Foro Bandolera
Aprendiz de maestra en Arazana(mi particular historia de Bandolera)
#0
03/10/2011 11:35
Bueno que hace ya más de un mes que empecé a escribir esta historia tan particular de Bandolera.Ya la he puesto en facebook,por la página de Imprenta de Arazana y en el grupo Cuéntame Arazana.Pero la voy a poner aquí para quien no haya podido leerla porque no tenga facebook o por lo que sea... Aquí va el capítulo 1:
Capítulo 1: Preparando el viaje
Desde que me enteré que me habían aceptado para las prácticas en la escuela de Arazana,estaba radiante de felicidad. En cuanto me enteré de la noticia, escribí una carta al maestro o a la maestra de la escuela para avisarle mi llegada. Escribí una carta en la que me presentaba, le decía que iba a ser la alumna de prácticas y cuándo empezaba ese período para mí.
La respuesta me tardó unas 2 semanas en llegar pero recibí esa carta como agua de mayo:
Estimada Vanessa:
Me llamo Flor, soy la maestra de la escuela en Arazana y voy a ser tu tutora de prácticas.
Estoy encantada de que vengas porque siempre es bueno una ayuda. Además has sido la única interesada en este pequeño pueblo, así que no podía decir que no.
El día de tu llegada iremos mi marido y yo a buscarte para que no tengas que buscar el camino.
Un saludo,
Flor Sánchez, maestra de la escuela de Arazana
Cuando hube leído la carta, se lo comuniqué a mis padres:
-Aita, ama: me ha escrito Flor, la maestra de la escuela de Arazana. Me dice que está contenta de que vaya y que me va a ir a buscar.
-Ah, pues muy bien. ¿Y dónde te vas a quedar?-me preguntó mi madre.
-Pues no sé, ya veré cuando esté allí-le contesté.
Estaba que no cabía en mí de emoción. El año pasado pedí una beca Séneca para mis prácticas de último año de Magisterio en Arazana. Nunca pensé que me fuesen a aceptar. Eso supone que me tengo que ir de casa y que, durante 3 meses, estaré lejos de mis padres.
Al día siguiente de recibir la carta, fui al centro comercial a comprarme una maleta.
Los días pasaban muy lentamente, quería ir cuanto antes a Arazana. Arazana es un pequeño pueblo de la serranía situado entre Málaga y Cádiz. Iba a ser la primera vez que estuviese tanto tiempo en Andalucía y lejos de Bilbao, mi ciudad.
Había llegado julio y estaba en las vacaciones de verano.
Y después de haberos contado ,lo que viví con la noticia, os preguntaréis: ¿cómo me enteré del pueblo de Arazana, que había una escuela si estaba yo tan lejos? La razón es muy sencilla y algo absurda, según se mire. Todo comenzó cuando empecé a ver una nueva telenovela, en la que salía mi actriz favorita, Bandolera. En esa telenovela hablaban del pueblo de Arazana, del pueblo andaluz del que cogieron la idea. Todo lo que salía en la novela era réplica del verdadero pueblo con el mismo nombre. Por eso supe que había una escuela. También me empecé a interesar por la imprenta y escribiía algunas cartas a los habitantes de Arazana, al igual que ellos me mandaban cartas a mí.
Soy de mucho escribir, así que escribía cartas a mis amigas a menudo. Mis amigas eran 4 que conocí a la salida de una obra de teatro que fui a ver a Donosti (San Sebastián). Hablando, me enteré que una estudiaba Magisterio (como yo) en mi misma universidad; otra, Bellas Artes en Leioa; y las otras 2 eran gemelas y estudiaban Comunicación Audiovisual, también en Leioa.
De vez en cuando quedábamos por Bilbao o por Donosti. Todavía me quedaban unos 3 meses antes de que me fuera pero ellas empezaban el nuevo curso en septiembre. Así que yo aprovechaba al máximo para quedar, verlas y hablar con ellas. Nos habíamos hecho amigas íntimas, contábamos todo: tanto por carta como en persona.
Un nuevo mes, agosto, y fiestas de Bilbao a las que ir. Pero mala noticia: 2 de mis amigas (una, mi mejor amiga) se fueron de vacaciones y hasta finales de agosto o primeros de septiembre no volvían. Sólo podía quedar con las gemelas. Algún día quedamos para ir a las barracas.
Antes de empezar las clases y de marcharme, teníamos que quedar. En cuanto volviesen las que estaban de vacaciones, saldríamos por aquí.
Al final mis amigas llegaron el 1 de septiembre. No podíamos quedar hasta el día siguiente, el fin de semana o a partir de la semana siguiente.
Llamé por teléfono a mi mejor amiga:
-Hola guapa, ¿cuándo podemos quedar?
-Hola bonita. Hoy no puedo quedar y creo que mañana tampoco, ¿quedamos el sábado?
-El sábado y el domingo no puedo, ¿qué tal el lunes?
-Por mi perfecto pero a ver qué dicen las demás. Llamo a las gemes, ¿vale?
-Vale, yo llamo a Andrea.
-Buen, luego te llamo y te digo qué me dicen.
-Ok, luego te diré lo que me diga Andrea.
Colgué el teléfono y volví a levantar el auricular para llamar a mi otra amiga.
-¿Sí?
-Andrea, soy Vanessa.
-Dime.
-Que he pensado hacer una quedada antes de volver a la rutina. He hablado con Laura y a ella también le viene bien el lunes. ¿Tú puedes?
-Pues creo que sí, espera voy a preguntar.
Me mantuvo un rato a la espera mientras le preguntaba a su madre a ver si la dejaba quedar con nosotras el lunes.
-Vanessa...
-Sí, dime.
-Que sí puedo quedar. ¿A qué hora sería?
-Pues... no lo sé. Laura iba a llamar a las gemes y me va a llamar luego con lo que le digan.
-Vale. Bueno, agur.
-Agur.
Pasados 15 minutos de mi llamada a Andrea, llamó a casa Laura. Lo cogí yo.
-¡Vanessa!
-¡Hola Laura! ¿Qué te han dicho las gemes?
-Que sí, que pueden quedar.
-Por cierto, cuando quedemos os contaré algo.
-¿El qué?
-No te lo puedo decir...
-Jo, no me puedes dejar ahora así. Dímelo, porfa. Una pista, aunque sea...
-Algo relacionado con las prácticas pero el lunes os lo cuento, lo prometo.
-Vale... Pero que sepas que es mucho tiempo.
-¡Bua! 3 días, ¿eh? Cuidado que es muchísimo...
-Para mí sí pero, vale, tú ganas.
-Bueno niña, te dejo que tengo que hacer cosas.
- Vale... ¡Ah! ¿A qué hora quedamos? Que no me lo has dicho.
-Eh... no sé... ¿A las 12, por ejemplo?
-Vale, pues hasta el lunes.
-Adiós.
-Adiós.
Esperé pacientemente a que llegase el lunes para ver a mis amigas, de contarles a dónde me iba. Como me iba tan lejos y durante tanto tiempo, me quería despedir de ellas. Iba a ser muy duro pero lo primero era lo de mi carrera y en ese momengto me exigía irme a Andalucía mientras durasen las prácticas.
Llegó por fin el día de quedar. Iríamos a Vitoria, simplemente para variar. Teníamos que coger una diligencia a las 12:15, así que habíamos quedado a las 12.
Eran las 9 de la mañana, no podía dormir más por los nervios. Tan nerviosa estaba que empecé a guardar cosas, que me llevaría, en la maleta.
Como me desperté pronto, me preparé para ir a comprar el pan antes de irme con las amigas.
Pronto llegó la hora de marcharme, me despedí en casa y fui al encuentro con mis niñas (como las llamo yo).
Ibamos a ir al Festival de Radio y Televisión de Vitoria en la que se proyectan series de televisión y van los actores protagonistas.
El día salió bueno, lo pasamos genial y nos quedamos con ganas de repetir.
Cuando les dije que me iba a Andalucía, a Arazana, 3 meses les dio mucha pena. Pero yo no era la única que me iba porque las gemelas se iban a Madrid a hacer el tercer curso de la carrera.
Les prometí que antes de irme, volveríamos a vernos, para despedirme de ellas. Bueno de las gemelas me tuve que despedir ya porque se iban en el mes de septiembre.
Los días iban avanzando: rápido para que mis amigas empezaran el nuevo curso; y despacio para mí que ansiaba ir a Arazana. Pero para llegar a Arazana aún quedaba un mes, un mes que se me iba a hacer eterno.
Capítulo 1: Preparando el viaje
Desde que me enteré que me habían aceptado para las prácticas en la escuela de Arazana,estaba radiante de felicidad. En cuanto me enteré de la noticia, escribí una carta al maestro o a la maestra de la escuela para avisarle mi llegada. Escribí una carta en la que me presentaba, le decía que iba a ser la alumna de prácticas y cuándo empezaba ese período para mí.
La respuesta me tardó unas 2 semanas en llegar pero recibí esa carta como agua de mayo:
Estimada Vanessa:
Me llamo Flor, soy la maestra de la escuela en Arazana y voy a ser tu tutora de prácticas.
Estoy encantada de que vengas porque siempre es bueno una ayuda. Además has sido la única interesada en este pequeño pueblo, así que no podía decir que no.
El día de tu llegada iremos mi marido y yo a buscarte para que no tengas que buscar el camino.
Un saludo,
Flor Sánchez, maestra de la escuela de Arazana
Cuando hube leído la carta, se lo comuniqué a mis padres:
-Aita, ama: me ha escrito Flor, la maestra de la escuela de Arazana. Me dice que está contenta de que vaya y que me va a ir a buscar.
-Ah, pues muy bien. ¿Y dónde te vas a quedar?-me preguntó mi madre.
-Pues no sé, ya veré cuando esté allí-le contesté.
Estaba que no cabía en mí de emoción. El año pasado pedí una beca Séneca para mis prácticas de último año de Magisterio en Arazana. Nunca pensé que me fuesen a aceptar. Eso supone que me tengo que ir de casa y que, durante 3 meses, estaré lejos de mis padres.
Al día siguiente de recibir la carta, fui al centro comercial a comprarme una maleta.
Los días pasaban muy lentamente, quería ir cuanto antes a Arazana. Arazana es un pequeño pueblo de la serranía situado entre Málaga y Cádiz. Iba a ser la primera vez que estuviese tanto tiempo en Andalucía y lejos de Bilbao, mi ciudad.
Había llegado julio y estaba en las vacaciones de verano.
Y después de haberos contado ,lo que viví con la noticia, os preguntaréis: ¿cómo me enteré del pueblo de Arazana, que había una escuela si estaba yo tan lejos? La razón es muy sencilla y algo absurda, según se mire. Todo comenzó cuando empecé a ver una nueva telenovela, en la que salía mi actriz favorita, Bandolera. En esa telenovela hablaban del pueblo de Arazana, del pueblo andaluz del que cogieron la idea. Todo lo que salía en la novela era réplica del verdadero pueblo con el mismo nombre. Por eso supe que había una escuela. También me empecé a interesar por la imprenta y escribiía algunas cartas a los habitantes de Arazana, al igual que ellos me mandaban cartas a mí.
Soy de mucho escribir, así que escribía cartas a mis amigas a menudo. Mis amigas eran 4 que conocí a la salida de una obra de teatro que fui a ver a Donosti (San Sebastián). Hablando, me enteré que una estudiaba Magisterio (como yo) en mi misma universidad; otra, Bellas Artes en Leioa; y las otras 2 eran gemelas y estudiaban Comunicación Audiovisual, también en Leioa.
De vez en cuando quedábamos por Bilbao o por Donosti. Todavía me quedaban unos 3 meses antes de que me fuera pero ellas empezaban el nuevo curso en septiembre. Así que yo aprovechaba al máximo para quedar, verlas y hablar con ellas. Nos habíamos hecho amigas íntimas, contábamos todo: tanto por carta como en persona.
Un nuevo mes, agosto, y fiestas de Bilbao a las que ir. Pero mala noticia: 2 de mis amigas (una, mi mejor amiga) se fueron de vacaciones y hasta finales de agosto o primeros de septiembre no volvían. Sólo podía quedar con las gemelas. Algún día quedamos para ir a las barracas.
Antes de empezar las clases y de marcharme, teníamos que quedar. En cuanto volviesen las que estaban de vacaciones, saldríamos por aquí.
Al final mis amigas llegaron el 1 de septiembre. No podíamos quedar hasta el día siguiente, el fin de semana o a partir de la semana siguiente.
Llamé por teléfono a mi mejor amiga:
-Hola guapa, ¿cuándo podemos quedar?
-Hola bonita. Hoy no puedo quedar y creo que mañana tampoco, ¿quedamos el sábado?
-El sábado y el domingo no puedo, ¿qué tal el lunes?
-Por mi perfecto pero a ver qué dicen las demás. Llamo a las gemes, ¿vale?
-Vale, yo llamo a Andrea.
-Buen, luego te llamo y te digo qué me dicen.
-Ok, luego te diré lo que me diga Andrea.
Colgué el teléfono y volví a levantar el auricular para llamar a mi otra amiga.
-¿Sí?
-Andrea, soy Vanessa.
-Dime.
-Que he pensado hacer una quedada antes de volver a la rutina. He hablado con Laura y a ella también le viene bien el lunes. ¿Tú puedes?
-Pues creo que sí, espera voy a preguntar.
Me mantuvo un rato a la espera mientras le preguntaba a su madre a ver si la dejaba quedar con nosotras el lunes.
-Vanessa...
-Sí, dime.
-Que sí puedo quedar. ¿A qué hora sería?
-Pues... no lo sé. Laura iba a llamar a las gemes y me va a llamar luego con lo que le digan.
-Vale. Bueno, agur.
-Agur.
Pasados 15 minutos de mi llamada a Andrea, llamó a casa Laura. Lo cogí yo.
-¡Vanessa!
-¡Hola Laura! ¿Qué te han dicho las gemes?
-Que sí, que pueden quedar.
-Por cierto, cuando quedemos os contaré algo.
-¿El qué?
-No te lo puedo decir...
-Jo, no me puedes dejar ahora así. Dímelo, porfa. Una pista, aunque sea...
-Algo relacionado con las prácticas pero el lunes os lo cuento, lo prometo.
-Vale... Pero que sepas que es mucho tiempo.
-¡Bua! 3 días, ¿eh? Cuidado que es muchísimo...
-Para mí sí pero, vale, tú ganas.
-Bueno niña, te dejo que tengo que hacer cosas.
- Vale... ¡Ah! ¿A qué hora quedamos? Que no me lo has dicho.
-Eh... no sé... ¿A las 12, por ejemplo?
-Vale, pues hasta el lunes.
-Adiós.
-Adiós.
Esperé pacientemente a que llegase el lunes para ver a mis amigas, de contarles a dónde me iba. Como me iba tan lejos y durante tanto tiempo, me quería despedir de ellas. Iba a ser muy duro pero lo primero era lo de mi carrera y en ese momengto me exigía irme a Andalucía mientras durasen las prácticas.
Llegó por fin el día de quedar. Iríamos a Vitoria, simplemente para variar. Teníamos que coger una diligencia a las 12:15, así que habíamos quedado a las 12.
Eran las 9 de la mañana, no podía dormir más por los nervios. Tan nerviosa estaba que empecé a guardar cosas, que me llevaría, en la maleta.
Como me desperté pronto, me preparé para ir a comprar el pan antes de irme con las amigas.
Pronto llegó la hora de marcharme, me despedí en casa y fui al encuentro con mis niñas (como las llamo yo).
Ibamos a ir al Festival de Radio y Televisión de Vitoria en la que se proyectan series de televisión y van los actores protagonistas.
El día salió bueno, lo pasamos genial y nos quedamos con ganas de repetir.
Cuando les dije que me iba a Andalucía, a Arazana, 3 meses les dio mucha pena. Pero yo no era la única que me iba porque las gemelas se iban a Madrid a hacer el tercer curso de la carrera.
Les prometí que antes de irme, volveríamos a vernos, para despedirme de ellas. Bueno de las gemelas me tuve que despedir ya porque se iban en el mes de septiembre.
Los días iban avanzando: rápido para que mis amigas empezaran el nuevo curso; y despacio para mí que ansiaba ir a Arazana. Pero para llegar a Arazana aún quedaba un mes, un mes que se me iba a hacer eterno.
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#21
12/10/2011 13:11
Sara le cuenta a Miguel que soy de Bilbao, que estoy estudiando Magisterio para ser profesora y que he ido a Arazana a hacer las prácticas durante 3 meses. Miguel me pregunta por Bilbao, sobre mi vida allí, por los estudios. Le voy respondiendo a lo que me va preguntando. Y les confieso que lo que más echo de menos al estar tan lejos, además de a mi familia y a amigas, es la televisión y el teléfono. Ellos ni siquiera saben lo que es eso porque no lo han visto nunca, yo se lo intento explicar. pero me resulta muy difícil. Sé lo qué es el teléfono, pero ¿cómo explicarselo a alguien que no ha visto uno?
Y así estamos por la noche: hablando hasta que el sueño me vence y les digo que me voy a acostar. Ha sido un primer día cargado de emociones y ya es hora de descansar para estar bien por la mañana.
Amanece en Arazana y con los primeros rayos de sol que entran por mi ventana, me despierto. Voy al salón para desayunar y después irme a la escuela. Sara y Miguel ya están a la mesa desayunando. Se les ve sonrientes, de vez en cuando dándose el uno al otro el croissant o la tostada. están muy enamorados y eso se les nota por los gestos, las miradas, las sonrisas, el compartirlo todo.
Me ven aparecer y me desean buenos días y les devuelvo el primer saludo del día. pero tal vez el último día que estén aquí ya que hoy se van de Arazana, a Inglaterra concretamente. Me lo dijo Sara antes de llegar Miguel anoche. Y lo confirman las maletas que están ya sacadas y hechas.
-¿A qué hora os vais?-les pregunto-A ver si me da tiempo a ir a despediros.
-Nos iremos sobre las 2, ¿no, cariño?-le pregunta Miguel a su prometida.
-Sí, a las 2 sale la diligencia hasta Cádiz y desde allí cogemos el barco hasta Oxford-explica Sara.
-Pues espero que me dé tiempo a despedirnos-les digo mientras desayunamos.
A las 8:45 salimos los tres de la casa. Yo tengo que estar a las 9 en la escuela y Sara y Miguel se van a despedir de los vecinos y amigos del pueblo.
Yo giro hacia la posada para ver si viese al marqués. Quiero verle para tener la primera vista buena de la mañana. Apenas he llegado y le veo salir, sale corriendo. Pero se fija en mí y me saluda. El marqués sigue su camino y yo me quedo embobada mirándole. Pero pronto salgo de mi letargo o llegaré tarde.
Llego a la hora a la escuela, llego bien. Flor coloca las sillas con mi ayuda. Después revisa los planes que tiene para hoy. La observo lo que hace cada día. Tengo comprobado que se aprende más en el período de prácticas que en la carrera. Lo pude experimentar en el mes que estuve el año pasado.
Otro día más transcurre, pero hoy intervengo un poco. Flor les manda un ejercicio y cuando alguien no entiende, levanta la mano y Flor o yo vamos a donde él a resolver la duda. Esto me viene bien para aprender, ya que ésta es una parte que tendré que hacer en mi futuro trabajo.
Y así estamos por la noche: hablando hasta que el sueño me vence y les digo que me voy a acostar. Ha sido un primer día cargado de emociones y ya es hora de descansar para estar bien por la mañana.
Amanece en Arazana y con los primeros rayos de sol que entran por mi ventana, me despierto. Voy al salón para desayunar y después irme a la escuela. Sara y Miguel ya están a la mesa desayunando. Se les ve sonrientes, de vez en cuando dándose el uno al otro el croissant o la tostada. están muy enamorados y eso se les nota por los gestos, las miradas, las sonrisas, el compartirlo todo.
Me ven aparecer y me desean buenos días y les devuelvo el primer saludo del día. pero tal vez el último día que estén aquí ya que hoy se van de Arazana, a Inglaterra concretamente. Me lo dijo Sara antes de llegar Miguel anoche. Y lo confirman las maletas que están ya sacadas y hechas.
-¿A qué hora os vais?-les pregunto-A ver si me da tiempo a ir a despediros.
-Nos iremos sobre las 2, ¿no, cariño?-le pregunta Miguel a su prometida.
-Sí, a las 2 sale la diligencia hasta Cádiz y desde allí cogemos el barco hasta Oxford-explica Sara.
-Pues espero que me dé tiempo a despedirnos-les digo mientras desayunamos.
A las 8:45 salimos los tres de la casa. Yo tengo que estar a las 9 en la escuela y Sara y Miguel se van a despedir de los vecinos y amigos del pueblo.
Yo giro hacia la posada para ver si viese al marqués. Quiero verle para tener la primera vista buena de la mañana. Apenas he llegado y le veo salir, sale corriendo. Pero se fija en mí y me saluda. El marqués sigue su camino y yo me quedo embobada mirándole. Pero pronto salgo de mi letargo o llegaré tarde.
Llego a la hora a la escuela, llego bien. Flor coloca las sillas con mi ayuda. Después revisa los planes que tiene para hoy. La observo lo que hace cada día. Tengo comprobado que se aprende más en el período de prácticas que en la carrera. Lo pude experimentar en el mes que estuve el año pasado.
Otro día más transcurre, pero hoy intervengo un poco. Flor les manda un ejercicio y cuando alguien no entiende, levanta la mano y Flor o yo vamos a donde él a resolver la duda. Esto me viene bien para aprender, ya que ésta es una parte que tendré que hacer en mi futuro trabajo.
#22
12/10/2011 15:53
Fanbandolera anclar este post que no se pierda,besos en la distancia
#23
12/10/2011 16:33
No sé cómo se ancla el post,qué hay qué hacer?
#24
12/10/2011 17:07
escribir a los moderadores de formulatv,y lo anclan....
#25
12/10/2011 20:44
Ah vale
#26
13/10/2011 18:57
foroascensor
#27
13/10/2011 20:13
Os dejo otro capítulo y así no se pierde el post.
Capítulo 7:Adiós a la inglesa
Hoy, me explica Flor, las clases acabarán a las 12:30 porque los chavales tienen que ir a ayudar a sus padres. Me dan pena estos niños, jóvenes que ni siquiera pueden aprovechar las clases porque tienen que ayudar en casa con un dinero, trabajar en cualquier cosa. Aquí hay mucha pobreza y sólo unos privilegiados pueden gozar de dinero, ir a los mejores colegios, vestir las mejores prendas. Aquí se les llama señoritos o señores. Son los terratenientes de la zona que tienen tierras y trabajan para ellos los abuelos, padres y niños de Arazana. Me parece una injusticia esta diferencia social pero, ¿qué puedo hacer yo? Nada en absoluto. A no ser que robase el banco y repartiese el dinero entre los del pueblo... Pero no, no puedo hacer eso o me volveré a meter en problemas. Y esta vez sería de verdad y con razón. Pero no me gusta lo que veo en Arazana.
Le comento a Flor, cuando los alumnos han abandonado el lugar, mis opiniones al respecto de que estos niños no puedan casi estudiar. Me explica que empiezan a trabajar de muy pequeños para que en sus casas pueda entrar comida. También me dice que ahora ha mejorado el trato en el cortijo de los Montoro. Antes estaba al frente Álvaro Montoro, el hijo de Don Germán, y trataba muy mal a los jornaleros. Por lo que se oía en el pueblo, les trataba como a animales y les hacía trabajar de sol a sol. Unas condiciones inhumanas que, gracias a Dios, han cambiado. Ahora está Roberto, que hasta hace poco ha sido jornalero y sabe lo que es trabajar en el campo.
Flor se viene conmigo a casa de nuestra amiga Sara a despedirse de ella y de Miguel.
Cuando llegamos a la casa nos recibe Chelo y nos dice que la señorita añun no ha vuelto con el teniente. Nos invita a pasar al salón a esperarla y nos ofrece sus servicios por si queremos tomar algo. Flor y yo le pedimos un café con leche cada una. Chelo se retira a la cocina a prepararnoslo.
Al poco rato vuelve con nuestros cafés y se marcha. Mientras tomamos el café, hablamos mi tutora y yo. De pronto nos saluda Sara que ya ha llegado con Miguel. Nos levantamos para saludarles a los 2.
Han ido a por el equipaje ya que pronto se marchan a coger la diligencia.
-Tómate un café, mujer-le anima Flor-Aún os queda tiempo.
Sara mira el reloj de pared y ve que es la una y media.
-Vale, pero sólo uno, ¿eh?-accede Sara.
Miguel se ha quedado de pie, tan cortés como siempre.
-Siéntate Miguel y tómate algo tú también-le dice Flor al teniente.
Miguel se sienta en un sillón al lado de Sara. Chelo viene de nuevo y les pregunta que qué quieren tomar.
-Un té, por favor-le dice Sara.
-¿Y usted?-pregunta Chelo dirigiéndose a Miguel.
-Un café sólo, gracias.
-Enseguida se lo traigo.
Y se marcha de nuevo. Sara empieza a contar que se han despedido de todo el mundo y han recordado sus primeros encuentros entre Miguel y ella: cuando le dio con una piedra en la pierna, cuando cogió prestado elk caballo de Satur y el teniente Romero la empezó a perseguir para darle el alto, su primera mirada...
-No sé que sería yo sin mi teniente Romero...
-Eso te quería decir. Y ya que estáis aquí, os lo diré a las 3. Ya no soy guardia civil. He recibido la confirmación de Comandancia hoy mismo.
-¿Que dejas de ser guardia civil?-le pregunto asombrada, hablando por primera vez en la conversación.
-Sí, me voy a centrar en Sara y en mi nueva vida en Inglaterra. Voy a hacer todo lo posible por hacerla feliz y darle muchos hijos.
-Ay de ti como no lo cumplas-le asevera su futura mujer. Pero sonríe al decirlo.
-Le doy mi promesa, señorira Reeves. Y pronto señora Romero-promete Miguel entre pequeñas sonrisas.
Me quedo más sorprendida si cabe por la noticia de la boda. Me llegan todas las noticias de golpe.
-¡Enhorabuena! Pero no sabía que os casabáis-les digo a la feliz pareja.
-Nos casaremos en Inglaterra. Si queréis y podéis las 2-dice Sara dirigiéndose a Flor y a mí-podéis venir. Estáis invitadas, por supuesto.
-Gracias Sara pero no sé si podré...-contesto a la invitación mirando a Flor, como pidiéndole permiso.
Flor se queda pensativa un rato.
Llega Chelo con las bebidas de Sara y Miguel.
-Vale, sí. Iremos. Pero nos tienes que avisar para poder ir.
-Claro, os escribiré y os mandaré la invitación de boda a las 2.
Son las dos menos veinte y su diligencia sale a las 2 de la tarde. Menos mal que Sara vfive cerca de donde para la diligencia. Se toman su bebida apurando el tiempo, no vaya a ser que lleguen tarde y pierdan la diligencia. Flor y yo ya nos hemos acabado nuestros cafés hace rato y les esperamos. Les vamos a acompañar para despedirnos de ellos.
Llegan las dos menos cuarto y es cuando salimos de casa de Sara. Miguel y Sara llevan las maletas y nosotras les seguimos detrás.
Llegamos al borde de un camino, en medio del campo. Es el mismo donde me dejó a mí la diligencia. Y ahora vuelvo a este lugar a despedir a estos dos amigos, mis nuevos amigos.
Sara y Miguel dejan las maletas en el suelo hasta que llegue la diligencia. Sara nos dice que pronto volveremos a vernos, que no estemos tristes. Yo la única oportunidad que tendré de verles será en la boda, si es que vamos. Luego me voy de Arazana, me vuelvo a Bilbao y será más difícil que los vuelva a ver. Flor se abraza a su amiga un rato largo, como para no dejarla marchar. Sé esa sensación porque también la vivo con mi mejor amiga cuando nos despedimos. La maestra abraza a Miguel mientras yo abrazo a Sara. He estado poco tiempo con ella pero es como si la conociese de toda la vida. Sara me promete que escribirá, que no me preocupe.
Capítulo 7:Adiós a la inglesa
Hoy, me explica Flor, las clases acabarán a las 12:30 porque los chavales tienen que ir a ayudar a sus padres. Me dan pena estos niños, jóvenes que ni siquiera pueden aprovechar las clases porque tienen que ayudar en casa con un dinero, trabajar en cualquier cosa. Aquí hay mucha pobreza y sólo unos privilegiados pueden gozar de dinero, ir a los mejores colegios, vestir las mejores prendas. Aquí se les llama señoritos o señores. Son los terratenientes de la zona que tienen tierras y trabajan para ellos los abuelos, padres y niños de Arazana. Me parece una injusticia esta diferencia social pero, ¿qué puedo hacer yo? Nada en absoluto. A no ser que robase el banco y repartiese el dinero entre los del pueblo... Pero no, no puedo hacer eso o me volveré a meter en problemas. Y esta vez sería de verdad y con razón. Pero no me gusta lo que veo en Arazana.
Le comento a Flor, cuando los alumnos han abandonado el lugar, mis opiniones al respecto de que estos niños no puedan casi estudiar. Me explica que empiezan a trabajar de muy pequeños para que en sus casas pueda entrar comida. También me dice que ahora ha mejorado el trato en el cortijo de los Montoro. Antes estaba al frente Álvaro Montoro, el hijo de Don Germán, y trataba muy mal a los jornaleros. Por lo que se oía en el pueblo, les trataba como a animales y les hacía trabajar de sol a sol. Unas condiciones inhumanas que, gracias a Dios, han cambiado. Ahora está Roberto, que hasta hace poco ha sido jornalero y sabe lo que es trabajar en el campo.
Flor se viene conmigo a casa de nuestra amiga Sara a despedirse de ella y de Miguel.
Cuando llegamos a la casa nos recibe Chelo y nos dice que la señorita añun no ha vuelto con el teniente. Nos invita a pasar al salón a esperarla y nos ofrece sus servicios por si queremos tomar algo. Flor y yo le pedimos un café con leche cada una. Chelo se retira a la cocina a prepararnoslo.
Al poco rato vuelve con nuestros cafés y se marcha. Mientras tomamos el café, hablamos mi tutora y yo. De pronto nos saluda Sara que ya ha llegado con Miguel. Nos levantamos para saludarles a los 2.
Han ido a por el equipaje ya que pronto se marchan a coger la diligencia.
-Tómate un café, mujer-le anima Flor-Aún os queda tiempo.
Sara mira el reloj de pared y ve que es la una y media.
-Vale, pero sólo uno, ¿eh?-accede Sara.
Miguel se ha quedado de pie, tan cortés como siempre.
-Siéntate Miguel y tómate algo tú también-le dice Flor al teniente.
Miguel se sienta en un sillón al lado de Sara. Chelo viene de nuevo y les pregunta que qué quieren tomar.
-Un té, por favor-le dice Sara.
-¿Y usted?-pregunta Chelo dirigiéndose a Miguel.
-Un café sólo, gracias.
-Enseguida se lo traigo.
Y se marcha de nuevo. Sara empieza a contar que se han despedido de todo el mundo y han recordado sus primeros encuentros entre Miguel y ella: cuando le dio con una piedra en la pierna, cuando cogió prestado elk caballo de Satur y el teniente Romero la empezó a perseguir para darle el alto, su primera mirada...
-No sé que sería yo sin mi teniente Romero...
-Eso te quería decir. Y ya que estáis aquí, os lo diré a las 3. Ya no soy guardia civil. He recibido la confirmación de Comandancia hoy mismo.
-¿Que dejas de ser guardia civil?-le pregunto asombrada, hablando por primera vez en la conversación.
-Sí, me voy a centrar en Sara y en mi nueva vida en Inglaterra. Voy a hacer todo lo posible por hacerla feliz y darle muchos hijos.
-Ay de ti como no lo cumplas-le asevera su futura mujer. Pero sonríe al decirlo.
-Le doy mi promesa, señorira Reeves. Y pronto señora Romero-promete Miguel entre pequeñas sonrisas.
Me quedo más sorprendida si cabe por la noticia de la boda. Me llegan todas las noticias de golpe.
-¡Enhorabuena! Pero no sabía que os casabáis-les digo a la feliz pareja.
-Nos casaremos en Inglaterra. Si queréis y podéis las 2-dice Sara dirigiéndose a Flor y a mí-podéis venir. Estáis invitadas, por supuesto.
-Gracias Sara pero no sé si podré...-contesto a la invitación mirando a Flor, como pidiéndole permiso.
Flor se queda pensativa un rato.
Llega Chelo con las bebidas de Sara y Miguel.
-Vale, sí. Iremos. Pero nos tienes que avisar para poder ir.
-Claro, os escribiré y os mandaré la invitación de boda a las 2.
Son las dos menos veinte y su diligencia sale a las 2 de la tarde. Menos mal que Sara vfive cerca de donde para la diligencia. Se toman su bebida apurando el tiempo, no vaya a ser que lleguen tarde y pierdan la diligencia. Flor y yo ya nos hemos acabado nuestros cafés hace rato y les esperamos. Les vamos a acompañar para despedirnos de ellos.
Llegan las dos menos cuarto y es cuando salimos de casa de Sara. Miguel y Sara llevan las maletas y nosotras les seguimos detrás.
Llegamos al borde de un camino, en medio del campo. Es el mismo donde me dejó a mí la diligencia. Y ahora vuelvo a este lugar a despedir a estos dos amigos, mis nuevos amigos.
Sara y Miguel dejan las maletas en el suelo hasta que llegue la diligencia. Sara nos dice que pronto volveremos a vernos, que no estemos tristes. Yo la única oportunidad que tendré de verles será en la boda, si es que vamos. Luego me voy de Arazana, me vuelvo a Bilbao y será más difícil que los vuelva a ver. Flor se abraza a su amiga un rato largo, como para no dejarla marchar. Sé esa sensación porque también la vivo con mi mejor amiga cuando nos despedimos. La maestra abraza a Miguel mientras yo abrazo a Sara. He estado poco tiempo con ella pero es como si la conociese de toda la vida. Sara me promete que escribirá, que no me preocupe.
#28
13/10/2011 20:14
-Te quiero-le digo abrazándola con fuerza y con mi voz sonando como apagada. Estoy a punto de llorar y mi garganta no hace nada por controlarlo. Ya estaba ahí el famoso nudo de las despedidas, el nudo de querer llorar y no poder. Pero enseguida noto mis ojos vidriosos, resbalando desde el ojo una lágrima por la mejilla. Ya está la primera lágrima y, con esa, las demás.
-Pero no me llores, bonita. Que me voy a Inglaterra, no a la guerra-me dice Sara con su habitual dulzura.
Me abrazo también al teniente. A pesar del encontronazo que tuve con él en la posada, no le guardo rencor. Ha demostrado, en casa de Sara, que es un caballero y un hombre amable. Es agradable hablar con él porque te habla y trata con mucho respeto. Miguel me ofrece su pañuelo para que me limpie las lágrimas.
Sara me pregunta que cuándo me voy a Bilbao porque a lo mejor me hace una visita. Le digo que acabo las prácticas el 16 de diciembre y ese día volveré a mi ciudad, a Bilbao. Ella me dice que verá si puede ir, y si puede me avisa para quedar.
La abrazo de nuevo antes de que se vaya( la diligencia ha llegado ya y pronto saldrá). Le tengo que decir adiós a Miguel, el ex-teniente de la guardia civil, y a Sara, la inglesa-andaluza. Sobre todo es un adiós a la inglesa. Un adiós lleno de lágrimas, abrazos, nudos de garganta.
Quedan 5 minutos para que los 2 se vayan de Arazana. Ahora se dirigen a Cádiz a coger el vapor hasta Inglaterra. Sé que van a estar bien en Inglaterra los 2 juntos.
Sara estará cómoda porque se ha criado allí, ha estudiado en la universidad y ha hecho su vida en Oxford junto a su familia adoptiva.
Miguel estará feliz porque está junto a la mujer que ama y con ella iría hasta la Conchinchina si hiciese falta. Lo pasará mal por el idioma, supongo, porque no veo a Miguel hablando inglés. Pero se aprende con la práctica, Sara puede enseñarle o algún profesor de allí. Aunque lo mejor para aprender un idioma es viviéndolo. Lo sé por propia experiencia cuando fui a Inglaterra con 17 años. Fui en el verano de 1878 a estudiar inglés. Me quedaba con una familia de acogida. Me vino bien para mejorar la pronunciación. Cualquiera puede aprender, si quiere, y veo que Miguel le va a poner empeño para aprenderlo y algún día hasta hablarlo.
Ya llega la hora de subirse a la diligencia. Miguel sube su maleta y Sara hace lo mismo con la suya y se suben ellos también. Flor y yo nos quedamos quietas donde estamos. Les decimos adiós con la mano. Ahora sí ha llegado la despedida que más duele, cuando llega el momento de que se van las personas que quieres. Los que se van sentirán pena pero viajan y no se les hace tanto. Por otro lado, las que nos quedamos aquí nos quedamos con una pena muy grande y ahí paradas.
-Pero no me llores, bonita. Que me voy a Inglaterra, no a la guerra-me dice Sara con su habitual dulzura.
Me abrazo también al teniente. A pesar del encontronazo que tuve con él en la posada, no le guardo rencor. Ha demostrado, en casa de Sara, que es un caballero y un hombre amable. Es agradable hablar con él porque te habla y trata con mucho respeto. Miguel me ofrece su pañuelo para que me limpie las lágrimas.
Sara me pregunta que cuándo me voy a Bilbao porque a lo mejor me hace una visita. Le digo que acabo las prácticas el 16 de diciembre y ese día volveré a mi ciudad, a Bilbao. Ella me dice que verá si puede ir, y si puede me avisa para quedar.
La abrazo de nuevo antes de que se vaya( la diligencia ha llegado ya y pronto saldrá). Le tengo que decir adiós a Miguel, el ex-teniente de la guardia civil, y a Sara, la inglesa-andaluza. Sobre todo es un adiós a la inglesa. Un adiós lleno de lágrimas, abrazos, nudos de garganta.
Quedan 5 minutos para que los 2 se vayan de Arazana. Ahora se dirigen a Cádiz a coger el vapor hasta Inglaterra. Sé que van a estar bien en Inglaterra los 2 juntos.
Sara estará cómoda porque se ha criado allí, ha estudiado en la universidad y ha hecho su vida en Oxford junto a su familia adoptiva.
Miguel estará feliz porque está junto a la mujer que ama y con ella iría hasta la Conchinchina si hiciese falta. Lo pasará mal por el idioma, supongo, porque no veo a Miguel hablando inglés. Pero se aprende con la práctica, Sara puede enseñarle o algún profesor de allí. Aunque lo mejor para aprender un idioma es viviéndolo. Lo sé por propia experiencia cuando fui a Inglaterra con 17 años. Fui en el verano de 1878 a estudiar inglés. Me quedaba con una familia de acogida. Me vino bien para mejorar la pronunciación. Cualquiera puede aprender, si quiere, y veo que Miguel le va a poner empeño para aprenderlo y algún día hasta hablarlo.
Ya llega la hora de subirse a la diligencia. Miguel sube su maleta y Sara hace lo mismo con la suya y se suben ellos también. Flor y yo nos quedamos quietas donde estamos. Les decimos adiós con la mano. Ahora sí ha llegado la despedida que más duele, cuando llega el momento de que se van las personas que quieres. Los que se van sentirán pena pero viajan y no se les hace tanto. Por otro lado, las que nos quedamos aquí nos quedamos con una pena muy grande y ahí paradas.
#29
13/10/2011 21:51
Oye pero Sara y Miguel volveran no...?
PRECIOSA!! ME ENCANTA!
PRECIOSA!! ME ENCANTA!
#30
13/10/2011 21:55
Supongo que volverán,no me puede dejar tanto tiempo sola Sara.Y tienen que volver a su ciudad donde se vieron por primera vez y se enamoraron.
#31
13/10/2011 22:04
INCREÍBLE, GENIAL, MARAVILLOSA!! Me encanta esta historia ^^
#32
13/10/2011 22:15
Jajajaj!! OK! De todas formas, la seguire leyendo!!
#33
15/10/2011 18:57
bravo fanbandolera
#34
15/10/2011 20:37
Me alegro que os esté gustando la historia,aquí va otro capítulo más.
Capítulo 8:Sola ante el peligro
Flor y yo nos quedamos un rato más ahí, donde hace un momento estaba la diligencia que se dirige ahora a Cádiz. Yo estoy mirando el horizonte y ella... ella también. Pero da por finalizada la despedida y me dice:
-Vamos a casa, Vanessa. No vamos a estar aquí toda la noche, que mañana hay que trabajar.
-Vale.
Y nos vamos de este camino para ir a nuestras casas.
-Venga, que te invito hoy a casa-me dice Flor soriendo.
-Gracias pero no hace falta.
-¡Venga, que sí, mujer! Para que no estés hoy sola en esa casona tan grande.
-Bueno...-y con ese "bueno" accedo a ir a casa de Flor.-Pero tengo que avisar a Chelo.
-Vale, te acompaño.
Mis "buenos" pueden significar regular, por ejemplo: ¿cómo estás?, bueno; también puede significar vale o bien, accediendo a algo: ¿vamos al cine?, bueno. Cuando no me convence alguna idea o plan digo bueno para no despreciar ni herir a nadie. Y cuando me preguntan que cómo estoy, el bien me sale sin problemas pero el mal no; por eso cuando no me encuentro bien digo bueno. Soy una persona cerrada y que no muestro mis sentimientos.
Flor va conmigo a la casa de Sara para decirle a Chelo que hoy me quedo en casa de Flor. Chelo me dice que no me preocupe. Así que reanudamos la marcha hacia la casa de Flor.
Marcial llega a la hora de la cena y se sienta a la mesa con nosotras, Flor y yo ya estamos cenando.
Flor me prepara la habitación al lado de la suya para que me quede ahí. La gente se está portando genial conmigo, prestándome toda la ayuda que me es necesaria y la que me pueden brindar. Saben que estoy sola en este pueblo y, supongo, habrán estado en mi misma situación y les ayudarían. Yo también ayudaría a quien fuera a mi ciudad y estuviese solo.
Antes de acostarme, enciendo la vela que hay en el cuarto y cojo mi cuaderno y el estuche.
Hola Laura:
Soy Vanessa. Ya estoy en Arazana, llevo desde el domingo al mediodía que llegué. Me estoy quedando en casa de Sara, la amiga de la profesora que además es mi tutora de prácticas. Hoy se han ido Sara y Miguel, el prometido de Sara que era teniente de la guardia civil pero ya no lo es, a Inglaterra. Van a instalarse allí y a hacer su vida. Se casarán y Sara nos ha dicho a Flor, la maestra, y a mí que nos va a invitar.
¿Tú qué tal todo por allí? Muchos trabajos supongo. Pero ánimo porque puedes con todo. A ver si me escribes pronto y me cuentas lo que estés viviendo por allí, cómo te va y todo eso. ¿Has podido hablar con las gemes? Os echo ya de menos y no hace mucho que me vine. Pero es que de vernos todos los días a no vernos, se nota y mucho.
A mí las prácticas me van bien, Flor es muy maja y me trata muy bien. Ahora estoy en su casa porque me ha invitado para no estar tan sola en la gran casa de Sara. ¡Ah! El pueblo ser parece al de Bandolera pero se han inspirado en éste para hacer la serie. Hablando de la serie, ¿cómo va? ¿qué está pasando?
Bueno maja, te voy a ir dejando que me tengo que ir a acostar. Mañana tengo que estar, como cada día de lunes a viernes, a las 9 de la mañana.
Te quiero un montón mi niña, melli
Y así termino el día, con otra carta. Se está convirtiendo en habitual escribir antes de acostarme.
Llega otro día de clase. Hoy no estarán los mayores (de 5º a 8º) porque tienen que trabajar. A primera hora tienen el turno los de 3º y 4º. Flor les manda hacer unas cuantas multiplicaciones.
-Hoy me tengo que ir antes, tengo que ir a Villareja. Te dejo al frente de la clase.
-¿Ya? No estoy preparada...-le digo desconfiando de mí misma. Y es que todavía no me veo delante de los alumnos, sola, dándoles clase. Sé que tengo que quitar esta desconfianza pero de momento no.
-No te preocupes, lo harás bien. Ahora te toca con los pequeños, con los de 1º y 2º. Les explicaré lo que tienen que hacer y sólo les tendrás que ayudar. Lo que has hecho hasta ahora pero sola, ¿vale?
-Vale.
Los niños de entre 5 y 7 años entran en clase y se sientan, como cada día. Flor les dice que seguirán con el alfabeto, la escritura y, si da tiempo, la lectura.
Cuando llega la hora de marcharse, Flor les avisa que se tiene que ir y se van a quedar conmigo. Les dice que si necesitan ayuda, que me la pidan a mí porque estoy para ayudarles.
-Señorita, ¿y cuándo va a volver?-le pregunta un niño.
-Pedro, ya mañana. Nos vemos mañana. Vais a estar muy bien con Vanessa.
Flor sale de la clase y me quedo yo al frente con estos 15 alumnos. Son pocos y además son los más pequeños. Enseguida se ponen con su tarea. Me voy paseando por las mesas para ver cómo van. Algunos están con las letras, otros copiando frases. Son los niños del futuro que de esas manos y esas mentes puede que salga un ingeniero, escritor, maestro, periodista... Tal vez logren estudiar en la universidad o puede que no. Dependerá de los ingresos de su familia y lo que puedan ahorrar. Bueno o puede que puedan estudiar gracias a ayudas sociales, a becas del gobierno. Sé de lo que hablo porque yo estoy en la universidad gracias a una beca, sino no hubiese podido estudiar.
-Ya he acabao.
-Ya he acabado.
-Ya.
-He terminao.
-Ya está.
Los alumnos van acabando su tarea, la que les ha mandado Flor. Yo no he preparado nada aún porque no he hablado con Flor y, además, me hace falta el decreto de educación del gobierno. En ese momento no sé qué hacer, me siento indefensa ante niños; 15 niños que no superan los 7 años de edad. Me encuentro sola ante el peligro porque no está Flor para mandarles hacer otra cosa y yo, sin su consentimiento, no lo puedo hacer.
Quedan unos 15 minutos de clase pero los tengo que entretener de alguna forma. Se me ocurre contarles un cuento en el que participen y además aprendan:un cuento-juego educativo.
Capítulo 8:Sola ante el peligro
Flor y yo nos quedamos un rato más ahí, donde hace un momento estaba la diligencia que se dirige ahora a Cádiz. Yo estoy mirando el horizonte y ella... ella también. Pero da por finalizada la despedida y me dice:
-Vamos a casa, Vanessa. No vamos a estar aquí toda la noche, que mañana hay que trabajar.
-Vale.
Y nos vamos de este camino para ir a nuestras casas.
-Venga, que te invito hoy a casa-me dice Flor soriendo.
-Gracias pero no hace falta.
-¡Venga, que sí, mujer! Para que no estés hoy sola en esa casona tan grande.
-Bueno...-y con ese "bueno" accedo a ir a casa de Flor.-Pero tengo que avisar a Chelo.
-Vale, te acompaño.
Mis "buenos" pueden significar regular, por ejemplo: ¿cómo estás?, bueno; también puede significar vale o bien, accediendo a algo: ¿vamos al cine?, bueno. Cuando no me convence alguna idea o plan digo bueno para no despreciar ni herir a nadie. Y cuando me preguntan que cómo estoy, el bien me sale sin problemas pero el mal no; por eso cuando no me encuentro bien digo bueno. Soy una persona cerrada y que no muestro mis sentimientos.
Flor va conmigo a la casa de Sara para decirle a Chelo que hoy me quedo en casa de Flor. Chelo me dice que no me preocupe. Así que reanudamos la marcha hacia la casa de Flor.
Marcial llega a la hora de la cena y se sienta a la mesa con nosotras, Flor y yo ya estamos cenando.
Flor me prepara la habitación al lado de la suya para que me quede ahí. La gente se está portando genial conmigo, prestándome toda la ayuda que me es necesaria y la que me pueden brindar. Saben que estoy sola en este pueblo y, supongo, habrán estado en mi misma situación y les ayudarían. Yo también ayudaría a quien fuera a mi ciudad y estuviese solo.
Antes de acostarme, enciendo la vela que hay en el cuarto y cojo mi cuaderno y el estuche.
Hola Laura:
Soy Vanessa. Ya estoy en Arazana, llevo desde el domingo al mediodía que llegué. Me estoy quedando en casa de Sara, la amiga de la profesora que además es mi tutora de prácticas. Hoy se han ido Sara y Miguel, el prometido de Sara que era teniente de la guardia civil pero ya no lo es, a Inglaterra. Van a instalarse allí y a hacer su vida. Se casarán y Sara nos ha dicho a Flor, la maestra, y a mí que nos va a invitar.
¿Tú qué tal todo por allí? Muchos trabajos supongo. Pero ánimo porque puedes con todo. A ver si me escribes pronto y me cuentas lo que estés viviendo por allí, cómo te va y todo eso. ¿Has podido hablar con las gemes? Os echo ya de menos y no hace mucho que me vine. Pero es que de vernos todos los días a no vernos, se nota y mucho.
A mí las prácticas me van bien, Flor es muy maja y me trata muy bien. Ahora estoy en su casa porque me ha invitado para no estar tan sola en la gran casa de Sara. ¡Ah! El pueblo ser parece al de Bandolera pero se han inspirado en éste para hacer la serie. Hablando de la serie, ¿cómo va? ¿qué está pasando?
Bueno maja, te voy a ir dejando que me tengo que ir a acostar. Mañana tengo que estar, como cada día de lunes a viernes, a las 9 de la mañana.
Te quiero un montón mi niña, melli
Y así termino el día, con otra carta. Se está convirtiendo en habitual escribir antes de acostarme.
Llega otro día de clase. Hoy no estarán los mayores (de 5º a 8º) porque tienen que trabajar. A primera hora tienen el turno los de 3º y 4º. Flor les manda hacer unas cuantas multiplicaciones.
-Hoy me tengo que ir antes, tengo que ir a Villareja. Te dejo al frente de la clase.
-¿Ya? No estoy preparada...-le digo desconfiando de mí misma. Y es que todavía no me veo delante de los alumnos, sola, dándoles clase. Sé que tengo que quitar esta desconfianza pero de momento no.
-No te preocupes, lo harás bien. Ahora te toca con los pequeños, con los de 1º y 2º. Les explicaré lo que tienen que hacer y sólo les tendrás que ayudar. Lo que has hecho hasta ahora pero sola, ¿vale?
-Vale.
Los niños de entre 5 y 7 años entran en clase y se sientan, como cada día. Flor les dice que seguirán con el alfabeto, la escritura y, si da tiempo, la lectura.
Cuando llega la hora de marcharse, Flor les avisa que se tiene que ir y se van a quedar conmigo. Les dice que si necesitan ayuda, que me la pidan a mí porque estoy para ayudarles.
-Señorita, ¿y cuándo va a volver?-le pregunta un niño.
-Pedro, ya mañana. Nos vemos mañana. Vais a estar muy bien con Vanessa.
Flor sale de la clase y me quedo yo al frente con estos 15 alumnos. Son pocos y además son los más pequeños. Enseguida se ponen con su tarea. Me voy paseando por las mesas para ver cómo van. Algunos están con las letras, otros copiando frases. Son los niños del futuro que de esas manos y esas mentes puede que salga un ingeniero, escritor, maestro, periodista... Tal vez logren estudiar en la universidad o puede que no. Dependerá de los ingresos de su familia y lo que puedan ahorrar. Bueno o puede que puedan estudiar gracias a ayudas sociales, a becas del gobierno. Sé de lo que hablo porque yo estoy en la universidad gracias a una beca, sino no hubiese podido estudiar.
-Ya he acabao.
-Ya he acabado.
-Ya.
-He terminao.
-Ya está.
Los alumnos van acabando su tarea, la que les ha mandado Flor. Yo no he preparado nada aún porque no he hablado con Flor y, además, me hace falta el decreto de educación del gobierno. En ese momento no sé qué hacer, me siento indefensa ante niños; 15 niños que no superan los 7 años de edad. Me encuentro sola ante el peligro porque no está Flor para mandarles hacer otra cosa y yo, sin su consentimiento, no lo puedo hacer.
Quedan unos 15 minutos de clase pero los tengo que entretener de alguna forma. Se me ocurre contarles un cuento en el que participen y además aprendan:un cuento-juego educativo.
#35
15/10/2011 22:39
Fanbandolera quiero compartir contigo esta receta que estoy haciendo ahora mientras espero leo tu historia.
p a n d e m a n z a n a
- 500 g de harina
- 25 g de levadura
- 250 ml de leche tibia
- 50 g de mantequilla
- 1 huevo
- 400 g de manzanas
1. Precalentar el horno a 200ºC
2. Diluir la levadura en leche tibia.
3. Cortar las manzanas en cuadraditos.
4. Batir el huevo junto con la mantequilla y la leche e ir añadiéndolo poco a poco a la harina en un procesador o amasando manualmente.
5. Por último añadir los trocitos de manzana hasta que se repartan de manera homogénea por toda la masa.
6. Dejar fermentar un par de horas.
7. Hornear a 200ºC hasta que se dore su superficie.
8. Cortarlo en rebanadas.
p a n d e m a n z a n a
- 500 g de harina
- 25 g de levadura
- 250 ml de leche tibia
- 50 g de mantequilla
- 1 huevo
- 400 g de manzanas
1. Precalentar el horno a 200ºC
2. Diluir la levadura en leche tibia.
3. Cortar las manzanas en cuadraditos.
4. Batir el huevo junto con la mantequilla y la leche e ir añadiéndolo poco a poco a la harina en un procesador o amasando manualmente.
5. Por último añadir los trocitos de manzana hasta que se repartan de manera homogénea por toda la masa.
6. Dejar fermentar un par de horas.
7. Hornear a 200ºC hasta que se dore su superficie.
8. Cortarlo en rebanadas.
#36
15/10/2011 23:57
Fanbandolera,la vida sigue en el capitulo 8.....me he quedado ahi viendoles partir y cómo sabía que ibamos a llorar pues traje pañuelos para tod@s....
#37
16/10/2011 21:00
No os preocupéis que Sara y Miguel volverán a Arazana,pero de mientras os dejo el capítulo 9.
Capítulo 9:Conociendo a la gente
He sabido controlar a los niños cuando han acabado sus deberes. Ya se sabe que los niños en cuanto acaban de hacer lo suyo, les da igual lo del compañero y empiezan a hablar, a jugar, a molestar. Parece que no se me ha dado tan mal porque me escuchaban atentos, participaban activamente e inconscientemente han aprendido.
Flor llega y me pregunta que qué tal. Le cuento el contratiempo y me dice que lo debería haber previsto, y haberles mandado más ejercicios.
-Pero enhorabuena, Vanessa. Lo has hecho muy bien-me felicita Flor.
Flor cierra la escuela y va para la imprenta porque tiene trabajo acumulado. En la plaza, de los muchos papeles que hay por las paredes, me fijo en un cartel que pone: Fiesta en la posada de la Maña a las 18 horas. En honor y reconocimiento al capitán Olmedo.
-¿Y esto?-le pregunto a la profesora.
-El capitán se pone medallas y alardea de ellas. Habrá presionado al alcalde para hacerla. Irán los guardias civiles y personalidades importantes del pueblo.
-¿Irá el marqués?
-¿Por qué lo preguntas?
-No, por nada...
-Ya...-me dice sonriendo la maestra.
-¿Qué?-le pregunto intentando ocultar mis sentimientos.
-Nada... Pero me recuerdas a Sara con Miguel. Ella también negaba lo evidente.
Me voy a marchar y Flor dice:
-Seguramente vaya... es un hombre importante en la zona...-y al decir esto, saca una sonrisa pícara.
Me acuerdo de las cartas que tengo en casa y que necesito sobres y me vuelvo para ir a la imprenta.
-Flor...
-¿Sí? ¿Se te ha olvidado algo?
-Sí. Quería 3 sobres, por favor.
-¿Tienes aquí las cartas?
-No, se me han olvidado en casa.
-Pues no te preocupes que luego te los llevo yo a casa.
-Vale, gracias.
-Nada, hasta luego.
-Bueno, adiós.
Otro vez mi famoso "bueno" que también puede significar adiós, hasta luego o hasta pronto. Está visto que yo los "buenos" los uso con bastante frecuencia.
Me marcho a casa de Sara a comer. Me sigo quedando en su casa, a pesar de que ya no esté. Pero ella me dijo que podía quedarme y que está Chelo haciéndose cargo de la casa, que por otra parte la está llevando genial.
Toco el timbre y me abre Chelo. Me pregunta que qué tal estoy (tratándome de usted y llamándome señorita). Yo le digo que estoy bien y que me voy un rato a escribir lo de las prácticas.
-¿A qué hora quiere comer, señorita?
-A las 2 está bien y no me llame señorita, por favor. Llaméme Vanessa.
-Lo que usted diga, seño... Vanessa.
Le va a costar llamarme por mi nombre porque está acostumbrada a los señoritos y señoritas y tratarlos de ese modo. Aunque Sara no era señorita de pija y eso, ni se lo creía. Ella es una señorita porque viene de una de las familias importantes de Inglaterra. Pero aunque venga de una familia adinerada inglesa, no alardea de su dinero ni de sus posesiones. es humilde, cercana. Igual que su amiga, la maestra Flor.
Cojo el cuaderno que uso para las prácticas y lo abro en una página nueva.
12-10-1882
A primera hora han estado en clase los de 3º y 4º y han estado haciendo unas multiplicaciones que les ha mandado Flor. También han estado diciendo la tabla de multiplicar del 6.
Después han llegado los de 1º y 2º. Flor les ha mandado escribir el alfabeto a algunos de los pequeños y a otros copiar frases. A los de 2º les ha mandado escribir frases y leer. Flor se ha tenido que marchar y yo me he quedado al frente de la clase. Al principio ha ido bien porque seguían haciendo su trabajo pero cuando han acabado, han empezado a hablar entre ellos. Para captar su atención y que no estuviesen alborotados, les he contado un cuento en el que participaban y que contenía un mensaje que aprender.
Hoy, por ser Nuestra Señora del Pilar, las clases han acabado antes que de costumbre. Flor lo tenía previsto, me lo tenía dicho y ha llegado poco después de que los alumnos se hubiesen ido. Llegado este día me acuerdo de la Maña porque ella era de Zaragoza y su patrona era la Pilarica, su Pilarica.
Chelo me avisa para comer y cuando voy al salón me encuentro una sorpresa: Flor está allí. Le pregunto que si quiere quedarse a comer y me dice gracias. Así que disfruto de la compañía de Flor en la comida.
Capítulo 9:Conociendo a la gente
He sabido controlar a los niños cuando han acabado sus deberes. Ya se sabe que los niños en cuanto acaban de hacer lo suyo, les da igual lo del compañero y empiezan a hablar, a jugar, a molestar. Parece que no se me ha dado tan mal porque me escuchaban atentos, participaban activamente e inconscientemente han aprendido.
Flor llega y me pregunta que qué tal. Le cuento el contratiempo y me dice que lo debería haber previsto, y haberles mandado más ejercicios.
-Pero enhorabuena, Vanessa. Lo has hecho muy bien-me felicita Flor.
Flor cierra la escuela y va para la imprenta porque tiene trabajo acumulado. En la plaza, de los muchos papeles que hay por las paredes, me fijo en un cartel que pone: Fiesta en la posada de la Maña a las 18 horas. En honor y reconocimiento al capitán Olmedo.
-¿Y esto?-le pregunto a la profesora.
-El capitán se pone medallas y alardea de ellas. Habrá presionado al alcalde para hacerla. Irán los guardias civiles y personalidades importantes del pueblo.
-¿Irá el marqués?
-¿Por qué lo preguntas?
-No, por nada...
-Ya...-me dice sonriendo la maestra.
-¿Qué?-le pregunto intentando ocultar mis sentimientos.
-Nada... Pero me recuerdas a Sara con Miguel. Ella también negaba lo evidente.
Me voy a marchar y Flor dice:
-Seguramente vaya... es un hombre importante en la zona...-y al decir esto, saca una sonrisa pícara.
Me acuerdo de las cartas que tengo en casa y que necesito sobres y me vuelvo para ir a la imprenta.
-Flor...
-¿Sí? ¿Se te ha olvidado algo?
-Sí. Quería 3 sobres, por favor.
-¿Tienes aquí las cartas?
-No, se me han olvidado en casa.
-Pues no te preocupes que luego te los llevo yo a casa.
-Vale, gracias.
-Nada, hasta luego.
-Bueno, adiós.
Otro vez mi famoso "bueno" que también puede significar adiós, hasta luego o hasta pronto. Está visto que yo los "buenos" los uso con bastante frecuencia.
Me marcho a casa de Sara a comer. Me sigo quedando en su casa, a pesar de que ya no esté. Pero ella me dijo que podía quedarme y que está Chelo haciéndose cargo de la casa, que por otra parte la está llevando genial.
Toco el timbre y me abre Chelo. Me pregunta que qué tal estoy (tratándome de usted y llamándome señorita). Yo le digo que estoy bien y que me voy un rato a escribir lo de las prácticas.
-¿A qué hora quiere comer, señorita?
-A las 2 está bien y no me llame señorita, por favor. Llaméme Vanessa.
-Lo que usted diga, seño... Vanessa.
Le va a costar llamarme por mi nombre porque está acostumbrada a los señoritos y señoritas y tratarlos de ese modo. Aunque Sara no era señorita de pija y eso, ni se lo creía. Ella es una señorita porque viene de una de las familias importantes de Inglaterra. Pero aunque venga de una familia adinerada inglesa, no alardea de su dinero ni de sus posesiones. es humilde, cercana. Igual que su amiga, la maestra Flor.
Cojo el cuaderno que uso para las prácticas y lo abro en una página nueva.
12-10-1882
A primera hora han estado en clase los de 3º y 4º y han estado haciendo unas multiplicaciones que les ha mandado Flor. También han estado diciendo la tabla de multiplicar del 6.
Después han llegado los de 1º y 2º. Flor les ha mandado escribir el alfabeto a algunos de los pequeños y a otros copiar frases. A los de 2º les ha mandado escribir frases y leer. Flor se ha tenido que marchar y yo me he quedado al frente de la clase. Al principio ha ido bien porque seguían haciendo su trabajo pero cuando han acabado, han empezado a hablar entre ellos. Para captar su atención y que no estuviesen alborotados, les he contado un cuento en el que participaban y que contenía un mensaje que aprender.
Hoy, por ser Nuestra Señora del Pilar, las clases han acabado antes que de costumbre. Flor lo tenía previsto, me lo tenía dicho y ha llegado poco después de que los alumnos se hubiesen ido. Llegado este día me acuerdo de la Maña porque ella era de Zaragoza y su patrona era la Pilarica, su Pilarica.
Chelo me avisa para comer y cuando voy al salón me encuentro una sorpresa: Flor está allí. Le pregunto que si quiere quedarse a comer y me dice gracias. Así que disfruto de la compañía de Flor en la comida.
#38
16/10/2011 21:02
-¿Me has traido los sobres?
-Sí, y te he traido algunos más por si los necesitas.
-Gracias. ¿Cuánto es?
-Nada, por favor. Estos son un regalo. A cambio te pido que, si puedes, me ayudes en la imprenta. Es que me veo muy apurada con la escuela y con todo.
-Claro, cuenta conmigo.
-Pero cuando no puedas, me lo dices, ¿vale?
-Vale.
Seguimos charlando de la vida en Arazana, en Bilbao, de cómo les estará yendo a Sara y Miguel en Inglaterra. Le digo que he leído historias de bandoleros en Andalucía, que solían estar por Sierra Morena o la serranía de Ronda. Le pregunto que si ella conoce algún bandolero, que Miguel le dijo al capitán que me habían asaltado los bandoleros en el camino.
Me cuenta que una vez la asaltaron a ella cuando se bajó de una diligencia y a Sara la secuestraron junto a su tío. Pero algo no me quiere decir porque da muchos rodeos. Me cuenta de los asaltos de los bandoleros, pero no si los conoce o ha visto la cara a alguno de ellos. Sé que la gente teme a los bandoleros porque viven en cuevas, sin respetar la ley, con navajas escondidas en sus ropas. Pero creo que son más nobles que algunos que llevan uniforme o que trabajan al lado de la ley. Mendoza y sus hombres trabajan para Olmedo como mercenarios y no merecen ningún respeto, al menos por mi parte.
Flor saca de su bolso 10 sobres que me entrega. Voy a mi cuarto y cojo el cuaderno. Arranco las hojas escritas como cartas y las guardo cada una en un sobre: para mis padres, para Laura y para Juan. Esto es lo que tengo de momento. Escribo la dirección de mi casa y de Laura. Y en el otro sobre, simplemente pongo "Para Juan" porque no sé dónde vive.
A las 4 salimos de casa para ir a la imprenta. Por lo que he visto, tiene muchos periódicos atrasados y Flor quiere organizar los libros de la biblioteca. Nos llevará buena parte y puedo ayudarla, ya que por la tarde no hay escuela y yo voy haciendo lo de las prácticas (el diario) antes de comer. Cuando estamos trabajando en la imprenta le digo que me pasaré por la posada, a ver de qué va lo de la fiesta. Ella me dice que no piensa ir porque ya sabe cómo son esas fiestas y conoce demasiado al capitán. Aparte de ver cómo es la fiesta en honor al capitán, quiero ver al marqués. No sé si irá pero por si acaso va, me acercaré a la posada.
A las seis menos cuarto salgo de la imprenta y voy hacia la posada. Llego a las 6 allí y ya puedo ver a Morales, Olmedo, Pepe, Damián, un hombre que debe ser Fernando del Caz y una mujer de largos collares a la que no conozco y nadie me ha hablado de ella.
Miro a mi alrededor a ver si veo al marqués pero no lo veo por ningún lado. Me acerco donde Lupe, Ramona e Isabel y me quedo allí aguardando. Me doy cuenta que aún llevo las cartas. Las saco y busco la que es para el marqués. La encuentro.
-Eh... Lupe... ¿Me podrías hacer el favor de darle esto al marqués?
-Claro que sí pero, ¿por qué no se la das tú? Acaba de entrar.
Miro hacia la puerta y, en efecto, Juan el marqués ha entrado por la puerta. Se queda en un rincón observando el acto, sorprendido.
Acaba el homenaje y me intento acercar al marqués pero la gente me retiene. Al ser nueva en e pueblo, me quieren conocer y presentarse. Pepe me empieza a explicar quién es cada uno, incluyendo la mujer de los collares. Se llama Leonor Velasco, es la madre de Fernando del Caz y dueña de la Banca Velasco de Arazana.
-¿Y quién es el que va de uniforme? Tiene muy mala cara.
-Es el general Pereira-dice Morales acercándose.-Y yo que usted cuidaría las palabras, no vaya a ser que se meta en un grave problema-me dice casi susurrando.
-Si es que mire que cara tiene...
Morales me mira con una cara un tanto amenazante y me callo al instante. Viene hacia mí el capitán Olmedo.
-¿Y usted quién es?-me pregunta.
-Soy Vanessa, la alumna de prácticas. Estoy con Flor en la escuela.
-¡Ah! Una estudiante aspirando a maestrucha. Esta ceremonia es para gente importante.
-¡Oye! Una profesora es tan importante como cualquier otro de aquí.
-¿Me está diciendo que es lo mismo enfrentarse a peligrosos bandoleros y delincuentes que a niñitos?
-Creo que usted no se enfrenta a ellos, les humilla directamente.
-Señorita, no me toque lo que no suena si no quiere pasar una temporada en el calabozo.
-Vanessa, por favor...-me dice Morales.
-Vale, me voy de aquí porque sólo hay gentuza-la última parte la digo en voz alta, casi gritando. Se giran todos hacia mí.
Va a ser verdad que cuanto más conoces a alguien, la confianza aumenta y puedes decir lo que piensas de esa persona. Pero este conocer a la gente va a resultar peligroso para mí. Están viniendo todos hacia mí.
El marqués se abre paso entre la gente y explica que soy jóven, y que los jóvenes hablan como quieren y sin respeto hacia los mayores y las autoridades.
-Sí, y te he traido algunos más por si los necesitas.
-Gracias. ¿Cuánto es?
-Nada, por favor. Estos son un regalo. A cambio te pido que, si puedes, me ayudes en la imprenta. Es que me veo muy apurada con la escuela y con todo.
-Claro, cuenta conmigo.
-Pero cuando no puedas, me lo dices, ¿vale?
-Vale.
Seguimos charlando de la vida en Arazana, en Bilbao, de cómo les estará yendo a Sara y Miguel en Inglaterra. Le digo que he leído historias de bandoleros en Andalucía, que solían estar por Sierra Morena o la serranía de Ronda. Le pregunto que si ella conoce algún bandolero, que Miguel le dijo al capitán que me habían asaltado los bandoleros en el camino.
Me cuenta que una vez la asaltaron a ella cuando se bajó de una diligencia y a Sara la secuestraron junto a su tío. Pero algo no me quiere decir porque da muchos rodeos. Me cuenta de los asaltos de los bandoleros, pero no si los conoce o ha visto la cara a alguno de ellos. Sé que la gente teme a los bandoleros porque viven en cuevas, sin respetar la ley, con navajas escondidas en sus ropas. Pero creo que son más nobles que algunos que llevan uniforme o que trabajan al lado de la ley. Mendoza y sus hombres trabajan para Olmedo como mercenarios y no merecen ningún respeto, al menos por mi parte.
Flor saca de su bolso 10 sobres que me entrega. Voy a mi cuarto y cojo el cuaderno. Arranco las hojas escritas como cartas y las guardo cada una en un sobre: para mis padres, para Laura y para Juan. Esto es lo que tengo de momento. Escribo la dirección de mi casa y de Laura. Y en el otro sobre, simplemente pongo "Para Juan" porque no sé dónde vive.
A las 4 salimos de casa para ir a la imprenta. Por lo que he visto, tiene muchos periódicos atrasados y Flor quiere organizar los libros de la biblioteca. Nos llevará buena parte y puedo ayudarla, ya que por la tarde no hay escuela y yo voy haciendo lo de las prácticas (el diario) antes de comer. Cuando estamos trabajando en la imprenta le digo que me pasaré por la posada, a ver de qué va lo de la fiesta. Ella me dice que no piensa ir porque ya sabe cómo son esas fiestas y conoce demasiado al capitán. Aparte de ver cómo es la fiesta en honor al capitán, quiero ver al marqués. No sé si irá pero por si acaso va, me acercaré a la posada.
A las seis menos cuarto salgo de la imprenta y voy hacia la posada. Llego a las 6 allí y ya puedo ver a Morales, Olmedo, Pepe, Damián, un hombre que debe ser Fernando del Caz y una mujer de largos collares a la que no conozco y nadie me ha hablado de ella.
Miro a mi alrededor a ver si veo al marqués pero no lo veo por ningún lado. Me acerco donde Lupe, Ramona e Isabel y me quedo allí aguardando. Me doy cuenta que aún llevo las cartas. Las saco y busco la que es para el marqués. La encuentro.
-Eh... Lupe... ¿Me podrías hacer el favor de darle esto al marqués?
-Claro que sí pero, ¿por qué no se la das tú? Acaba de entrar.
Miro hacia la puerta y, en efecto, Juan el marqués ha entrado por la puerta. Se queda en un rincón observando el acto, sorprendido.
Acaba el homenaje y me intento acercar al marqués pero la gente me retiene. Al ser nueva en e pueblo, me quieren conocer y presentarse. Pepe me empieza a explicar quién es cada uno, incluyendo la mujer de los collares. Se llama Leonor Velasco, es la madre de Fernando del Caz y dueña de la Banca Velasco de Arazana.
-¿Y quién es el que va de uniforme? Tiene muy mala cara.
-Es el general Pereira-dice Morales acercándose.-Y yo que usted cuidaría las palabras, no vaya a ser que se meta en un grave problema-me dice casi susurrando.
-Si es que mire que cara tiene...
Morales me mira con una cara un tanto amenazante y me callo al instante. Viene hacia mí el capitán Olmedo.
-¿Y usted quién es?-me pregunta.
-Soy Vanessa, la alumna de prácticas. Estoy con Flor en la escuela.
-¡Ah! Una estudiante aspirando a maestrucha. Esta ceremonia es para gente importante.
-¡Oye! Una profesora es tan importante como cualquier otro de aquí.
-¿Me está diciendo que es lo mismo enfrentarse a peligrosos bandoleros y delincuentes que a niñitos?
-Creo que usted no se enfrenta a ellos, les humilla directamente.
-Señorita, no me toque lo que no suena si no quiere pasar una temporada en el calabozo.
-Vanessa, por favor...-me dice Morales.
-Vale, me voy de aquí porque sólo hay gentuza-la última parte la digo en voz alta, casi gritando. Se giran todos hacia mí.
Va a ser verdad que cuanto más conoces a alguien, la confianza aumenta y puedes decir lo que piensas de esa persona. Pero este conocer a la gente va a resultar peligroso para mí. Están viniendo todos hacia mí.
El marqués se abre paso entre la gente y explica que soy jóven, y que los jóvenes hablan como quieren y sin respeto hacia los mayores y las autoridades.
#39
16/10/2011 22:09
GENIAL GENIAL GENIAL!!!! Como me gusta, tenía tu relato algo atrasado, pero me he puesto al día y me encanta!!!
#40
17/10/2011 11:16
Xavier,cuántos pañuelos que relindos,me pido el de la pareja de novios.Fanbandolera leerte cada día es relindo.Fanbandolera no me has dicho nada mi receta,no te ha gustado?