguieron varios.
Iván se asusto. Se irguió al instante, con el corazón en un puño. Abatido y destrozado notaba como todos sus movimientos estaban entumecidos, como su cabeza tardo en reaccionar… hasta caer en la cuenta de que él había subido para destrozarse solo, por no querer hacerlo delante de Julia… y que ella se había quedado sola en el salón de aquel piso. Se llevo una mano a la boca, angustiado, y sintiendo su corazón palpitar con una fuerza sorprendente, quizá provocada por el disgusto, el miedo, o la angustia… salio de aquel pequeño cubículo que conformaba el baño y se dirigió con pasos firmes hacia abajo. Pero justo en el instante en que bajo el primer escalón, escucho la puerta de la casa cerrarse con un portazo y a él se le corto la respiración. Joder, ¿Qué coño había hecho?
-¿Julia? – pregunto en vano.
No recibió respuesta, sabia que no iba a recibirla. Respirando entrecortadamente, bajó las escaleras con rapidez, viendo entonces ante él una escena devastadora. Había libros por el suelo, cristales rotos, fotografías… Iván se quedo helado, notando una grave opresión en su pecho y un enorme miedo, unido al dolor que sentía, nublarle los sentidos. Todo se desmoronaba. Tuvo que pararse un instante y tomar aire. Se sintió un inútil, un imbecil… tenía un dolor tan grande, una sensación que nunca pensó que sentiría. Apenas podía creerlo, hacia unos meses un hijo había aparecido en su vida, y tras sopesarlo mucho, tras graves dudas y miedos, había querido unirle a su día a día, a la rutina que les perseguía, la misma que desde hacia meses adoraba. Quererle y cuidarle. Comportarse como un padre o al menos intentar hacerlo. Pero esa jodida enfermedad se lo había arrebatado. A él y a Julia les habían quitado esa dulce sonrisa que veían todos los días, esa suave risa que te hacia sonreír solo con escucharla. Las palabras picaras y soñolientas de un crío. El saber que solo con llamarle podías hacerle feliz. Porque Miguel nunca había pedido nada, solo había deseado estar con ellos. Y ese sueño se había roto en mil pedazos, para todos. Porque ese fatídico día su hijo se había muerto. Esa enfermedad que le apagaba cada día, que le sumía en la tristeza y la debilidad, había acabado por destrozarle. Y con él también habían caído sus padres. Porque Iván no sabia que hacer, que decir, como comportarse o como siquiera llorar. Porque justo cuando se había hecho a la idea de que Miguel era hijo suyo, cuando había querido tenerle a su lado, como una familia, cada día… él se había ido. Se había ido para siempre. Y en él se había instalado una sensación de vacío tan angustiante que ni siquiera sabia que hacer a continuación. Solo podía pensar en Julia. En el dolor que ella debería estar sintiendo y en lo estupido que había sido al dejarla cinco minutos sola. Abatido se paso las manos por la cabeza mientras en su mente se acomodaban miles de ideas… y ninguna de ellas era buena.
Se movió inquieto en el salón, parándose en las fotos rotas y caídas de las paredes. En miles de recuerdos hechos trizas. En cientos de imágenes destrozadas que le recordaban lo que se había perdido durante nueve años y lo que ya nunca tendría en su vida. Y dolía. Como dolía. El simple hecho de respirar… ¿Cómo hacer ahora para seguir adelante?, ¿para acomodarse a una vida sin su hijo?... simplemente no podía. Sin darse cuenta, lloraba con fuerza, destrozado. Y un gran trueno rompió en el exterior, la lluvia bañaba la cristalera y él se asusto. Se asusto mucho porque lo único que le quedaba era Julia. Y ella no estaba. Porque no sabia que seria capaz de hacer en ese instante o donde podría haber ido… porque sentía que aun no había llegado a conocerla del todo. Pero le dio igual, no le importo la lluvia, la tormenta, el viento o el frío… solo le importaba como podría estar ella, si estaba bien… y salio de aquel apartamento que un día tantos sueños le llego a dar. En su busca.
…
-Mírame – pidió con suavidad.
Amelia se removió bajo sus brazos y giro la cabeza, observando a Marcos con dulzura sonrío.
-estas preciosa – se rió él.
Ella se acurruco entre sus brazos, notando el corazón palpitante de él junto a su pecho. Su suave aliento acomodándose en su nuca y las caricias que él le daba.
-te quiero.
Lo dijo en un susurro. Con temor y miedo se abrazo a él. Sabía que esos pequeños momentos, esos simples instantes no durarían siempre. Pero ella estaba cansada, y en ese instante solo necesitaba tenerle a él cerca. Su ayuda, su apoyo, su amor.
-Marcos….
-no… no digas nada, estoy aquí… siempre estaré.
Supo que él lloraba por el miedo a perderla, y se abrazo a él entre las sabanas, apoyando la cabeza en su pecho mientras escuchaba los latidos de su corazón. Eso le tranquilizaba, le daba fuerzas. Las mismas que poco a poco, consumía su enfermedad.
-yo también te quiero.
…
Llovía con fuerza, pero apenas sentía ese frío en su piel. Sabia donde estaba y en poco llegaría a ella. Angustiado se paro un instante necesitando coger aire, escucho a lo lejos los truenos rugir y la lluvia mezclarse con sus lágrimas, pero de nuevo, no importaba. Con paso rápido por fin llegó al parque que buscaba. Las calles permanecían desiertas y a él se le encogió el corazón… ¿y si ella no estaba allí? se llevo una mano a la boca angustiado mientras miraba torpemente su alrededor. La calle desierta, el semáforo en verde y las copas de los árboles chocar con furia. Se estremeció. En ese mismo instante, sintió miedo. Sintió un miedo inmenso de no poder soportar más ese dolor y de destrozarse por completo. Pero se aferraba a algo a lo que sostenerse, algo que le daba fuerzas para mantenerse entero unos instantes y no decaer… debía ser fuerte, aunque fuese levemente, por Julia.
--- EL INTERNADO: nueve años después ---
CAPÍTULO 27:
Carol observo desde el bar como su mejor amiga se marchaba con prisas. Se dio cuenta de que había vivido una mentira construida por si misma mucho tiempo. Que no tenia nada que perder pero que quería salir adelante. Tenía una vida, se tenía a así misma y no conseguiría destrozarse como estaba viendo hacer a Vicky. Se tomo la copa que tenia entre manos de un trago amargo e intentando no fijarse de nuevo en las parejas, en las familias o en la felicidad que personas inocentes mostraban, ella se levanto de aquella butaca decidida a salir adelante. Pero esas fuerzas que se daba, esa seguridad que intentaba mantener… fue rota en mil pedazos cuando un fuerte dolor embargo su estomago y mientras se llevaba una mano a su abdomen, comprobó con infinito dolor lo que estaba ocurriéndole. Un aborto.
…
Escuchó un ruido hueco y se quedo quieto, expectante. Bajo la mirada, notando las lágrimas mojar sus mejillas mientras fijaba la vista en el agua de la bañera. Estaba helada, pero apenas le importaba. Sus movimientos eran simples y monótonos, no pensaba. Casi ido, como en una leve nube que le separaba de lo que era su realidad en aquellos instantes, volvió a escuchar un ruido, pero a este le siguieron varios.
Iván se asusto. Se irguió al instante, con el corazón en un puño. Abatido y destrozado notaba como todos sus movimientos estaban entumecidos, como su cabeza tardo en reaccionar… hasta caer en la cuenta de que él había subido para destrozarse solo, por no querer hacerlo delante de Julia… y que ella se había quedado sola en el salón de aquel piso. Se llevo una mano a la boca, angustiado, y sintiendo su corazón palpitar con una fuerza sorprendente, quizá provocada por el disgusto, el miedo, o la angustia… salio de aquel pequeño cubículo que conformaba el baño y se dirigió con pasos firmes hacia abajo. Pero justo en el instante en que bajo el primer escalón, escucho la puerta de la casa cerrarse con un portazo y a él se le corto la respiración. Joder, ¿Qué coño había hecho?
-¿Julia? – pregunto en vano.
No recibió respuesta, sabia que no iba a recibirla. Respirando entrecortadamente, bajó las escaleras con rapidez, viendo entonces ante él una escena devastadora. Había libros por el suelo, cristales rotos, fotografías… Iván se quedo helado, notando una grave opresión en su pecho y un enorme miedo, unido al dolor que sentía, nublarle los sentidos. Todo se desmoronaba. Tuvo que pararse un instante y tomar aire. Se sintió un inútil, un imbecil… tenía un dolor tan grande, una sensación que nunca pensó que sentiría. Apenas podía creerlo, hacia unos meses un hijo había aparecido en su vida, y tras sopesarlo mucho, tras graves dudas y miedos, había querido unirle a su día a día, a la rutina que les perseguía, la misma que desde hacia meses adoraba. Quererle y cuidarle. Comportarse como un padre o al menos intentar hacerlo. Pero esa jodida enfermedad se lo había arrebatado. A él y a Julia les habían quitado esa dulce sonrisa que veían todos los días, esa suave risa que te hacia sonreír solo con escucharla. Las palabras picaras y soñolientas de un crío. El saber que solo con llamarle podías hacerle feliz. Porque Miguel nunca había pedido nada, solo había deseado estar con ellos. Y ese sueño se había roto en mil pedazos, para todos. Porque ese fatídico día su hijo se había muerto. Esa enfermedad que le apagaba cada día, que le sumía en la tristeza y la debilidad, había acabado por destrozarle. Y con él también habían caído sus padres. Porque Iván no sabia que hacer, que decir, como comportarse o como siquiera llorar. Porque justo cuando se había hecho a la idea de que Miguel era hijo suyo, cuando había querido tenerle a su lado, como una familia, cada día… él se había ido. Se había ido para siempre. Y en él se había instalado una sensación de vacío tan angustiante que ni siquiera sabia que hacer a continuación. Solo podía pensar en Julia. En el dolor que ella debería estar sintiendo y en lo estupido que había sido al dejarla cinco minutos sola. Abatido se paso las manos por la cabeza mientras en su mente se acomodaban miles de ideas… y ninguna de ellas era buena.
Se movió inquieto en el salón, parándose en las fotos rotas y caídas de las paredes. En miles de recuerdos hechos trizas. En cientos de imágenes destrozadas que le recordaban lo que se había perdido durante nueve años y lo que ya nunca tendría en su vida. Y dolía. Como dolía. El simple hecho de respirar… ¿Cómo hacer ahora para seguir adelante?, ¿para acomodarse a una vida sin su hijo?... simplemente no podía. Sin darse cuenta, lloraba con fuerza, destrozado. Y un gran trueno rompió en el exterior, la lluvia bañaba la cristalera y él se asusto. Se asusto mucho porque lo único que le quedaba era Julia. Y ella no estaba. Porque no sabia que seria capaz de hacer en ese instante o donde podría haber ido… porque sentía que aun no había llegado a conocerla del todo. Pero le dio igual, no le importo la lluvia, la tormenta, el viento o el frío… solo le importaba como podría estar ella, si estaba bien… y salio de aquel apartamento que un día tantos sueños le llego a dar. En su busca.
…
-Mírame – pidió con suavidad.
Amelia se removió bajo sus brazos y giro la cabeza, observando a Marcos con dulzura sonrío.
-estas preciosa – se rió él.
Ella se acurruco entre sus brazos, notando el corazón palpitante de él junto a su pecho. Su suave aliento acomodándose en su nuca y las caricias que él le daba.
-te quiero.
Lo dijo en un susurro. Con temor y miedo se abrazo a él. Sabía que esos pequeños momentos, esos simples instantes no durarían siempre. Pero ella estaba cansada, y en ese instante solo necesitaba tenerle a él cerca. Su ayuda, su apoyo, su amor.
-Marcos….
-no… no digas nada, estoy aquí… siempre estaré.
Supo que él lloraba por el miedo a perderla, y se abrazo a él entre las sabanas, apoyando la cabeza en su pecho mientras escuchaba los latidos de su corazón. Eso le tranquilizaba, le daba fuerzas. Las mismas que poco a poco, consumía su enfermedad.
-yo también te quiero.
…
Llovía con fuerza, pero apenas sentía ese frío en su piel. Sabia donde estaba y en poco llegaría a ella. Angustiado se paro un instante necesitando coger aire, escucho a lo lejos los truenos rugir y la lluvia mezclarse con sus lágrimas, pero de nuevo, no importaba. Con paso rápido por fin llegó al parque que buscaba. Las calles permanecían desiertas y a él se le encogió el corazón… ¿y si ella no estaba allí? se llevo una mano a la boca angustiado mientras miraba torpemente su alrededor. La calle desierta, el semáforo en verde y las copas de los árboles chocar con furia. Se estremeció. En ese mismo instante, sintió miedo. Sintió un miedo inmenso de no poder soportar más ese dolor y de destrozarse por completo. Pero se aferraba a algo a lo que sostenerse, algo que le daba fuerzas para mantenerse entero unos instantes y no decaer… debía ser fuerte, aunque fuese levemente, por Julia.
#37565
17/07/2009 18:45
Parado en medio de la calle, escuchó un rugido lejano de un coche y mientras giraba la cabeza despacio, se fijo en los columpios en el otro extremo del parque. Se fijo en una figura lejana, sentada en un columpio, encogida sobre si misma mientras la furiosa tormenta rompía sobre ellos. Supo que era Julia. Sonrío hacia él entre lágrimas, aliviado por verla, por encontrarla… y sin pensarlo dos veces corrió hacia ella. Como si le fuera la vida en ello se acerco a Julia mientras poco a poco dejaba que su cuerpo sintiese… y sintió un afligido dolor en él, un vacío enorme… un frío estremecedor nublarle mientras las lagrimas bañaban su rostro. Pero justo cuando estaba a escasos metros de ella, se paro en seco. La miro respirando entrecortadamente y la observo en silencio, con ternura. Se balanceaba hacia adelante y atrás, como si de una dulce niña se tratase, su cabeza permanecía gacha y sus manos sujetaban lo que supuso que seria una chaquetita de Miguel.
Ella no se dio cuenta de su presencia. Y él la miro callado, expectante y temeroso de que con una palabra pudiera hacerla más daño. Odiándose por sentir que esa situación le sobrepasaba, por no poder cuidarla y decirle que todo pasaría, que todo mejoraría… porque sabia que no seria así. Sabía que todo se desmoronaba, que todo se destrozaba y destruía ante él. Que su vida nunca seria la misma ni intentándolo. Porque todo, absolutamente todo, se acababa. Y mientras sentía el miedo en él, dio un paso en falso hacia el tembloroso cuerpo que permanecía en el columpio, mirándola angustiado tuvo que tragar antes de siquiera decir su nombre.
-Julia…
Espero paciente, expectante, su sola mirada. Un gesto que le devolviera a la realidad, que le dijese que Julia estaba bien dentro de lo que cabía. Porque estaba tan asustado…
-Ju… Julia – repitió casi en un susurro, dando un paso hacia ella.
Y entonces, haciendo caso a sus deseos, ella levanto la mirada a sus ojos, afligida. Ambos se miraron, ambos lloraban. Y a Iván se le encogió el corazón viéndola así. Había pasado una vida de mierda, era un desgraciado, si, lo era… pero aquello… no, aquello no era justo para ninguno. Perder un hijo era como perder una parte de si mismo. Y en ese instante, ver el rostro desolado y cansado de Julia, ver su mirada vacía y sus gestos inconscientes… le destrozaba por dentro. Por completo.
-¿sabes? – empezó ella, con suavidad – aquí venia con Miguel, cuando salía del cole…
Iván trago tembloroso sin ser capaz de hablar. Quería hacerlo ella. Supo que lo que decía era cierto, en ocasiones él también había llevado allí a Miguel… y mirara donde mirara, le veía a él.
-me daba miedo que jugara con la pelota… y le cuidaba mucho. Pero no fue suficiente… nunca fue suficiente…
Julia se callo un instante, fijando su mirada perdida en el tobogán del parque mientras una triste sonrisa aparecía en sus labios, mientras sus manos temblaban cogiendo mejor la chaqueta del pequeño.
- pero una vez se cayó ahí – señaló una parte del parque – y… y se hizo una herida en la rodilla… tuve que comprarle una bolsa entera de caramelos para que se tranquilizase – sonrío Julia, melancólica – era un niño muy listo…
Iván la observo en silencio, llorando con fuerza no supo que decir. Pero escucharla le destrozaba… dio un paso de nuevo hacia ella, pero Julia siguió hablando, mientras él simplemente la observaba deseando mitigar su dolor, como fuese.
-todos… - continuo Julia entre lagrimas – todos los días intentaba salir del trabajo antes porque sentía que perderme una sola sonrisa suya ya era mucho… - alzo la vista a Iván – tu te perdiste ocho años de su vida…
-Julia… vamos… vámonos de aquí… - susurro Iván, dando un paso hacia ella, queriendo abrazarla con todas sus fuerzas, acariciar su rostro o cualquier cosa que pudiese ayudarla.
Pero Julia no le escucho, comenzó a derrumbarse. A desgarrarse mientras el temblor seguía en su cuerpo y mientras las lágrimas caían con mayor fuerza. Al compás de las de Iván, quien afligido se había agachado junto a ella, en un intento de que ella viese que le tenia cerca.
-no… no es justo… - susurro entre lagrimas, antes de mirarle – yo le cuide… ¡FUI YO! Yo he estado sola con él toda su vida… y se… se ha muerto… y no va a volver… y nunca más le comprare su helado de chocolate, o mirare con él los dibujos o jugare con él a la pelota… porque… porque yo ya no tengo a mi hijo… - le afirmo afligida – yo… ya no soy madre…
Paró un instante e Iván observo angustiado como Julia miraba todo demasiado nerviosa, como su voz temblorosa estaba más que afectada y como sus manos aferraban con una extrema fuerza la chaqueta del niño. Y él la miro abatido, sin saber que podía hacer en ese instante.
- ¿es que no fue suficiente sufrir todos los días por no perderle?... – grito entre lagrimas, destrozada - ¿Qué no he hecho bien? ¡DIME!... le… le he sacado adelante sola… sola… y no es justo… no es justo que no le tenga conmigo, no es justo que nunca más pueda tocarle, abrazarle… sentir el dulce olor de la piel de mi hijo… de un niño… - Julia bajo la cabeza, envuelta en lagrimas – era un niño muy bueno… era diferente… era Miguel…
Iván no lo soportó más y alzo su mano con cautela, acariciando suavemente la mejilla de Julia mientras ella se estremecía al tacto.
-no… no es culpa tuya Julia… - le dijo con firmeza, entre lagrimas.
Pero ella negó con la cabeza y se aparto de su lado, levantándose del columpio antiguo, alejándose de él unos pasos mientras miraba todo entre temblores y lágrimas.
-No… no… déjame… no te acerques…
Iván se levanto y la miro afligido, pasándose una mano por la boca intento de nuevo acercarse a Julia, pero ella permanecía esquiva y eso a él le destrozaba aun más.
-¿Sabes? – dijo entonces, mirándole dulcemente – te… te pareces mucho a él… en el carácter a veces… y en la carita… es… es normal… eres su padre… siempre me recordó a ti cuando no estabas… - le sonrío con tristeza – pero ahora es él quien no esta… y yo no quiero recordarle cuando te mire…
-¿Qué… que quieres decir? – preguntó Iván confuso, mirándola abatido.
-Yo… yo lo siento Iván…
No pudo seguir, se le quebró la voz y él se asusto… se asusto mucho y angustiado se acerco a ella, cogiéndole la carita entre sus manos, acariciando la suavidad de su piel y buscando esos ojos verdes.
Ella no se dio cuenta de su presencia. Y él la miro callado, expectante y temeroso de que con una palabra pudiera hacerla más daño. Odiándose por sentir que esa situación le sobrepasaba, por no poder cuidarla y decirle que todo pasaría, que todo mejoraría… porque sabia que no seria así. Sabía que todo se desmoronaba, que todo se destrozaba y destruía ante él. Que su vida nunca seria la misma ni intentándolo. Porque todo, absolutamente todo, se acababa. Y mientras sentía el miedo en él, dio un paso en falso hacia el tembloroso cuerpo que permanecía en el columpio, mirándola angustiado tuvo que tragar antes de siquiera decir su nombre.
-Julia…
Espero paciente, expectante, su sola mirada. Un gesto que le devolviera a la realidad, que le dijese que Julia estaba bien dentro de lo que cabía. Porque estaba tan asustado…
-Ju… Julia – repitió casi en un susurro, dando un paso hacia ella.
Y entonces, haciendo caso a sus deseos, ella levanto la mirada a sus ojos, afligida. Ambos se miraron, ambos lloraban. Y a Iván se le encogió el corazón viéndola así. Había pasado una vida de mierda, era un desgraciado, si, lo era… pero aquello… no, aquello no era justo para ninguno. Perder un hijo era como perder una parte de si mismo. Y en ese instante, ver el rostro desolado y cansado de Julia, ver su mirada vacía y sus gestos inconscientes… le destrozaba por dentro. Por completo.
-¿sabes? – empezó ella, con suavidad – aquí venia con Miguel, cuando salía del cole…
Iván trago tembloroso sin ser capaz de hablar. Quería hacerlo ella. Supo que lo que decía era cierto, en ocasiones él también había llevado allí a Miguel… y mirara donde mirara, le veía a él.
-me daba miedo que jugara con la pelota… y le cuidaba mucho. Pero no fue suficiente… nunca fue suficiente…
Julia se callo un instante, fijando su mirada perdida en el tobogán del parque mientras una triste sonrisa aparecía en sus labios, mientras sus manos temblaban cogiendo mejor la chaqueta del pequeño.
- pero una vez se cayó ahí – señaló una parte del parque – y… y se hizo una herida en la rodilla… tuve que comprarle una bolsa entera de caramelos para que se tranquilizase – sonrío Julia, melancólica – era un niño muy listo…
Iván la observo en silencio, llorando con fuerza no supo que decir. Pero escucharla le destrozaba… dio un paso de nuevo hacia ella, pero Julia siguió hablando, mientras él simplemente la observaba deseando mitigar su dolor, como fuese.
-todos… - continuo Julia entre lagrimas – todos los días intentaba salir del trabajo antes porque sentía que perderme una sola sonrisa suya ya era mucho… - alzo la vista a Iván – tu te perdiste ocho años de su vida…
-Julia… vamos… vámonos de aquí… - susurro Iván, dando un paso hacia ella, queriendo abrazarla con todas sus fuerzas, acariciar su rostro o cualquier cosa que pudiese ayudarla.
Pero Julia no le escucho, comenzó a derrumbarse. A desgarrarse mientras el temblor seguía en su cuerpo y mientras las lágrimas caían con mayor fuerza. Al compás de las de Iván, quien afligido se había agachado junto a ella, en un intento de que ella viese que le tenia cerca.
-no… no es justo… - susurro entre lagrimas, antes de mirarle – yo le cuide… ¡FUI YO! Yo he estado sola con él toda su vida… y se… se ha muerto… y no va a volver… y nunca más le comprare su helado de chocolate, o mirare con él los dibujos o jugare con él a la pelota… porque… porque yo ya no tengo a mi hijo… - le afirmo afligida – yo… ya no soy madre…
Paró un instante e Iván observo angustiado como Julia miraba todo demasiado nerviosa, como su voz temblorosa estaba más que afectada y como sus manos aferraban con una extrema fuerza la chaqueta del niño. Y él la miro abatido, sin saber que podía hacer en ese instante.
- ¿es que no fue suficiente sufrir todos los días por no perderle?... – grito entre lagrimas, destrozada - ¿Qué no he hecho bien? ¡DIME!... le… le he sacado adelante sola… sola… y no es justo… no es justo que no le tenga conmigo, no es justo que nunca más pueda tocarle, abrazarle… sentir el dulce olor de la piel de mi hijo… de un niño… - Julia bajo la cabeza, envuelta en lagrimas – era un niño muy bueno… era diferente… era Miguel…
Iván no lo soportó más y alzo su mano con cautela, acariciando suavemente la mejilla de Julia mientras ella se estremecía al tacto.
-no… no es culpa tuya Julia… - le dijo con firmeza, entre lagrimas.
Pero ella negó con la cabeza y se aparto de su lado, levantándose del columpio antiguo, alejándose de él unos pasos mientras miraba todo entre temblores y lágrimas.
-No… no… déjame… no te acerques…
Iván se levanto y la miro afligido, pasándose una mano por la boca intento de nuevo acercarse a Julia, pero ella permanecía esquiva y eso a él le destrozaba aun más.
-¿Sabes? – dijo entonces, mirándole dulcemente – te… te pareces mucho a él… en el carácter a veces… y en la carita… es… es normal… eres su padre… siempre me recordó a ti cuando no estabas… - le sonrío con tristeza – pero ahora es él quien no esta… y yo no quiero recordarle cuando te mire…
-¿Qué… que quieres decir? – preguntó Iván confuso, mirándola abatido.
-Yo… yo lo siento Iván…
No pudo seguir, se le quebró la voz y él se asusto… se asusto mucho y angustiado se acerco a ella, cogiéndole la carita entre sus manos, acariciando la suavidad de su piel y buscando esos ojos verdes.
#37566
17/07/2009 18:46
-lo... lo siento… - volvió a decir Julia, acariciando sus manos mientras le miraba – no… no puedo verte a ti sin verle a él… no puedo…
-pero… - repuso él angustiado – si… si él te recordaba a mi… ¿co… como lo soportabas?...
Julia le miro a los ojos un instante, con ternura, mientras las incesantes lágrimas caían de ellos, dolorosas.
-porque yo no quería olvidarte… - susurró.
-Julia… - la nombró, notando un grabe nudo en él – por favor…
Ella simplemente le sonrió de medio lado, con tristeza… antes de acercare despacio a sus labios y besarlos con delicadeza.
-te querré siempre – susurró suavemente.
Iván la observo en silencio. No podía hacer nada, en cierta manera sabia que tampoco debía. Ella necesitaba espacio. Y él debía dárselo.
Poco a poco, noto como sus sentidos volvían a él y confuso observaba los ojos de Julia, como sus silenciosas lágrimas se juntaban con las gotas que caían sin tregua. Él observo sus labios temblorosos, su mirada perdida y vacía, su expresión cansada y abatida. Y despacio alargo su mano y acarició tenuemente ese rostro, acarició con suavidad e infinita ternura sus facciones, sus parpados, su mejilla… y mientras la miraba entumecido y tembloroso, un fuerte trueno rompió en sus cabezas, y ellos simplemente volvieron a mirarse. Iván la miro intensamente, con un horrible miedo de no volver a ver su cara nunca más, de no poder volver a perderse en sus ojos o a acariciar su piel. De no poder siquiera escuchar su suave risa. De no poder nunca demostrarla lo mucho que la quería.
La lluvia comenzó a caer con mayor fuerza si cabía. Sus cuerpos temblaban y el viento resonaba en aquel parque vacío, donde el único sonido eran sus respiraciones entrecortadas, el llanto mitigado y los leves silbidos del viento rozar las hojas de los árboles. Las tenues luces de las farolas de aquel lugar parpadeaban titubeantes y ambos comenzaron a sentir el frío adentrándose en su piel, nublarles los sentidos.
- llueve… - susurró Julia, dándose cuenta mientras alzaba una mano al cielo y se empapaba de lluvia.
Iván lloró en silencio y asintió mientras miraba sus gestos. Noto su corazón casi pararse y su cuerpo totalmente entumecido, dolorido. Sus parpados, pesados, bajaron un momento mientras las dolorosas lágrimas caían por ellos en silencio… y deseó que todo fuera mentira, un mal sueño, una pesadilla. Deseó despertarse en ese momento en su cama, sintiendo el cuerpo de Julia a su lado, la luz adentrándose por las cortinas mientra su hijo de ocho años dormía placidamente en la habitación de al lado. Se destrozó. Todo había acabado, no encontraba sentido a nada… pero no se arrepentía. Sabía que si un día él no se hubiese acercado a Julia, que si él hubiese decidido seguir con su materialista vida en esos instantes no sentiría ese dolor tan angustiante. Pero no se arrepentía. Porque los pocos, pero intensos momentos vividos junto a Julia durante ese tiempo, junto a su hijo mientras vivía, merecían la pena. Todos y cada uno de ellos eran un regalo del que nunca podría deshacerse. Porque fue feliz.
-espera… - susurró, cogiendo suavemente la mano de ella antes de que se fuese - te… te quiero… y dentro de unos años volveremos a encontrarnos… - sonrió con tristeza - y entonces… nunca podrás separarme de tu lado…
Silencio. Espacio. Miradas. Ella le regalo una leve sonrisa y despacio retrocedió un paso mientras sus manos se acariciaban por última vez. Una leve despedida. Un adiós.
No supo cuanto tiempo había pasado, no supo cuanto tiempo llevaba en aquel parque temblando y llorando bajo la lluvia. Pero le dio igual. Apoyado en un columpio del parque observo el cuerpo de Julia alejándose de allí. De su lado. Observo destrozado como todo su mundo se había acabado.
-te quiero – susurró hacia si mismo, viendo como esa mujer que siempre había querido, que un día le enamoro y le arrebato el corazón, volvía a irse de su vida. Volvía a desparecer ante él.
-pero… - repuso él angustiado – si… si él te recordaba a mi… ¿co… como lo soportabas?...
Julia le miro a los ojos un instante, con ternura, mientras las incesantes lágrimas caían de ellos, dolorosas.
-porque yo no quería olvidarte… - susurró.
-Julia… - la nombró, notando un grabe nudo en él – por favor…
Ella simplemente le sonrió de medio lado, con tristeza… antes de acercare despacio a sus labios y besarlos con delicadeza.
-te querré siempre – susurró suavemente.
Iván la observo en silencio. No podía hacer nada, en cierta manera sabia que tampoco debía. Ella necesitaba espacio. Y él debía dárselo.
Poco a poco, noto como sus sentidos volvían a él y confuso observaba los ojos de Julia, como sus silenciosas lágrimas se juntaban con las gotas que caían sin tregua. Él observo sus labios temblorosos, su mirada perdida y vacía, su expresión cansada y abatida. Y despacio alargo su mano y acarició tenuemente ese rostro, acarició con suavidad e infinita ternura sus facciones, sus parpados, su mejilla… y mientras la miraba entumecido y tembloroso, un fuerte trueno rompió en sus cabezas, y ellos simplemente volvieron a mirarse. Iván la miro intensamente, con un horrible miedo de no volver a ver su cara nunca más, de no poder volver a perderse en sus ojos o a acariciar su piel. De no poder siquiera escuchar su suave risa. De no poder nunca demostrarla lo mucho que la quería.
La lluvia comenzó a caer con mayor fuerza si cabía. Sus cuerpos temblaban y el viento resonaba en aquel parque vacío, donde el único sonido eran sus respiraciones entrecortadas, el llanto mitigado y los leves silbidos del viento rozar las hojas de los árboles. Las tenues luces de las farolas de aquel lugar parpadeaban titubeantes y ambos comenzaron a sentir el frío adentrándose en su piel, nublarles los sentidos.
- llueve… - susurró Julia, dándose cuenta mientras alzaba una mano al cielo y se empapaba de lluvia.
Iván lloró en silencio y asintió mientras miraba sus gestos. Noto su corazón casi pararse y su cuerpo totalmente entumecido, dolorido. Sus parpados, pesados, bajaron un momento mientras las dolorosas lágrimas caían por ellos en silencio… y deseó que todo fuera mentira, un mal sueño, una pesadilla. Deseó despertarse en ese momento en su cama, sintiendo el cuerpo de Julia a su lado, la luz adentrándose por las cortinas mientra su hijo de ocho años dormía placidamente en la habitación de al lado. Se destrozó. Todo había acabado, no encontraba sentido a nada… pero no se arrepentía. Sabía que si un día él no se hubiese acercado a Julia, que si él hubiese decidido seguir con su materialista vida en esos instantes no sentiría ese dolor tan angustiante. Pero no se arrepentía. Porque los pocos, pero intensos momentos vividos junto a Julia durante ese tiempo, junto a su hijo mientras vivía, merecían la pena. Todos y cada uno de ellos eran un regalo del que nunca podría deshacerse. Porque fue feliz.
-espera… - susurró, cogiendo suavemente la mano de ella antes de que se fuese - te… te quiero… y dentro de unos años volveremos a encontrarnos… - sonrió con tristeza - y entonces… nunca podrás separarme de tu lado…
Silencio. Espacio. Miradas. Ella le regalo una leve sonrisa y despacio retrocedió un paso mientras sus manos se acariciaban por última vez. Una leve despedida. Un adiós.
No supo cuanto tiempo había pasado, no supo cuanto tiempo llevaba en aquel parque temblando y llorando bajo la lluvia. Pero le dio igual. Apoyado en un columpio del parque observo el cuerpo de Julia alejándose de allí. De su lado. Observo destrozado como todo su mundo se había acabado.
-te quiero – susurró hacia si mismo, viendo como esa mujer que siempre había querido, que un día le enamoro y le arrebato el corazón, volvía a irse de su vida. Volvía a desparecer ante él.
#37567
17/07/2009 18:47
De nuevo, un trueno rompió en su cabeza e Iván no pudo más, se apoyo en la barra de los columpios temblando incontroladamente mientra veía lo único que le importaba alejarse… y así, en silencio, escuchando el viento que parecía traerle risas de niños, Julia desapareció ante sus ojos. Y en ese instante, él se permitió derrumbarse. Y lloró, se destrozó, pataleó y gritó con todas sus fuerzas. Desgarrándose.
-¡Te quiero! – grito con todas sus fuerzas.
Y se paro en seco, abatido. Cansado observo que esa rabia, esa impotencia y ese dolor, posiblemente le acompañarían siempre.
…
Conducía sin sentido alguno, las lágrimas saladas bañaban su rostro mientras un dolor angustiante se acomodaba en su pecho. Pero la rabia era más grande. No se merecía eso, no se merecía estar sola después de cuanto le costo salir adelante. Si, mintió y manipulo, pero Iván era suyo y así debería seguir siendo. Apretó con mayor fuerza el volante, la tormenta aquella noche era fuerte y debía permanecer alerta para mantener el coche erguido. El viento rompía contra el duro metal y la lluvia bañaba los cristales. Pero tampoco le importaba. Quizá fue porque llevaba copas de más, porque ahora no tenía nada que perder o porque simplemente quería sentirse viva unos instantes… pero aceleró el paso del coche mientras sonreía hacia ella con amargura. Sabía lo que debería hacer. Volver a conseguir a Iván, costase lo que costase….
Victoria sintonizó una emisora de radio, una música rockera de los años ochenta comenzó a escucharse. No era asidua a ese estilo de música, pero cuando notaba ese calor en su abdomen, propio de una noche con alcohol, llegaba a gustarle. Pero en ese instante, simplemente escucho porque no quería sentirse aun más sola, no quería escuchar el silencio embargando su alrededor y subió cuanto pudo el volumen de aquel cacharro. Tragó despacio observando su imagen el retrovisor. Se le notaba cansada, frustrada y amargada. Sacudió la cabeza y mientras comenzaba a tararear esa canción metió pie en el acelerador, no sabia ni a la velocidad que iba, pero tampoco le importaba… el sonido de esas canciones resonaban en su cabeza y Vicky sonrío hacia ella. Y se rió. Se rió sola mientras lloraba sin querer caer en la realidad que en ese momento se le presentaba. Estaba sola.
En ese instante, mientras cantaba al son de la melodía, esta misma cambio de emisora y ella suspiro exasperada.
-¡Joder! – exclamo cansada, intentando volver a poner ese canal de radio, pero parecía que el aparato se le resistía.
Frustrada desvío un instante la vista de la carretera y lo fijo en el aparato del coche, mirando los números fue cambiando hasta volver a escuchar aquellas melodías de los años ochenta. Orgullosa sonrió y volvió la vista a la carretera… pero en ese instante la sonrisa se congelo en su rostro y aterrada vio como frente a ella una mujer cruzaba un paso de peatones, sujetando lo que supuso que seria la pequeña chaquetita de un niño.
-¡No!
Dio un fuerte volantazo al coche, intentando mantenerlo en control, pero no fue suficiente. Y Victoria sintió angustiada como su control desaparecía, como el coche se empotraba contra algo mientras la tormenta rugía encima de ella. Y todo se volvió negro… el silencio se acomodo allí, los éxitos no volvieron a sonar en la radio y la lluvia caía sobre el destrozado coche. Victoria no respondió, y mientras un hilillo de sangre comenzaba a recorrer su rostro, desde la cabeza hasta el cuello, su coche comenzó a calentarse y la tormenta a amainarse. Y justo en ese instante, cuando una leve brisa se adentro en el coche, se pudo apreciar como los parabrisas se movían sujetando entre ellos la pequeña chaquetita de un niño.
Continuara...
PD: JODER! es larguisimo, bueno.. siento esta biblia :S
-¡Te quiero! – grito con todas sus fuerzas.
Y se paro en seco, abatido. Cansado observo que esa rabia, esa impotencia y ese dolor, posiblemente le acompañarían siempre.
…
Conducía sin sentido alguno, las lágrimas saladas bañaban su rostro mientras un dolor angustiante se acomodaba en su pecho. Pero la rabia era más grande. No se merecía eso, no se merecía estar sola después de cuanto le costo salir adelante. Si, mintió y manipulo, pero Iván era suyo y así debería seguir siendo. Apretó con mayor fuerza el volante, la tormenta aquella noche era fuerte y debía permanecer alerta para mantener el coche erguido. El viento rompía contra el duro metal y la lluvia bañaba los cristales. Pero tampoco le importaba. Quizá fue porque llevaba copas de más, porque ahora no tenía nada que perder o porque simplemente quería sentirse viva unos instantes… pero aceleró el paso del coche mientras sonreía hacia ella con amargura. Sabía lo que debería hacer. Volver a conseguir a Iván, costase lo que costase….
Victoria sintonizó una emisora de radio, una música rockera de los años ochenta comenzó a escucharse. No era asidua a ese estilo de música, pero cuando notaba ese calor en su abdomen, propio de una noche con alcohol, llegaba a gustarle. Pero en ese instante, simplemente escucho porque no quería sentirse aun más sola, no quería escuchar el silencio embargando su alrededor y subió cuanto pudo el volumen de aquel cacharro. Tragó despacio observando su imagen el retrovisor. Se le notaba cansada, frustrada y amargada. Sacudió la cabeza y mientras comenzaba a tararear esa canción metió pie en el acelerador, no sabia ni a la velocidad que iba, pero tampoco le importaba… el sonido de esas canciones resonaban en su cabeza y Vicky sonrío hacia ella. Y se rió. Se rió sola mientras lloraba sin querer caer en la realidad que en ese momento se le presentaba. Estaba sola.
En ese instante, mientras cantaba al son de la melodía, esta misma cambio de emisora y ella suspiro exasperada.
-¡Joder! – exclamo cansada, intentando volver a poner ese canal de radio, pero parecía que el aparato se le resistía.
Frustrada desvío un instante la vista de la carretera y lo fijo en el aparato del coche, mirando los números fue cambiando hasta volver a escuchar aquellas melodías de los años ochenta. Orgullosa sonrió y volvió la vista a la carretera… pero en ese instante la sonrisa se congelo en su rostro y aterrada vio como frente a ella una mujer cruzaba un paso de peatones, sujetando lo que supuso que seria la pequeña chaquetita de un niño.
-¡No!
Dio un fuerte volantazo al coche, intentando mantenerlo en control, pero no fue suficiente. Y Victoria sintió angustiada como su control desaparecía, como el coche se empotraba contra algo mientras la tormenta rugía encima de ella. Y todo se volvió negro… el silencio se acomodo allí, los éxitos no volvieron a sonar en la radio y la lluvia caía sobre el destrozado coche. Victoria no respondió, y mientras un hilillo de sangre comenzaba a recorrer su rostro, desde la cabeza hasta el cuello, su coche comenzó a calentarse y la tormenta a amainarse. Y justo en ese instante, cuando una leve brisa se adentro en el coche, se pudo apreciar como los parabrisas se movían sujetando entre ellos la pequeña chaquetita de un niño.
Continuara...
PD: JODER! es larguisimo, bueno.. siento esta biblia :S
#37568
17/07/2009 18:51
¿Que siente el que...?!pero si esta genial,esto es lo que necesitaba yo,sobredosis de relatos :).
Bueno chicas yo me tengo que preparar para ir al un funeral de ultima hora...:(.
Adios!!
Bueno chicas yo me tengo que preparar para ir al un funeral de ultima hora...:(.
Adios!!
#37569
17/07/2009 19:07
Beckyy!!!!! por favoor! sabes que me encantaa! me gusta muchisimo como escribes dame una alegria en el epilogo noo? jajaa
#37570
17/07/2009 19:21
aaa!! me encaaantaa!!! :), se me ha escapado alguna lagrimilla...xD
espero el epilogo!!
espero el epilogo!!
#37571
17/07/2009 19:45
Beckota...ya te lo dije esta tarde!!
Necesito el Epilogo right now!
Por cierto...se me a olvidado comentartelo...eso es un
cliff-hafner en toda regla!
;)...croe que sabes a lo que me
refiero xd
Necesito el Epilogo right now!
Por cierto...se me a olvidado comentartelo...eso es un
cliff-hafner en toda regla!
;)...croe que sabes a lo que merefiero xd
#37572
17/07/2009 19:59
BECKY; NO HAY PALABRAS..;)
No sé como lo haces, pero sabes entre en este foro por tu relato y volvería a hacerlo mil veces, me he puesto a leer el capitulo 27 con la música de fondo más alegre que tenía a mano ( canciones infantiles , imagínate), pero ni con ésas he vuelto a llorar, consigues apretar las teclas más sensibles, me ha encantado..echo de menos a Miguel, a Júlia, a Iván..me dejas con esa sensación de que el tren ya ha escapado y no hay forma de cogerlo de nuevo.
Confieso, que guardo tu relato ( quitando los trozos de Marcos y Amelis, porque la intensidad de un gran amor lo da la tragedia , y ésa se la lleva de calle, la familia Noiret Medina, perdona por no guardar íntegramente tu relato ) ;)
Espero el epílogo, deseo haya un rayo de luz y esperanza al final de tu historía , pero por otra parte algo me dice, que las grandes historias de amor son trágicas. No sé si me sorprenderás esta vez Beckita, pero sea lo que sea, volverá a emocionarme y a reafirmarme en que tu relato y tu forma de escribir, fue el mejor motivo para entrar aquí. Gracias preciosa :)
Luego el resto de julivanes geniales, me obligaron a no poder irme ;) y ahora no me perdereis de vista ja ja ;)
No sé como lo haces, pero sabes entre en este foro por tu relato y volvería a hacerlo mil veces, me he puesto a leer el capitulo 27 con la música de fondo más alegre que tenía a mano ( canciones infantiles , imagínate), pero ni con ésas he vuelto a llorar, consigues apretar las teclas más sensibles, me ha encantado..echo de menos a Miguel, a Júlia, a Iván..me dejas con esa sensación de que el tren ya ha escapado y no hay forma de cogerlo de nuevo.
Confieso, que guardo tu relato ( quitando los trozos de Marcos y Amelis, porque la intensidad de un gran amor lo da la tragedia , y ésa se la lleva de calle, la familia Noiret Medina, perdona por no guardar íntegramente tu relato ) ;)
Espero el epílogo, deseo haya un rayo de luz y esperanza al final de tu historía , pero por otra parte algo me dice, que las grandes historias de amor son trágicas. No sé si me sorprenderás esta vez Beckita, pero sea lo que sea, volverá a emocionarme y a reafirmarme en que tu relato y tu forma de escribir, fue el mejor motivo para entrar aquí. Gracias preciosa :)
Luego el resto de julivanes geniales, me obligaron a no poder irme ;) y ahora no me perdereis de vista ja ja ;)
#37573
17/07/2009 20:40
Becky,precioso el capítulo,me has dejado sin palabras!Es impresionante lo bien que escribes.
#37574
17/07/2009 21:26
Sublime, Bequi. Ha sido un capitulo impacante, triste, sobrecogedor, pero precioso, con todas las letras. Desde el primer parrafo hasta el ultimo, las palabras fluian una detras de otra, y esa capacidad tuya de hacer palpables los sentimientos una vez mas ha vuelto a dotar de vida a cada personaje y a cada escena. Jamas pense en un final de este tipo, porque un final tan perfecto solo podia estar en la cabeza de su autora. Cada palabra, cada gesto, justo donde tenia que estar. Sin palabras. Creo que mas que describirlo basta con leerlo. Enhorabuena.
#37575
17/07/2009 22:10
uuf, muchas gracias por los comentarios, en serio!
me alegra muchisimo que os guste la historia, y aun más el final, porque es demasiado duro y dramatico...
me alegra muchisimo que os guste la historia, y aun más el final, porque es demasiado duro y dramatico...
#37576
17/07/2009 22:22
Hola chicas!!¿que tal por aqui?
Uf,que mal lo he pasado en el funeral,todo el mundo ahi llorando y yo aguantandome...en fin,asi son los funerales.
¿Hay alguien?
PD.Me voy a limpiar los diente,ahora vengo.
Uf,que mal lo he pasado en el funeral,todo el mundo ahi llorando y yo aguantandome...en fin,asi son los funerales.
¿Hay alguien?
PD.Me voy a limpiar los diente,ahora vengo.
#37577
17/07/2009 22:31
¿Hay laguien por aqui?
Que hoy el foro esta muy bajo...
Que hoy el foro esta muy bajo...
#37578
17/07/2009 22:51
Como veo que no hay nadie me voy.
Espero que mañana el foro este muy animado...
Buenas noches!!
Espero que mañana el foro este muy animado...
Buenas noches!!
#37579
17/07/2009 23:22
Buenas noches chicas!!!!!!!!!! Cómo estais????????? Becky, ya has colgado tu relato... voy a echarle un vistazo.
#37580
18/07/2009 01:05
Joder becky que bien escrito esta el dialogo, pero que duro es!! Lo peor que le puede pasar a unos padres es perder a un hijo, lo digo por experiencia, y es una realidad tan dura que nunca se supera.
espero el epilogo!!
Besitos
espero el epilogo!!
Besitos